el chico bailaba

Corría el año 2000 cuando un niño de una localidad de Inglaterra metida de lleno en las huelgas mineras de 1984 y 1985 nos hizo soñar al ritmo del ballet. La verdad es que si lo pensamos bien el escenario, los personajes, el tema y la época eran lo más raro para aparecer juntas en una película. El escenario es Inglaterra, no sabemos muy bien dónde, pero podría ser el norte de Inglaterra. La época es a mediados de los años 80, cuando las huelgas de la minería inglesa se convirtieron en una dura batalla entre los sindicatos y la Dama de Hierro, Margaret Tatcher, que finalmente ganó la señora en cuestión. El tema es el ballet, ni más ni menos, las posibilidades de un chico, de un niño, para aprender ballet y salir de las limitaciones que tiene el lugar y el momento donde le ha tocado vivir. Los personajes, los típicos obreros ingleses, de clase media-baja, proletariado puro y duro y unos niños como cualquier otro niño, con sus sueños, sus preguntas, sus dudas y su característico punto de vista a la hora de observar la vida y el mundo que les rodea. Este niño, esta película, este sueño se llamó, se llama, Billy Elliot.

Como he dicho, la película se centra en el personaje de 11 años de edad, Billy Elliot, interpretado por un jovencísimo Jamie Bell, en su amor por el baile, y en su esperanza de convertirse en un bailarín de ballet profesional. Billy vive con su padre viudo, Jackie ( un extraordinario Gary Lewis ), el hermano mayor, Tony (Jamie Draven), y su anciana abuela Nan (Jean Heywood), quien en su juventud aspiró a ser una bailarina profesional. Tanto Jackie como Tony son mineros del carbón en huelga. El personaje de la abuela es una auténtica delicia, teniendo escenas totalmente conmovedoras y algunas muy divertidas.

Jackie suele llevar a Billy al polideportivo para aprender boxeo , pero no es esto lo que le gusta a Billy (por mucho que a su padre le parezca lo más normal del mundo que un niño de 11 años de su pueblo aprenda boxeo para hacerse un hombre). Para desgracia de su padre las clases de boxeo coinciden con las clases de ballet clásico y es ahí donde se apunta, sin que su padre lo sepa, el bueno de Billy. Cuando el padre lo descubre le prohíbe tomar cualquier clase de ballet más. Pero, apasionado por el baile, Billy continúa en secreto sus clases con la ayuda de su profesora de danza Georgia Wilkinson (una maravillosa Julie Walters). La escena de Billy, algo avergonzado, tomando la primera clase de ballet es sencillamente preciosa.

Georgia cree que Billy tiene el talento suficiente para estudiar en la Royal Ballet School de Londres , pero debido a la detención de Tony durante unos altercados entre la policía y los mineros en huelga, Billy se pierde la audición para ingresar en la escuela así que Georgia va a casa de Billy para hablarle a su padre acerca de la oportunidad perdida. Aunque Jackie y Tony no lo ven así ya que su mayor temor es que se convierta en bailarín profesional y se le considere en el pueblo un “marica”. La escena que sigue a la visita de la profesora, con un Billy sacando todo su enfado mediante el baile es también una de las más famosas de la película. La “cuestión” sobre la orientación sexual de Billy y el que una profesión o actividad (en este caso el ballet) pueda condicionar esa orientación sale en diferentes ocasiones en la cinta y uno de los personajes más bonitos del largometraje es el del mejor amigo de Billy, Michael, un niño que se siente atraído por su amigo y con quien finalmente podrá establecer las diferencias entre el hecho de bailar, la amistad entre dos amigos y la atracción sexual.

