maravillosos ejercicios

BWV 988, originalmente Aria con variaciones diversas para clave con dos teclados, para el mundo y la posteridad Variaciones Goldberg. Esta obra, compuesta por Johann Sebastian Bach en 1741 en Leipzig, cuando era Maestro cantor de la iglesia de Santo Tomás, fue publicada como la cuarta parte de los Clavier-Übung, los Ejercicios para teclado, que es un auténtico compendio demostrativo de la genialidad del compositor alemán para teclado, unos ejercicio para aficionados competentes y exigentes, en palabras del propio compositor.

La historia de la composición de esta obra es bastante conocida. Las variaciones fueron encargadas a Bach por el conde Hermann Carl von Keyserlingk de Dresde para que el clavicordista de su corte, Johann Gottlieb Goldberg, lo entretuviese con ellas durante las noches de insomnio del conde. El conde recompensó de forma generosa a Bach con una copa de oro que contenía un centenar de louis d’or, el equivalente a 500 táleros, casi el sueldo de un año como “kantor” de la Thomaskirche de la misma ciudad de Dresde. Las Variaciones Goldberg fueron publicadas en 1741, el mismo año de su composición, o en 1742, en vida de su creador, lo cual no fue habitual. El editor fue Balthasar Schmid, de Nüremberg, un amigo de Bach. Schmid imprimió la obra mediante grabado en planchas de cobre, en vez de utilizar tipos movibles; las notas de la primera edición son manuscritas por el mismo Schmid y contiene varios errores de imprenta. Sobreviven como mínimo diecinueve copias de la primera edición, que se conservan en museos y en colecciones de libros raros. De estas, la más valiosa, porque incluye correcciones y adiciones realizadas por el mismo compositor, está en París, en la Biblioteca Nacional de Francia. Estas copias son la única información disponible en la práctica cuando los editores modernos pretenden ser fieles a la intención de Bach. La partitura completa manuscrita original no ha sobrevivido. Una copia manuscrita del aria fue encontrada en la copia de 1725 del cuaderno de la segunda esposa de Bach, Anna Magdalena. Christoph Wolff opina que Anna Magdalena copió el aria de la partitura autógrafa alrededor de 1740; aparece en dos páginas no impresas del cuaderno.

Las Variaciones Goldberg se componen de un tema único, llamado aria, treinta variaciones y un reprise del aria o Aria da Capo. Lo que liga a todas ellas no es una melodía común, sino un fondo de variaciones armónicas de las que es objeto la línea del bajo. Las melodías pueden variar, pero subyace siempre un tema constante. Si bien pueden rastrearse precedentes en el desarrollo de variaciones sobre un tema, Bach lleva la forma a tan alto nivel que sólo obras muy posteriores pueden considerarse equiparables, como por ejemplo, las Variaciones Diabelli de Beethoven. Así, después de la exposición del aria al principio de la pieza, se suceden las treinta variaciones. Es por esta razón que esta obra es considerada por algunos autores como una chacona –la diferencia consiste en que el tema en una chacona se extiende normalmente sólo cuatro compases, mientras el aria se extiende a lo largo de dos secciones de dieciséis compases, con repetición, cada una.

Hablar de Glenn Gould y de las Variaciones Goldberg de Bach casi parecen la misma cosa, pues el pianista ha entrado en la leyenda con esta obra. En enero de 1955, con 22 años, el director de la entonces Columbia Masterworks (luego CBS y ahora Sony Classical), David Oppenheim, escuchó a Gould interpretar esta obra en un recital en Nueva York; sólo por lo entonces escuchado, al día siguiente estaba firmado el contrato. Unos meses después, Gould grababa su primer disco para Columbia, para el que eligió (cómo no) las Goldberg, un programa arriesgado pues en aquella época Bach no era un autor “clásico” tan difundido entre el gran público como Beethoven o Tchaikovsky, y la mayoría de la gente lo consideraba un autor “para especialistas” o para eruditos; muchos de estos escépticos serían convertidos por Gould en “creyentes” en la causa de Bach.

