delicioso secreto de kells

A principios de 2009 se estrenó una película de animación titulada The Secret of Kells dirigida por Tomm Moore y Nora Twomey. Es una co-producción franco-belga-irlandesa (ahí es nada) y estuvo nominada al Oscar al mejor largometraje de animación. Es una corriente de aire fresco en las películas de animación copadas por Pixar, Disney y compañía.

La historia está ambientada en el siglo IX. Obsesionado con la construcción de un muro grande para frenar a los vikingos invasores e impedir la destrucción de la Abadía de Kells, el abad Cellach espera que su joven sobrino, Brendan siga sus pasos. Brendan está de aprendiz en el scriptorium del monasterio y un día escucha la historia de Aidan de Iona, un maestro iluminador. Poco después, el famoso iluminador (que es en su segunda acepción, según la RAE, la persona que adorna libros, estampas, etc., con colores) llega al monasterio, acompañado por su gato Pangur Bán. El hermano Aidan llega escapando de los vikingos que han destruido su propio monasterio, y ha traído el libro de Iona, más tarde llamado Libro de Kells, que está trabajando. Aidan muestra la belleza del arte de la iluminación a Brendan y estimula su creatividad y la fantasía. Sus ojos y sus manos están fallando y es por eso que necesita a Brendan para que le ayude a terminar el famoso libro. Un día le pregunta a Brendan si podría ir al bosque en busca de bayas para hacer tinta verde esmeralda, pero éste le informa que su tío le ha prohibido ir al bosque. Brendan finalmente decide aventurarse en el bosque para encontrar este ingrediente necesario para fabricar la tinta. En el bosque un hada-espíritu lobo, Aisling, le introduce en un mundo totalmente desconocido para Brendan y con una amplitud desconocida por él. Brendan tendrá que enfrentarse a su tío y a su mayor temor en su búsqueda para completar el libro.

La película se basa en gran parte en la historia de las invasiones vikingas de Irlanda, los primeros monasterios y la mitología celta que empieza a declinar en esa época. Hay multitud de referencias a esos tiempos y a la cultura celta (un ejemplo es la introducción en la trama de la historia de Crom Cruach, un dios celta pre cristiano).

Es una película bellísima, con unos dibujos de los personajes y unos fondos y paisajes para desarrollar la historia tremendamente hermosos. Y a la vieja usanza (en la base) ya que están realizados a mano. Acostumbrados como estamos a las películas de animación realizadas totalmente por ordenador esta película destila frescura en su vuelta a los orígenes. Cada minuto de la película, cada escena de ella, está llena de color, del color que corresponda al momento, del blanco del invierno, del gris de la niebla, del verde del bosque, del rojo y negro de los vikingos. La capacidad para incluir los dibujos del verdadero Libro de Kells (que todo el mundo que ha ido alguna vez a Dublin ha visto, seguramente, en la biblioteca del Trinity College) y hacerlos parte de la historia que se cuenta es una maravilla. Se diría que quienes han realizado la película, quienes han dibujado esas auténticas obras de arte, han participado plenamente del espíritu de los iluminadores de la Edad Media y de los autores del Libro de Kells. Como se dice en la película en un momento dado, “un trabajo de ángeles”.

Si a todo esto le añadimos una música cautivadora, dulce, frágil y evocadora de los tiempos de la Edad Media y de la cultura de la isla verde esmeralda, no podemos pedir mucho más. El autor de la banda sonora Bruno Coulais consigue darle profundidad a la historia y el tratamiento que hace de ella no es precisamente infantil (una de las cosas extraordinarias que tiene esta película es que, aunque en un principio está enfocada a un público infantil, no por eso es una película tonta, simple o como si los niños que vayan a verla fuesen tontos… cosa que ocurre con la gran mayoría de las películas de animación actuales). El compositor ha escrito una partitura muy elaborada y de compleja y sofisticada belleza. Su instrumentación, la elegancia de sus melodías y su capacidad de fusionar lo celta y lo oriental, o lo místico y lo terrenal, convierten a este trabajo orgánico en una delicia, de principio a fin. La orquesta, los instrumentos solistas y las voces corales convierten a esta partitura en una de las mejores creaciones de 2009. La canción de Aisling es de una belleza inmensa, delicada y que te remonta directamente a la Irlanda del siglo X.

Os dejo con un video promocional de la película. Disfrutad con esta auténtica maravilla:

Y aquí el audio con la canción de Aisling, Aisling Song:

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