la investigación

Siguiendo con los títulos tan buenos que componen la base de la editorial Impedimenta leí hace tres semanas un libro que me pareció cuanto menos curioso. Es un libro que trata sobre una investigación policial en torno a unos extraños sucesos que van ocurriendo en Londres y sus alrededores. Su título: La investigación. Su autor: Stanislaw Lem.

El señor Lem fue un escritor polaco cuya obra se caracterizó por su tono satírico y filosófico. Es considerado como uno de los mayores exponentes del género de la ciencia ficción y uno de los pocos escritores que siendo de habla no inglesa alcanzó fama mundial en el género. Sus libros exploran temas filosóficos que involucran especulaciones sobre nuevas tecnologías, la naturaleza de la inteligencia, las posibilidades de comunicación y comprensión entre seres racionales; asimismo propone algunos elementos de las limitaciones del conocimiento humano y del lugar de la humanidad en el universo. Su encasillamiento como escritor de ciencia ficción se debe a que ocasionalmente, a lo largo de su carrera como escritor, prefirió presentar sus trabajos como obras de ficción o fantasía, para evitar los atavíos del rigor en el estilo académico de escritura y las limitaciones del número total de lectores al que llegarían sus libros si fueran textos “científicos”.

En el caso de La investigación es un libro claramente de misterio y de intriga policial que se centra en las inverosímiles acciones de cuerpos de personas recién fallecidas. Gregory, un joven teniente de Scotland Yard, recibe el encargo de investigar una serie de extraños sucesos que tienen intrigada a la policía. De diversos puntos de la zona metropolitana de Londres llegan informes sobre cadáveres aparentemente resucitados que empiezan a levantarse y caminar, a vestirse y recorrer largas distancias antes de desaparecer sin dejar rastro. Nadie encuentra una explicación racional para lo sucedido, y lo que comienza siendo una anécdota intrascendente acabará convirtiéndose en una auténtica plaga. ¿Se trata realmente de muertos que vuelven a la vida? ¿Estamos ante un caso de ladrones de cuerpos? Pronto se hará evidente que el principal misterio no radica únicamente en la investigación en sí, sino en los efectos que los sucesos tienen sobre el propio lector.

Mi valoración es contradictoria, porque si bien es un libro que me gustó en el momento de la lectura, con una construcción argumental bastante sólida, me decepcionó al final. Me decepcionó porque al principio me enganchó, me metió de lleno en la historia que cuenta e incluso en el desarrollo de la novela siguió creciendo la curiosidad sobre el desenlace de la misma. Pero llegó el final y en cinco páginas me decepcionó porque esperaba algo más. No sé si hablar de novela fallida o de obra mal terminada o como calificarla porque es una historia bien tejida durante todo su desarrollo que falla rotundamente en su culminación. ¿Puede esto ser el punto decisivo para calificarla de obra fallida o mala o que no me haya gustado cuando el resto me parece bueno e incluso en algunos momentos muy bueno?

Nunca me había sucedido hasta ahora, leer un libro que me está gustando desde el principio, por los personajes, por la historia, por cómo está escrito… y que en sus últimas cinco páginas la cague (y perdonad la expresión, pero creo que es la que mejor se le acomoda). ¿Habéis leído esta novela alguien? ¿Qué os pareció? ¿Tenéis la misma sensación o por el contrario os parece buena en su final o mala desde el principio? ¿Os ha sucedido con alguna otra novela, obra o libro lo mismo que a mi con ésta?

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nueva aplicación moleskine

Moleskine, la marca de las famosas libretas que tanto me gustan y que tanto disfruto acaba de presentar una nueva aplicación para poder utilizarla en el iPhone y en el iPad. La app (aplicación en la jerga de la manzana) consiste en una libreta, en un bloc de notas, para poder escribir en los aparatos anteriormente citados y guardar los documentos en el ordenador.