La sesión de grabación de este primer disco ha pasado también a la leyenda: Gould se presentó en el estudio con abrigo, bufanda y guantes pese a que era un cálido día de verano, y llevaba dos botellas de agua y toallas de baño, pues antes de la grabación deseaba sumergir las manos en agua caliente durante 20 minutos, un ritual que repetiría en todas sus actuaciones; también llevaba sus cajas de pastillas con fármacos de todo tipo y su silla personal, para poder sentarse ante el piano a una altura más baja de lo normal. Todos estos elementos se convirtieron en inseparables de la actividad de Gould como pianista, y el más característico fue siempre el canturreo de la música mientras estaba tocando, algo que se percibe con mucha frecuencia en sus grabaciones.

Para cualquiera que desee hacerlo existe un estuche conmemorativo con las grabaciones completas de esta obra por el genial pianista. Y versiones de esta maravilla hay muchas y acepto que para gustos los colores pero mi oído está hecho a la genialidad de Gould ya que mi padre tenía un disco de vinilo de esta versión que nos ponía de pequeños muchas tardes o las mañanas de los sábados. Luego descubrí otras versiones, otras manera de enfocar las variaciones, algunas de ellas verdaderamente extraordinarias, con instrumentos de época, con otros instrumentos como el harpa, la guitarra, el violín o la flauta traversera, pero siempre estará Gould ahí.

Y en Spotify también está en la lista que he creado con la edición conmemorativa de las grabaciones originales. La de 1955, la de 1981, una entrevista del año 81 y la grabación con sonido de fondo y comentarios de 1955. Muy interesante aparte de bellísima. maravillosos ejercicios

maravillosa viola celta

En 2009 Jordi Savall nos sorprendió con un trabajo dedicado a un repertorio al que, hasta entonces, no se había acercado. El repertorio tradicional de la viola en Irlanda y Escocia. Un disco que maravilló muy gratamente a todo el mundo hasta el punto de ser reconocido como el mejor artista de música clásica del año 2009 en los Premios de la Música que concede la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música. Un premio totalmente merecido.

En The Celtic Viol, Jordi Savall se adentra en un espacio musical que tradicionalmente se ha transmitido por vía oral. La fascinación por ese repertorio lo llevó a la Biblioteca de Manchester, donde descubrió un manuscrito con melodías tradicionales para viola. El documento contenía muchas canciones tradicionales para instrumentos de cuerda y una pieza para gaita. Tras estudiarlas, se dio cuenta de la conexión existente entre la viola y las tradiciones musicales celtas, especialmente a partir de la existencia de un bordón, tal como ocurre en las gaitas escocesas. De una colección de 10.000 melodías escocesas e irlandesas, el maestro eligió treinta. Su propuesta no pretende emular a los músicos tradicionales, sino que ofrece la visión de un músico que basa su pensamiento en criterios históricos y en la experiencia como gran improvisador de música barroca y renacentista. Savall ha apostado por el poder, la emoción y las cualidades expresivas de una música que no necesita acompañamientos. El libreto que acompaña el disco está traducido al francés, inglés, alemán, castellano, catalán, italiano, gaélico irlandés y gaélico escocés, en una muestra de respeto hacia sus públicos.

A finales de 2010 el maestro catalán nos volvió a sorprender gratamente con un nuevo trabajo dedicado a la viola en su repertorio celta. Continuó con su estudio y descubrimiento de este repertorio olvidado. Porque aunque algunas de estas obras se siguen interpretando (las melodías completas o parte de ellas) a nivel tradicional lo que Savall ha hecho, tanto en el primero, como en el segundo trabajo, ha sido volver a interpretar ese repertorio con las pautas de ejecución y tipos de instrumentos lo más cercanos posibles a la época en que fue escrito (más o menos el siglos XVII y XVIII). Savall circunscribe el momento de recuperación de estas obras como la continuación de ese camino imparable que en gran medida inició Mendelssohnn con la interpretación, después de casi dos siglos, de la Pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach. Desde entonces, señala el afamado intérprete, una parte de la música y de la musicología se ha empeñado en ir descubriendo, redescubriendo y rescatando del olvido las pautas históricas que cada obra tenía en el momento de su concepción. Y esto es lo mismo que ha hecho Jordi Savall con las piezas descubiertas en 1970 en el manuscrito conocido como Manchester Gamba Book.