Finalmente Jackie se da cuenta de que su hijo tiene realmente un talento para el baile, y hará lo que sea necesario para ayudar a Billy realizar su sueño. Aquí es donde llega el enfrentamiento entre padre e hijo mayor, ya que el padre decide dejar la huelga para poder trabajar y ganar dinero con el que poder ayudar a Billy. En cambio, sus compañeros mineros y los vecinos del barrio recaudan fondos para Billy y Jackie lo lleva a Londres a una audición para el Royal Ballet School. Aunque muy nervioso, Billy se defiende bien, pero tras golpear a otro niño en un ataque sin provocación en la audición (yo habría hecho lo mismo con ese niñato bocazas), es severamente reprendido por la junta de revisión. Al creer haber perdido su oportunidad, Billy, desacreditado y abatido, vuelve a casa con su padre. Algún tiempo después, Billy recibe una carta de aceptación de la Royal Ballet School. Las escenas de la audición logran trasladarnos toda la tensión que se puede llegar a crear en ese tipo de pruebas. Cualquiera que haya pasado por algo parecido lo sabrá.

La bella escena final de la película es unos años más tarde, cuando Billy finalmente ha alcanzado su meta: un Billy maduro (interpretado por el bailarín y actor Adam Cooper) se sube al escenario para llevar a cabo la coreografía de Matthew Bourne, El lago de los cisnes. De esta coreografía hablé hace poco en otra entrada. Tanto el padre, como el hermano y Michael, su mejor amigo de la infancia, miran desde la sala de butacas.

La película ganó varios premios del Cine Británico Independiente, de los BAFTA, y nominaciones a los Óscar y a los Globo de Oro. La película se convirtió en novela después, gracias a la adaptación de Melvin Burgess y en 2005 se convirtió en un musical.

Una película con una historia conmovedora para ver y volver a ver de vez en cuando con la ilusión de terminar la película y bailar un rato por ahí (o simplemente saltar, correr y reír).

 

fantasía pura y dura

Estoy terminando uno de los libros que más me ha sorprendido de los últimos tiempos, que más me ha gustado y uno de los que espero con auténtica curiosidad si la segunda parte será tan buena como la primera. Un libro extraordinariamente bien planteado en su estructura narrativa (pocas veces puedo decir esto de un autor contemporáneo) y que te arrastra desde las primeras páginas hacia un mundo fantástico que cabalga entre un lugar inventado e inexistente y una Europa medieval, un libro que tiene partes de leyenda, de historias antiguas, de supervivencia, de música, de amor, de poesía, de magia, de espadas, de aventura y de sabiduría. El libro que estoy terminando se llama, como seguramente algunos hayáis adivinado, El nombre del viento, de Patrick Rothfuss.

La verdad es que no sé muy bien como hablaros de lo que en este libro se cuenta sin que os destripe la historia, porque uno de los aciertos de Rothfuss es que va desgranando el argumento poco a poco, regodeándose en los personajes, en el protagonista, en su historia, en su vida, ya que de eso se trata. El libro es la historia que nos cuenta el protagonista, Kvothe, su propia historia dictada a un cronista en tres días, el primero de los cuales es este libro del que ahora hablamos. El segundo, The Wise Man’s Fear (El temor de un hombre sabio), acaba de ser publicado en Estados Unidos. Este es el comienzo del libro:

« Me llamo Kvothe, que se pronuncia «cuouz».
Los nombres son importantes porque dicen mucho sobre la persona.
He tenido más nombres de los que nadie merece.

Los Adem me llaman Maedre. Que, según como se pronuncie,

puede significar la Llama, el Trueno o el Árbol Partido

Mi primer mentor me llamaba E’lir porque yo era listo y lo sabía.
Mi primera amante me llamaba Dulator porque le gustaba cómo sonaba. Me han llamado Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano y Kvothe el Asesino de Reyes. Todos esos nombres me los he ganado.
Los he comprado y he pagado por ellos.

Pero crecí siendo Kvothe. Una vez mi padre me dijo que significaba «saber».

He robado princesas a reyes agónicos.
Incendié la ciudad de Trebon.
He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo.
Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar.
He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día.
He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos.

