descubrimientos adolescentes de verano

Antes de ayer estuve viendo a la tarde en casa, gracias al portal Filmin (tenéis su enlace en el muro de la derecha) una película argentina con una sensibilidad extraordinaria. El último verano de la boyita, de Julia Solomonoff, una historia de verano, de descubrimientos, de pasos a dar, de amistad, de comienzo de la adolescencia, de retos, de incomprensión, de autoafirmación.

En un espacio aparentemente bucólico, un secreto se revela, accidental, espontánemente. Al volver de montar a caballo, Jorgelina nota una mancha de sangre en la montura. Y otra mancha en el pantalón de Mario. Mario no sabe qué decir. No sabe por qué, pero él no es como los demás. Jorgelina a partir de este descubriento lo acompañará en el camino de descubrimiento y aceptación de su sexualidad. Una revelación que en lugar de separarlos los unirá más de lo imaginado.

La Boyita era una casa rodante que tenia la mágica capacidad de flotar, una especie de anfibio doméstico. Desde que mis padres la compraron, yo imaginaba aventuras en ríos y bosques, pero la Boyita fue juntando polvo y juguetes, estacionada en el fondo de nuestro patio, se convirtió en escenario de juegos y confesiones. Un verano todo cambió: mis padres se separaron, mi hermana mayor entró en la adolescencia, cerrándome la puerta del baño, mudándose de cuarto reclamando privacidad, una palabra que sonaba a rechazo, a soledad. Ante la perspectiva de unas vacaciones en la playa en las que seria dolorosamente excluida por mi hermana y sus amigos, decidi irme al campo con mi padre, en busca de Mario, el hijo de los peones.

Pero Mario también pasa por una transformación, bastante más excepcional que la la hermana mayor. El no es un chico como los demás y ese descubrimiento en lugar de separar a los protagonistas, los une. Entre siestas, paseos a caballo y visitas a la presa, se asoman, sin prejuicios y curiosos, a los misterios de la sexualidad, descubriendo una realidad que los adultos no se atrevían a enfrentar.

Una película, como he dicho, con una sensibilidad extraordinaria, una sensibilidad en medio de la pampa argentina que ni por asomo me esperaba encontrar en esta película. Es la historia del descubrimiento de una diferencia, una diferencia que aunque tiende a apartar de los demás (más bien a causa de esa peculiaridad la ignorancia y los demás marcan las distancias) será el aliciente para el nacimiento de una hermosa amistad.

Los dos niños que interpretan a los protagonistas, Jorgelina y Mario, Guadalupe Alonso y Nicolás Treise encarnan maravillosamente la inocencia de la niñez, la curiosidad de la adolescencia, el miedo a la incomprensión y la valentía de la autoafirmación personal. Muy buenos.

Os dejo una entrevista con la directora, Julia Solomonoff:

¿Qué similitudes y diferencias encontrás entre Hermanas, tu opera prima,y El ultimo verano de la Boyita, tu segunda película?

El último verano de la Boyita es una película más intima, más al modo de una primera película. La filmamos en HD para tener mayor cercania, mayor inmediatez con los chicos, y el equipo técnico fuera mas reducido, el presupuesto es casi la mitad del presupuesto de “Hermanas”. Desde mi lugar como directora, lo que más tiempo me llevó, en las dos películas, fue encontrar el ángulo desde el cual narrar para evitar que caigan en lo tópico. Las dos son películas intimistas, en las que el tono, la mirada, lo es todo: el tema debe aparecer tamizado por una subjetividad.

¿Cuándo surge la idea de El último verano de la Boyita?

Escuche una conversación entre mis padres que me inquieto: mi madre (ginecologa) consultaba con mi padre (psiquiatra) sobre su paciente: un chico del campo que menstruaba. Un nene que se convertia progresivamente en nena: asi lo entendi yo, curiosa y entrometida a los 11 años. Yo estaba pasando por las transformaciones de la pubertad en una mezcla de confusion y temores, por eso, esta historia me impactó. Con el tiempo fui investigando e indagando y finalmente en el 2003 escribi el primer tratamiento…

¿Por que situar esta historia en el campo?

Porque Mario pertenece a ese campo entreriano, en el que yo pase muchos veranos. Creo que hacer la pelicula fue una excusa para volver a ese lugar, a esa infancia, al calor en el que cuerpo se hace ineludible, el sexo, la vida y la muerte…es un lugar de inmensidad, de descubrimiento y libertad. Por eso me molesta cuando la gente lo reduce al espacio de la brutalidad, me parece falso y arrogante cuando se plantea a la ciudad como una instancia superadora, más libre o más abierta respecto al campo… de hecho, si Mario hubiera crecido en la ciudad, seguramente hubiera sido operado y sometido a tratamientos hormonales en nombre de la “normalidad”. En ese sentido, al menos Mario llega a la adolescencia con sus genitales intactos. De alguna manera, aunque su padre reaccione violentamente, es una violencia menor con respecto a la cirugía, no?

Sin embargo, el tono de la película está desdramatizado, alejado de lo trágico…

A mí me gusta el melodrama, pero me gusta dos tonos más abajo,sin estridencias. Tiendo a ser elíptica o centrarme en un detalle, desplazarme, contarlo desde un ángulo mas tangencial. Creo que hay algo, una especie de… pudor. Creo que ese pudor me ayuda a salirme de lo predecible, del efectismo y de la grandilocuencia.

