delicioso pan negro

Ayer, miércoles, como todos los miércoles, fui al cine aprovechando el día del espectador. Esta semana la empezamos con la entrega de los Premios Goya, como quien dice y sin duda la gran ganadora de la noche fue la película catalana Pan negro (Pa negre), una victoria, que en algunos círculos periodísticos incultos e ignorantes, sentó mal por su ambientación catalanista y el tema de la represión a los homosexuales en la dictadura franquista.

1. Una película, sea cual sea su tema, puede estar bien o mal hecha. Puede ser una buena película o una mediocre cinta. En el caso de Pan negro es una buena película que está muy bien hecha. El tema no es parte de la calidad de una película.

2. El hecho de que se haya rodado integramente en catalán y que la productora sea exclusivamente catalana debería ser motivo de satisfacción para el cine, ya que es señal de que, al menos en Catalunya, el cine avanza con un buen futuro en el horizonte.

3. Que una película catalana, rodada en catalán y doblada al castellano se alce con la mayoría de los grandes premios de la XXV edición de los Goya es señal de que ha gustado , no solamente en Cataluña, si no también en el Estado en general.

4. Si a todo esto le añadimos que la trama de la película es un magnífico tema que trata de hechos y elementos hasta ahora no recuperados como parte de nuestra memoria colectiva y personal (cuando no silenciados ex profeso) es otro aliciente más para no dejar de verla.

A lo que íbamos. La historia es más o menos la que sigue. En los duros años de la posguerra rural en Cataluña, Andreu, un niño que pertenece al bando de los perdedores, encuentra en el bosque los cadáveres de un hombre y su hijo. Las autoridades quieren cargarle las muertes a su padre, pero él, para ayudarle, intenta averiguar quiénes son los auténticos responsables. En este recorrido Andreu desarrolla una conciencia moral frente a un mundo de adultos alimentado por las mentiras. Para sobrevivir, traiciona sus propias raíces y acaba descubriendo el monstruo que habita en él.

Otra película para pensar o, por lo menos a nosotros así nos sucedió. El tema de la memoria histórica es algo que no ha hecho si no comenzar. No se trata, por lo menos no lo entiendo yo así, de buscar la venganza, de hacer a los vencedores vencidos, ni perseguir la humillación de una parte. Se trata, creo yo, de recuperar una memoria colectiva y personal que estuvo durante cuarenta años perseguida y que ha tardado otro veinticinco años en empezar a ver la luz, a hacerse realidad. El panorama que dejó la Guerra Civil en muchos pueblos fue desolador. Desolador por la tragedia que supuso en cuanto a muerte, exilio, cárcel, persecución y demás. El panorama que siguió a la Guerra Civil en muchos pueblos durante cuarenta años fue el de venganza, represión, silencio, amenaza, miedo, cárcel, ejecuciones y sobre todo la deshumanización de una sociedad demasiado dolida con la guerra como para reaccionar ante los despropósitos que luego se vivieron.

En torno a este tema quiero hacer una especial mención a la represión que los homosexuales y lesbianas sufrieron durante tantos y tantos años. Alguien tendrá que empezar a contar las barbaridades que se hicieron con estas personas que fueron tratadas peor que animales, en muchos casos, y sometidas a un silencio y un hermetismo dentro del propio miedo general. Alguien tendrá que dar ese paso para el conocimiento y recuperación de esa parte de la memoria colectiva y el reconocimiento a todas esas personas, que más allá de su propia ideología política y clase social fueron los parias de la sociedad durante la dictadura fascista (aunque mucho me temo que si se era gay, rojo y pobre es como si se llevase un cartel en la frente anunciando su próxima ejecución fusilado o al garrote vil).

La película es muy buena y los actores y actrices también. El niño protagonista (Francesc Colomer) es un auténtico descubrimiento, la madre (Nora Navas) un papelón y por decir a alguien más el breve papel de Lázaro Mur interpretando a un chico… “enfermo”.

