año nuevo vienés II

En este último día del año 2010 seguimos con la serie de entradas dedicadas al Concierto de Año Nuevo que anualmente ofrece todos los 1 de enero la Orquesta Filarmónica de Viena.

Tal  como comentaba ayer el repertorio que ofrece la magnífica orquesta es este concierto está compuesto por obras de la familia Strauss en su mayoría y algunos otros compositores austríacos y alemanes de los que excepcionalmente se interpretan obras como Offenbach, Ziehrer, Lanner, Schubert, Hellmesberger, von Suppe, Weiber y en los últimos años Mozart o Brahms. El caracter de las obras interpretadas son casi exclusivamente valses, polkas, marchas, galopes, cuadrillas y de vez en cuando alguna obertura de opereta e incluso de ópera.

El vals es ese elegante baile a ritmo lento que se popularizó en Viena a finales del XVIII y después en París y el resto de Europa en el siglo XIX y que es originario del Tirol por el siglo XII (en lo que a ritmo se refiere). La palabra vals viene del alemán walzen, girar. La característica principal de esta danza es su compás de 3/4 y su ritmo puede variar de más lento (como era antiguamente) a más rápido.

La polka ( o polca) es una danza popular originaria de Bohemia y que surgió a principios del siglo XIX. Su forma, en este caso, deriva del minuetto y tiene un compás de 2/4 siendo interpretada y bailada a un ritmo bastante más rápido que el vals. Su ritmo rápido hizo que se popularizase rápidamente no solo en Europa si no en América.

La marcha es una composición musical que está catalogada como danza andada. Esto es, es una danza para ser bailada mientras se anda, para llevar el ritmo de los pies mientras se anda, para marchar, de ahí su nombre. Normalmente regula el paso de un grupo de personas, es decir, se baila en grupo. Su ritmo puede variar aunque normalmente tiene un ritmo fácil y cómodo. Normalmente las marchas eran “interpretadas” por ejércitos, las llamadas marchas militares y en este caso el número de pasos a dar mientras se marcha puede variar ostensiblemente según el ritmo de la partitura.

El galope está considerada una marcha para caballería o un tipo de danza que se podría bailar siguiendo el ritmo y los pasos de una polka pero a un ritmo mucho más trepidante (de ahí lo de galope).

Cuadrilla es una composición musical de origen francés y que podría venir de las antiguas contradanzas europeas. Es una danza que se baila entre varias parejas, normalmente dos, en cuadrado, de ahí el nombre cuadrilla.

Estos son el tipo de obras con las que normalmente nos deleitan los miembros de la orquesta vienesa. ¿Pero qué sabemos de los compositores? Ahí los detalles los daremos en exclusividad sobre una familia, una saga: los Strauss. La dinastía estaba compuesta por Johann Strauss y sus hijos Johann, Josef y Eduard.

Johann Strauss, padre. A este compositor vienés se le debe, junto con el compositor Josef Lanner, la popularidad de los valses vieneses. Después de aprender a tocar el violín formó un cuarteto, junto a Lanner y los hermanos Drahanek, conocido como Cuarteto Lanner y que después fue ampliado a orquesta. En 1825 decidió formar su propia orquesta, la Orquesta Strauss y empezó a componer valses y otras obras musicales. Viajó mucho con su orquesta, haciendo grandes giras e incluso interpretó algunos valses tras la ceremonia de coronación de la reina Victoria de Inglaterra. Llegó a ser el Director Musical del Baile de la Corte, nombrado por Fernando I. Sus obras más populares son la Marcha Radetzky y el vals Lorelei Rhein Klänge op. 154.

Y naturalmente aquí tenéis el video de la más popular y conocida de las obras de Strauss padre, la Marcha Radetzky, dirigida el año pasado por un pletórico y divertido Georges Prêtre, que a sus 85 años se lo pasó en grande dirigiendo el concierto del 1 de enero de 2010. Podréis observar que el director francés dio la entrada a la marcha desde un lateral indicando al tambor que comenzase a tocar:

 

Johann Strauss II, hijo. El rey del vals. Así es como era conocido el hijo mayor de Johann Strauss, Johann Strauss hijo. Gracias a el el vals dejó de ser una danza campesina para pasar a ser un baile en la corte de los Habsburgo. Fue gracias a su madre que Johann pudo realizar su estudios de música, ya que su padre estaba totalmente en contra. El mismo día que su madre solicitaba el divorcio de su padre se presentó ante las autoridades vienesas para actuar en público.

