la aristocracia, el servicio y sus proyectos

No he podido resistirme a escribir esta entrada fuera de tiempo, fuera del calendario que me había marcado y fuera incluso de mi propio tiempo. Espero que esto no sea excusa para presentar un post mal escrito o sin interés. El caso es que ayer, rompiendo una de mis pautas casi casi más sagradas, estuve pegado a la televisión viendo una serie desde las diez de la noche hasta pasadas las doce (malditas interrupciones publicitarias, está claro que el próximo capítulo lo veré tranquilamente en la gran pantalla de mi ordenador cuando yo quiera y sin aguantar anuncios de nadie). Ayer estrenaron en Antena 3 la serie británica Downton Abbey, una lujosa serie en su realización, en su presentación y en su interpretación que increíblemente no es la adaptación de ninguna gran novela ni tampoco (y esto es quizás más increíble) no es una producción de la BBC, si no de la cadena ITV. Esto te rompe los primeros esquemas ya que te das cuenta que los grandes dramas de época ingleses no son propiedad ni de la literatura ni de la todopoderosa BBC.

Lo más curioso del tema es que te engancha desde el primer minuto y al terminar el primer capítulo te das cuenta de que has empezado a coger cariño a la multitud de personajes que salen en la serie e incluso te acuerdas de algunos de los nombres. La serie acabó su primera temporada (habrá una segunda) a mediados de noviembre del año pasado y se convirtió en uno de los éxitos más grandes de la televisión británica llegando a tener más de diez millones de telespectadores en el séptimo y último capítulo. Y es que cada episodio llena (o por lo menos así me ha pasado con el primero y con el segundo). Te deja con ganas de otro pero no ahora, sino mañana. Es como que hay que dejarlos reposar. Y es verdad lo que digo al principio: te encariñas con esa gente, los conoces a todos (¡y son dieciocho!) y no hay ni una sola escena que quieras pasar de largo. Es como el clímax de las historias corales, aunque en este caso son las mujeres (las increíbles mujeres de 1912) las que se llevan todas las palmas. He disfrutado con el personaje del mayordomo (tal y como tienen que ser los verdaderos mayordomos!), la condesa viuda es genial y el lacayo Thomas me recuerda a no sé quien…

La historia es simple y encantadora y tiene todos los ingredientes de un culebrón (lástima que esta palabra esté tan desprestigiada) o de un folletín de época. El extraordinario guión original es obra de Julian Fellowes (entre otras cosas, guionista de Gosford Park, para que os situéis) y está ambientado en la casa de la familia Crowley, en los años previos a la primera guerra mundial. La trama de la serie arranca en 1912 y en el momento en el que se hunde el Titanic, un hecho que llevará a la preocupación a la adinerada familia Crawley, ya que en la tragedia del barco ha muerto el que podría haber sido heredero de su fortuna familiar lo que les lleva a comenzar a buscar a un nuevo candidato. Pero Downton Abbey, el espectacular castillo que da título a la serie, es el hogar no sólo de esta familia aristocrática, sino también de todo su personal de servicio. Mientras los Crowley viven en las zonas nobles de la abadía, mayordomos, doncellas, cocineras y demás sirvientes trabajan como hormiguitas para asegurarse de que todo funcione. Unos arriba y otros abajo, como en esa otra gran serie, la que nos viene a la mente a todos cuando vemos por primera vez Downton Abbey.

La que por ahora es la serie británica con el coste por minuto más alto de la historia, también es posiblemente la más lujosa y, sin duda, una de las de mayor éxito. Y no solo eso, si no también una serie con unas interpretaciones extraordinarias. La serie cuenta con un reparto de secundarios de lujo del cine británico como Maggie Smith, que cuenta con dos Oscar por sus papeles en Una habitación con vistas (oh qué maravilla de película!) y Los mejores años de Miss Brody y cinco Bafta, entre otros muchos galardones o Jim Carter, ganador del Premio del Sindicato de Actores por Shakespeare in love.

La banda sonora está firmada por el compositor John Lunn que tiene en su haber varias bandas sonoras para producciones televisivas casi todas ellas británicas. El tema de entrada, con ese piano, es una melodía preciosa que me recuerda en algún momento a un conocido vampiro moderno tocando el piano… (en que estaré pensando yo…). Aquí os dejo un enlace con más información sobre su trabajo.