Por cierto la película se basa en un libro de Emili Teixidor con el mismo título que ha sido un gran éxito en su versión original, en catalán. Anotado para leerlo (en castellano, una pena que no sepa catalán). La música es de Jose Manuel Pagan y es otra delicia.

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de dioses y hombres

En el Festival de Cannes de 2010 una película francesa se hizo merecedora del Gran Premio del Jurado de ese año. Una película que retrataba los tres últimos años de un grupo de monjes cistercienses de un monasterio en las montañas del Magreb, en Tibhirine, Argelia. Eran mediados de los años 90 y el fundamentalismo islámico hacía su aparición con toda su violencia. Es una historia real. De dioses y hombres.

La película, dirigida por Xavier Beauvois, es una película cruda. No tiene una banda sonora al uso, no existe una música compuesta para enlazar las escenas o para añadir más o menos emotividad a las imágenes. La banda sonora de esta película son los propios rezos cantados de los monjes en su pequeña capilla, los rezos cantados de sus vecinos islámicos en la fiesta de la circuncisión de un niño y en la que, para mi, es la mejor escena de la película, El lago de los cisnes, de Tchaikovsky. La banda sonora la compone el viento susurrando en el huerto, el coche por los caminos de polvo, las pisadas del ejército, los disparos de los fundamentalistas, la campana del monasterio.

De dioses y hombres, de Xavier Beauvois, se basa a grandes rasgos en la tragedia de Tibhirine. Explora los últimos meses de la vida en una pequeña comunidad de monjes cristianos asentados en “tierra musulmana”. La película intenta capturar el espíritu de los acontecimientos y de la comunidad, pero no se esfuerza en recrear con exactitud los detalles de una realidad histórica. La historia empieza varias semanas antes de que los guerrilleros den un ultimátum ordenando a todos los extranjeros que salgan del país. Un grupo armado entra a la fuerza en el monasterio en Nochebuena. A partir de ese momento, el dilema de los monjes es claro: ¿Deben quedarse o irse? Pero la decisión se tomará colectivamente. Para ellos, la elección, sea cual sea, tendrá consecuencias irreversibles. Cuando rechazan la protección del ejército, el gobierno argelino les pide que regresen a Francia. Cada monje deberá decidir de acuerdo con lo que está en juego a nivel humano, político y religioso, además de profundizar en su alma y conciencia. La tensión dramática acompaña la vida diaria, tanto práctica como mística, de la comunidad: sus fuertes ataduras con los habitantes del pueblo vecino, así como el espíritu de paz y caridad que intentan oponer a la violencia que corroe el país.

De dioses y hombres describe la realidad de la entrega de los monjes, el mensaje de paz que desean compartir al quedarse con sus hermanos musulmanes, y la posibilidad de un terreno fraternal y espiritual compartido entre la cristiandad y el islam. Los monjes llamaban al ejército “los hermanos de la llanura” y a los guerrilleros, “los hermanos de la montaña”. No tenían nada de ingenuos, eran conscientes de que pisaban una delgada línea entre dos bandos y que su posición era muy ambigua.

La película de Xavier Beauvois adopta el punto de vista de los monjes y el ritmo de la vida en un monasterio cisterciense. ¿Y en qué consiste esta vida monacal cisterciense? Los monjes cistercienses-trapenses basan su vida monástica en la Biblia, la Regla de San Benito (escrita en el siglo VII) y los escritos de los padres del monacato. Sus rezos siguen la antigua tradición monacal. La “liturgia de las horas” es una oración comunitaria basada mayormente en los Salmos y celebrada en la capilla siete veces al día. Los cantos son una parte esencial de los rezos y del ritmo de la vida cisterciense. Los monjes cistercienses optan por el silencio durante la mayor parte del día, pero su vida también se rige por las enseñanzas del superior o abad, y por los intercambios entre monjes durante los Capítulos. Todas las decisiones importantes se toman durante el Capítulo. Todo se decide mediante votación precedida por una conversación privada en el despacho del abad. Los cistercienses-trapenses no tienen una misión apostólica de evangelización y no practican el proselitismo. La Regla de San Benito exige que los monjes alberguen al prójimo y compartan con él, “sobre todo con los pobres y los extranjeros”, y los que sufren. Fomenta el trabajo manual y las relaciones con los vecinos durante periodos de inseguridad y restricciones.

