literatura con baraka

La semana pasada descubrí un autor y una literatura que me llegaron directamente al alma. Un libro con una baraka que estoy seguro una parte de ella llega a todo el que lee la obra, una obra autobiográfica del escritor Abdelá Taia. Mi Marruecos. ¿Y qué es la baraka? Abdelá Taia tiene la baraka. Se dice de alguien que tiene la baraka cuando está “habitado”, cuando posee la fuerza, la energía. Y la transmite. Porque la baraka se siente, se toca, pero sobre todo se pasa, de uno a otro, “se da”. Una baraka que, de una u otra manera, está presente a los largo de los 25 capítulos que componen la que fue la primera obra de este joven autor magrebí.

Abdelá Taia nació en la localidad de Salé, en Marruecos, en 1973. De procedencia humilde, tras los estudios primarios se trasladó a Rabat su universidad para estudiar literatura francesa, lo que le valió una beca para estudiar en Ginebra que al final se convirtió en la una parada hacia la Sorbona de Paris. En Paris es en donde vive desde finales de los 90, en el barrio de Belleville, esa antigua comuna independiente que se ha convertido en el barrio multicultural por excelencia de la capital francesa y que compite con Montmartre en ser el punto más alto de Paris. Estudiando en la antiquísima universidad empezó a escribir un diario para empaparse de la “lengua de los ganadores”, como llamaban en su pueblo al idioma francés, para ir avanzando en esa lengua lo que le hizo ser un auténtico conocedor del correcto uso de esa lengua que hizo propia y cuya peculiaridad particular son las palabras árabes que de vez en cuando saltean la narración como si se tratasen de flores en un oasis.

He leído en diferentes críticas y artículos sobre Taia que es parte de una literatura homosexual, porque él es gay y porque hace de esa condición, esa parte de su todo, su distinción en la escritura, en la forma de expresarse y en las historias que nos cuenta, sus propias historias, su historia. En fin, si la literatura homosexual es contar una historia en la que los protagonistas son gays, o sobre vivencias homosexuales entonces seguramente la literatura de Taia será gay, porque él es abiertamente gay, porque las vivencias que nos cuenta tienen un componente homosexual, porque son sus vivencias. Pero me niego a catalogar la literatura de Taia con un adjetivo excluyente. Porque creo, en todo caso, que ese adjetivo es incluyente aquí. Porque sí, es una literatura homosexual, además de intimista, mágica, sincera, sensual, inocente, sentimental, rompedora…

Mi Marruecos está escrito en 25 capítulos de los cuales los 19 primeros nos cuentan en pasado y primera persona la vida del pequeño, del adolescente y del joven Abdalá en Marruecos hasta el día en que corta el cordón umbilical y se va a Europa. Los 6 últimos nos cuentan Marruecos visto desde Europa, con esa añoranza propia de los exiliados, aunque estos exiliados necesitasen en su momento abandonar su país. Los capítulos de Marruecos in situ son la traducción de los sentimientos de Abdalá siendo niño y joven, esos sentimientos que pocas veces se pueden decir ni en familia, una familia en donde escuchar “te quiero” en el serial radiofónico era señal de que había que irse a la cama para seguir soñando las historias que escuchaban a través de las ondas. Porque la escritura de Abdalá al principio puede parecer fácil, con expresiones infantiles incluso, frases cortas, pero lo que la hace maravillosa es que está escrita en la lengua de los grandes, una lengua universal, ni francesa, ni árabe, la lengua del corazón. Y esto es lo verdaderamente difícil y lo que hace su escritura tan rompedora: habla de sí mismo diciéndonos, descubriéndonos la verdad. Una escritura que nos da margen a la imaginación, a seguir pensando en las historias que nos cuenta, porque Taia nos deja muchas veces la frase sin terminar, los hechos sin concluir, porque a veces las palabras no dichas nos descubren más que las escritas y esa es otra de las cosas que me han gustado del marroquí. Hay que rellenar los interlineados, deducir, entre palabra y palabra, otra, la que falta. Y esto es un placer: la impotencia convertida en fuerza, en goce, gracias al arte de escribir de Abdelá Taia.

Un libro, de verdad, para leer con sentimiento, para empaparte de él, para soñar las historias contadas e inacabadas, para imbuirte de ese arte callado construído sobre todo a partir de silencios, para sentir Mi Marruecos, para dejarte tocar por la baraka de Abdelá Taia.

Me transmitía su baraka y la baraka de sus padres y la de sus abuelos.

Me quería.

Cuando el tren arrancó, nos dijimos adiós con la mano durante mucho tiempo; intentó correr, alcanzarme…

En ese momento me eché a llorar en medio de un compartimento lleno de viajeros repentinamente callados, sollozaba como un bebé. Todos me miraban. Yo me veía irme…

A todo esto, la edición de esta obra en castellano es de la editorial Cabaret Voltaire, otro descubrimiento y otra gozada de cuidada edición.

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2 thoughts on “literatura con baraka

    • Hola Teresa, me alegro que te haya gustado. Creo que lo dije hace poco en otro comentario, pero cuando un libro te gusta mucho se nota enseguida en el tipo de entrada que haces, o por lo menos a mi me suele pasar así. Seguramente lo tendrás en tu librería habitual de tu ciudad y si no lo puedes pedir que te lo envíen ahí. En la página web de la editorial (me gustó mucho como está hecha) tienes una lista de distribuidores: http://www.cabaretvoltaire.es/index.php?id=86

      Un saludo

      MrWilliam

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