negra sombra

El otro día leí en el dominical de un periódico estatal la historia de un hombre que había decidido morir porque tenía una enfermedad incurable que le producía terribles dolores, tenía que consumir más de setenta pastillas al día y decidió que quería dejar de existir. Así, crudamente. Prefirió una muerte digna que una vida indigna. Naturalmente un tema de estos te da para pensar y mucho. Soy de esas personas que les gusta pensar e ir más allá de las primeras impresiones. Filosofar que dirían algunos.

La cuestión de la vida y de la muerte. No es nuevo. Tampoco es nuevo la decisión de morir o dejarse morir porque no se puede aguantar la vida. Antes lo llamaban suicidio a secas. Ahora se llama eutanasia, también a secas. Me preguntaba que clase de vida podría ser la que llevaba esa persona para decidir dejar de existir. Tiene que ser una vida que no lo es ya, porque si no no entra en mi cabeza. ¿Cuánto tuvo que sufrir esa persona para decidir morir? Pensando todo esto notaba una presión de angustia en el pecho. Ser consciente que en media hora vas a dejar de ser. ¡Qué duro! Pero qué duro debió de ser tomar esa decisión y qué dura debió ser la vida que tenía. Hay gente que se refugia en la religión en esos momentos (sea la religión que sea), otros en la familia, o en los amigos… otros no tienen refugio. Hay gente que se escandaliza por esta forma de acabar con la propia existencia. Yo no puedo escandalizarme. En la historia tenemos muchos y variados ejemplos de muertes dignas por razones culturales que nadie ponía en duda. ¡Hubo épocas en que la gente decidía matarse por honor! ¡Por el qué pensaría de esa persona por alguna circunstancia relacionada con su vida o con la de alguien cercano! Lo hemos leído en muchas obras clásicas y conocemos muchas historias de personajes que decidieron acabar con su vida por honor. Este no es el caso. El caso es la dignidad. Me quedan muchas preguntas en torno a esta cuestión. ¿La vida de por sí es dignidad? ¿La muerte puede tener un componente digno? ¿Existe la vida sin dignidad? ¿La muerte digna o indigna? Llevamos siglos pensando en estas cuestiones. Y seguiremos haciéndolo.

Yo lo único que tengo claro es que, en el caso de sufrir una enfermedad o un accidente que obligue a que me mantengan con vida por cualquier método externo a mi organismo, no lo hagan. Pero no sé qué haría en el caso de sufrir una enfermedad que me obliga a sufrir más que a vivir. Espero que esa persona haya descansado en paz. Espero que esa paz que no tuvo en vida la tenga ahora.

Leyendo el extraordinario artículo de Juan José Millás no tuve otro remedio que acordarme de esa impresionante película que es Mar adentro, de Alejandro Amenábar y con un Bardem que se sale. La historia de aquél valiente que se llamó Ramón Sampedro que nos enseñó a todo el mundo la otra posibilidad, la de no seguir adelante en la lucha… o la de salir victorioso de ella…

Mar adentro. Luz Casal pone voz a un poema de Rosalia de Castro con la ayuda de Carlos Núñez. Negra sombra del poemario Follas Novas (1880). Impresionante. Una de las canciones que más adentro me llegan. Con el tema de la película como la clara y la yema. Con Galicia todo. Galiza siempre Galiza.

Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.

 

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8 thoughts on “negra sombra

    • Álvaro muchas gracias por tu enlace con el artículo de Antonio Escohotado. Da en el clavo. Aparte de hacer un somero repaso a la eutanasia en la historia nos da las claves de por qué hoy en día ha sido una idea y una práctica tan perseguida y últimamente por qué está dejando de serlo.

      En cuanto a Luz Casal me parece una mujer muy fuerte, ejemplo de otras muchas, o quizás sería más correcto decir, ejemplo de la entereza y fortaleza de muchas mujeres.

      Un saludo

      MrWilliam

  1. Willian, qué buenas reflexiones, es difícil hablar de la muerte con cualquiera, cuando forma parte de nuestras vidas.
    Me encantó la película de Mar adentro y la música no se me olvida.
    Te recomiendo otra película que va sobre el mismo tema y es preciosa, “Las invasiones bárbaras” muy recomendable.
    Un saludo, como siempre un placer pasear por tu blog.
    Teresa

    • Hola teresa, tienes toda la razón. La muerte forma parte de nuestras vidas pero, desafortunadamente, nuestra educación nos ha enseñado más a no pensar en ella que a tomarla como algo natural que forma parte no solo de nuestras vidas si no de nuestra propia existencia.
      La película que dices no la he visto, me suena el título, es francesa ¿no?, no lo sé, igual me confundo. A ver si la busco y la veo en estas fechas que vienen.
      Gracias por tu comentario, como siempre un placer el mio leerte y recibirte en el blog.

      Un saludo

      MrWilliam

  2. Hola Teresa! Por fin he visto Las invasiones bárbaras. Gran película, por cierto. Yo que últimamente he decidido dar rienda suelta a mis sentimiento he tenido una buena llorera. Una película muy filosófica y divertida, lo cual nos enseña que la filosofía y la comedia no están reñidas. Profunda.

    Gracias por la recomendación. Igual va un post y todo, merece la pena.

    Un saludo

    MrWilliam

  3. Pingback: invasiones bárbaras « Apuntes en mi Moleskine

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