Hace unas semanas hablé de la serie Hermanos de sangre y de como una compañía de soldados habían sentido unirse sus lazos más allá del compañerismo por sus vivencias comunes en una guerra, en ese caso, en la II Guerra Mundial. Pues bien, la entrada de hoy habla de lo contrario precisamente, de como los hermanos, gentes de un mismo pueblo, pueden llegar a luchar unos contra otros en una guerra donde precisamente se rompen hasta los lazos más sagrados. Hoy hablamos de una película. Hoy hablamos de El viento que agita la cebada.
En el siglo XIX los soldados irlandeses cantaban una balada titulada The wind that shakes the barley (El viento que agita la cebada) que derivaría en una especie de himno ante la ocupación de los británicos. A partir de esa canción el cineasta inglés Ken Loach extrajo parte de la materia prima para la realización de la película. El guión de la película más o menos es éste:
Irlanda, 1920. Unos campesinos se unen para formar un ejército de guerrilleros voluntarios (IRA) y enfrentarse a las tropas británicas que habían sido enviadas para sofocar las revueltas independentistas de Irlanda. A raiz de sus sentimientos de deber y por el amor hacia su país, Damien (Cillian Murphy) abandona su carrera de médico y se une a su hermano Teddy (interpretado por Pádraic Delaney), que ya es miembro activo del IRA, en una violenta lucha por la libertad. Tras dos años de guerra, la lucha de los guerrilleros lleva a los británicos a un punto sin retorno y las dos partes firman un Tratado de Paz para poner fin al conflicto. A partir de ahí Teddy y Damien se encuentran uno frente a otro en bandos diferentes durante el debate que finalmente dividió a los nacionalistas irlandeses.
Teddy se implica en la organización del nuevo Estado Libre de Irlanda y apoya el Tratado. Damien, sin embargo, no considera que ese Estado Libre sea el objetivo por el que ha luchado. Es el comienzo de la guerra civil irlandesa, cuando se van a enfrentar los antiguos camaradas y de una forma totalmente violenta. Las familias que habían estado luchando hombro con hombro se van a ver ahora desgarradas, y los hermanos convertidos en enemigos. Las atrocidades se suceden por ambos bandos: de un lado, el ejército del Estado Libre (comandado por Michael Collins) en defensa del Tratado y, enfrente, aquellos miembros del IRA que lo rechazan (se les va a conocer como “los Irregulares”, a las órdenes de Éamon De Valera). El final es historia. El final fue el principio de la unión, final que todavía hoy se sigue escribiendo.
Un guión sin fisuras con una puesta en escena muy correcta, unas actuaciones extremadamente profesionales y un tema que hoy, casi un siglo después, sigue inquietándonos, son las principales virtudes de la película. Ken Loach volvió a hacer gala de su maestría y de su compromiso político. La maestría fue reconocida en el Festival de Cannes de 2006 cuando le fue otorgada la Palma de Oro.
Por cierto el título de la canción hace referencia a la cebada que llevaban en sus bolsillos los rebeldes como provisiones durante las marchas. Una película formidable. Una canción preciosa. Una historia apasionante. Como siempre, Irlanda.
El trailer original de la película:
Y aquí el audio con la balada convertida en himno. En esta ocasión interpretada por la impresionante voz de Dolores Keane:



