el arte de gombrich

Sir Ernst Hans Josef Gombrich (con este nombre forzosamente tenía que ser Sir) fue un historiador de arte austríaco que vivió gran parte de su vida en Gran Bretaña. Su familia acomodada (judía) se convirtió al protestantismo místico aunque su padre, abogado de importancia, era un agnóstico convencido, como gran parte de los intelectuales del momento. Con su familia, el pequeño Ernst, visitaba a menudo el Museo de Arte de Viena y empezó a leer enciclopedias sobre arte. Estudió Historia del Arte en la Universidad de Viena y con la llegada al poder de los nazis, en 1936 se trasladó a Gran Bretaña, donde trabajó como asistente de investigación en el Warburg Institute, centro asociado a la Universidad de London, convirtiéndose en el director del mismo desde 1959 hasta 1976. Durante la Segunda Guerra Mundial, al trasladarse el centro al campo, Gombrich colaboró como radioescucha de emisoras alemanas para la BBC, traduciendo las conversaciones al inglés. Fue también profesor de bellas artes para la Universidades de Oxford, Cambridge y Harvard. En 1972 fue nombrado sir, y en 1988 le fue concedida la Orden del Mérito del Reino Unido. En 1994 se le otorgó la medalla de oro de la ciudad de Viena.

Su Historia del Arte, publicada por primera vez en 1950, fue ampliamente difundida ya que es un texto de divulgación y no una “Historia del Arte” en el sentido estricto. Originalmente dirigida a lectores jóvenes, se han vendido millones de ejemplares y ha sido traducida a más de 20 idiomas. Otras publicaciones importantes son Arte e ilusión (1960), considerada por los críticos como su trabajo más influyente y de mayor envergadura, y los artículos recopilados en Meditaciones sobre un caballo de juguete (1963), El sentido del orden (1979), y La imagen y el ojo (1981).

Yo conocí este libro hace muchos, bastantes años, cuando tenía como asignatura Historia del Arte. El profesor nos dijo que si queríamos aprender de verdad algo más que lo que ponía en el libro de texto obligatorio que teníamos, comprásemos o leyésemos la obra de Gombrich. Y no le faltaba razón. Es una obra que más allá de ir repasando cronológicamente las diferentes épocas y estilos del arte en cualquiera de sus facetas nos ayuda a comprender el por qué de ese arte, en esa época, como debemos situarnos hoy en día, que nos querían decir, qué nos dicen y sobre todo como lo podemos interpretar nosotros mismos. De vez en cuando suelo coger el libro (Editorial Debate) y leo unas cuantas páginas. Incluso tuve una temporada que lo tenía como libro de cabecera. Un libro para la consulta, para disfrutar en su lectura y para seguir descubriendo. Y no, no es un diccionario ni nada parecido. Es algo más hermoso que todo eso.

Por cierto la edición de Debate es un lujo, con unas fotografías de gran tamaño (incluso desplegables) y un cuidado exquisito en todos los detalles.

todo te lo puedo dar, menos el amor, baby

Es una de esas películas antiguas, de 1938, con la inigualable y rebelde Katherine Herpburn y el entrañable y caballeroso Cary Grant, que no me canso de ver. Dirigida por Howard Hawks fue un auténtico fracaso en taquilla que con el paso del tiempo y la atención de los cinéfilos ha llegado ha convertirse en una de las grandes películas clásicas de todos los tiempos. De hecho en los listados, a los que los norteamericanos son tan aficionados, suele aparecer entre las 100 películas más queridas, o que más gustan, o mejores.

El guión es bastante sencillo. Se trata de una comedia de enredo en la que el personaje interpretado por Grant, el paleontólogo David Huxley, que está a punto de casarse, tiene que dar buena impresión al personaje encarnado por la Herpburn, Susan Vance, una millonaria que podría dar una considerable donación para el museo de David. El caso es que entre que el hermano de Susan le manda un leopardo domesticado para que se lo cuide (de nombre Baby), Susan que se enamora de David, el perro de Susan que se lleva un hueso de un brontosaurio del museo de David, un leopardo (este salvaje) de un circo que se escapa y se cuela en la casa donde están Susan y David, y todas las situaciones cómicas que se producen a lo largo de la película hacen de ésta una muy buena oportunidad de pasar un rato agradable y con situaciones que te van a producir la risa.

A lo largo de la película suena una pegadiza canción que en el doblaje la cantan diciendo Todooo te lo puedo dar, menos el amor, Babyyyyy, que se supone es una canción que le gusta mucho al leopardo domesticado. Cualquiera que haya visto la película recuerda perfectamente esta canción. Pues bien, esta canción (I can’t give you anything but love, baby) fue compuesta diez años antes de la película, por Jimmy McHugh, con letra de Dorothy Fields que en la versión doblada al castellano pierde y mucho su encanto (e incluso, a veces, la melodía original). Aún y todo se nos queda en la memoria.

Os dejo el trailer original de la película. No os quedéis con el trailer solamente. Salid, buscad la película y sentaros a disfrutar de pura comedia:

Y no he podido resistirme a poner también aquí el video con una de las escenas más divertidas de toda la película. La escena que se desarrolla en el restaurante. Más de ocho minutos de ritmo trepidante y de un humor puro segundo a segundo:

Y en cuanto a la música aquí tenéis la versión de Diana Krall:

Aquí va la de Benny Goodman y Peggy Lee:

Y aquí la de Sophie Milman:

noches tranquilas

Diana Krall es una de esas personas que por fuerza tenía que salir artista, y de las buenas. Su abuela cantante de jazz, su padre y su madre tocaban el piano, su padre era coleccionista de discos de Fats Waller, el gran pianista norteamericano de swing que ella intentaba interpretar al piano desde muy pequeña. Y si a esto le añadimos su carrera de piano en el Conservatorio de Vancouver, la beca del Festival Internacional de Jazz de Vancouver para estudiar en la prestigiosa Berklee College of Music, en Boston, y su experiencia ganada poco a poco en bares y restaurantes desde muy joven y todo esto unido al gusto personal, estaba claro que iba a salir una cantante e intérprete de piano jazz como pocas. Esa faceta de intérprete de piano y cantante es lo que cultivó desde casi el principio.

En 2009 publicó Quiet Nights, el que es su noveno álbum de estudio y aunque sea eso, un álbum grabado en estudio, tiene la frescura e inmediatez de una grabación en directo ya que sus doce temas (trece en la edición para iTunes) fueron todos grabados en una o dos tomas, algo que muy poca gente puede decir haber hecho, y menos con esta calidad en donde se hace patente la madurez que ha conseguido la artista canadiense. El trabajo está basado en el jazz-bossa y le favorece enormemente a su registro vocal, esa voz negra y entrecortada, como entre cálidos suspiros muchas veces.

El estilo brasileño de la bossa-nova no es ajeno a Diana y los tres temas de este estilo, más la adaptación de otros cuatro al mismo y las otras tres baladas hacen de este disco un álbum tremendamente agradable y sensual. El título del trabajo viene del tema compuesto por Antonio Carlos Jobim (en origen el tema se titulaba Corcovado) y uno de los tres en los que los dos artistas han colaborado. Interpreta también temas clásicos de Lorenz Hart o Johny Mercer y se luce definitivamente con algunos de los temas brasileños más populares y conocidos en todo el mundo como son The Boy From Ipanema (Garota de Ipanema en el original, The Girl From Ipanema) y So Nice.

Y aquí os dejo con el archiconocido tema The Girl from Ipanema en esta deliciosa versión de la Krall que se transforma en The Boy from Ipanema. ¡Qué gusto tiene esta chica!

memorias de un clásico

Está entre mis libros de cabecera. Lo he leído varias veces. Cada vez que lo leo disfruto más y más. Todas las veces son diferentes y en todas encuentro algo nuevo, en la historia, en el personaje, en el amado, en los escenarios, en la filosofía del libro y en la del mismo emperador. Memorias de Adriano es un libro que leí por primera vez con 17 o 18 años, no lo recuerdo bien, y en aquel momento me impactó y mucho. Posteriormente lo he releído varias veces y es de esos libros a los que les coges el gusto. ¡Y ha sido tan diferente cada vez! Unas veces te quedas más con la parte filosófica, en otras ocasiones con la historia de amor, en otras con las vivencias de un hombre de estado, en otras es la enfermedad, la soledad.

No es un libro fácil de leer, es verdad, pero a nada que le coges el ritmo lo devoras. La historia de amor de Adriano y Antinoo es una de las más bellas historias de amor de toda la literatura (y desde luego de la historia) aunque curiosamente no ocupa más que una tercera parte de la obra, una historia que marca todo el libro. Este es otro de esos libros que me han dado el gusto por lo clásico.

Si alguna vez estáis en Paris, en el Louvre, no dejéis de visitar las salas de esculturas greco-romanas ( como para estar todo un día extasiándote) y descubriréis la cantidad de bustos y esculturas de cuerpo entero dedicadas a Antinoo que hay. No son más que una mínima parte de la producción que mandó realizar en vida Adriano (después de la muerte de Adriano se realizaron también bastantes obras) , convirtiendo a Antinoo en un dios.

Por cierto, Marguerite Yourcenar, la escritora belga, autora de la obra, escribió la novela basándose en la existencia de una autobiografía de Adriano ya perdida. La publicó en 1951 y desde entonces ha cosechado innumerables alabanzas. La traducción al castellano la hizo Julio Cortázar, la cual es otra maravilla en si. Es una obra que más tarde o más temprano (¡qué miedo!) acabará convertida en película de cine (irremediablemente). Espero que sea digna de la obra literaria (y no vaya a parar a las adaptaciones cinematográficas para tirar a la basura). Uno de los proyectos más serios para hacer la adaptación es la del director John Boorman. Se hablaba de Antonio Banderas para encarnar a Adriano (no coment).

Animula vagula, blandula,

Hospes comesque corporis,

Quae nunc abibis in loca

Pallidula, rigida, nudula,

Nec, ut solis, dabis iocos…

P. AELIUS HADRIANUS, Imp.

henry y elizabeth

Para quien guste de las series y las películas históricas la familia Tudor ha dado en estos últimos años buen material para disfrutar, criticar, aplaudir y observar los fallos históricos que puedan tener (la realidad supera con creces a la ficción y desgraciadamente suele ser mucho más cruda que los que vemos en series y películas).

Los Tudor es una serie de la cadena Showtime que empezó a emitirse en 2007 y que cuenta el reinado de Enrique VIII de Inglaterra, el de las seis esposas e infinidad de amantes, el del desplante al papado romano, el “pobre” hombre empeñado en su descendencia (como todos los reyes, ese es su trabajo), el que impuso el idioma inglés a los galeses, el que al final consiguió que tres de sus hijos e hijas le sucedieran en el trono sucesivamente.

La serie está protagonizada por Jonathan Rhys-Meyers en el papel de Henry y consta de cuatro temporadas (que finalizan, evidentemente, con la muerte del monarca, como no podía ser de otra manera). Rhys-Meyers (cómo me gusta Jonathan en Match Point!) realiza una buena interpretación que se sale de los cánones en cuanto a la imagen (siempre hemos visto a este rey como un gordo con barba pelirroja, cuando en realidad este buen señor debía tener una buena figura hasta que en los últimos años de su vida engordó extraordinariamente por falta de ejercicio y por las diferentes enfermedades que tuvo, entre ellas la sífilis… su cintura llegó a medir 137 centímetros lo que hace suponer que bebería su buenos litros de cerveza también!) y en cuanto a la interpretación ya que nos presenta un rey muy preocupado por las cuestiones y placeres terrenales, bastante lujurioso (eso de ser rey en aquella época tenía sus ventajas), con un encanto estelar y en ocasiones un auténtico y maravilloso macarra.

La serie es entretenida aunque tiene sus fallos históricos (ocasionados para que las diferentes historias que transcurren en la serie puedan acoplarse perfectamente). Algunos de los fallos son la juventud del rey (en esa época Enrique contaba ya con 40 años), la Princesa Margarita de la serie es una mezcla de las dos hermanas reales del verdadero monarca (María y Margarita), lo de rey de Irlanda en aquella época no se estilaba (hasta 1541 los reyes ingleses no tuvieron ese título), el baile de Papas en la serie no tiene nada que ver con la realidad, no se sabe si Thomas Tallis era bisexual, y mucho me temo que este señor Tudor tampoco compuso la famosa Greensleeves. Aún y todo, lo dicho, digna de ver en sus cuatro temporadas. Merece la pena con la basura que se ve en la pequeña pantalla. Por aquí el estreno de la cuarta y última temporada será este próximo sábado, 30 de octubre, en Canal +.

Y si el tema os gusta podéis seguir con dos películas. La primera, Elizabeth, grabada en 1997 y protagonizada por Cate Blanchett en el papel de reina Isabel I, la Reina Virgen, la hija de Enrique y Ana Bolena. La película comienza con la católica María, su hermana por parte paterna, hija de Catalina de Aragón, en sus últimos años y el ascenso al trono de la protestante y su esfuerzo por legitimarse en el poder. Termina con Elizabeth asumiendo su imagen de Reina Virgen y dando comienzo a la Edad de Oro de Inglaterra. Es una buena película que también tiene sus “libertades” históricas.

La segunda de las películas es Elizabeth, la edad de oro, protagonizada también por Cate Blanchett, rodada diez años después de la precuela y ganadora de un Oscar al mejor vestuario. La película se centra en las tensas relaciones de Inglaterra con la España de Felipe II (un tipo bastante ridículo, gangoso, ultrareligioso y con pintas de sucio) y termina con la derrota de la Armada Invencible (lo de Invencible está claro que lo pusieron los españoles) y Elizabeth afianzándose en el papel de Reina Virgen y madre de Inglaterra. Buena para seguir con el tema.