Quizá hayas oído hablar de mí. »

Imaginaros una mezcla de El Señor de los Anillos (y que Tolkien me perdone), con un mundo creado de la nada y diferentes razas conviviendo ahí, con leyendas y canciones e idiomas propios, de Oliver Twist con lo mejor de Dickens y muchas penalidades en la miseria, de Harry Potter en una escuela que nos recuerda a Howards, de Juego de Tronos en su parte más oscura… la verdad es que es todo eso y no lo es. Tiene partes que te recuerdan a esas obras y en cambio tiene personalidad propia. Mucha personalidad. Hay páginas que tienen música, una música de laúd que te parece estar escuchando entre los párrafos que lees. Quizás estemos viviendo el comienzo de un nuevo clásico… o quizás sea solo una moda pasajera… el tiempo lo dirá.

No soy amigo de fantasías, ya lo dije una vez, pero la verdad es que este libro de casi 900 páginas merece la pena leerlo porque os va a enamorar. A finales de este año llegará la segunda parte por aquí… a la espera quedamos. ¿Lo habéis leído? ¿Conocíais el libro? ¿Qué os ha parecido? Os dejo el vídeo que Mondadori realizó para lanzar la novela (impresionante):

el cambio del almendro en flor

Con la Primavera la sangre altera y no solo eso, creo, o por lo menos a mi me pasa, que nos llega un momento de energías renovadas, de poner en marcha los proyectos que durante todo el invierno te han ido rondando por la cabeza y de hacer algunos cambios para salir del letargo invernal.

El almendro en flor es para mi el símbolo de todo esto y el otro día leí (y no se dónde) que en Japón también celebran con una fiesta el florecimiento de los almendros y pensé para mis adentros, que ojalá ese florecimiento significase también un momento de llegada de energías tras el terremoto, el tsunami y el desastre nuclear. Lo deseo de todo corazón.

El caso es que a mi ese cambio me ha llegado directamente al diseño del blog. No os creáis que las tenía todas conmigo. La verdad es que ya me había acostumbrado al diseño del blog, en blanco y gris, bastante monocromático… pero necesitaba este cambio, un cambio que notaréis principalmente en la claridad del blog. Es un diseño en el que predomina el color blanco y una nota de color, el color de un almendro en flor (la foto la hice hace dos semanas en unos jardines) y el tono de ese almendro en el título del blog.

Los artículos, las entradas, creo que van a ser más claras también. La letra es algo más grande y más clara que en el anterior diseño y los título de las entradas van en negrita y con un tamaño algo mayor que la letra de la entrada. Las etiquetas y categorías también quedan más claras en el propio post, incluso la fecha me gusta más.

Los comentarios a cada entrada quedan situados en la parte superior derecha de cada post y pinchando en ese círculo con el número de comentarios nos da la posibilidad de comentar en un atractivo cuadro.

En fin, estos días quizás vayáis viendo más cambios, ya que poco a poco iré probando las posibilidades que este diseño me da. Por cierto el tema se llama Duster y ha sido diseñado por Automattic.

¡Que no se me olvide! Si tenéis oportunidad de ver el blog en un iPad comprobaréis que tiene un diseño especial para esa tableta, algo que este diseño ofrece y que a mi me ha parecido muy buena idea. Es un diseño totalmente optimizado para el iPad. Al teclear la dirección del blog lo primero que os saldrá será una especie de portada de revista con una foto del blog (creo que es la última) y tras dar vuelta a la página (literalmente) os aparecen los cinco últimos posts para que podáis pinchar sobre ellos y leer el artículo o la entrada completa. Si queréis leer entradas anteriores no tenéis más que pasar la página de la “revista” y os aparecerán otras cinco. ¡Me ha encantado! Os dejo la captura de pantalla al final del post.

Espero que os guste el nuevo diseño y agradeceré todas vuestras sugerencias. Y sin más dilación me dispongo a escribir el siguiente post!