Para la gente que no está acostumbrada a la práctica religiosa, sea cual sea ésta, es una película extraordinaria para conocer un modo de vida tan distinto del que conocemos. Para la gente acostumbrada a la práctica religiosa o espiritual, sea del signo que sea, es una película que conmueve en cuanto a la determinación de unas personas por llevar hasta el fin su misión o su vocación, llamadla como queráis, en esta vida.

Yo, la verdad, es que comencé viendo la película sin mucha emoción y durante los primeros treinta minutos pensé en varias ocasiones por qué habíamos elegido esa película. Antes de que me quisiese dar cuenta estaba totalmente enganchado a la trama de la película y mi curiosidad iba en aumento. Salimos del cine hablando sobre los hechos narrados y sobre las consecuencias de una elección sobre el tipo de vida que cada cual quiere llevar. Ejemplo de fraternidad, de no violencia y de espíritu de la aceptación de uno mismo, en toda su crudeza. Recomendable totalmente.

Os dejo con la escena que más me impactó, la del Lago de los cisnes.

 

la música del rey

Bueno, pues por fin el pasado fin de semana pude ver El discurso del rey, de Tom Hooper. No me esperaba lo que vi. En principio iba sin mayor conocimiento del tipo de película que podía ser. No había leído nada sobre ella (salvo los inevitables comentarios de la gente cercana) y solo sabía que se trataba de algo relacionado con la tartamudez de un rey inglés. Iba también con las recomendaciones de mucha gente, algunas de ellas amigas y amigos de este blog. Gracias.

Me gustó. Me gustó y mucho. La historia de la Inglaterra de principios del XX, con un George V autoritario con sus hijos y chapado a la antigua que tiene que hacer frente a los cambios y modernizaciones de la propia sociedad (en este caso hay una frase suya muy buena en la que le dice a su hijo Bertie, futuro George VI, que antes los reyes con vestir armaduras, montar bien a caballo y saludar les bastaba y el pueblo les quería y les veía como a reyes, pero con la llegada de la radio se han convertido en meros actores que tienen que representar lo que son). Un David, futuro Edward VIII, en plan dandy, sin mayores preocupaciones que ir de fiesta en fiesta y enamorado de una mujer mayor, estadounidense y divorciada. Una Elizabeth Bowes-Lyon, futura Reina Madre, controladora de todos los detalles y aristócrata hasta para ir al baño, interpretada magistralmente por Helena Bonham Carter. Aparecen también las princesas Elizabeth, futura Elizabeth II y su hermana Margarita.

El personaje central, uno de los dos, de la familia real en esta película es Bertie, llamado así en familia, futuro rey George VI e interpretado maravillosamente por Colin Firth. Un hombre que desde niño ha sufrido por su tartamudez, ha sufrido a su hermano David, ha sufrido incluso a sus niñeras. Un hombre al que hablar en público se le antojaba el mayor de los sufrimientos que podía tener. Un hombre, que de buenas a primeras en un año muere su padre el rey y abdica su hermano el rey, con lo cual es proclamado rey. La escena en la que llora aterrorizado diciendo que el es solo un oficial del ejército y que no es rey, mientras su esposa le abraza, es una escena totalmente conmovedora, de un hombre ante su destino, un destino que el no ha elegido.

El segundo gran protagonista es Lionel Logue, con el inigualable Geoffrey Rush en el papel de un excéntrico terapeuta de trastornos del habla que con sus métodos poco ortodoxos devolverá al, primero Duque de York y después rey George, su voz personal y su voz ante el pueblo, llegando a pronunciar el conmovedor discurso donde anuncia la guerra con Alemania.