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bibliotecas desaparecidas…

Ágora es una película de Alejandro Amenabar y que se desarrolla en la antigua Alejandría, en el Egipto de finales del siglo IV. La protagonista, interpretada por Rachel Weisz, es la matemática, filósofa y astrónoma Hipatia de Alejandría, que fue supuestamente asesinada, descuartizada e incinerada por los seguidores del obispo y Santo cristiano copto Cirilo de Alejandría en el año 415 d. C. Hubo muchas polémicas en torno a la película, que por cierto a mi me gustó y mucho.

La Iglesia católica la tildo de anti cristiana porque en ella se relatan los sucesos de las guerras religiosas en Alejandría a finales del siglo IV… como si la Iglesia, al igual que otras instituciones religiosas, no hubiese tenido nada que ver con dramáticos acontecimientos a lo largo de toda su historia… y no me voy a extender para nada en este tema porque creo que se ha escrito y dicho mucho y en los últimos tiempos tenemos claros y sangrantes ejemplos del abuso de poder por parte de esta religión y de tantas otras.

En cuanto a la figura de Hipatia los estudiosos dijeron que su figura estaba sobredimensionada, que muchas de las conclusiones a las que parece que llega en la película ni siquiera son parte de sus estudios ni mucho menos de su pensamiento.

El caso es que sea verdad o no lo que en la película se cuenta, a mi me gustó mucho la película. Me gusta la época que relata el final del mundo clásico como tal, me gusta la historia en si, el choque entre dos culturas, dos formas de entender la vida, una antigua y milenaria y la otra nueva, en el comienzo del camino. Me gusta la historia de Hipatia en si, me gustaría que fuese verdad que hubiese existido una mujer en aquellos tiempos capaz de hacer frente a las normas impuestas de su propia sociedad y de toda una cultura. Me gusta la importancia de la Biblioteca de Alejandría en la historia de la película y en la historia en general.

La Biblioteca Real de Alejandría o Antigua Biblioteca de Alejandría, fue en su época la más grande del mundo. Situada en la ciudad egipcia de Alejandría, se estima que fue fundada a comienzos del siglo III a. C. por Ptolomeo Isóter, y ampliada por su hijo Ptolomeo II Filadelfo, llegando a albergar hasta 900.000 manuscritos. Una nueva Biblioteca Alejandrina, rememorando la original y promovida por la Unesco, fue inaugurada el 16 de octubre de 2002 en la misma ciudad. La destrucción de la Biblioteca de Alejandría es uno de los temas polémicos de la civilización occidental, asignándose a romanos, egipcios cristianos o musulmanes, dependiendo de la fuente consultada. Se carece de testimonios precisos sobre sus aspectos más esenciales, y no se han encontrado las ruinas del Museo, siendo las del Serapeo muy escasas. Para algunos escritores latinos, la Gran Biblioteca fundada por los Ptolomeos apenas resultó afectada en el incendio provocado por las tropas de Julio César en 48 a. C. Probablemente, ya había desaparecido en el momento de la dominación árabe, aunque algunos escritores comentan que el califa Umar ibn al-Jattab ordenó la destrucción de millares de manuscritos. Independientemente de las culpas de cristianos y musulmanes, el fin de la biblioteca debe situarse en un momento indeterminado del siglo III o del IV, quizá en 273, cuando el emperador Aureliano tomó y saqueó la ciudad, o cuando Diocleciano hizo lo propio en 297. La biblioteca-hija del Serapeo, sucesora de la Gran Biblioteca, fue expoliada, o al menos vaciada, en 391, cuando el emperador Teodosio el Grande ordenó la destrucción de los templos paganos de la ciudad de los Ptolomeos.

Desde el siglo XIX, los eruditos han intentado comprender la organización y estructura de la biblioteca, y se ha debatido largo y tendido sobre su final. Los conocimientos sobre la Biblioteca, cómo fue, cómo trabajaron sus sabios, el número exacto de volúmenes e incluso su misma situación, son todos muy escasos, ya que muy pocos testimonios tratan sobre tan gran institución, y aún éstos son esporádicos y desperdigados. Los investigadores y los historiadores de los siglos XX y XXI han insistido en que se ha formado una utopía retrospectiva en torno a la Biblioteca de Alejandría. No hay duda de que la biblioteca existió, pero apenas hay certezas en lo escrito sobre ella. Se han hecho centenares de afirmaciones contradictorias, dudosas o simplemente falsas, realizando suposiciones a partir de muy pocos datos que, la mayoría de las veces, son sólo aproximaciones.

