escena navideña (conmovedora)

En el remake en color y CinemaScope que hizo Leo McCarey de su película de 1939 Love Affair (que aquí se tradujo también por Tú y yo) y que en el original se tituló An Affair to Remember, Cary Grant y Deborah Kerr interpretaron los personajes que habían encarnado antes Charles Boyer e Irene Dunne, un pintor y una cantante que se enamoran en un crucero y luego se ven separados por el destino. La premisa de la última escena (punto destacado de ambos largometrajes) es que la mujer, Terry, no quiere que el hombre (Nickie, en la segunda versión) se entere de que está parapléjica por culpa de un accidente. Éste consigue localizarla y va a verla el día de Navidad, que ella está pasando sola en el sofá de su casa. Terry sigue sin contárselo, pero Nickie tiene una especie de revelación y descubre la verdad.

McCarey era conocido por el efecto liberador que tenía en los actores y no por realizar puestas en escena muy sofisticadas, pero la manera en la que Nickie confirma sus sospechas en Tú y yo constituye un gran climax visual de la película. Para situarnos Nickie lleva más de cinco minutos en casa de Terry que está sentada en el sofá, nerviosa por que se descubra su verdad, y tras darle un regalo decide irse, pero en ese momento vuelve porque algo le dice que ahí, en esa habitación y a Terry le pasa algo.

El protagonista, después de volver, cruza el enorme salón en CinemaScope, la cámara lo sigue, y abre la puerta de la habitación de Terry. McCarey corta a un plano americano dentro del dormitorio, donde Nickie ve su cuadro colgado en la pared: es la prueba de que Terry es la compradora en silla de ruedas de la que le habló el dueño de la galería. Como la cámara no se ha apartado de él, lo primero que vemos es su cara al darse cuenta de todo y sólo entonces McCarey hace un pequeño paneo para mostrarnos el cuadro reflejado en el espejo. Este sencillo movimiento de cámara crea un momento conmovedor e intenso, un instante de puro cine. La reacción de Nickie (que Grant interpreta con su comedimiento característico) ya nos dice lo que está viendo, pero el movimiento de la cámara nos permite compartir su reacción al dejarnos descubrirlo también a nosotros.

Os dejo con la impresionante y conmovedora escena final:

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