¿Y la música? Agradable y bella partitura, muy sencilla en su estructura y en sus pretensiones, que se sustancian en la recreación de un ambiente amable y elegante, con un destacado tema principal. La película, una de las favoritas para la noche de los Oscars, tiene una banda sonora que también está nominada en el apartado a mejor banda sonora original. Y no es precisamente nada mala, aunque no creo que sea la mejor de Alexandre Desplat (¿hay otro compositor en 2010?) en este año, honor que le dejo a Harry Potter. En El discurso del rey sale el más puro Desplat: elegante, delicado y a veces juguetón… y ahora además con el punto “british” requerido para la película. El peso principal lo lleva el piano, que pasa de momentos alegres a más dramáticos en el mismo corte de la banda sonora. Llaman la atención la corta duración, apenas 32 minutos de música original más dos cortes de música de Beethoven (concretamente el allegreto de la Séptima sinfonía y un movimiento del concierto Emperador) y que sea la prestigiosa compañía Decca la que lance el disco.

Y aquí os dejo el enlace de Spotify para que disfrutéis de esta maravillosa música: la música del rey

clásicos para modernos

Hace dos meses hablaba en una entrada sobre un libro que me acercó la mitología clásica, que me la acercó y me la sigue acercando cada noche, con un capítulo, saboreando esa historia mitológica, los viajes de Odiseo o de Ulises, como prefiráis llamarle, los caprichos de los dioses, las guerras troyanas, etc, etc. Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica, de Gustav Schwab.

Hoy vengo con un libro que es una auténtica delicia y que además está plagado, lleno, a rebosar de libros extraordinarios, maravillosos, de esos que deberíamos leer pero que normalmente no lo hacemos porque nadie nos ha hablado de ellos. Es un libro hecho desde el enfado de quien lo escribe, desde el enfado por ver que toda una cultura de hace dos mil y tres mil años está desapareciendo (si es que no lo ha hecho ya) irremediablemente porque en nuestra cultura moderna y tecnológica que vivimos al día, al minuto, no le damos la importancia que tiene, ni el hueco que merece.

Biblioteca de clásicos para uso de modernos. Diccionario personal sobre griegos y latinos, de Luis Antonio de Villena, editado por Gredos. El formato del libro es el de un diccionario de autores y géneros de la literatura grecolatina, aunque hay algunas entradas que se refieren a personajes históricos, a lugares o a temas diversos. El autor demuestra ser un gran conocedor de la literatura griega y latina. En dos o tres páginas (cuando no en uno o dos párrafos) resume los aspectos fundamentales de un autor, una obra o un género, y comenta la impresión que le causaron cuando los leyó por primera vez en sus años de Bachillerato o Universidad. Como se advierte en el subtítulo del libro, se trata de un diccionario personal, en el que se dejan ver los gustos y preferencias del autor: una buena parte de las entradas tiene que ver con la poesía; hay alguna ausencia notable, como Eurípides, mientras que un autor marginal, como Apocracio, tiene su propio artículo. Aunque se presenta como un diccionario es un libro bastante ameno que se lee con gusto de un tirón. El autor sabe transmitir en cada artículo su entusiasmo y admiración por la literatura antigua, cuya vigencia reivindica en una de las últimas frases del libro: “Seamos clásicos para ser modernos”.

A mi lo que me ocurrió al leer este libro fue que me entraron unas ganas inmensas de ir leyendo poco a poco, salteándolos con mis lecturas habituales, libros de estos autores clásicos (clásicos en todo su sentido). Ya he disfrutado de Las doce vidas de los Césares, de Suetonio, El Libro Séptimo de la Historia de Herodoto (que hace referencia a la batalla de las Termópilas) y partes de otra obra referida al mismo tema de Diodoro de Sicilia. La verdad es que nunca podría haberme imaginado que unas obras escritas hace 2500 años podrían tener esa intensidad narrativa a la hora de contar una batalla (por ejemplo) o en el caso de Suetonio unas vidas de los Césares tan amenas como para mantenerme en vilo sobre las traiciones, sucesiones, bodas y muertes de los dueños del mundo clásico. En fin, totalmente recomendable porque sin dudarlo os van a entrar unas ganas inmensas de empezar a leer literatura milenaria.