La interpretación de esas músicas para lyra-viol o lyra-way me alentó a ampliar el ámbito de estudio a las músicas pertenecientes a los repertorios escoceses e irlandeses, que toqué primero con mi viola da gamba bajo acordada al modo de la lyra (lyra-way) o con la bag-pipes tunning. Enseguida me sorprendió descubrir tantos puntos en común con el estilo barroco: interpretación desigual y golpes de arco con acentuación muy característica y una gran profusión de la ornamentación improvisada. Si para mi primera grabación The Celtic Viol preferí utilizar sólo violas soprano (instrumentos agudos con sonoridades muy cercanas al fiddle) con el fin de no alejarme del repertorio de O’Carolan, N. Gow y S. Fraser, para la presente The Celtic Viol II he preferido mezclar la viola soprano de 1750 de Nicolas Chappuy (para las piezas de N. Gow, J. S. Skinner y las anónimas) y la viola baja de 1553 de Pellegrino Zanetti, de sonoridad calurosa y potente (para las piezas del manuscrito de Manchester y de la colección Ryan de Boston). Esta vez, además de las arpas irlandesas y el salterio tocados por Andrew Lawrence-King, siempre con los acompañamientos improvisados según el estilo de esas épocas, hemos añadido la percusión para las piezas bailables o rítmicas, con el bodhran tocado por Frank McGuire. Hemos seleccionado 30 piezas, agrupadas por tonalidades en suites o series. De nuevo, como ferviente homenaje a ese arte de la transmisión y al talento de todos los músicos que crearon ese maravilloso patrimonio y también a los otros, no menos importantes, que lo han sabido transmitir de generación en generación para conservarlo plenamente vivo. Como señala Ciaran Carson, las viejas melodías y canciones unen el pasado y el presente cada vez que se interpretan: «Cada vez que es cantada la canción, cambian nuestras ideas sobre ella y ella nos cambia. La música y las palabras son antiguas. Han sido moldeadas por muchos oídos y bocas y a menudo han sido contempladas. Pero cada vez es algo nuevo porque el tiempo es nuevo, y no hay tiempo como el ahora.» (Carson, 1996).

Estas músicas portadoras de vida y felicidad son verdaderamente vitales y conservan de forma íntegra todo su formidable poder expresivo y poético. Mientras haya músicos que las hagan revivir seguirán siendo un testimonio precioso de su indispensable función de identidad y cohesión social, política y cultural, que constituye también un mensaje universal de armonía y belleza.

Por cierto, tanto en el primero, como en el segundo trabajo Savall ha contado con la colaboración del arpista y especialista en música clásica Andrew Lawrence-King, fundador y director del The Harp Consort.

Os dejo la lista del Spotify con los dos discos señalados. Una delicia para los oídos y una música bellísima interpretada magistralmente. De nuevo un 10 para el señor Jordi Savall. ¡Bravo!

maravillosa viola celta

in dulci jubilo

Aunque ayer hablé largo y tendido de villancicos me guarde éste para el día de hoy. En este día de Navidad (mis mejores deseos para todos vosotros y vosotras) me gustaría traer un villancico con una gran tradición musical y popular (principalmente en Gran Bretaña y Alemania) y una melodía bellísima: In dulci jubilo, algo así como en dulce alegría (mis conocimientos de latín son bastante escasos).

En su origen este villancico consistía en un texto en donde el alemán y el latín se van alternando y cuya versión más antigua se debe al místico alemán Heinrich Seuse alrededor del año 1328. Aún y todo este texto fue musicalizado por diferentes autores desde la Edad Media. La letra fue traducida por John Mason Neale a finales del siglo XVIII y una versión inglesa fue  popularizada por el compositor Robert Lucas de Pearsall en 1837.