La aplicación oficial de Moleskine® para iPhone y iPad permite expresar tu creatividad mediante texto, imágenes y bocetos. Elige un estilo de papel del clásico cuaderno Moleskine, crea una nueva idea y comienza a escribir o dibujar con distintos colores y tamaños. Cuando hayas acabado, puedes guardar esa idea en tu dispositivo y modificarla cuando desees.

No olvides que puedes situar en el mapa tu idea, con sólo añadirle una geo-etiqueta y compartirla con tus amigos a través de las redes sociales más usuales, o mediante correo electrónico.

Piensa, escribe y dibuja. Nunca ha sido tan fácil dar forma a lo que te ronda por la mente.

Las características de la aplicación son las siguientes:
• Elige el estilo de papel de cuaderno Moleskine: liso, a rayas o a cuadros.
• Escribe y modifica notas de texto.
• Usa la herramienta para hacer esbozos.
• Inserta tus imágenes personales y juega con ellas.
• Cataloga cuantos recuerdos quieras: dispones de toda una serie de categorías.
• Juega con las imágenes que ofrece Moleskine.
• Inserta geo-etiquetas en cada nota que crees: obtendrás un mapa virtual de tus recuerdos.
• Comparte tus notas con tus amigos mediante correo electrónico o a través de las redes sociales.

Moleskine, una vez más, me sorprende muy gratamente.

música para una batalla en guadalcanal

En 1998 el director Terrence Malick versionó para la gran pantalla la novela de James Jones, La delgada línea roja y fue presentada mundialmente en el Festival de Cine de Berlín del año siguiente en sonde se alzó con el Oso de Oro a la Mejor Película.

Malick está considerado por gran parte de la crítica como uno de los grandes directores de su generación, a pesar de contar con muy pocos títulos en su haber. De 1973 a 2005 realizó cuatro películas, todas ellas consideradas obras maestras en diferentes aspectos en la totalidad de la obra (1973. Malas tierras, 1978. Días del cielo, 1998. La delgada línea roja y 2005. El nuevo mundo) y en 2011 estrenará su quinto largometraje, El árbol de la vida. En 2012 estrenará su sexta película, que todavía no tiene título y parece ser que está en proyecto la realización de una película sobre la vida del músico Jerry Lee Lewis.

Jones es un autor estadounidense que se inspiró en sus vivencias de la Segunda Guerra Mundial para escribir las que serían sus obras más famosas (De aquí a la eternidad y La delgada línea roja).

La película de la que hablo narra la historia de las tropas norteamericanas en la Batalla de Guadalcanal, campaña desarrollada entre mediados de 1942 y principios de 1943 en las islas del Pacífico, en el sur de las Islas Salomon, siendo la mayor ofensiva lanzada contra el Imperio japonés en el desarrollo de la II Guerra Mundial. El argumento por lo tanto es totalmente cinematográfico. Durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de marines son enviados a una misión destinada a frenar el avance japonés en el Pacífico. La desesperada lucha y los horrores de la guerra hacen mella en la moral de los soldados y todos ellos reflexionan sobre el sentido de sus vidas y su necesidad de supervivencia.

El compositor elegido para poner música a esta película fue, ni más, ni menos, que Hans Zimmer, músico de origen alemán que se ha caracterizado por saber compaginar y unir la música espectacular para películas grandiosas con partituras muy elaboradas. El oscarizado autor realizó con esta partitura una de sus mejores bandas sonoras (y posiblemente la mejor hasta esa fecha), partitura en apariencia densa y compleja, tanto por su estructura como por su melódica. Sin embargo, está ordenada en base a tres ideas que se describen con la música a lo largo de la película: la opresión de los soldados en el frente de batalla, la desolación por las pérdidas humanas y un sentido de liberación espiritual, que es la que conocen gracias a las reflexiones que hacen ante la situación límite en la que se encuentran. La banda sonora expresa también el terror y la angustia pero también hay instantes más esperanzadores que se consiguen mediante un adagio y con el empleo de un cántico nativo. El compositor recurre a una orquesta sinfónica ampliada con instrumentos orientales (como el koto, la flauta shakahachi, etc.) y sintetizador.