Os dejo con parte de las causas del comprensible enfado del bueno de Luis Antonio de Villena:

“Al contrario que en mis días de estudiante, los alumnos de hoy apenas conocen ni estudian aquellas culturas nutricias (alma mater) que van desapareciendo tristemente de los planes de estudio, ante la mayoritaria indiferencia. Una de las muchas razones de este libro es protestar contra esa desaparición del humanismo grecolatino, mostrando a la vez, en un diccionario muy personal, mi pasión por ese mundo y muchos de sus autores, intentando ver (y no es difícil) lo que aún tienen de nuevo, y de materia espléndida para construir el futuro más libre y más hedonista.”

 

bibliotecas desaparecidas…

Ágora es una película de Alejandro Amenabar y que se desarrolla en la antigua Alejandría, en el Egipto de finales del siglo IV. La protagonista, interpretada por Rachel Weisz, es la matemática, filósofa y astrónoma Hipatia de Alejandría, que fue supuestamente asesinada, descuartizada e incinerada por los seguidores del obispo y Santo cristiano copto Cirilo de Alejandría en el año 415 d. C. Hubo muchas polémicas en torno a la película, que por cierto a mi me gustó y mucho.

La Iglesia católica la tildo de anti cristiana porque en ella se relatan los sucesos de las guerras religiosas en Alejandría a finales del siglo IV… como si la Iglesia, al igual que otras instituciones religiosas, no hubiese tenido nada que ver con dramáticos acontecimientos a lo largo de toda su historia… y no me voy a extender para nada en este tema porque creo que se ha escrito y dicho mucho y en los últimos tiempos tenemos claros y sangrantes ejemplos del abuso de poder por parte de esta religión y de tantas otras.

En cuanto a la figura de Hipatia los estudiosos dijeron que su figura estaba sobredimensionada, que muchas de las conclusiones a las que parece que llega en la película ni siquiera son parte de sus estudios ni mucho menos de su pensamiento.

El caso es que sea verdad o no lo que en la película se cuenta, a mi me gustó mucho la película. Me gusta la época que relata el final del mundo clásico como tal, me gusta la historia en si, el choque entre dos culturas, dos formas de entender la vida, una antigua y milenaria y la otra nueva, en el comienzo del camino. Me gusta la historia de Hipatia en si, me gustaría que fuese verdad que hubiese existido una mujer en aquellos tiempos capaz de hacer frente a las normas impuestas de su propia sociedad y de toda una cultura. Me gusta la importancia de la Biblioteca de Alejandría en la historia de la película y en la historia en general.

La Biblioteca Real de Alejandría o Antigua Biblioteca de Alejandría, fue en su época la más grande del mundo. Situada en la ciudad egipcia de Alejandría, se estima que fue fundada a comienzos del siglo III a. C. por Ptolomeo Isóter, y ampliada por su hijo Ptolomeo II Filadelfo, llegando a albergar hasta 900.000 manuscritos. Una nueva Biblioteca Alejandrina, rememorando la original y promovida por la Unesco, fue inaugurada el 16 de octubre de 2002 en la misma ciudad. La destrucción de la Biblioteca de Alejandría es uno de los temas polémicos de la civilización occidental, asignándose a romanos, egipcios cristianos o musulmanes, dependiendo de la fuente consultada. Se carece de testimonios precisos sobre sus aspectos más esenciales, y no se han encontrado las ruinas del Museo, siendo las del Serapeo muy escasas. Para algunos escritores latinos, la Gran Biblioteca fundada por los Ptolomeos apenas resultó afectada en el incendio provocado por las tropas de Julio César en 48 a. C. Probablemente, ya había desaparecido en el momento de la dominación árabe, aunque algunos escritores comentan que el califa Umar ibn al-Jattab ordenó la destrucción de millares de manuscritos. Independientemente de las culpas de cristianos y musulmanes, el fin de la biblioteca debe situarse en un momento indeterminado del siglo III o del IV, quizá en 273, cuando el emperador Aureliano tomó y saqueó la ciudad, o cuando Diocleciano hizo lo propio en 297. La biblioteca-hija del Serapeo, sucesora de la Gran Biblioteca, fue expoliada, o al menos vaciada, en 391, cuando el emperador Teodosio el Grande ordenó la destrucción de los templos paganos de la ciudad de los Ptolomeos.