 

 

relato de un misterio en las antípodas

Este pasado fin de semana estuve leyendo Picnic en Hanging Rock, de Joan Lindsay, una novela escrita en 1967 y que nos narra una historia verídica, una historia que aún hoy sigue siendo un misterio ya que no se ha resuelto el enigma principal. La historia nos relata la desaparición de tres alumnas y una institutriz de un prestigioso colegio para señoritas en una excursión al milenario macizo australiano de Hanging Rock. Sólo una de ellas apareció posteriormente mientras las otras tres siguen desaparecidas.

Joan Lindsay nació en 1896 en St. Kilda East, Victoria, Australia y era descendiente de la familia Boyd, puede que la más famosa y prolífica dinastía artística de Australia. Estudió pintura e incluso llegó a exponer como pintora. Se casó con Daryl Lindsay, vástago de una importante familia de artistas y escritores ingleses, el día de San Valentín de 1922, en Londres. Día que, precisamente, sería el elegido por Joan Lindsay para situar los hechos de su novela más célebre, Picnic en Hanging Rock. El matrimonio se instaló en Australia, donde Joan Lindsay se dedicaría a la pintura, hasta que, tras la Gran Depresión, Daryl fue contratado como director de la National Gallery de Victoria. En 1956, fue nombrado caballero del Imperio Británico. Aunque la primera novela de Joan, Through Darkest Pondelayo, una sátira sobre los turistas ingleses, fue publicada en 1936, no sería hasta el año 1962 cuando viera la luz su primera obra reseñable, Time Without Clocks, un texto de fuerte contenido autobiográfico en el que retrató los primeros años de su vida de casada. El auténtico éxito le llegaría, no obstante, con Picnic en Hanging Rock (1967), que automáticamente le reportó fama mundial, y que se convertiría por derecho propio en una de las más reseñables novelas de culto de la literatura australiana. La extraordinaria repercusión de la obra persiguió a Lindsay hasta el día de su muerte, y constituyó un antes y un después en la historia de la literatura australiana del siglo xx. Joan Lindsay murió en Melbourne, en 1984.

Tengo que decir que la obra me ha gustado. Me atrapó desde el principio y es una de esas historias que te envuelven en un extraordinario ambiente creado por el autor, en este caso autora. Poco más de 300 páginas en donde se narra un tipo de vida ya lejano, muy concreto y en un lugar totalmente remoto para nosotros. La época, 1900, con su modo de vida, sus peculiaridades y “adelantos”, la clase social relatada, millonarios, aristócratas británicos y la clase alta australiana, los lugares principales del relato, una prestigiosa escuela para señoritas, con todo su boato y también con toda su rigidez, con sus institutrices y con la señora de la casa, un macizo montañoso milenario y lleno de símbolos que se llama Hanging Rock y una colonia o urbanización, como queramos llamarlo, de gente rica, con sus fiestas, sus costumbres y sus empleados, llamada Lake View. Este ambiente, perfectamente descrito por Lindsay es el que me atrapó terriblemente mientras leía la obra. Los hechos narrados te envuelven igualmente con detalles que se te quedan grabados en la memoria, un velo al viento, una mirada antes de volverse de nuevo, unos ojos como globos en un ataque de histeria, un sudor frio en la nuca… Los personajes son del todo creíbles y la verdad es que hay algunos con los que te encariñas rapidamente y otros a los que enseguida les coges manía. Algunos de estos personajes, vistos con la perspectiva actual, pueden llegar a ser verdaderamente ridículos.

En definitiva, un libro con el que he disfrutado, con el que  no he podido dejar de leer y con el que he conocido uno de los misterios sin resolver más conocidos de toda la historia (gracias, en parte, a la película de Peter Weir). Esta novela está catalogada como “de culto” y la verdad es que este adjetivo me retraía más que me animaba a leerla. Pero no es que sea una buena novela, creo que es una magnífica novela. ¿Y por qué me atrevo a decir esto?