Creo que esta banda sonora es un auténtico legado espiritual, una pieza de un fascinante poder evocador e inevitable genialidad. La música es desgarradora y ciertamente pesimista, pero hay esperanza, y mucha, en sus notas. Hay momentos tremendamente terribles, oscuros, como terrible y oscura debe de ser una batalla, pero quizás lo más curioso después de escuchar la banda sonora sea el sentimiento de esperanza que se te queda en el cuerpo. Las batallas, dentro de su crueldad, de su terror, de su maldad están protagonizadas por seres humanos que como tales tienen sus sentimientos, sus pensamientos, sus temores y sus esperanzas y esto último es el componente final de esta extraordinaria música.

De los cortes de la banda sonora el más reseñable es, desde luego, el tercero, el titulado Journey to the line, el más bello e importante de la película (y de los más bellos e importantes de la carrera de Zimmer) y uno de los más respetados por el director de la película, Malick. Suena en dos ocasiones, en dos momentos importantes de la película y estoy seguro que es gracias a esta música, entre otras cosas, por lo que la película de Malick es una auténtica obra maestra. El corte es un crescendo emocional indescriptible. Comienza con unas notas a cuerda, que asemejan un reloj acelerado, y con más notas de violines, ayudadas por lo que parecen trompetas, alcanza una de las cotas de paroxismo más conmovedoras de la entera historia del cine. En realidad, su razón de ser, es la de atrapar todo el dolor y toda la belleza del mundo, y convertirlas en notas musicales. Nada menos. Música para romper el corazón. su parte final, sólo con violines, es el broche perfecto para esta pieza excepcional de arte musical.

El segundo corte con el que me quedo es God U tekem laef blong mi, pieza capital para comprender la película, interpretada por los aborígenes de las islas Solomon. Una preciosa oración cantada en “pidgin-english”, con lo que el vocabulario británico está ligeramente alterado. El título de esta canción en concreto, sería algo como ‘God you take my life’, es decir, Dios llévate mi alma. Muy diferente a todo lo propuesto por Zimmer, se engarza sin embargo con gran perfección con el tono de lo que quiere contar Malick. Insuperable.

¿Qué os parece esta música? ¿La conocíais? ¿Y la película?

Para quienes queráis escuchar la banda sonora completa aquí os dejo el enlace a la lista que he creado en Spotify: música para una batalla en guadalcanal.

este no es el cine francés que me gusta

Nos confundimos. Fuimos a ver una película pensando que nos iba a gustar, es más, a encantar, y salimos con cara de que nos habían engañado. Igual no nos habían engañado y nos engañamos nosotros mismos. Una película francesa suele tener ya de por sí casi la mitad de los puntos para ir a verla. Me gusta el cine francés, disfruto con él, con esa elegancia que tienen hasta en las escenas más insustanciales. La vimos en versión original subtitulada… y ni por esas. Los protagonistas añadían puntos a la posibilidad de ir a verla. La gran Catherine Deneuve, el gran Gérard Depardieu (y nunca mejor dicho, porque está tremendamente enorme, la Deneuve, diplomáticamente declaró que estaba exuberante!)… ni por esas. A mi me gusta más una Catherine Deneuve en plan diva, no corriendo en chandal de felpa hablando con las ardillas (la primera escena es tal cual. Deneuve haciendo footing y haciendo poesías a la naturaleza). Una Deneuve a la que le han montado una película para su provecho (que no lucimiento) personal. Y después Depardieu haciendo un papel de alcalde comunista totalmente previsible. Prefiero el Depardieu comunista de Novecento. El resto de personajes igualmente desechables. Un marido machista en plan películas españolas de los 70, una hija tonta y menos liberada que la madre, un hijo igualmente tonto que se cree artista y una secretaria que parece la protagonista de Secretaria de Mocedades (qué canción tan buena).