Desde el siglo XIX, los eruditos han intentado comprender la organización y estructura de la biblioteca, y se ha debatido largo y tendido sobre su final. Los conocimientos sobre la Biblioteca, cómo fue, cómo trabajaron sus sabios, el número exacto de volúmenes e incluso su misma situación, son todos muy escasos, ya que muy pocos testimonios tratan sobre tan gran institución, y aún éstos son esporádicos y desperdigados. Los investigadores y los historiadores de los siglos XX y XXI han insistido en que se ha formado una utopía retrospectiva en torno a la Biblioteca de Alejandría. No hay duda de que la biblioteca existió, pero apenas hay certezas en lo escrito sobre ella. Se han hecho centenares de afirmaciones contradictorias, dudosas o simplemente falsas, realizando suposiciones a partir de muy pocos datos que, la mayoría de las veces, son sólo aproximaciones.

Un millón de rollos de manuscritos que desaparecieron a causa del fanatismo, no se sabe exactamente cual, pero fanatismo al fin y al cabo. Allí se editaba, se copiaba, se leía, se estudiaba y se debatía. Allí nacieron disciplinas como la gramática o la trigonometría.

No es la única vez que una gran biblioteca con todo su saber es destruída o saqueada y en los últimos tiempos tenemos dos sangrantes ejemplos. Las bibliotecas son como faros en la noche… salvan vidas y quienes destruyen bibliotecas condenan a la humanidad a chocar entre ellos, sin entendimiento, sumidos en la ignorancia. Condena a los pueblos a su propio naufragio.

Biblioteca de Bagdad, donde día si y día también hay cortes de electricidad, cuando no falta de personal por causa de la guerra… En Iraq hace más de 5000 años fueron escritos los primeros libros que se conocen, unas tablillas de arcilla. En 2003, tras la invasión de EEUU la Biblioteca Nacional de Iraq, en Bagdad, fue saqueada e incendiada y perdió el 25% de sus fondos. Todo ocurrió en la segunda destrucción de Bagdad. Adiós Canon de Avicena, adiós códices persas y textos árabes, adió archivos modernos y hasta siempre tablas de escritura cuneiforme, vestigios de parte de nuestra propia cultura. Arde la conciencia de siglos y siglos. 750 años antes el río Tigris bajaba teñido de negro por los miles y miles de libros que acabaron en su corriente cuando las tropas mongolas arrojaron el saber de milenios allí.

En la Biblioteca de Sarajevo la guerra también dejó su huella. La noche del 25 al 26 de agosto de 1992 la Biblioteca de Sarajevo ardió bajo las bombas. Se perdieron unos 600000 volúmenes y manuscritos de bosnios-musulmanes, serbios ortodoxos, croatas católicos y judios. Fue un auténtico Memoricidio. Todavía hoy las paredes de la biblioteca, de lo que queda de ella, siguen siendo testigo de la memoria o de la ausencia de ella, en el olvido de las páginas que ardieron entonces intentando decir al mundo que la barbarie no tiene límites.

Tres ejemplos de la muerte del saber, a manos de culturas (terrible adjetivo impropio para estas gentes) ignorantes, egocéntricas y en muchos casos autodenominadas civilizadas.

Os dejo con las escenas de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, según Amenabar. Terrible y real…