Strauss hijo encontró muchas dificultades en sus primeros años como músico, pero pronto ganó audiencia amante de la música, tras haber aceptado comisiones para actuar fuera de Viena. El enfrentamiento entre padre e hijo fue público, notorio y del cual se hicieron eco los medios de la época. Viena fue asolada por una revolución burguesa el 24 de febrero de 1848, y la rivalidad entre padre e hijo se hizo mucho más evidente. En ese momento el hijo se hizo partidario de los revolucionarios lo que profesionalmente no le vino nada bien ya que, naturalmente, la realeza austriaca le negó sus favores, las autoridades vienesas le llegaron a detener por interpretar la Marsellesa de lo cual finalmente fue absuelto. Cuando en 1849 Johann Strauss padre murió, el hijo decidió fusionar su orquesta con la de su progenitor y tras la llegada al poder de Francisco José I se congratuló con la realeza componiendo diferentes obras en su honor. Fue autor de diversas operetas entre las cuales está la más famosa de ellas y cuya obertura se ha tocado en innumerables ocasiones en el Concierto de Año Nuevo. Hablamos de la opereta El Murciélago (Die Fledermaus). Entre sus valses están El bello Danubio azul, el titulado Vino, mujeres y canciones, o el Vals del Emperador. Entre las polkas son famosas Polka AnnaTritsch-Tratsch o Champagne Polka. Sus marchas fueron también muy famosas y suelen ser interpretadas habitualmente el 1 de enero.

Os dejo con el que sea quizás su vals más famoso y protagonista de uno de los bises fijos del Concierto de Año Nuevo ofrecido por la Orquesta Filarmónica de Viena. El bello Danubio azul es una de la dos piezas fijas en el programa y curiosamente esto está mal dicho, ya que no forma parte del programa propiamente dicho, si no de los bises. Siempre se ofrecen tres bises, el primero a elección del director, el segundo este que comentamos y el tercero la Marcha Radetzky. El vals suele comenzar en los primeros compases para ser interrumpido por el público. En ese momento el director y la orquesta felicitan el año nuevo y ofrecen sus deseos al mundo entero y después comienzan de nuevo con el vals. Con ustedes Daniel Baremboim. Añadir que este vals suele ser interpretado también por el Ballet de la Ópera Estatal de Viena:

Josef Strauss fue el hermano que nunca quiso ser músico, pero por los avatares del destino tuvo que suplir momentaneamente como maestro de capilla a su hermano Johann que había vuelto extenuado de una de sus giras. Estas suplencias fueron siendo cada vez más regulares y finalmente tomó clases de composición y aprendió a tocar el violín (me imagino que también lo llevaba en la sangre porque a mi me dicen ahora que tengo que aprender a tocar el violín para suplir a mi hermano músico y creo yo que no lograría ni la escala).

Sus composiciones tienen, en comparación con los trabajos de su hermano, un cierto tono melancólico. Entre sus valses más famosos está Delirienwalzer y su polka más famosa es la Pizzicato Polka, que se interpreta pellizcando las cuerdas de los violines, violas, violonchelos y bajos. Una auténtica delicia que compuso junto a su hermano Johann. En 1987 ocurrió algo prodigioso en la historia del Concierto de Año Nuevo ofrecido por la Orquesta Filarmónica de Viena. Por primera vez un director ajeno a la orquesta era elegido (por los miembros de la orquesta) para dirigirles el 1 de enero. Aquel año fue el maestro Herbert von Karajan y su primera obra tras el descanso fue, precisamente, Pizzicato Polka. Nos descubrimos ante un Karajan ya cansado y mayor, pero director de genio todavía:

Si Johann fue el rey del vals y Josef el que no tenía intención de ser músico, Eduard fue el hermano de las polkas rápidas, pero sobre todo el reconocido director de orquesta. Edi, tal y como era conocido en su familia, fue compositor y director de la orquesta familiar, muy querido en su época por los vieneses y su estilo puede decirse que era propio, sin notarse influencia de ninguno de sus dos hermanos.