Potiche, en francés, y el colmo es el título que le han puesto a la versión doblada al castellano, Potiche, mujeres al poder, porque resulta que la película pretende pasar por ser una cinta en favor de los derechos de las mujeres. Terrible. Y lo digo por toda la película, donde, de verdad, la mujer y sus derechos quedan a la altura del barro. Escena. La Deneuve que decide presentarse a las elecciones para la Asamblea francesa y en un mitin dice, con sus perlas y pelo de peluquería la siguiente lindeza: (a los seguidores) ¡Porque yo soy una mujer que va a llevar su casa, nuestra casa adelante y vosotros soy mis hijos, sois mis niños, y yo soy vuestra madre! ¿Es esa la frase de una mujer política con aspiraciones a defender los derechos de una comunidad en la Asamblea francesa?

Si os gusta la Deneuve id a verla porque no hay muchas posibilidades de ver a la diva en chandal de felpa. Si os gusta Depardieu después de verla visionar Novecento y sabréis por qué os gusta. Si os gusta el cine francés… ese día mejor veis una americana, o una española o una china, me da igual, pero no esto. Nosotros salimos con cara de ¿qué ha sido esto? Menos mal que a los dos minutos nos dio un ataque de risa.

Potiche: jarrón grande de uso decorativo. Mujer florero.

¡indignaos!

Me mandaron hace poco un enlace con un pdf para leer un pequeño artículo, un discurso escrito por Stéphane Hessel, un nonagenario de 93 años, que fuera miembro de la Resistencia francesa y uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Lo leí, lo releí, lo envié a todas las personas conocidas, a la familia, a amigos y lo compré, porque es uno de esos libros que hay que tener en casa, que hay que leer de vez en cuando, que hay que dejarlo cerca de la cama, para empaparte de su contenido cada cierto tiempo, o todas las noches un poco.

Me ha dado mucho en qué pensar, me está dando mucho en qué pensar. ¿Por qué una persona de 93 años, cuando puede vivir tranquilamente, sin mayores preocupaciones que ese seguir viviendo, piensa, escribe y extiende un mensaje político? Un mensaje político que bien podría estar escrito por una persona joven, porque la frescura que emana de él, la rebeldía que transcurre a través de sus páginas, son la propias, o deberían ser las propias de una persona joven. Afortunadamente Hessel nos demuestra que se puede seguir siendo rebelde sin ser joven, manteniendo la convicciones que ha llevado durante toda su vida. ¿De qué se nos habla en este librito que cuesta 5 euros?

Hessel recuerda el programa político de la Resistencia después de la segunda guerra mundial: un plan completo de Seguridad Social para todos los ciudadanos, una pensión digna y la nacionalización de los recursos energéticos y la banca. Lucharon por la instauración de una verdadera democracia económica y social, que expulse a los grandes feudalismos económicos y financieros de la dirección de la economía. En esa lucha también se reivindicó una prensa independiente, la Resistencia defendía la libertad de prensa, su honor y su independencia del estado, de los poderes del dinero y de las influencias extranjeras. Y, por supuesto, también defendieron el derecho de todos a la educación: la posibilidad efectiva para todos los niños franceses de beneficiarse de la mejor instrucción posible. Todas esas reivindicaciones se producían cuando todavía no había terminado la gran guerra, cuando parte de Francia estaba ocupada por los nazis, cuando millones de cadáveres no habían sido enterrados. En ese contexto de destrucción y muerte hubo jóvenes que fueron capaces de luchar por cambiar todo lo que estaba pasando, de arriesgarlo todo, es decir nada, para construir el futuro. En su texto Hessel reivindica a Jean Paul Sartre, aunque se desmarca de su apoyo a los movimientos armados, el autor de Indignaos recuerda las palabras del filósofo francés en las que defendía la necesidad de no perder la esperanza. La esperanza ha sido siempre una de las fuerzas dominantes de las revoluciones y las insurrecciones. Hessel cuenta su viaje a Gaza y Cisjordania en 2009, después de la operación Plomo que provocó 1400 muertos palestinos (muchos de ellos población civil desarmada que vive en campos de refugiados) frente a los 50 heridos israelíes. Ni la ONU ni la OTAN reaccionaron con la contundencia que hoy tienen con Libia. El autor de Indignaos pone este ejemplo reciente para recordar la gran hipocresía de los grandes estados a la hora de defender o ignorar la Declaración Universal de los Derechos Humanos que redactó el propio Hessel junto a otros activistas y políticos.

