el kanun de kadare

El año pasado leí por primera vez una obra de Ismail Kadare, el autor albanés premiado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Nacido en el seno de una familia modesta y musulmana, de la secta de los bektashi, una escisión del Islam muy tolerante que come cerdo y bebe. Su padre fue muy conservador, pero sus tíos, muy cultos y poseedores de una gran biblioteca, se adhirieron al comunismo; vivió de niño la Segunda Guerra Mundial, cuyos acontecimientos fueron narrados o aludidos en varias de sus obras. Tras la ruptura de relaciones entre Albania y la Unión Soviética, regresa a su país donde ejerce el periodismo en diversos diarios y en suplementos culturales y empieza a publicar sus primeras poesías, influidas por el poeta albanés Lagush Poradeci. En esta época, durante un viaje a Praga, pensó en exiliarse, pero se arrepintió a última hora. Con su primera novela, El General del Ejército Muerto, escrita a los ventisiete años y publicada en 1963, consigue reconocimiento dentro y fuera de su país como uno de los escritores albaneses de mayor talento. Desde entonces ha publicado regularmente numerosos títulos que lo han situado como uno de los escritores europeos más importantes del siglo XX; entre ellos destacan El Palacio de los SueñosAbril quebradoEl MonstruoLos Tambores de la Lluvia. Su obra ha sido traducida a más de 40 idiomas. En la década de 1970 fue diputado en la Asamblea del Pueblo, el parlamento albanés durante el régimen socialista. En 1990, justo antes de la caída del comunismo en Albania, Kadare solicitó asilo en Francia, afirmando que “Las dictaduras y la literatura auténtica son incompatibles… Un escritor es el enemigo natural de una dictadura.” Kadare permaneció en Francia hasta 1999, momento en el que regresa a Albania.

Kadare es probablemente el intelectual más importante de Albania y uno de los más activos en Europa, donde su activo compromiso desempeñó un destacado papel en el esclarecimiento internacional del drama de los albaneses de Kosovo, defendiendo la intervención de la OTAN para detener a los serbios. Ha sido varias veces candidato al premio Nobel.

Sin casi conocer a este autor, me recomendaron que empezase a leerlo con una de sus obras emblemáticas. Abril quebrado. La historia es de lo más truculenta y oscura. El protagonista absoluto de Abril quebrado es el Kanun, ley de sangre no escrita qeu rige de forma inexorable la existencia de los montañeses de Albania. Pero ¿qué es exactamente el Kanun? Es un conjunto de leyes consuetudianario, transmitido de generación en generación, y que no se codificó ni transcribió hasta el siglo XIX. Sus normas evolucionaron hasta constituirse en una forma de proporcionar tanto leyes como gobierno a esas tierras. El código se divide en las siguientes secciones: Iglesia, Familia, Matrimonio, Casa, Ganado y Propiedades, Trabajo, Transmisión de la Propiedad, Palabra, Honor, Daños, Ley concerniente al Crimen, Ley Judicial, y Exenciones y Excepciones. Alguna de sus leyes más infames especifican como se supone que hay que tratar el asesinato, lo que muchas veces lleva a una disputa de sangre en la todos los hombres que pertenecen a ambas familias son asesinados. En algunas partes del país el Kanun se asemeja a la vendetta italiana. Estas normas han resurgido en el norte de Albania desde que la gente ha perdido la confianza en los ineficaces policía y gobierno locales. Hay organizaciones que tratan de mediar entre familias enfrentadas por una disputa de sangre e intentan obtener un “indulto de sangre”, pero muchas veces el único recurso para los hombres adultos es permanecer en sus casas, lo que se considera un refugio seguro según el Kanun, o abandonar el país. El nombre albanés para una disputa de sangre es Gjakmarrja.

Tremendo, ¿no os parece? El libro cuenta la historia de Gjorg Berisha, un joven que debe matar a un miembro de un clan rival, los Kryeqyqe, para cobrarse una deuda de sangre surgida caprichosamente varias generaciones atrás, y que ya había costado la vida de decenas de hombres de ambas familias. Comienza el día del ajusticiamiento y culmina en el momento en que el propio Gjorg cae bajo las balas del Kryeqyqe encargado de vengar a quien Gjorg había matado un mes antes, continuando el ciclo trágico y recurrente de la vendetta. Esos treinta días, ese abril quebrado en la vida de un joven que sabe que probablemente no llegue a ver el comienzo de mayo, sirven de excusa a Kadaré para referirse de manera sistemática al Kanun, el código de honor albanés que había estado presente en el trasfondo de varios de sus libros anteriores.

Fue un libro que me transportó literariamente a lugares de los que nunca había oído hablar, a formas de vida totalmente alejadas de la nuestra y a unos personajes con unos sentimientos intensísismos, todos ellos condicionados por el maldito Kanun. En 2001 el cineasta brasileño Walter Salles grabó una versión de la obra titulada Abril despedaçado, nominado al Globo de Oro a la Mejor película extranjera de 2002 y Premio Leoncino de Oro del Festival de Venecia otorgado por el público joven.

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