Una novela que nos narra la desaparición de unas niñas y su maestra en unas montañas (y es que en verdad a esto se reduce el misterio que nos narra) y que consigue, sin recurrir a los típicos elementos del suspense (no hay misteriosas sombras, ni fantasmas, ni apariciones, incluso los hechos narrados ocurren a plena luz del día), atraparnos con su ritmo narrativo creo que es merecedora de catalogarse como magnífica. Porque ese es el secreto de esta novela. Un ritmo de narración magistral que hace  que la leas con auténtica curiosidad desde el principio hasta el final. La autora consigue esto de tal manera que al final no sabes si la historia que nos ha contado son hechos reales o es una pura invención de su mente… A día de hoy son miles de visitantes los que tiene Hanging Rock, quienes tras leer la novela quieren conocer in situ los lugares donde se desarrolla…

Nuevamente la edición de Impedimenta nos hace amar más la literatura y los libros.

humor rural e inglés

La pasada semana estuve leyendo tranquilamente una novela que la fantástica editorial Impedimenta publicó el año pasado. La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons, con traducción de José C. Vales. Esta novela fue la ganadora del Premio Femina-Vie Heureuse en 1933 y está considerada la novela cómica inglesa más perfecta del siglo XX. Vayamos por partes.

Stella Gibbons nació en Londres en 1902. Fue la mayor de tres hermanos. Sus padres, ejemplo de la clase media inglesa suburbana, le dieron una educación típicamente femenina. Su padre, un individuo bastante singular, ejercía como médico en los barrios periféricos más pobres de Londres, aunque tenía tendencias suicidas, le encantaba el alcohol y el láudano, y era dado a los ataques de odio hacia el género femenino en general. Esta turbulenta infancia marcó a Stella Gibbons, que utilizó parte de ese material para crear a los grotescos Starkadder, protagonistas de su obra maestra, La hija de Robert Poste. En 1921, Stella se matriculó en periodismo, y luego empezó a trabajar en la British United Press. En 1926, Maudie, la madre de Stella, murió, y su padre la siguió pocos meses después. En 1930, mientras trabajaba en el Evening Standard, publicó un libro de poemas, The Mountain Beast, que recibió elogios de la mismísima Virginia Woolf. La hija de Robert Poste fue publicada en 1932 y su éxito fue instantáneo (aunque fuera prohibida en la recién nacida República de Irlanda por su velada defensa de la contracepción). En 1934 la novela fue galardonada con el Prix Femina-Vie Heureuse. De hecho, Gibbons es conocida casi exclusivamente por esta obra, que conoció varias secuelas y adaptaciones cinematográficas, y que está considerada la novela cómica más perfecta de la narrativa inglesa del XX. Stella Gibbons es autora de veinticinco novelas, entre las que destacan Basset (1933), Enbury Heath (1935), Nightingale Wood (1938) o Here Be Dragons (1956), amén de tres volúmenes de relatos y cuatro libros de poesía, la mayoría de ellos muy vendidos y celebrados en el mundo anglosajón. Estuvo casada durante más de veinticinco años con el actor y cantante Allan Webb, que murió en 1959. Dejó de publicar en 1972, aunque escribió dos novelas que fueron publicadas a su muerte, hecho que aconteció en 1989 en Londres. Está enterrada en el cementerio de Highgate.

En cuanto a la novela nos narra la historia de Flora Poste, una joven que, tras haber recibido una educación «cara, deportiva y larga», se queda huérfana y acaba siendo acogida por sus parientes, los rústicos y asilvestrados Starkadder, en la bucólica granja de Cold Comfort Farm (título original de la obra), en plena Inglaterra profunda. Una vez allí, Flora tendrá ocasión de intimar con toda una galería de extraños y taciturnos personajes: Amos, llamado por Dios; Seth, dominado por el despertar de su prominente sexualidad; Meriam, la chica que se queda preñada cada año «cuando florece la parravirgen»; o la tía Ada Doom, la solitaria matriarca, ya entrada en años, que en una ocasión «vio algo sucio en la leñera». Flora, entonces, decide poner orden en la vida de Cold Comfort Farm, y allí empezará su “aventura”.

