año nuevo vienés III

FELIZ AÑO NUEVO A TODOS! Espero, de verdad, que este año sea lo más propicio para los deseos personales de cada uno y un año en donde la Paz y la Justicia campen a sus anchas a lo largo de toda la Tierra ( y más allá).

Bueno, hoy es el día, dentro de unas horas podremos seguir el concierto de Año Nuevo de 2011 desde Viena, pero mientras tanto, para hacer boca y seguir con las entradas de los dos días anteriores hoy vamos a hablar de los directores que han protagonizado el primer y más famoso concierto que se celebra cada año desde la capital austríaca. Porque si algo ha caracterizado este concierto aparte de su música han sido los directores encargados de “manejar” a los hombres de la Filarmónica de Viena.

Clemens Krauss fue el encargado de abrir estos conciertos, de inaugurarlos, tanto en su primera sesión de 1939 (que se celebró el 31 de diciembre, tal y como comentaba ayer), desde 1941 al 45 y posteriormente de 1948 a 1954. Fueron en total 13 ocasiones las que el ex niño cantor de Viena dirigió los valses de la familia Strauss. De 1945 a 1947, tras la entrada de los rusos en la ciudad, estuvo investigado por asociación con el nazismo, cargo del que fue exonerado y tras ese periodo volvió a la dirección hasta su muerte. Por cierto, el señor Krauss fue el último director titular de la Orquesta hasta 1933. Entre las curiosidades podemos señalar que en el primer concierto solo se interpretaron obras de Johann Strauss hijo y en el de 1945 fue donde sonó por primera vez la partitura del Danubio Azul. Bueno y ya que fue el quien introdujo esta obra en el Concierto os dejo con una grabación del Concierto de Año Nuevo 1954, el último meses antes de fallecer:

En el intervalo de la investigación sobre la connivencia de Krauss con los nazis, durante los años 1946 y 1947 fue Josef Krips, director austriaco de padres judíos. Este director fue uno de los pocos a los que se permitió seguir trabajando tran la caída del régimen nazi, ya que no dirigió durante ese periodo. Fueron por lo tanto dos, las ocasiones en que Krips dirigió a los chicos de la Filarmónica un 1 de enero. Lo poco que puedo decir de este director es que tenía un estilo irresistible a la hora de dirigir y su brío y entusiasmo pocas veces han sido igualados. Por cierto, fue este director el que introdujo por primera vez la Marcha Radetzky en el Concierto, aunque no fue hasta años más tarde cuando quedó fija en el programa (en los bises, más concretamente). Os dejo con Krips dirigiendo la orquesta en el vals Aceleraciones (Acelerationen), de Johann Strauss hijo:

Tras el fallecimiento de Krauss en 1955 llegó el que sin duda fue el director con el estilo más vienes de todos los que haya dado este concierto, Willi Boskovsky, responsable del mismo desde ese año 1955 hasta 1979. Dirigió, por lo tanto a la Filarmónica durante el Concierto de Año Nuevo la friolera de  25 ocasiones seguidas, siendo, evidentemente, el director que más veces ha dirigido el concierto. Señalar que fue primer violín de la orquesta desde 1939 hasta su retirada en 1979, siendo por lo tanto un hombre de la casa. Sus interpretaciones de las obras del concierto no eran lo que se puede decir sublimes, pero si era una auténtica delicia al más puro estilo vienés. Como curiosidad decir que este director es quien introdujo como obras “obligatorias”, las únicas que se interpretan todos los años, tanto el Danubio Azul como la Marcha Radetzky, que curiosamente se interpretan fuera de programa, siendo los dos últimos bises ofrecidos año tras año. En 1967 incluyó el vals Danubuio Azul en el programa y no en los bises, tal y como es tradicional.

Os dejo con un video del Concierto de Año Nuevo de 1974 en donde el maestro vienés dirige la conocidísima polka Ohne Sorgen, de Josef Strauss, en donde los músicos de la Orquesta ríen despreocupadamente (tal y como manda la partitura):

Desde 1980 a 1986 y posteriormente en 1994, 1996, 1999 y 2005 dirigió el Concierto Lorin Maazel, director estadounidense de origen francés y ascendencia judía, rompiéndose la tradición de directores austríacos. El director y violinista se puso al frente de la Orquesta en el Concierto del 1 de enero un total de 11 ocasiones, siendo el tercer director que más ocasiones ha dirigido el concierto tras Boskovsky y Krauss. Este director, extremadamente irregular, supo dar, no obstante, en la diana en cada ocasión que dirigió los conciertos y son muy recordadas sus interpretaciones como concertino-director de la orquesta en diferentes obras. En 1999, año del centenario de la muerte de Johann Strauss hijo, el programa estuvo casi enteramente dedicado a su obra. En 2005, rompiendo la tradición, Maazel no dirigió como final la Marcha Radetzky en señal de respeto a los fallecidos en el Tsunami del Oceano Índico ocurrido unas semanas antes, a finales de 2004.