Al morir su hermano Johann en 1901 decidió disolver la Orquesta Strauss y se dedicó a escribir sus memorias. Entre sus polkas rápidas, las llamadas polka-schnell, las más famosas quizás sean Bahn FreiAusser Rand und BandOhne Bremse.

Vamos a ver una interpretación del Concierto de 2006 dirigido por el letón Mariss Jansons y titulada Telephone (tal cual, Teléfono). Atención al final porque es una de las pocas veces en que el público asistente a un concierto puede sonreír por lo que pasa:

Y con esto terminamos el repaso a la familia Strauss ya que al resto de compositores de los que se tocan algunas piezas no daremos mayor relato, ya que es excepcional su inclusión en el programa del 1 de enero.

Mañana, 1 de enero de 2011, podréis, si queréis, visitar el blog y disfrutar con el relato de los directores que han pasado por el Concierto y sus diferentes anécdotas. Y sobre todo, disfrutad del Concierto, dirigido este año por el austríaco Franz Welser-Möst.

año nuevo vienés I

Comienzan hoy una serie de entradas que nos servirán para despedir este 2010 y comenzar el nuevo año 2011. Desde el 30 de diciembre al 2 de enero vamos a pasearnos entre valses, polkas, marchas y ritmos galopantes vieneses. Comienzan hoy una serie de cuatro entradas dedicadas al Concierto de Año Nuevo que anualmente se celebra el 1 de enero desde la Wiener Musikverein de la capital austríaca y que interpretan los músicos de la Wiener Philharmoniker (Orquesta Filarmónica de Viena).

La llamada Sala Dorada que alberga el que, seguramente, es el concierto de música clásica más famoso del mundo, está en el edificio Wiener Musikverein que es la sede de la Wiener Philharmoniker. Este edificio fue inaugurado el 6 de enero de 1870 y es considerada una de las tres salas de conciertos con mejor acústica del mundo (las otras dos son la Symphony Hall de Boston y el Concertgebouw de Ámsterdam). La sala de conciertos fue construida por la Gesellschaft der Musikfreunde (Sociedad de Amigos de la Música). El lugar en el que se encuentra fue donado por el Emperador Francisco José I y al cabo de poco tiempo, el edificio recibió el nombre de Musikverein (club de música). La Goldener Saal (Sala Dorada, literalmente Sala de oro) tiene 48 metros de longitud, 19 de anchura y 18 de altura y cuenta con 1.744 asientos y unas 300 plazas de pie. Cuenta con órgano de tubos y lo más llamativo de ella, aparte de su color dorado, son las Cariátides (copia de las de la Acrópolis ateniense) que rodean toda la sala. El edificio dispone de otras cuatro salas en las que se programan distintos tipos de actuaciones y recitales: Brahms-Saal, con unas 600 plazas, Magna Auditorium, con 380 plazas, Metallener Saal, con 126 plazas y Steinerner Saal, con 70 plazas. A partir de 2001 fue sometida a una rigurosa restauración. Por cierto, ¿os imagináis bailar unos valses en esa sala? Pues podéis hacerlo, porque todos los años el Presidente de la República de Austria ofrece una baile de etiqueta en donde se baila unica y exclusivamente valses, polkas y marchas y para el cual se sacan entradas a la venta. Lo único necesario es ir vestido de etiqueta, saber bailar y… pagar la entrada. Todos los años hacia la tercera semana de enero. Este año que viene la cita será el día 20.