En cuanto a la música han sido muchos los compositores que han utilizado esta bella melodía para sus propias composiciones. En 1601 Bartolomé Gesio escribió un arreglo moderno de la melodía tradicional. Dieterich Buxtehude compuso una de sus muchas cantatas en 1683 en forma de coral para soprano, contralto y contrabajo acompañado por dos violines y bajo continuo (BuxWV 52) y como un preludio coral para órgano (BuxWV 197) en 1690. Johann Sebastian Bach utilizó esta melodía en varias ocasiones: la coral BWV 368, la composición para órgano BWV 608, como un doble canon en su Orgelbüchlein (trabajos para órgano) y las BWV 729 y BWV 751 como preludios corales. Los expertos coinciden, sin embargo, que BWV 751 es demasiado simple y natural para ser obra de Bach. BWV 729 es tradicionalmente la primera pieza de órgano al final del Festival Nine Lessons and Carols del Kings College, de Cambridge que realizan en Navidad. Esta obra fue introducida por primera vez en el servicio en 1938 por el organista Douglas Guest. También Franz Liszt incluye el villancico en su suite para piano Weihnachtsbaum en el movimiento titulado Morir Hirten an der Krippe y Norman Dello Joio utiliza el tema como base de sus Variants on a Medieval Tune, para conjunto de viento.

Finalmente esta canción, este villancico, fue versionado por Mike Olfield en su trabajo On Horseback, de 1975. Una primera versión ya había aparecido en su álbum Don Alfonso de ese mismo año. Ha aparecido en diferentes álbumes del músico inglés. La versión más conocida es la que van incluyendo y apareciendo instrumentos conforme avanza y se repite la melodía.

El villancico es conocido en Gran Bretaña e Irlanda con el título Good Christian Men Rejoice.

Os dejo con el video de la interpretación de esta canción por The Choir of King’s College, de Cambridge. Que paséis un buen día.

Y aquí tenéis la versión instrumental de Mikel Olfield:

invierno con alma

Hoy entra el invierno (en el hemisferio norte, evidentemente), la estación del frío, del recogimiento, de tomar fuerzas para la primavera, de la meditación, una estación que tiene una parte deprimente y la otra hermosa, un momento lleno de magia que desgraciadamente en los últimos tiempos justo cuando acaba de comenzar parece que termina, en palabras de Sting.

El año pasado publicó su trabajo If on a winter´s night (por cierto el título guarda gran semejanza con el de la novela de Italo Calvino Si una noche de invierno un viajero…) en el sello discográfico alemán Deutsche Grammophon y en el que nuevamente se acerca al mundo de la música clásica, algo que empezó en 2006 con su álbum Songs from the Labyrinth. En aquella ocasión la música de John Dowland, música renacentista para laúd, fue la protagonista en su trabajo, pero en esta ocasión es la música de Johann Sebastian Bach, Henry Purcell, Robert Schubert o el folklore de su Newcasttle natal la que inspira un álbum para escuchar en casa, recogidos con una manta sobre las piernas, una taza de té en la mesa y la lectura de un buen libro.

Hay cantos tradicionales como Gabriel´s message o Cherry tree carol, melodías de Purcell en las que se basan Cold Song o Now winter comes slowlyYou only cross my mind inspirada en Bach o Hurdy gurdy man en la de Schubert. Incluso hay un poema de Robert Louis Stevenson, Christmas at sea y otro del jesuita inglés del siglo XVI Robert Southwel titulado The burning babe, musicalizados ambos por el genial Sting.

