música para una batalla en guadalcanal

En 1998 el director Terrence Malick versionó para la gran pantalla la novela de James Jones, La delgada línea roja y fue presentada mundialmente en el Festival de Cine de Berlín del año siguiente en sonde se alzó con el Oso de Oro a la Mejor Película.

Malick está considerado por gran parte de la crítica como uno de los grandes directores de su generación, a pesar de contar con muy pocos títulos en su haber. De 1973 a 2005 realizó cuatro películas, todas ellas consideradas obras maestras en diferentes aspectos en la totalidad de la obra (1973. Malas tierras, 1978. Días del cielo, 1998. La delgada línea roja y 2005. El nuevo mundo) y en 2011 estrenará su quinto largometraje, El árbol de la vida. En 2012 estrenará su sexta película, que todavía no tiene título y parece ser que está en proyecto la realización de una película sobre la vida del músico Jerry Lee Lewis.

Jones es un autor estadounidense que se inspiró en sus vivencias de la Segunda Guerra Mundial para escribir las que serían sus obras más famosas (De aquí a la eternidad y La delgada línea roja).

La película de la que hablo narra la historia de las tropas norteamericanas en la Batalla de Guadalcanal, campaña desarrollada entre mediados de 1942 y principios de 1943 en las islas del Pacífico, en el sur de las Islas Salomon, siendo la mayor ofensiva lanzada contra el Imperio japonés en el desarrollo de la II Guerra Mundial. El argumento por lo tanto es totalmente cinematográfico. Durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de marines son enviados a una misión destinada a frenar el avance japonés en el Pacífico. La desesperada lucha y los horrores de la guerra hacen mella en la moral de los soldados y todos ellos reflexionan sobre el sentido de sus vidas y su necesidad de supervivencia.

El compositor elegido para poner música a esta película fue, ni más, ni menos, que Hans Zimmer, músico de origen alemán que se ha caracterizado por saber compaginar y unir la música espectacular para películas grandiosas con partituras muy elaboradas. El oscarizado autor realizó con esta partitura una de sus mejores bandas sonoras (y posiblemente la mejor hasta esa fecha), partitura en apariencia densa y compleja, tanto por su estructura como por su melódica. Sin embargo, está ordenada en base a tres ideas que se describen con la música a lo largo de la película: la opresión de los soldados en el frente de batalla, la desolación por las pérdidas humanas y un sentido de liberación espiritual, que es la que conocen gracias a las reflexiones que hacen ante la situación límite en la que se encuentran. La banda sonora expresa también el terror y la angustia pero también hay instantes más esperanzadores que se consiguen mediante un adagio y con el empleo de un cántico nativo. El compositor recurre a una orquesta sinfónica ampliada con instrumentos orientales (como el koto, la flauta shakahachi, etc.) y sintetizador.

Creo que esta banda sonora es un auténtico legado espiritual, una pieza de un fascinante poder evocador e inevitable genialidad. La música es desgarradora y ciertamente pesimista, pero hay esperanza, y mucha, en sus notas. Hay momentos tremendamente terribles, oscuros, como terrible y oscura debe de ser una batalla, pero quizás lo más curioso después de escuchar la banda sonora sea el sentimiento de esperanza que se te queda en el cuerpo. Las batallas, dentro de su crueldad, de su terror, de su maldad están protagonizadas por seres humanos que como tales tienen sus sentimientos, sus pensamientos, sus temores y sus esperanzas y esto último es el componente final de esta extraordinaria música.

De los cortes de la banda sonora el más reseñable es, desde luego, el tercero, el titulado Journey to the line, el más bello e importante de la película (y de los más bellos e importantes de la carrera de Zimmer) y uno de los más respetados por el director de la película, Malick. Suena en dos ocasiones, en dos momentos importantes de la película y estoy seguro que es gracias a esta música, entre otras cosas, por lo que la película de Malick es una auténtica obra maestra. El corte es un crescendo emocional indescriptible. Comienza con unas notas a cuerda, que asemejan un reloj acelerado, y con más notas de violines, ayudadas por lo que parecen trompetas, alcanza una de las cotas de paroxismo más conmovedoras de la entera historia del cine. En realidad, su razón de ser, es la de atrapar todo el dolor y toda la belleza del mundo, y convertirlas en notas musicales. Nada menos. Música para romper el corazón. su parte final, sólo con violines, es el broche perfecto para esta pieza excepcional de arte musical.

El segundo corte con el que me quedo es God U tekem laef blong mi, pieza capital para comprender la película, interpretada por los aborígenes de las islas Solomon. Una preciosa oración cantada en “pidgin-english”, con lo que el vocabulario británico está ligeramente alterado. El título de esta canción en concreto, sería algo como ‘God you take my life’, es decir, Dios llévate mi alma. Muy diferente a todo lo propuesto por Zimmer, se engarza sin embargo con gran perfección con el tono de lo que quiere contar Malick. Insuperable.

¿Qué os parece esta música? ¿La conocíais? ¿Y la película?

Para quienes queráis escuchar la banda sonora completa aquí os dejo el enlace a la lista que he creado en Spotify: música para una batalla en guadalcanal.

3 thoughts on “música para una batalla en guadalcanal

  1. Estupendas la película y la música. Recuerdo que fue la primera película que vi y pensaba “¿por qué va esto tan lento”? Luego he visto Malas tierras y El nuevo mundo. La música de ésta última también me gustó mucho.

    Como complemeto es imprescindible escuchar la otra parte de la banda sonora, los ultraterrenos Melanesian Choirs.

    Un saludo!

  2. Hola Álvaro! La película a mi me parece extraordinaria con una muy buena técnica para intercalar las escenas de la guerra con los pensamientos y reflexiones personales de los soldados. Malick me parece uno de los directores más extraordinario que existen en la actualidad.

    El disco de los coros melanesios es una auténtica gozada. Recuerdo que cuando escuché el coro de la película viéndola por primera vez y después al escuchar la banda sonora en el aparato de música pensé en el coro indígena que formaban los jesuítas en La Misión. ¿Recuerdas ese coro? Creo que cantaban un Ave Maria.

    Un saludo

    MrWilliam

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