Ya hemos hablado del lugar donde se desarrolla el concierto. Pasamos a hablar de los músicos que interpretan la música del concierto. La Orquesta Filarmónica de Viena en su nombre original Wiener Philharmoniker. No es necesario decir que está considerada una de las mejores orquestas del mundo. Para ser miembro de esta famosa orquesta tienes que demostrar tu valía como músico y virtuoso (porque todos y cada uno de los músicos de la orquesta son unos virtuosos con su instrumento) en un proceso que dura unos tres años (ni más, ni menos). Durante ese periodo se van alternando tocando en la Ópera y el Ballet y tras el trienio solicitan su incorporación a la Orquesta a la Plana de la misma, esto es, a todos y cada uno de los músicos titulares de la centenaria orquesta.

Hay que remontarse hasta 1842 cuando Otto Nicolai formó la que se llamó Academia Filarmónica. Tras la partida de Otto de Viena y tras unos años de irregular actividad Carl Eckert asumió su dirección en 1860 y desde entonces ofrece conciertos regular y continuamente. Entre 1875 y 1883 Hans Richter fue el director principal, la orquesta ofreció los estrenos de las SegundaTercera sinfonías de Brahms, además de la , ,8º sinfonías de Bruckner. Mahler tomó el puesto de 1898 a 1901, y bajo su dirección la orquesta hizo giras por primera vez (en París). Directores después fueron Felix von Weingartner (1908–27), Wilhelm Furtwängler (1927–30) y Clemens Krauss (1930–33).

Desde 1933, la orquesta no tiene director principal, sino varios directores invitados. Entre ellos buen número de los directores más conocidos mundialmente, entre los cuales han estado Richard Strauss, Karl Böhm, Herbert von Karajan, Georg Solti, Erich Kleiber, Carlos Kleiber, Leonard Bernstein, Claudio Abbado y Valery Gergiev.

El sonido especial puede deberse a la especial característica de algunos de sus instrumentos, al tipo de afinación, al material de los mismos y demás. Uno de los más característicos es la llamada trompa vienesa, que está fabricada diferente a la utilizada normalmente en las orquestas, lo que le da una mayor amplitud en la escala cromática. Otra de las características, no exenta de controversia, es que la orquesta está compuesta exclusivamente por hombres, europeos y blancos. Solo dos mujeres han formado parte de la orquesta, como arpistas, y ninguna de ellas como miembro de pleno derecho. La polémica está ahí, aunque según mi opinión es más polémica externa que interna. El caso es que es una de las pocas grandes orquestas que no utilizan audiciones ciegas para elegir a sus miembros (audiciones en donde solo se oye al músico, pero no se le ve).

 

¿Y el concierto? Quien más quien menos me dirá que siempre a despertado el día de Año Nuevo a ritmo de valses y polkas vienesas (aún recuerdo que en mis años jóvenes, más jóvenes que ahora quiero decir, cuando llegaba a casa de celebrar la entrada del nuevo año muy avanzada la mañana y no veía el concierto en directo le rogaba encarecidamente a alguien de casa que me lo grabase). En mi familia, tuvimos una época que celebrábamos toda la familia (abuelo, abuela, tios, tías, primos y primas) una comida de Año Nuevo, pero al pasar los años y ver que cada vez era más la gente que faltaba a la comida se dejó de hacer, pero hasta entonces lo típico era llegar al vermouth (qué tiempos aquellos en los que se podía tomar un vermouth antes de la comida de Año Nuevo) y ver los saltos de esquí desde la estación alemana de Garmisch-Partenkirchen, comer, jugar a algo y ver a la tarde todos juntos la repetición del concierto, palmas incluídas. Es decir siempre ha estado el concierto ahí. ¿Siempre?

Bien. El nombre oficial (en alemán) es el siguiente: Das Neujahrskonzert der Wiener Philharmoniker (El concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena). El concierto tuvo sus antecesores y ya en 1939 fue ofrecido pero no un 1 de enero si no el 31 de diciembre, dirigido por Clemens Krauss y con un objetivo claro: reivindicar la cultura austriaca frente a la amenaza alemana. El concierto se estrenó oficialmente el 1 de enero de 1941, con Adolf Hitler en el poder y fue dirigido por Clemens Krauss. Por lo tanto, no siempre ha estado ahí el concierto. Actualmente es retransmitido en directo a más de 1000 millones de personas de más de 54 países (y en diferido a un total de 72). La primera parte del programa se emite por radio y es a partir del descanso cuando se retransmite, la segunda parte, a través de la televisión. Todos los arreglos florales que adornan tanto el escenario como el resto de la sala (con complicadísimos diseños alrededor del órgano, escenario y palcos) son un obsequio anual de la ciudad italiana de San Remo. Los clásicos ballets que se bailan en una o dos piezas son normalmente bailados por miembros del Ballet de la Ópera de Viena.