Aquí os dejo con Maazel dirigiendo la orquesta con su violín en una interpretación de Scherz polka, de Johann Strauss, en el Concierto de 1984:

En 1987 se rompe la tradición y empieza lo que se puede denominar como época moderna del Concierto. Es en este año cuando los propios músicos de la orquesta eligen al director que les va a dirigir el 1 de enero, comenzando el desfile de directores estelares. El comienzo no pudo ser más exitoso ya que ese año fue el salzburgués Herbert von Karajan quien dirigió, unicamente ese año, el Concierto de Año Nuevo. Karajan estaba ya enfermo y anciano pero su única aparición en la Sala Dorada es una de las más recordadas de este concierto. El concierto de 1987 es quizás el más mágico de todas las ediciones y la dirección de Karajan llegó a cotas de brillantez, apasionamiento, creatividad y perfecto equilibrio entre chispa y evocación melancólica. Ese año, el director de las voces, incluyó entre las obras una partitura de Strauss hijo, la titulada Frühlingsstimmen, Voces de Primavera, interpretada por la soprano Kathleen Battle:

En 1988 y 1991 fue el turno del italiano Claudio Abbado, que pasó sin pena ni gloria por estos conciertos siendo evidente que este tipo de música y esta orquesta no son las más adecuadas para el maestro. Aún y todo su buen hacer en otros lugares y su reconocimiento mundial parece ser que fueron razones contundentes para que dirigiese el concierto en dos ocasiones. En 1991, saltándose todas las tradiciones en cuanto a compositores, dirigió la obertura de la ópera de Rossini, La Gazza Ladra, música por otro lado totalmente adecuada al espíritu de estos conciertos:

1989 y 1992 fueron los años de otro de los más recordados directores de este concierto, el alemán nacionalizado austríaco, Carlos Kleiber. El fallecido maestro no llegó a la magia de Karajan pero sus dos años son recordados por su sublime dirección, más técnica que la del director salzburgués, y más eléctricas. Su genialidad queda en los anales de estos conciertos. Es un hombre que disfrutó tremendamente al dirigir estos conciertos. Os dejo con una obra de 1992, Bauern polka, que los miembros de la orquesta y el propio director entonan con gran regocijo para el público asistente:

1990, 1995, 1998 y 2007 fueron los años del indio Zubin Mehta, un director bastante soso en estos conciertos y que aunque su valía demostrada en diferentes orquestas, como la Filarmónica de Israel, está demostrada, quedó de nuevo claro que hay directores que con la música de los Strauss y compañía tienen magia y otros no. Sus interpretaciones suenan demasiado militares, dejando atrás el aspecto festivo que esta música debiera tener. Como curiosidad decir que este director rescató, después de diez años sin actuar en el concierto, la actuación de los Niños Cantores de Viena. Les escuchamos en el concierto de 1998, el año de su vuelta con la polka Tritsch-Tratsch:

En 1993, 1997, 2000 y 2004 fue el año de Ricardo Muti, director napolitano que forma parte del llamado triunvirato que de 1993 a 2000 dirigió el concierto, junto con los ya comentados Maazel y Mehta. Su manera de dirigir la música, bastante tímida, deja un sonido pobre en una orquesta que debiera sonar mucho más festiva. Una de las pocas cosas que se le pueden atribuir a este director es la inclusión de obras casi desconocidas de los Strauss. Como claro ejemplo esta obra titulada Ritter Pazman de Strauss y Csardas:

En 2001 y 2003 le llegó el turno a Nikolaus Harnoncourt, cuyas apariciones en este concierto podrían calificarse de delicadas y sutiles. Quizás fue lo pretendido, ya que e este programa tan trillado ofrecer una interpretación diferente sin caer en la sosería o en el puro tecnicismo es bastante difícil. Los matices en las partes suaves de las partituras conseguidos por Harnoncourt pocas veces fueron escuchados en estos conciertos. No es la espectacularidad de otros años, pero es un sonido diferente, muy Harnoncourt. Os dejo el audio de la Marcha del Emperador Francisco José I, Kaiser Franz Josef I Rettungs-Jubel Marsch, en donde podréis observar suena parte de lo que hoy es el himno alemán, que entonces era el himno del Imperio Austro Húngaro.

En 2002 le llegó el turno al japonés Seiji Ozawa, que por aquel entonces se acababa de estrenar como director de la Ópera de Viena. Su presencia fue notable y se notó su saber hacer para lo bueno y para lo malo. Elegancia, fluidez y transparencia podrían ser los atributos del japonés y por otro lado fragilidad y un punto de sosería en la parte mala. Quizás fue en la polkas rápidas donde logró los mayores éxitos del concierto. Aquí os dejo un video con imágenes de la interpretación de Zivio!, de Johann Strauss hijo.

En 2006 fue el turno del letón Mariss Jansons cuya sorpresa fue la inclusión de la obertura de Las bodas de Fígaro en el año del 250 aniversario del nacimiento del genial salzburgués, Wolfgang Amadeus Mozart. Otro de los momentos estelares fue la interpretación de la polka Telephon donde al final de la partitura le sonó el móvil al propio director entre las risas complices del público. Os dejo, naturalmente, con la obertura de Mozart:

En 2008 y 2010 (el año pasado) le tocó el turno al francés octogenario Georges Prêtre que hizo las delicias del público con su alegría, entusiasmo y vitalidad. La verdad es que se le veía disfrutando el mismo de lo lindo. Quizás no tan conocido como sus predecesores, el galo cuenta con un gran carisma entre el público vienés ya que ha sido durante muchos años el titular de la “otra” orquesta, la Sinfónica. Quizás por eso le tributaron una de las mayores ovaciones de entrada que se han visto en el concierto, por su carisma y porque salió a disfrutar como un niño. Os dejo con el maestro dirigiendo la obertura de Die Fledermaus (El murciélago), opereta de Johann Strauss hijo.

En 2009 le llegó el turno a Daniel Barenboim, el genial director y pianista que desgraciadamente se empeñó en hacer que la orquesta sonase como lo que no es, un piano. Es reseñable su interpretación de Abschiedssymphonie o Sinfonía de los Adioses de Haydn en donde la orquesta literalmente se va levantando y marchándose hasta dejar solo al director. Con esta preciosa obra os dejo:

Y mañana os comentaré que ha sido del concierto de hoy, un concierto que dirigirá el austríaco Franz Welser-Möst. Veremos que tal le ha ido. Naturalmente mañana será el turno también de la Marcha Radetzky!

 

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