Todos los personajes son caricaturas de grupos de personas británicas de la época desde la protagonista Flora, típica niña bien que se quiere comer el mundo y arreglar la vida de los demás, pasando por el predicador, el escritor, la criada a jornal, la matriarca, etc. La burla continúa con los pasajes almibarados y churriguerescos que adoban el texto de vez en cuando, los cuales hábilmente señalados con tres asteriscos nos hacen reír pero que de perversos no son casi exagerados. Las frases hechas y repetitivas desde el “vi algo sucio en la leñera” hasta el “siempre ha habido Starkadder en Cold Comfort” resaltan los aspectos absurdos de esa sabiduría popular al igual que los libros de autoayuda inventados sirven para que la protagonista avíe el entuerto. Los nombres también son jocosos, todos implican burla en el original y retratan a los personajes y los lugares donde más les duele. Desde la señora escarabajo hasta la familia víbora.

El que sea una novela tremendamente divertida y la novela cómica inglesa más desternillante del siglo XX pues que os voy a decir. He leído cosas más divertidas. Cuando al principio de la entrada he puesto el nombre del traductor no ha sido gratuito. Creo, sin temor a equivocarme, que esta novela será tremendamente más divertida en su original inglés y desternillante si quien lo lee pertenece al medio rural inglés (y si me apuras galés). El hecho es que Gibbons utilizó un vocabulario muy específico lleno de recursos literarios y lingüísticos que más a mano tenía (dudo que la mayoría de los ingleses de hoy en día pillen todas las notas humorísticas que tiene el libro). Esos recursos son un verdadero contratiempo a la hora de verterlos a otra lengua, precisamente porque el buen humor se halla en ocasiones en matices cuya traducción no siempre es posible. Es una novela escrita a comienzos de los años treinta, con un lenguaje muy concreto y haciendo referencia a un montón de aspectos sociales y culturales que nosotros no logramos comprender. De todos modos la traducción y las notas a pie de página (inevitables en este caso) de José C. Vales son una maravilla y dentro de la dificultad señalada creo que ha hecho un trabajo impecable de una dificilísima traducción.

Yo puedo decir que he disfrutado con la novela y conforme transcurría la historia cada vez más, ya que el propio desarrollo de los acontecimientos que ocurren en la granja Cold Conform de los Starkadder hacen que sonrías a cada página que pasas. Me queda la pena de haberme perdido un montón de matices que seguramente están en la versión original. Nuevamente la edición de Impedimenta es una gozada aunque en esta ocasión hubo un momento en que me despisté ya que alguna fecha de la historia está mal transcrita.

Si la veis en la librería, en la biblioteca, la tiene algún amigo o amiga, vuestra tía o la vecina, no lo dudéis. Cogedlo, compradlo, tomadlo prestado y disfrutar de su lectura. Si tenéis el amplio conocimiento de inglés necesario para leer esta novela en su versión original, leedla… y me contáis.

La novela ha sido adaptada por la BBC en dos ocasiones, siendo la primera en 1968 en forma de miniserie de tres capítulos y la segunda en una película para la televisión en 1995. Os dejo con el trailer de esa segunda versión (que tendré que ver sí o sí):

la princesa prometida

Cualquiera que tengamos ya cierta edad, e incluso la siguiente generación, seguramente hayamos visto en alguna ocasión una película fantástica titulada La princesa prometida (The Princess Bride). Algunos incluso tenemos la maravillosa banda sonora. Muy pocos hemos leído el libro.

Este cuento fantástico, de Amor verdadero, de duelos y espadachines, piratas y príncipes con una maldad difícil de superar, con magia y ungüentos mágicos, con dosis de inteligencia, con acertijos y con una historia preciosa, fue escrito en 1973 por el famoso guionista William Goldman, autor de, entre otras, El indomable Will Hunting, Algunos hombres buenos, Cámara de gas, Misery, Todos los hombres del presidente o Dos hombres y un destino. El cuento está escrito como si se tratase de un compendio de la obra más extensa del mismo nombre escrita por un escritor florinés (de un lugar llamado Florín) llamado Simon Morgenstern (lo que parece ser un pequeño homenaje al filólogo alemán Johann Carl Simon Morgenstern, que acuñó el término “novela de formación” que hace referencia a las obras en donde se muestra el desarrollo físico, moral, psicológico y/o social de un personaje, generalmente desde la infancia hasta la madurez. Esta supuesta paternidad de la obra original le hace crear un cuento en dos niveles, uno el compendio mismo de la obra de Morgenstern y otro sus comentarios.