Recién a los 30minutos aparecen los primeros indicios de la posiblenaturaleza del conflicto ¿por qué demorarlo?

Para mí era muy importante que para cuando el conflicto apareciera, uno ya esté instalado en el mundo de la protagonista, en esa mirada, en esa especie de curiosidad y desconocimiento. Y como la película más que tratar de un “tema” trata de la evolución de una mirada, lleva un tiempo establecerla. Por eso me frustra cuando alguien de la prensa, en su afan de buscar un titular, menciona el “hermafrodita”. Primero, porque pone una etiqueta en un lugar donde yo, muy cuidadosamente, trato de armar una pregunta. Segundo, porque no le permite al espectador aproximarse a la pelicula desde ese desconocimiento y tercero porque es erroneo, porque Mario no es un hermafrodita (tiene unahiperplasia suprarenal congenita). Pero sobre todo, lo que esa etiqueta pone en evidencia (y aun peor, difunde) una mirada biologista sobre el genero, que trata de reducirla a una cuestion de genes u hormonas.

Cada personaje reacciona de un modo distinto frente a la diferencia de Mario… En su casa la reacción es de violencia o de negación. El padre de Jorgelina reacciona desde el discurso médico, lo ve como un caso clínico, y es por eso que Jorgelina lo rechaza, tapándose los oidos. La madre de Jorgelina lo banaliza… es tema de conversación”interesante” en la playa. Jorgelina, en cambio, desde un cierto desprejuicio, desde el no saber, es capaz de ampararlo, acompañarlo,alentarlo en su diferencia. Mario decide correr la carrera, a probar que es un hombre, en una escena que le debe mucho al western.

Hablemos del casting…

Tuto (quien interpreta a Mario) tiene un magnetismo, una relación muy fuerte con la cámara, yo sigo fascinada con su presencia, con su mirada. Tiene misterio.Lo conoci en el 2003, por unas fotos de las colonias alemanas que realizó el entrerriano Sebastián Ingrassia. En el 2006 empecé a visitarlos regularmente y a escribir el rol pensando en él, aunque no sabía si podría o querría actuar… fue una aproximacion lenta,cautelosa, hasta ganarme la confianza, generar un vinculo de afecto.Establecer otra comunicacion, armada de silencios, de monosilabos,de algunos gestos, a veces, simplemente la presencia. Maria Laura Berch, jugó un rol decisivo en la preparación de Tuto y de Guadalupe (Jorgelina). Fue muy emocionante verlo junto a sus hermanos en BAFICI, era la primera vez que entraban a un cine y ahi estaba Tuto, en la pantalla gigante, en un cine lleno de gente que lo aplaudia!

Incorpore a Mirella Pascual (madre de Mario), actriz uruguaya que había admirado en “Whisky”, porque supe que llegado el momento,ella podría poner en palabras los silencios de Mario y su padre. Entonces, re-escribí el guión con ella en mente. Ella consiguió mimetizarse con el paisaje, ponerse la piel del personaje de una manera tan orgánica, tan profunda que resulta imperceptible. La gente cree que ella es la madre real de Tuto!

El personaje de Jorgelina fue difícil de encontrar porque tenía que llevar la película, mostrar un crecimiento, una sensibilidad y tambien una cierta fisicalidad: ser urbana sin hacerle asco al barro,los sapos, montar a caballo. Vimos muchas chicas en Rosario y en Buenos Aires (mas de 600), y a Guadalupe la encontramos al final,casi ya al punto de la desesperación… fue impresionante verla crecer en el personaje, con gran inteligencia y compromiso.

“Es un asunto privado”, es la frase de Jorgelina con la que concluye el relato…

Si… La primera vez que se dice “privacidad” es cuando la hermana mayor le cierra la puerta del baño. Es la palabra que excluye a Jorgelina. Cuando hicimos el casting de las hermanas, indagamos sobre la idea de privacidad… las menores (10 años) la definían como aquéllo que sus hermanos o sus padres reclamaban cuando querían estar solos… mientras que las de 12, lo definian en primera persona “Privacidad es cuando quiero estar sola”. Me impresionó constatar esta especiede “descubrimiento o reclamo de la privacidad” que sucede en la pubertad. La privacidad parece ser uno de esos derechos que estamos resignando diariamente, por exhibicionismo o por miedo a la soledad y a mí me parece hermoso, casi heroico, que una nena descubra el valor del espacio propio y lo reclame para si.

Y aquí el trailer de la película, que si tenéis oportunidad de verla os la recomiendo totalmente porque será un bello descubrimiento para vosotros:

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2 thoughts on “descubrimientos adolescentes de verano

  1. Me encanta el cine argentino, me parece que lo hacen muy bien, películas con cuatro duros pero con una sensibilidad maravillosa.
    Siempre busco nuevas películas, así que me apunto esta.
    He visto un montón pero esta no la conocía.
    Un saludo
    Teresa

  2. Tienes razón Teresa en cuanto a la sensibilidad de las películas argentinas y al bajo presupuesto que no es obstáculo para hacer buen cine. A mi también me gustan mucho las películas argentinas… será que ese acento me encandila…

    Es una película diferente, con un tema diferente, pero el toque de cine argentino está desde que comienza hasta que termina. Espero que te guste.

    Un saludo

    MrWilliam

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