maravilloso cuarteto

En términos musicales un cuarteto es una pieza que se interpreta, efectivamente, por cuatro instrumentos. El cuarteto más clásico, del cual fue precursor Haydn, es el de cuerda, el formado por dos violines (I y II), viola y violonchelo, pero hay muchos más tipos de cuartetos. En el caso que vamos a hablar el cuarteto está formado por los consabidos violín, viola y violonchelo y por… un piano. Esta fórmula fue una rareza en su época y de hecho enseguida leeremos que no tuvo gran éxito en un primer momento.

Los dos cuartetos con piano de Mozart están entre sus obras menos interpretadas. En un principio, Franz Anton Hoffmeister, compositor y editor, encargó a Mozart que compusiera tres. En esta época se prodigaba la interpretación amateur y había una gran demanda de música de cámara que no fuese muy complicada. Hay que tener en cuenta que en aquella época, sin televisión, radio, electricidad, etc, la gente pasaba las veladas en casa como mejor sabía o podía y eran muchos (muchos más de los que nos pensamos) los que tocaban algún instrumento en la intimidad de su casa. Esto era bastante común, por lo tanto la demanda de partituras cómodas era un hecho. Sin embargo, el Primer Cuarteto de Mozart (en sol menor, K478) resultó ser técnica y emocionalmente demasiado exigente, y estaba fuera del alcance de la mayoría de aficionados. Después de que este no se vendiera bien, se apremió a Mozart a que “cogiera el dinero y se marchara corriendo”. Pero al compositor le había cautivado aquella fórmula y tras finalizar la partitura de Le Nozze di Figaro creó un segundo cuarteto, en mi bemol (K493). No es más sencillo que el primero, pero, aunque con retraso, el público de Mozart fue interesándose cada vez más en sus composiciones y estas piezas acabaron por ser reconocidas como las obras de arte que son. Estaba claro que esta partitura no la publicó Hoffmeister, sino su competidor directo, Artaria.

El segundo cuarteto para piano es una delicia y, exteriormente, más agradable que el primero (aquí ya sabéis que cada cual tiene sus gustos, de todos modos, cualquiera de los dos es digno no, dignísimo del salzburgués). La obra es en muchos aspectos como un concierto para piano a pequeña escala y requiere un modo de tocar el teclado carismático y democrático, ya que se combina con instrumentos de cuerda.

Interpretaciones hay muchas y algunas muy buenas (la de Rubinstein pone los pelos de punta) y la que quiero traeros hoy aquí es de un pianista actual. Se llama Paul Lewis y es de Liverpool. Empezó estudiando violonchelo porque era el único instrumento para el que entonces daban clases en su escuela y afortunadamente (para nosotros) a los 15 años le aceptaron en la Escuela de Música Chetham de Manchester. En 1994 ganó el prestigioso Concurso de Piano de Londres y de ahí a las máximas cotas de virtuosismo. Entre sus grabaciones más aclamadas está la de las 32 sonatas para piano de Beethoven con la discográfica Harmonia Mundi. En 2002 grabó el disco al que hacemos referencia, Los cuartetos con piano de Mozart con la casa Hyperion Records. Los intérpretes de los instrumentos de cuerda en este trabajo son el Leopold String Trio. Una auténtica delicia.

Para comprobarlo nada mejor que el final de este Cuarteto K493 con Paul Lewis y el Leopold String Trio. Allegretto:

 

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