Mañana hablaremos sobre la música que suena en este concierto, el más famoso de los conciertos del mundo.

la forja de una ciudad

Igual habéis leído el título de esta entrada y no sabíais a que ateneros. Se trata de una película, una producción a lo grande, con una historia monumental, una puesta en escena espectacular, unos actores enormes y un director gigante: Gangs of New York, de Martin Scorsese.

Resulta difícil hablar en un post, en una reseña, de una película de tan grandes magnitudes como esta que relata la historia de como New York se convirtió en la ciudad que es hoy, gracias a la lucha y a la vida particular de muchas personas, entre ellas las que componían las pandillas de la ciudad y más concretamente de Five Points, el mestizo Manhattan primigenio. Fue rodada en los Estudios Cinecittá, en Roma, y economicamente no resultó lo que se esperaban de ella (extrañamente coincide que un buen puñado de grandes obras de arte cinematográfico no resultaron en su momento rentables economicamente, lo que hace que me pregunte si es que el arte está reñido con el cine comercial…). En fin, el bueno de Martin se rodeó de grandes actores (Daniel Day-Lewis, Leonardo Di Caprio, Cameron Díaz, Brendan Gleason, Liam Neeson, John C. Reilly o Jim Broadbent) y hizo lo que mejor sabe hacer, contarnos una historia (en este caso la de una ciudad) dirigiendo grandes interpretaciones y haciendo una película que aunque en algunos momentos parece imposible de seguir contando la historia, lo logra con un efecto panorámico.

El argumento es básicamente el siguiente:

Nueva York, 1846 con violencia en las calles. Mientras la superviviencia del país se debatía en la Guerra Civil, un vasto y peligroso grupo de personas crecía en el bajo mundo. El padre Vallon comandaba a un grupo de pandilleros, inmigrantes irlandeses que se autonombraban Los Conejos Muertos, que vivían en una especie de ghetto despreciados y hostigados por los nativos, liderados por Bill Cutting El Carnicero. En una batalla campal para decidir quién dominaba la zona de la ciudad llamada The Five Points, Bill logra matar al padre Vallon y someter así a los Conejos Muertos. Amsterdam, el hijo del padre Vallon, al quedar huérfano tiene que pasar toda su niñez y adolescencia interno en un reformatorio religioso. Pero al salir en 1863, ya adulto, se reincorpora a la vida callejera y a las bandas de ladrones. Para ese tiempo, Bill dominaba y extorsionaba a todas las pandillas de la ciudad, utilizándolas también para tener influencia política, ofreciendo ayuda a los aspirantes a puestos públicos. Y ahí es donde verdaderamente comienzan los 170 minutos de historia y de como unas pandillas y bandas de barrio lograron en algunos momentos ir incidiendo en el propio desarrollo de la ciudad.

El vestuario, de Sandy Powell, con todo su colorido de pandillas al uso del XIX es digno de mencionar y la música de Howard Shore y Peter Gabriel también. Y como anécdotas comentar que Di Caprio tuvo que engordar diez kilos para interpretar su papel (luego parece ser que decidió quedarse con ellos), Scorsese, neoyorkino de pro, llevaba más de treinta años queriendo hacer la película, está basada en el libro del mismo título de Herbert Asbury, se construyeron más de cien decorados en Cinecittá, su metraje inicial se redujo en más de una hora porque en los pases previos no tuvo mucho éxito, fue la producción más cara realizada por Miramax nunca jamás (97 millones de dolares), ganó el Globo de Oro al mejor director y fue candidata a diez estatuillas de los Óscars aunque finalmente no logró ninguna.