Quizás una de las canciones más enigmáticas y bellas de este álbum sea Soul Cake con base en canciones populares de Halloween y de la cual os dejo un video. El video fue grabado el año pasado durante la presentación del álbum If on a winter’s night, en una de las catedrales góticas más importantes de Europa, la de Durham, en Inglaterra, por cierto escenario también de diversas películas como Elizabeth o Harry Potter. La canción es la petición que hacen de casa en casa los niños por Halloween y en donde piden al dueño o dueña de la casa su aportación a la cesta, tradición que se mantiene en muchos lugares de Europa y en diferentes fiestas. En esta ocasión se solicita alimento para el alma, para regocijarla, lo mismo valen manzanas, que peras, ciruelas o cerezas y si nada tiene es lo mismo y que Dios le bendiga. Hermoso.

bach y la navidad

En otros lugares el tiempo anterior a la Navidad, el llamado Adviento, del latín adventus, venida (del Redentor, se supone) es casi más importante que la Navidad propiamente dicha. Mientras que en diferentes sitios las Navidades se celebran desde el Adviento hasta el día 25 o 26, por aquí se celebran desde el día 24 hasta el 6 de enero. Bueno, que no os estoy contando nada nuevo.

Para mi, que soy tan poco navideño, resulta que hay aspectos de esta celebración que me encantan y una de esas cosas, aparte de poder juntarte con la familia (ya os he dicho en alguna otra ocasión que mi familia somos más bien clan) el aspecto musical he de reconocer que me gusta. Y no, no estoy hablando de zambombas, me estoy refiriendo a la llamada música clásica, principalmente, o al jazz y en torno al año nuevo los maravillosos valses vieneses.

Una de las obras navideñas del periodo Barroco es el Weihnachts Oratorium (Oratorio de Navidad) de Johann Sebastian Bach. En realidad este llamado oratorio no es tal, es decir, no fue compuesto como tal, si no que está formado por seis cantatas para ser interpretadas en Navidad. En estas seis cantatas podemos decir que se reúne el modo de hacer del maestro, con el modelo de cantatas Leipzig, utilizando en diferentes momentos, arias, coros, etc, música de cantatas profanas. ¿Por qué a este conjunto de cantatas se le llama oratorio? Pues es por una causa religiosa. El nacimiento de Jesucristo tiene la suficiente entidad como para que todas las cantatas en torno a su nacimiento y adoración tengan el nombre de oratorio. El denominador común de todas estas cantatas, del oratorio, es la dulzura y ternura combinadas con el optimismo y la alegría. Es un oratorio que infunde alegría desde el principio.

Bach concibió el Oratorio de Navidad entre 1733 y 1734, para la Navidad de 1734-1735 y está dividido en seis partes (cada una de las cuales puede ser considerada, en su caso, como una cantata independiente), una para cada uno de los días importantes de la festividad navideña:

Para el primer día de la Navidad (9 números musicales)
Para el segundo día de la Navidad (14)
Para el tercer día de la Navidad (12)
Para el día de año Nuevo (La circuncisión del Señor) (7)
Para el domingo después de Año Nuevo (11)
Para la fiesta de la Epifanía (11)

El texto del Oratorio de Navidad narra los acontecimientos que rodearon al nacimiento de Cristo, según los evangelios de San Lucas y San Mateo, y fue escrito por Picander, a quien también se atribuye el libreto de la Pasión según San Mateo de Bach. Las seis cantatas que forman el ciclo del Oratorio de Navidad son conocidas también por sus títulos individuales:

Cantata nº 1
Jauchzet, frohlocket, auf, preiset die Tage! (Regocijaos, alegraos. Glorificad este día)
Cantata nº 2
Und es waren hirten in derselben Gegend (Y estaban los pastores en la misma región)
Cantata nº 3
Herrscher des Himmels erhöre das Lallen (Soberano del cielo, atiende las súplicas)
Cantata nº 4
Falt mit Danken, falt mit Loben (Caed con agradecimientos, caed con alabanzas)
Cantata nº 5
Ehre sei dir, Gott, gessungen (Sea cantado en tu honor, Dios)
Cantata nº 6
Herr, wen die stolzen Feinde schnauben (Señor, cuando los orgullosos enemigos rugen)

En cuanto a las versiones hay muchas y variadas, desde las clasicistas hasta las historicistas. Yo me suelo inclinar más por las historicistas, aunque de todo hay. La última versión que adquirí fue la del director René Jacobs, editada por Harmonia Mundi y que es una auténtica delicia. Por cierto, para quien quiera escucharla y disfrutar de ella os dejo un interesante enlace de una página que, casualmente, me he encontrado por ahí.