La historia trata principalmente del Amor verdadero entre los dos personajes principales, Buttercup y Westley. Resumidamente el argumento es el siguiente: Buttercup vive en una granja y es una joven bellísima. En esa granja tiene un mozo de cuadras llamado Westley que está profunda y secretamente enamorado de ella, aunque la joven no hace más que tratarle mal. Un buen día, cuando ella se da cuenta que está enamorada de él, se lo dice, y al día siguiente el se va a América a hacerse rico jurándole que va a volver. Un desgraciado día llegan noticias de que el barco donde viajaba Westley se ha hundido… tras esto llegará un príncipe muy asqueroso con el que se prometerá, llegará un secuestro en el que intervienen el espadachín más diestro del mundo, el hombre más fuerte del mundo y el hombre más sagaz del mundo…. y como quizás alguien se anime a leer el libro tras esta entrada, no os voy a contar mucho más.

Yo el libro lo leí después de ver la película y no me defraudó en absoluto ya que… el guión de la película también lo hizo el mismo Goldman. La película, que es una película sin mayores pretensiones que entretener, se hizo muy famosa entre la gente joven y el boca a boca hizo el resto. Lo curioso es que mientras estuvo en los cines pasó sin pena ni gloria. Está protagonizada por Cary Elwes y Robin Wright. Tiene muchas partes famosas aunque algunas de ellas han superado a las demás, como la escena del duelo en los Acantilados de la Locura o la escena de la venganza del espadachín Iñigo Montoya diciendo aquello de “Hola, me llamo Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre, prepárate a morir!” . La película se rodó en diferentes escenarios de Inglaterra e Irlanda. Los Acantilados de la Locura no son otros que los famosos Acantilados de Moher, en Irlanda.

La banda sonora, así mismo, es también una música muy bella creada por el guitarrista Mark Knopfler, cuya elección fue exclusiva del director de la película Rob Reiner, quien creía que el músico escocés sería el único en conseguir llevar la original historia de amor a una partitura. Y no se equivocó. En la banda sonora el compositor recurre mayoritariamente a instrumentos acústicos y sintetizador, para la recreación de una atmósfera etérea y de fantasía. Se prima lo romántico y se enfatiza la acción. La canción Storybook Love, incluída en la banda sonora y escrita e interpretada por Willy DeVille, fue nominada en el apartado de Mejor Canción en los Oscars de 1987, aunque ese año fue el de Dirty Dancing. Os dejo con un video de Willy DeVille cantando en un concierto unplugged la preciosa canción (el tio la verdad es que se suelta un rollo de un minuto hablando, pero después comienza la canción):

En fin, tres artes para un solo tema. Literatura, Cinematografía y Música. No sabía muy bien en que apartado de los cuadernos de Moleskine meterlo, pero al final me decanto por Book Journal, ya que de la novela surgió el resto, no os parece? Conocíais la obra, la película o la banda sonora? Qué os parece? Yo creo que la próxima vez que tenga que ir a un hospital a visitar a algún niño (espero que no esto no ocurra) creo que le llevaré el libro, para que sueñe igual que yo hice.

Para quienes queráis escuchar la banda sonora al completo, con la música de Knopfler os dejo el enlace de Spotify:

la princesa prometida

la aristocracia, el servicio y sus proyectos

No he podido resistirme a escribir esta entrada fuera de tiempo, fuera del calendario que me había marcado y fuera incluso de mi propio tiempo. Espero que esto no sea excusa para presentar un post mal escrito o sin interés. El caso es que ayer, rompiendo una de mis pautas casi casi más sagradas, estuve pegado a la televisión viendo una serie desde las diez de la noche hasta pasadas las doce (malditas interrupciones publicitarias, está claro que el próximo capítulo lo veré tranquilamente en la gran pantalla de mi ordenador cuando yo quiera y sin aguantar anuncios de nadie). Ayer estrenaron en Antena 3 la serie británica Downton Abbey, una lujosa serie en su realización, en su presentación y en su interpretación que increíblemente no es la adaptación de ninguna gran novela ni tampoco (y esto es quizás más increíble) no es una producción de la BBC, si no de la cadena ITV. Esto te rompe los primeros esquemas ya que te das cuenta que los grandes dramas de época ingleses no son propiedad ni de la literatura ni de la todopoderosa BBC.

Lo más curioso del tema es que te engancha desde el primer minuto y al terminar el primer capítulo te das cuenta de que has empezado a coger cariño a la multitud de personajes que salen en la serie e incluso te acuerdas de algunos de los nombres. La serie acabó su primera temporada (habrá una segunda) a mediados de noviembre del año pasado y se convirtió en uno de los éxitos más grandes de la televisión británica llegando a tener más de diez millones de telespectadores en el séptimo y último capítulo. Y es que cada episodio llena (o por lo menos así me ha pasado con el primero y con el segundo). Te deja con ganas de otro pero no ahora, sino mañana. Es como que hay que dejarlos reposar. Y es verdad lo que digo al principio: te encariñas con esa gente, los conoces a todos (¡y son dieciocho!) y no hay ni una sola escena que quieras pasar de largo. Es como el clímax de las historias corales, aunque en este caso son las mujeres (las increíbles mujeres de 1912) las que se llevan todas las palmas. He disfrutado con el personaje del mayordomo (tal y como tienen que ser los verdaderos mayordomos!), la condesa viuda es genial y el lacayo Thomas me recuerda a no sé quien…

La historia es simple y encantadora y tiene todos los ingredientes de un culebrón (lástima que esta palabra esté tan desprestigiada) o de un folletín de época. El extraordinario guión original es obra de Julian Fellowes (entre otras cosas, guionista de Gosford Park, para que os situéis) y está ambientado en la casa de la familia Crowley, en los años previos a la primera guerra mundial. La trama de la serie arranca en 1912 y en el momento en el que se hunde el Titanic, un hecho que llevará a la preocupación a la adinerada familia Crawley, ya que en la tragedia del barco ha muerto el que podría haber sido heredero de su fortuna familiar lo que les lleva a comenzar a buscar a un nuevo candidato. Pero Downton Abbey, el espectacular castillo que da título a la serie, es el hogar no sólo de esta familia aristocrática, sino también de todo su personal de servicio. Mientras los Crowley viven en las zonas nobles de la abadía, mayordomos, doncellas, cocineras y demás sirvientes trabajan como hormiguitas para asegurarse de que todo funcione. Unos arriba y otros abajo, como en esa otra gran serie, la que nos viene a la mente a todos cuando vemos por primera vez Downton Abbey.

La que por ahora es la serie británica con el coste por minuto más alto de la historia, también es posiblemente la más lujosa y, sin duda, una de las de mayor éxito. Y no solo eso, si no también una serie con unas interpretaciones extraordinarias. La serie cuenta con un reparto de secundarios de lujo del cine británico como Maggie Smith, que cuenta con dos Oscar por sus papeles en Una habitación con vistas (oh qué maravilla de película!) y Los mejores años de Miss Brody y cinco Bafta, entre otros muchos galardones o Jim Carter, ganador del Premio del Sindicato de Actores por Shakespeare in love.

La banda sonora está firmada por el compositor John Lunn que tiene en su haber varias bandas sonoras para producciones televisivas casi todas ellas británicas. El tema de entrada, con ese piano, es una melodía preciosa que me recuerda en algún momento a un conocido vampiro moderno tocando el piano… (en que estaré pensando yo…). Aquí os dejo un enlace con más información sobre su trabajo.