Os dejo con una de las escenas que más me gustan de esta película, cuando toda la gente del bar se pone a cantar a coro una tradicional canción irlandesa titulada New York Girls y donde Amsterdam es presentado a El Carnicero:

 

verano

No, no os penséis que es que en esta época del año me haya puesto a pensar en el verano porque no me gusta el invierno. Yo soy de los que digo que cada estación ( si es que existen las estaciones tal y como las conocimos de niños, que ya lo dudo) tiene lo suyo y el invierno lo tiene, evidentemente, y ya lo decía mi madre, que lo mejor del frío es el calor, el calor al llegar a casa y esa afirmación se hace difícil decirla en algunos días de verano, porque lo mejor del calor no suele ser el fresco al llegar a casa, hay veces que el calor se hace insoportable. Decididamente creo que prefiero el invierno al verano.

En este caso quiero hablar de Verano de Coetzee, el sudafricano, premio Nobel de Literatura en 2003. Leí su Infancia hace ya unos cuantos años, creo que el mismo año que fue distinguido con el premio. Y de lo poco que me acuerdo es que me gustó su prosa, su parodia y su autocrítica. Estos días leyendo algún artículo sobre su última novela, Verano, que ha sido el libro elegido por más de un suplemento cultural de periódicos y por revistas literarias, resulta que una de las cosas que más resaltan del escritor sudafricano es su mentira. Por lo visto en sus obras tiene una afición a mentir, a mentirnos, de la cual podemos estar agradecidos, ya que son sus mentiras las que, en parte, han iluminado sus obras. Sus memorias, que comenzó con Infancia, continuó con Juventud y ha terminado con Verano, están llenas de mentiras. Nos hizo creer que su padre era un afrikaneer salvaje, que no tenía ningún apego por su tierra, que su madre suplía al cien por cien la falta de cariño paterna, y así una tras otra.

En Verano (que no me la he leído todavía, porque me la regalaron en Nochebuena) por lo visto nos va a hablar de un montón de mujeres importantes en su vida, de su padre enfermo, y su convivencia con él. El periodo de estas memorias abarca desde 1972 a 1976. En aquella época Coetzee publicó sin mucho éxito sus dos primeras novelas, y serán estas personas las que vayan describiendo, según su propia experiencia, al Coetzee huraño, reservado, tímido, racista, incompetente con las mujeres, célibe, sin capacidad para relacionarse con ellas… ¿o son de nuevo mentiras? En cuanto termine el libro que tengo entre manos me pondré con este otro. Ya os contaré si me ha mentido mucho, aunque me temo que no me enteraré hasta la próxima vez. Y es que los buenos mentirosos tienen que creerse las mentiras, porque si no, el resto, nosotros, no nos las creeríamos.

escena navideña (conmovedora)

En el remake en color y CinemaScope que hizo Leo McCarey de su película de 1939 Love Affair (que aquí se tradujo también por Tú y yo) y que en el original se tituló An Affair to Remember, Cary Grant y Deborah Kerr interpretaron los personajes que habían encarnado antes Charles Boyer e Irene Dunne, un pintor y una cantante que se enamoran en un crucero y luego se ven separados por el destino. La premisa de la última escena (punto destacado de ambos largometrajes) es que la mujer, Terry, no quiere que el hombre (Nickie, en la segunda versión) se entere de que está parapléjica por culpa de un accidente. Éste consigue localizarla y va a verla el día de Navidad, que ella está pasando sola en el sofá de su casa. Terry sigue sin contárselo, pero Nickie tiene una especie de revelación y descubre la verdad.

McCarey era conocido por el efecto liberador que tenía en los actores y no por realizar puestas en escena muy sofisticadas, pero la manera en la que Nickie confirma sus sospechas en Tú y yo constituye un gran climax visual de la película. Para situarnos Nickie lleva más de cinco minutos en casa de Terry que está sentada en el sofá, nerviosa por que se descubra su verdad, y tras darle un regalo decide irse, pero en ese momento vuelve porque algo le dice que ahí, en esa habitación y a Terry le pasa algo.