Y la cuarta producción que os aconsejo es la mini serie Elizabeth I, de HBO (qué buenas series hace esta cadena!) que consta de dos capítulos de dos horas cada uno y está protagonizada por la magnífica Helen Mirren (es curioso porque también hizo el papel de Elizabeth II para la gran pantalla en una película extraordinaria titulada The Queen) y el extraordinario Jeremy Irons. Sin lugar a dudas la mejor de las cuatro posibilidades que he comentado en esta entrada, se centra en los últimos veinticinco años de vida de la reina de Inglaterra. También tiene sus inexactitudes históricas aunque mucho menos notables que la serie y películas reseñadas anteriormente. Una serie para gozar, otra vez.

¡Ah si! También están por ahí las Hermanas Bolena y demás… pero me parecieron tan aburridas…

canto libre

Uprising es el último álbum grabado en vida de Bob Marley y que fue publicado un mes después de la muerte del artista jamaicano. Haría el duodécimo de Marley y décimo del grupo The Wailers y fue grabado el año anterior a su muerte, en 1979, cuando ya sabía que tenía un cáncer y se encontraba en un estado anímico triste y depresivo. El álbum contiene todo temas inéditos hasta ese momento y está basado principalmente en temas religiosos. Es quizás el álbum más religioso y con una búsqueda constante de la espiritualidad por parte del jamaicano. Parte del álbum es la conocidísima canción Could You Be Loved y la emotiva Redemption Song.

A diferencia del resto de temas del álbum, Redemption Song está grabada con Marley tocando una guitarra acústica y sin ningún otro acompañamiento. Es una canción bellísima de la época en donde el debate de la utilización de la energía atómica marca parte de la agenda mundial y, desde luego, de los grupos progresistas, que nos habla de aires de libertad. La libertad de nuestras mentes esclavizadas solo la podemos conseguir con nuestra propia emancipación y ya es hora de dejar de mirar hacia otro lado. “Won’t you help to sing These songs of freedom? Cause all I ever have: Redemption songs; Redemption songs; Redemption songs” (¿Por qué no ayudas a cantar estas canciones de libertad? Porque es todo lo que tengo: Canciones redentoras; Canciones redentoras; Canciones redentoras).

Este tema ha sido versionado por gran variedad de músicos, entre los cuales destacan Joe Strummer, Johnny Cash, U2, Stevie Wonder, Sublime (en vivo), Chris Cornell, Pearl Jam, Outlandish, Lauryn Hill, Sinéad O’Connor, Dave Matthews Band, Gondwana, Cassandra Wilson, Rihanna, No Use for a Name, el vasco Fermín Muguruza, Attaque 77, Sumo, Enrique Bunbury, Amparanoia, Annie Lennox, El Congo y el hijo mayor de Bob, Ziggy Marley.

Os dejo unos audios con diferentes versiones (algunas de ellas):

Steve Wonder.

Attaque 77.

Rihanna.

Johnny Cash.

Pearl Jam.

Joe Strummer.

Chris Cornell.

Lauryn Hill y Ziggy Marley.

Amparanoia.

 

humanidad

Si, ya se que es lunes, que se supone que lo que necesitamos es buen rollo para afrontar la semana, que bastantes miserias vemos todos los días en la televisión y en los periódicos… pero qué queréis que os diga, a veces un golpe de lucha, de enfermedad, de inocencia arrebatada, de coraje, de valor, de recuerdos, de mala hostia (así es), de pequeñas victorias, de tristeza, de no comprender nada de lo que ocurre, de dignidad, de sentimientos, de alegría, de amor, de soledad, de amistad, de maternidad, de esfuerzo, de desconocimiento, de presencia, de muerte, de vida, a veces encontrarnos de repente con todas estas cosas nos puede obligar a pararnos a recapacitar, a pensar y a ser conscientes de que estamos aquí porque tenemos una misión (cada cual la suya) y que si no la hacemos nosotros y nosotras nadie la va a llevar a cabo.

Renée C. Byer es una fotógrafa de Sacramento (USA) que en 2005-2006 siguió a una madre y a su hijo durante varias semanas. La madre se llamaba Cyndie French, era soltera y de pocos recursos económicos. El hijo se llamaba Derek, tenía 10 años y un cáncer bastante raro llamado neuroblastoma. La fotógrafa siguió a la familia en la lucha contra la enfermedad, cuando la batalla se iba perdiendo y siendo testigo del coraje y la entereza de la madre en un retrato tan íntimo como desgarrador.

El reportaje se tituló El viaje de una madre y se publicó en el periódico Sacramento Bee. Fue galardonado con el Premio Pulitzer al Mejor Reportaje Fotográfico de 2007. El impacto fue tan grande que la madre pudo crear una ONG para ayudar financieramente a las familias de niños enfermos.

En estos últimos años pocas veces he llorado con tanta intensidad como al ver estas fotografías. Son impactantes, es verdad, son tristes, desde luego, pero sobre todo lo que a mi me transmiten es que aún en el peor de los momentos podemos ser conscientes de nuestra inmensa humanidad.

Igual es un buen momento para pararse y reflexionar.