Un millón de rollos de manuscritos que desaparecieron a causa del fanatismo, no se sabe exactamente cual, pero fanatismo al fin y al cabo. Allí se editaba, se copiaba, se leía, se estudiaba y se debatía. Allí nacieron disciplinas como la gramática o la trigonometría.

No es la única vez que una gran biblioteca con todo su saber es destruída o saqueada y en los últimos tiempos tenemos dos sangrantes ejemplos. Las bibliotecas son como faros en la noche… salvan vidas y quienes destruyen bibliotecas condenan a la humanidad a chocar entre ellos, sin entendimiento, sumidos en la ignorancia. Condena a los pueblos a su propio naufragio.

Biblioteca de Bagdad, donde día si y día también hay cortes de electricidad, cuando no falta de personal por causa de la guerra… En Iraq hace más de 5000 años fueron escritos los primeros libros que se conocen, unas tablillas de arcilla. En 2003, tras la invasión de EEUU la Biblioteca Nacional de Iraq, en Bagdad, fue saqueada e incendiada y perdió el 25% de sus fondos. Todo ocurrió en la segunda destrucción de Bagdad. Adiós Canon de Avicena, adiós códices persas y textos árabes, adió archivos modernos y hasta siempre tablas de escritura cuneiforme, vestigios de parte de nuestra propia cultura. Arde la conciencia de siglos y siglos. 750 años antes el río Tigris bajaba teñido de negro por los miles y miles de libros que acabaron en su corriente cuando las tropas mongolas arrojaron el saber de milenios allí.

En la Biblioteca de Sarajevo la guerra también dejó su huella. La noche del 25 al 26 de agosto de 1992 la Biblioteca de Sarajevo ardió bajo las bombas. Se perdieron unos 600000 volúmenes y manuscritos de bosnios-musulmanes, serbios ortodoxos, croatas católicos y judios. Fue un auténtico Memoricidio. Todavía hoy las paredes de la biblioteca, de lo que queda de ella, siguen siendo testigo de la memoria o de la ausencia de ella, en el olvido de las páginas que ardieron entonces intentando decir al mundo que la barbarie no tiene límites.

Tres ejemplos de la muerte del saber, a manos de culturas (terrible adjetivo impropio para estas gentes) ignorantes, egocéntricas y en muchos casos autodenominadas civilizadas.

Os dejo con las escenas de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, según Amenabar. Terrible y real…

una foto cada día

 

Hoy os traigo al blog una página web, una plataforma para publicar tus fotos que me ha parecido curiosa y con bastantes posibilidades. No se trata de una plataforma al uso, no se trata de un sitio para ir colgando todas las fotos que realizas. No. Sólo puedes poner una foto al día. ¿Sólamente? Si, así es. Entonces… Os lo explico.

Hay gente que tiene la costumbre, o tenemos la costumbre, de ir anotando retazos de nuestra vida en diferentes lugares, en el Moleskine, en un diario, en un blog, en notas dispersas, en cartas a amigos, etc. La cuestión es expresarnos bien sea por la escritura, bien por la fotografía (también el vídeo), bien por ambas. Realidad o ficción, a todo el mundo que le guste expresarse en palabras e imágenes, quizás le interese un invento escocés que está triunfando en la blogosfera anglosajona.

Blipfoto es una web en la que cada día, mientras se pueda y se quiera claro está, todo es voluntario, se publica una foto de ese día, que es el requisito indispensable para participar, con un texto, o sólo con un título si no hay tiempo para más. Es así de sencillo, una imagen acompañada de unas pocas palabras o de una poesía o de un texto que hayamos encontrado, un diario digital sobre lo ordinario, sobre la cotidianidad, lo que nos sucede, lo que creamos, lo que encontramos, cada uno publica lo que más le ha movido ese día, la inmediatez es la gran particularidad de este cuaderno online. Podemos publicar una foto instantánea, o una foto editada, una foto artística o simplemente una foto que para nosotros tiene más significado el objeto, la persona o la situación fotografiada que la forma de hacerlo. Un diario que sirve como estímulo para mejorar nuestras habilidades fotográficas, y también las literarias, o simplemente ese pequeño espacio íntimo para el que nos reservamos unos minutos al día para estar con nosotros mismos.