El protagonista, después de volver, cruza el enorme salón en CinemaScope, la cámara lo sigue, y abre la puerta de la habitación de Terry. McCarey corta a un plano americano dentro del dormitorio, donde Nickie ve su cuadro colgado en la pared: es la prueba de que Terry es la compradora en silla de ruedas de la que le habló el dueño de la galería. Como la cámara no se ha apartado de él, lo primero que vemos es su cara al darse cuenta de todo y sólo entonces McCarey hace un pequeño paneo para mostrarnos el cuadro reflejado en el espejo. Este sencillo movimiento de cámara crea un momento conmovedor e intenso, un instante de puro cine. La reacción de Nickie (que Grant interpreta con su comedimiento característico) ya nos dice lo que está viendo, pero el movimiento de la cámara nos permite compartir su reacción al dejarnos descubrirlo también a nosotros.

Os dejo con la impresionante y conmovedora escena final:

descanso

Hoy me he cogido fiesta en el blog. Hay que descansar de los dos días anteriores, ¿no os parece? Mañana nos volveremos a encontrar. Hoy ensalada, verdura, fruta y muuuuucha agua! Que descanséis vosotros también. Un saludo. MrWilliam.

Os dejo con el último video de Moleskine (haciendo honor al nombre del blog), con el making del Mini Planners video. Una auténtica maravilla. ¡Qué paciencia! Por cierto, poco a poco voy a ir poniendo todos los videos de Moleskine, que son una auténtica gozada.

 

in dulci jubilo

Aunque ayer hablé largo y tendido de villancicos me guarde éste para el día de hoy. En este día de Navidad (mis mejores deseos para todos vosotros y vosotras) me gustaría traer un villancico con una gran tradición musical y popular (principalmente en Gran Bretaña y Alemania) y una melodía bellísima: In dulci jubilo, algo así como en dulce alegría (mis conocimientos de latín son bastante escasos).

En su origen este villancico consistía en un texto en donde el alemán y el latín se van alternando y cuya versión más antigua se debe al místico alemán Heinrich Seuse alrededor del año 1328. Aún y todo este texto fue musicalizado por diferentes autores desde la Edad Media. La letra fue traducida por John Mason Neale a finales del siglo XVIII y una versión inglesa fue  popularizada por el compositor Robert Lucas de Pearsall en 1837.

En cuanto a la música han sido muchos los compositores que han utilizado esta bella melodía para sus propias composiciones. En 1601 Bartolomé Gesio escribió un arreglo moderno de la melodía tradicional. Dieterich Buxtehude compuso una de sus muchas cantatas en 1683 en forma de coral para soprano, contralto y contrabajo acompañado por dos violines y bajo continuo (BuxWV 52) y como un preludio coral para órgano (BuxWV 197) en 1690. Johann Sebastian Bach utilizó esta melodía en varias ocasiones: la coral BWV 368, la composición para órgano BWV 608, como un doble canon en su Orgelbüchlein (trabajos para órgano) y las BWV 729 y BWV 751 como preludios corales. Los expertos coinciden, sin embargo, que BWV 751 es demasiado simple y natural para ser obra de Bach. BWV 729 es tradicionalmente la primera pieza de órgano al final del Festival Nine Lessons and Carols del Kings College, de Cambridge que realizan en Navidad. Esta obra fue introducida por primera vez en el servicio en 1938 por el organista Douglas Guest. También Franz Liszt incluye el villancico en su suite para piano Weihnachtsbaum en el movimiento titulado Morir Hirten an der Krippe y Norman Dello Joio utiliza el tema como base de sus Variants on a Medieval Tune, para conjunto de viento.

Finalmente esta canción, este villancico, fue versionado por Mike Olfield en su trabajo On Horseback, de 1975. Una primera versión ya había aparecido en su álbum Don Alfonso de ese mismo año. Ha aparecido en diferentes álbumes del músico inglés. La versión más conocida es la que van incluyendo y apareciendo instrumentos conforme avanza y se repite la melodía.

El villancico es conocido en Gran Bretaña e Irlanda con el título Good Christian Men Rejoice.

Os dejo con el video de la interpretación de esta canción por The Choir of King’s College, de Cambridge. Que paséis un buen día.

Y aquí tenéis la versión instrumental de Mikel Olfield: