la princesa prometida

Cualquiera que tengamos ya cierta edad, e incluso la siguiente generación, seguramente hayamos visto en alguna ocasión una película fantástica titulada La princesa prometida (The Princess Bride). Algunos incluso tenemos la maravillosa banda sonora. Muy pocos hemos leído el libro.

Este cuento fantástico, de Amor verdadero, de duelos y espadachines, piratas y príncipes con una maldad difícil de superar, con magia y ungüentos mágicos, con dosis de inteligencia, con acertijos y con una historia preciosa, fue escrito en 1973 por el famoso guionista William Goldman, autor de, entre otras, El indomable Will Hunting, Algunos hombres buenos, Cámara de gas, Misery, Todos los hombres del presidente o Dos hombres y un destino. El cuento está escrito como si se tratase de un compendio de la obra más extensa del mismo nombre escrita por un escritor florinés (de un lugar llamado Florín) llamado Simon Morgenstern (lo que parece ser un pequeño homenaje al filólogo alemán Johann Carl Simon Morgenstern, que acuñó el término “novela de formación” que hace referencia a las obras en donde se muestra el desarrollo físico, moral, psicológico y/o social de un personaje, generalmente desde la infancia hasta la madurez. Esta supuesta paternidad de la obra original le hace crear un cuento en dos niveles, uno el compendio mismo de la obra de Morgenstern y otro sus comentarios.

La historia trata principalmente del Amor verdadero entre los dos personajes principales, Buttercup y Westley. Resumidamente el argumento es el siguiente: Buttercup vive en una granja y es una joven bellísima. En esa granja tiene un mozo de cuadras llamado Westley que está profunda y secretamente enamorado de ella, aunque la joven no hace más que tratarle mal. Un buen día, cuando ella se da cuenta que está enamorada de él, se lo dice, y al día siguiente el se va a América a hacerse rico jurándole que va a volver. Un desgraciado día llegan noticias de que el barco donde viajaba Westley se ha hundido… tras esto llegará un príncipe muy asqueroso con el que se prometerá, llegará un secuestro en el que intervienen el espadachín más diestro del mundo, el hombre más fuerte del mundo y el hombre más sagaz del mundo…. y como quizás alguien se anime a leer el libro tras esta entrada, no os voy a contar mucho más.

Yo el libro lo leí después de ver la película y no me defraudó en absoluto ya que… el guión de la película también lo hizo el mismo Goldman. La película, que es una película sin mayores pretensiones que entretener, se hizo muy famosa entre la gente joven y el boca a boca hizo el resto. Lo curioso es que mientras estuvo en los cines pasó sin pena ni gloria. Está protagonizada por Cary Elwes y Robin Wright. Tiene muchas partes famosas aunque algunas de ellas han superado a las demás, como la escena del duelo en los Acantilados de la Locura o la escena de la venganza del espadachín Iñigo Montoya diciendo aquello de “Hola, me llamo Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre, prepárate a morir!” . La película se rodó en diferentes escenarios de Inglaterra e Irlanda. Los Acantilados de la Locura no son otros que los famosos Acantilados de Moher, en Irlanda.

La banda sonora, así mismo, es también una música muy bella creada por el guitarrista Mark Knopfler, cuya elección fue exclusiva del director de la película Rob Reiner, quien creía que el músico escocés sería el único en conseguir llevar la original historia de amor a una partitura. Y no se equivocó. En la banda sonora el compositor recurre mayoritariamente a instrumentos acústicos y sintetizador, para la recreación de una atmósfera etérea y de fantasía. Se prima lo romántico y se enfatiza la acción. La canción Storybook Love, incluída en la banda sonora y escrita e interpretada por Willy DeVille, fue nominada en el apartado de Mejor Canción en los Oscars de 1987, aunque ese año fue el de Dirty Dancing. Os dejo con un video de Willy DeVille cantando en un concierto unplugged la preciosa canción (el tio la verdad es que se suelta un rollo de un minuto hablando, pero después comienza la canción):

En fin, tres artes para un solo tema. Literatura, Cinematografía y Música. No sabía muy bien en que apartado de los cuadernos de Moleskine meterlo, pero al final me decanto por Book Journal, ya que de la novela surgió el resto, no os parece? Conocíais la obra, la película o la banda sonora? Qué os parece? Yo creo que la próxima vez que tenga que ir a un hospital a visitar a algún niño (espero que no esto no ocurra) creo que le llevaré el libro, para que sueñe igual que yo hice.

Para quienes queráis escuchar la banda sonora al completo, con la música de Knopfler os dejo el enlace de Spotify:

la princesa prometida

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4 thoughts on “la princesa prometida

  1. Quiero leer este libro. La película la he visto, pero como siempre la ponen a la hora de la sobremesa, no recuerdo haberla visto entera… a ver si leo el libro y luego la veo… ¡todo el mundo habla genial de ambos!

  2. Preciosa película, libro, y banda sonora!! Tengo los tres por casa y soy fan de todos ellos. Cuando la descubrí tendría ya más de los veinte años. Fue una de mis películas favoritas,…los momentos de esgrima me gustaron mucho. Y la banda sonora…en fin…de las pocas que escucho y por las que no pasa el tiempo.
    Preciosa entrada, MrWilliam.
    Un saludo!!

  3. Hola lahierbaroja! Es un libro como para leer en dos días, de entre libros, un cuento en realidad, pero que seguramente hará las delicias de quienes necesiten un poco de fantasía, inocencia y buenos deseos.

    Un saludo

    MrWilliam

    P.D. El hecho de que todo el mundo hable bien de ellos es más por la historia que se cuenta que por la calidad de la obra y de la película, me temo. Quiero decir que no es que estemos hablando de dos obras maestras, ni mucho menos, pero si dos historias muy bien contadas en un libro y en una película (amén de la música).

  4. Oh si María! Yo cuando vi la película, en aquellos años, estuve un tiempo con la historia de que quería practicar esgrima! La defensa Thibault, Agrippa, defensa Bonetti…

    Montoya: Lo admito, eres mejor que yo
    Hombre de negro: Entonces, ¿por qué te ríes?
    Montoya: Porque yo sé algo que tú no.
    Hombre de negro: ¿Y qué es?
    Montoya: Que no soy zurdo.
    Hombre de negro: ¡Eres sorprendente!
    Montoya: Espero serlo dentro de veinte años.
    Hombre de negro: Hay algo que debo decirte.
    Montoya: Dime.
    Hombre de negro: Que yo tampoco soy zurdo.

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