No es un gran discurso político, es más, de tan obvio que es no debería ser un texto con tanto éxito. Pero resulta que en esta sociedad de la brevedad, de los 140 caracteres del Twitter, en esta sociedad en donde somos cada día más, si es que esto es posible, individualistas, una reflexión tan breve como 30 páginas (12 en pdf) puede llegar más que una gran obra filosofo-política que solo sea leída por doctos en la materia. Porque, asquerosamente, hemos convertido, estamos convirtiendo esta sociedad en un lugar donde vivir al máximo sin tener en cuenta las consecuencias. Una sociedad en donde la Naturaleza ha pasado a ser un incordio en vez de ser quien guíe nuestras actuaciones, una sociedad en donde las diferencias entre pobres y ricos (y aquí podéis meter todas las posibilidades existentes, desde las diferencias Norte-Sur hasta las diferencias que tenemos con gente más cercana que cobra un subsidio de 425 euros para mantener a su familia o ni siquiera eso), una sociedad en donde la falsedad campa a sus hanchas en detrimento de la autenticidad.

Leedlo, no cuesta nada y seguro que lo volveréis a leer. Cada cual sacaremos nuestras propias conclusiones, unas más profundas, otras menos, pero por lo menos dejaremos de ser, aunque sea durante unos minutos, parte de una sociedad aborregada, incapaz de pensar en algo más aparte de en uno mismo. Dejaremos de ser un individuo solitario para ser individuos de parte de un proyecto común. ¡Indignaos! Aunque sea un poco…

Os dejo el enlace con el pdf para que lo podáis leer. Os dejo el enlace con la página que han hecho del libro para que lo podáis comprar.

Por cierto el prólogo es de otro nonagenario, José Luis San Pedro, indignado igualmente.

 

maravillosos ejercicios

BWV 988, originalmente Aria con variaciones diversas para clave con dos teclados, para el mundo y la posteridad Variaciones Goldberg. Esta obra, compuesta por Johann Sebastian Bach en 1741 en Leipzig, cuando era Maestro cantor de la iglesia de Santo Tomás, fue publicada como la cuarta parte de los Clavier-Übung, los Ejercicios para teclado, que es un auténtico compendio demostrativo de la genialidad del compositor alemán para teclado, unos ejercicio para aficionados competentes y exigentes, en palabras del propio compositor.

La historia de la composición de esta obra es bastante conocida. Las variaciones fueron encargadas a Bach por el conde Hermann Carl von Keyserlingk de Dresde para que el clavicordista de su corte, Johann Gottlieb Goldberg, lo entretuviese con ellas durante las noches de insomnio del conde. El conde recompensó de forma generosa a Bach con una copa de oro que contenía un centenar de louis d’or, el equivalente a 500 táleros, casi el sueldo de un año como “kantor” de la Thomaskirche de la misma ciudad de Dresde. Las Variaciones Goldberg fueron publicadas en 1741, el mismo año de su composición, o en 1742, en vida de su creador, lo cual no fue habitual. El editor fue Balthasar Schmid, de Nüremberg, un amigo de Bach. Schmid imprimió la obra mediante grabado en planchas de cobre, en vez de utilizar tipos movibles; las notas de la primera edición son manuscritas por el mismo Schmid y contiene varios errores de imprenta. Sobreviven como mínimo diecinueve copias de la primera edición, que se conservan en museos y en colecciones de libros raros. De estas, la más valiosa, porque incluye correcciones y adiciones realizadas por el mismo compositor, está en París, en la Biblioteca Nacional de Francia. Estas copias son la única información disponible en la práctica cuando los editores modernos pretenden ser fieles a la intención de Bach. La partitura completa manuscrita original no ha sobrevivido. Una copia manuscrita del aria fue encontrada en la copia de 1725 del cuaderno de la segunda esposa de Bach, Anna Magdalena. Christoph Wolff opina que Anna Magdalena copió el aria de la partitura autógrafa alrededor de 1740; aparece en dos páginas no impresas del cuaderno.