Sin más, os dejo que disfrutéis con el comienzo de este oratorio, el Jauchzet, frohlocket, con sus característicos timbales,trompetas, vientos y el coro que nos anuncia el nacimiento de Jesús de Nazaret. Este video es muy curioso porque el director se sitúa en el centro de la orquesta y del coro:

Y aquí la ya clásica interpretación dirigida por el director austríaco Nikolas Harnoncourt:

magdalena bachiana

Magdalena Kožená, nacida en Brno, Checoslovaquia en 1973 es una de las más destacadas mezzosoprano actuales cuyo timbre  recuerda a la gran soprano eslovaca Lucia Popp. Está considerada una de las grandes voces en cuanto a la interpretación de obras del barroco, Bach, Handel y Mozart. Y de sus interpretaciones bachianas es de las que vamos a hablar hoy.

Las apariciones discográficas de la checa cantando Bach son bastante numerosas. Lamento, de Archiv, con obras de toda la familia Bach, Matthaüs-Passion, de Archiv, bajo la dirección de McCreesh, Cantatas BWV 113, 179 y 199, de Archiv, con Eliot Gardiner, Cantatas BWV 34, 59, 74 y 172, de Archiv, con Gardiner de nuevo, Arias, de Archiv, con Musica Florea (este álbum fue anteriormente editado en la República Checa con el sello Polygram). Archiv, como ya sabréis, es un sello integrado en la todopoderosa Deutsche Grammophon.  Posteriormente interpretó varias Cantatas en la serie (todavía en desarrollo) de la grabación completa de Cantatas de Johann Sebastian Bach que está realizando John Eliot Gardiner con su sello Soli Deo Gloria (su enlace lo tenéis en la barra lateral).

De Magdalena poco se puede decir que no se haya dicho ya. La mezzosoprano checa es una de las más rutilantes voces de la nueva generación. Con menos de cuarenta anos y una década de carrera internacional, ha conquistado ya algunos de los escenarios más prestigiosos del mundo y se ha convertido en una de las cantantes favoritas de maestros tan exigentes como Simon Rattle, Marc Minkowski, John Eliot Gardiner o Nikolaus Harnoncourt, a lo que también ha contribuido una selecta pero variada discografía que se enriquece junto a Musica Antiqua Köln y Reinhard Goebel dedicado a la música de Johann Sebastian Bach, así como de sus familiares y contemporáneos. Las interpretaciones de la checa con obras de Bach son, según los entendidos, el acercamiento más sutil que se puede tener de la primitiva concepción musical del sublime maestro alemán.

Os dejo un video para que lo podáis comprobar vosotros mismos. Este trabajo es una recreación del propio compositor en sus labores de maestro cantor de su iglesia, dirigiendo el coro de niños y hombres (las mujeres estaban vetadas en aquella época) y en donde se cuela la Kozená para hacerse cargo del solo. Interpretan la Cantata BWV 30, versión religiosa de la cantata profana Placentera Wiederau (BWV 30a) de septiembre de 1737, que destinó Bach a la Fiesta de San Juan Bautista de 1738. El centro de la lectura evangélica es el canto de alabanza de Juan a su padre Zacarías. Esta evocación, tema del libreto, se refleja en el carácter jubiloso de la música. Bach utilizó muchas de sus anteriores composiciones para incluirlas en pasajes de obras nuevas, y no solo suyas, sino que utilizó también en algunos momentos retazos de obras de otros músicos contemporáneos o anteriores (algo totalmente normal en aquella época). En esta Cantata Bach no se sintió condicionado por el tema inicialmente profano del texto. Por el contrario, vemos en ello la prueba de que estaba dispuesto, incluso a una edad avanzada (contaba con 53 años, edad que en aquella época era bastante avanzada), a hacer suyas las particularidades estilísticas de otros cuando le parecieron valiosas y adecuadas para la expresión musical.

Con vosotros el inmortal Bach (una caracterización buenísima) y la extraordinaria Kozená: