las señoras de cranford

 

¡Cómo he disfrutado con estas señoras! Me he reído como pocas veces me he reído con un libro. Imaginaros un pueblo inglés de las primeras décadas del siglo XIX en donde la mayoría de las casas de buena posición son propiedad de mujeres y en donde quien marca la vida social de ese pueblo (la vida social oficial, se entiende) son estas mujeres. Imaginaros todo eso a finales del reinado de Guillermo IV y a comienzos de lo que se ha venido a llamar época victoriana y con las pautas de educación, decoro y etiqueta que imperaban entonces y que en la actualidad nos parecen en muchos casos ridículas.

El libro que ahora se ha editado en castellano lleva el título de Crónicas de Cranford y son en realidad tres libros escritos por la autora Elizabeth Gaskell, Confesiones del señor Harrison, Cranford y Lady Ludlow. La señora Gaskell, que normalmente es recordada por su biografía de Charlotte Brontë, era una escritora y novelista inglesa que, entre otros, se relacionaba con Charles Dickens, John Ruskin, Harriet Beecher Stowe y el escritor estadounidense Charles Eliot Norton que la visitaban en su casa de Manchester, en donde realizaban sobremesas literarias. Aparte de las tres novelas recogidas en la edición comentada son conocidas otras obras suyas como Mary Barton, Norte y Sur, Los amores de Sylvia o la referida Vida de Charlotte Brontë.

Reunir estas tres novelas en un solo libro tenía su dificultad ya que las tres son el resultado de técnicas literarias muy diferentes, están ambientadas en épocas y lugares muy dispares y, así como en el primero la voz narrativa es masculina, los dos siguientes están contados por una mujer. Pero todos esos rasgos diferenciadores carecen de importancia porque, según avanza en la sucesión de relatos que componen cada libro, al lector ya no le importa quién está contando en realidad cada historia o dónde y cuándo transcurre la misma porque quien habla de verdad es la sensibilidad de una época, los fundamentos de una cultura, los compromisos morales de una religión, los usos y costumbres de unas personas inmersas en un mundo que está siendo arrasado (los cambios de la llegada del ferrocarril, relatados en la obra, supusieron una auténtica revolución en todos los sentidos) y que se aferran a sus míseros signos de identidad para no verse empujados hasta las  cloacas por los embates de la nueva era.

Y este buen empaste tiene razón hasta la solapa del propio libro que nos dice “Las historias que cuenta Crónicas de Cranford enlazan brillantemente unas con otras, como las cerezas extraídas de un cesto. Casi todas pueden ser leídas como cuentos independientes, pero en su conjunto forman una narración suficientemente sólida como para estar muy lejos de ser consideradas una mera sucesión de relatos. Si algo unifica todas las historias que se cuentan es, sin duda, la ternura que late en cada una de ellas: la de la mujer madura que recupera a un amor de juventud al que abandonó para cuidar a su hermana enferma; la solterona que, ablandada por la muerte de un viejo amor, autoriza a su criada a responder a los requiebros de un pretendiente; la del chiquillo descarriado que huye de la casa tras una inopinada paliza de su padre, de la que el hombre se arrepiente de por vida…”.

Y después de la lectura, la serie, otra delicia, increíblemente bien hecha, extraordinariamente bien interpretada, sublime en su ambientación. Pero todos estos adjetivos superlativos los dejaremos para otra entrada donde comentaré la serie. Por ahora, disfrutad de la lectura. Que no es poco.

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2 thoughts on “las señoras de cranford

  1. Acabo de llegar a su blog, Mr Williams, al pasar por el de nuestra amiga común, Lahierbaroja… y me encuentro con las queridas amigas de Cranford curioseando por la ventana. Una delicia!!
    Veo además que el siglo XIX forma parte importante de su archivo. Me quedo, si me lo permite, dando una vuelta por su blog. Creo que tenemos gustos similares…
    Saludos,

  2. Hola Carmen, bienvenida a este blog que no pretende ser más que una ventana pequeñita con lo que me gusta de la literatura, el cine, la música y el arte en general. Espero que te guste.
    El siglo XIX es una auténtica delicia, es verdad, y lo mejor es que todavía lo estoy descubriendo.
    Espero seguir compartiendo contigo estas entradas.

    Un saludo

    MrWilliam

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