Las Variaciones Goldberg se componen de un tema único, llamado aria, treinta variaciones y un reprise del aria o Aria da Capo. Lo que liga a todas ellas no es una melodía común, sino un fondo de variaciones armónicas de las que es objeto la línea del bajo. Las melodías pueden variar, pero subyace siempre un tema constante. Si bien pueden rastrearse precedentes en el desarrollo de variaciones sobre un tema, Bach lleva la forma a tan alto nivel que sólo obras muy posteriores pueden considerarse equiparables, como por ejemplo, las Variaciones Diabelli de Beethoven. Así, después de la exposición del aria al principio de la pieza, se suceden las treinta variaciones. Es por esta razón que esta obra es considerada por algunos autores como una chacona –la diferencia consiste en que el tema en una chacona se extiende normalmente sólo cuatro compases, mientras el aria se extiende a lo largo de dos secciones de dieciséis compases, con repetición, cada una.

Hablar de Glenn Gould y de las Variaciones Goldberg de Bach casi parecen la misma cosa, pues el pianista ha entrado en la leyenda con esta obra. En enero de 1955, con 22 años, el director de la entonces Columbia Masterworks (luego CBS y ahora Sony Classical), David Oppenheim, escuchó a Gould interpretar esta obra en un recital en Nueva York; sólo por lo entonces escuchado, al día siguiente estaba firmado el contrato. Unos meses después, Gould grababa su primer disco para Columbia, para el que eligió (cómo no) las Goldberg, un programa arriesgado pues en aquella época Bach no era un autor “clásico” tan difundido entre el gran público como Beethoven o Tchaikovsky, y la mayoría de la gente lo consideraba un autor “para especialistas” o para eruditos; muchos de estos escépticos serían convertidos por Gould en “creyentes” en la causa de Bach.

La sesión de grabación de este primer disco ha pasado también a la leyenda: Gould se presentó en el estudio con abrigo, bufanda y guantes pese a que era un cálido día de verano, y llevaba dos botellas de agua y toallas de baño, pues antes de la grabación deseaba sumergir las manos en agua caliente durante 20 minutos, un ritual que repetiría en todas sus actuaciones; también llevaba sus cajas de pastillas con fármacos de todo tipo y su silla personal, para poder sentarse ante el piano a una altura más baja de lo normal. Todos estos elementos se convirtieron en inseparables de la actividad de Gould como pianista, y el más característico fue siempre el canturreo de la música mientras estaba tocando, algo que se percibe con mucha frecuencia en sus grabaciones.

Para cualquiera que desee hacerlo existe un estuche conmemorativo con las grabaciones completas de esta obra por el genial pianista. Y versiones de esta maravilla hay muchas y acepto que para gustos los colores pero mi oído está hecho a la genialidad de Gould ya que mi padre tenía un disco de vinilo de esta versión que nos ponía de pequeños muchas tardes o las mañanas de los sábados. Luego descubrí otras versiones, otras manera de enfocar las variaciones, algunas de ellas verdaderamente extraordinarias, con instrumentos de época, con otros instrumentos como el harpa, la guitarra, el violín o la flauta traversera, pero siempre estará Gould ahí.

Y en Spotify también está en la lista que he creado con la edición conmemorativa de las grabaciones originales. La de 1955, la de 1981, una entrevista del año 81 y la grabación con sonido de fondo y comentarios de 1955. Muy interesante aparte de bellísima. maravillosos ejercicios