oda a la reina mab

Mab, la reina de las hadas, o mejor dicho, la nodriza de las hadas… os suena?

En Romeo y Julieta de Shakespeare el personaje Mercutio (o Mercucio, como se prefiera), el mejor amigo de Romeo y Benvolio y pariente del Príncipe y de Paris (por fuerza su historia tenía que ser desgraciada estando como está situado en medio de las tres fuerzas de Verona, su pariente Paris prometido oficial de la hija de los Capuleto, su amigo Romeo primogénito de los Montesco y el poder terrenal representado en el Príncipe, su pariente) hace un discurso, o mejor dicho una oda a la reina Mab, reina de las hadas. Esta hada mayor es el hada de los sueños según algunos, la responsable de los amores (así lo cree Mercutio en el caso de Romeo), una roba niños y una maga poderosa según otros.

En la Edad Media este hada fue muy popular en Gales y se creía que era el hada que había enseñado toda su magia ni más ni menos que a Merlin! En los siglos XVI y XVII fueron muchos los escritores y poetas que la nombraban en sus obras y que incluso le hicieron protagonista de algunas de ellas. El bardo inglés es uno de ellos y desde luego el más famoso. La oda a la reina Mab que declama el infortunado bromista, ese espíritu libre llamado Mercutio, se sitúa en la escena IV de la primera parte. Romeo y sus amigos van a casa de los Capuleto a la fiesta que (por lo visto anualmente) organiza la familia enemiga de su casa. Romeo está desengañado por un desamor que sufre con la bella Rosalina (oh inconstante amor!) y no tiene ganas de bailar, ni de fiesta alguna, pero sus amigos se empeñan en llevarle al baile ya que habrá música, chicas y encima podrán mearse (literalmente) en casa de su mayor enemigo (a estos bailes se solía ir con máscaras). Mercutio en un momento dado cree dar con el motivo de la sombra de Romeo que para él no es otro que la visita de Mab en sueños. He aquí la Oda a la reina Mab:

Ya veo que te ha visitado la reina Mab,

la partera de las hadas. Su cuerpo

es tan menudo cual piedra ágata

en el anillo de un regidor.

Sobre la nariz de los durmientes

seres diminutos tiran de su carro,

que es una cáscara vacía de avellana

y está hecho por la ardilla carpintera o la oruga

(de antiguo carroceras de las hadas).

Patas de araña zanquilarga son los radios,

alas de saltamontes la capota;

los tirantes, de la más fina telaraña;

la collera, de reflejos lunares sobre el agua;

la fusta, de hueso de grillo; la tralla, de hebra;

el cochero, un mosquito vestido de gris,

menos de la mitad que un gusanito

sacado del dedo holgazán de una muchacha.

Y con tal pompa recorre en la noche

cerebros de amantes, y les hace soñar el amor;

rodillas de cortesanos, y les hace soñar reverencias;

dedos de abogados, y les hace soñar honorarios;

labios de damas, y les hace soñar besos,

labios que suele ulcerar la colérica Mab,

pues su aliento está mancillado por los dulces.

A veces galopa sobre la nariz de un cortesano

y le hace soñar que huele alguna recompensa;

y a veces acude con un rabo de cerdo por diezmo

y cosquillea en la nariz al cura dormido,

que entonces sueña con otra parroquia.

A veces marcha sobre el cuello de un soldado

y le hace soñar con degüellos de extranjeros,

brechas, emboscadas, espadas españolas,

tragos de a litro; y entonces le tamborilea

en el oído, lo que le asusta y despierta;

y él sobresaltado, entona oraciones

y vuelve a dormirse. Ésta es la misma Mab

que de noche les trenza la crin a los caballos,

y a las desgreñadas les emplasta mechones de pecho,

que, desenredados, traen desgracias.

Es la bruja que, cuando las mozas yacen boca arriba,

las oprime y les enseña a concebir

y a ser mujeres de peso.

Es la que…

(Traducción de Ángel-Luis Pujante)

En fin, buena hada esta Mab que nos altera los sueños hasta despertarnos sudorosos y con el pelo revuelto… tras este discurso el sombrío y melancólico Romeo presiente  “que algún accidente aún oculto en las estrellas iniciará su curso aciago con la fiesta de esta noche y pondrá fin a esta vida que guardo en mi pecho con el ultraje de una muerte adelantada“… pobre Romeo!

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2 thoughts on “oda a la reina mab

  1. Os pongo la escena de Mercutio en la única versión que he encontrado por ahí, la de la película Romeo + Julieta dirigida por Baz Luhrmann. Interpreta a Mercutio Harold Perrineau (el Michael de Perdidos) en una hipermoderna adaptación en donde la Reina Mab es nada más y nada menos que una pastilla de éxtasis… Me hubiese gustado más encontrar la interpretación de Michael York en la adaptación de Franco Zeffirelli de 1968…

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