¿Qué podemos encontrar en Blipfoto? Fotografías de paisajes remotos, de arquitectura, colores, de un concierto de música, texturas, de la última hornada de bollos, o imágenes de pájaros, ardillas y demás fauna que se encuentra cerca de los que participan en este proyecto fotográfico. También de lo más cercano, los hijos, abuelos, demás familia y amigos, el té matutino, el pub de al lado, el gato dormido en el sofá, etc.

Más interesante o menos, cada uno inserta lo que quiere y de la forma que quiere: de un modo espontáneo, fotográfico, artístico, etc, cada uno trata de capturar la belleza de lo cotidiano en lo que le rodea. Las páginas de ese cuaderno personal pueden ser visitadas y comentadas por otros blippers (esto es, los que “blippean” o colaboran en blipfoto) y también puntuadas. Por lo tanto es normal que nos esmeremos un poco en publicar una foto bien hecha, o con cierto estilo. Dedicaremos diez minutos a Blipfoto y seguro que mejoraremos nuestra aptitudes fotográficas o por lo menos nuestros puntos de vista. Pararse al final del día a reflexionar lo que te ha sucedido, lo que has hecho y lo que has dejado de hacer es un ejercicio que todo el mundo deberíamos realizar y que mejor manera de hacerlo que con ayuda de una fotografía. Podemos utilizar la cámara que queramos, una réflex impresionante, una compacta que llevamos a todos los sitios, el iPhone que me da tanto juego o cualquier otro móvil con cámara. No hay límites.  El perfil del blipper es el de un ser con curiosidad, amable, sensible, educado, con una tendencia a la introspección y a lo artístico y que suele vivir en lugares remotos como Escocia, Finlandia o Canadá, por eso si entráis en la web y echáis un vistazo, en estos momentos os encontraréis con una multitud de paisajes nevados. Dentro de los protocolos de Blipfoto está el de dar la bienvenida a los nuevos blippers y se felicita a los que han publicado sus pimeros 100 o 200 blips (la organización se encarga de anunciarlo). Como véis Blipfoto es una comunidad cálida y amistosa en la que la presencia de participantes de nuestra zona escasea. Yo os animo a que lo probéis y con la cámara que tengáis a mano, es una experiencia  que transformará vuestra forma de ver lo cotidiano.

Pros:

* Es una manera dinámica de llevar una especie de diario que luego puedas revisar tranquilamente.

* Nuestra manera de ver la vida se ensanchará sí o sí.

* Es un gran blog mundial con fotografías de lugares que de otra manera sería imposible conocer.

* Cada foto es un pedazo de la vida de una persona (evidentemente de la vida que hacen pública).

Contras:

* La fotografía no puede llevar marcos. Y es una pena porque hoy en día muchos editores de fotografía hacen verdaderas maravillas.

* El texto tiene que ser en inglés. Lo cual puede ser cierto problema para algunas personas, aunque hoy en día para poner un título y un texto corto hay multitud de traductores bastante fiables. Y por otro lado nos ayuda a practicar nuestro inglés.

Otro detalle es que la fotografía tiene que ser realizada en la fecha en la que vas a publicarla. Esto no quiere decir que, por ejemplo, si estás de viaje y no tienes acceso a internet te quedes sin publicar esas preciosas fotos que has realizado ya que las puedes colgar a posteriori, pero eso si, siempre con la fecha en las que las has tomado.

Bueno, pues nada, espero que os guste la idea. A mi me ha parecido muy sabrosa ( y eso que con la primera foto tuve problemas, que si tenía marco, que si el texto no estaba en inglés… eso me pasa por no leer la letra pequeña!). Os dejo el enlace con mi Blipfoto en el muro de la derecha. Que lo disfrutéis.

Por cierto que Blipfoto está disponible para diferentes plataformas y artilugios varios. Yo ya me he descargado la app para el iPhone…

proyectos 2011

Ha comenzado el año y es el momento de hacer recuento de todos esos proyectos que tenemos para el 2011, esas ideas que nos suelen rondar por la cabeza a comienzos de cada año y que después poco a poco (o a grandes zancadas) se pierden en la memoria más profunda, en ese espacio al que ya no podemos llegar. Por eso he decidido compartir con vosotros mis proyectos para 2011 y así tenerlos a la vista. Veremos que tal dentro de un año. Son proyectos para vivir una vida mejor, más sana y apetecible. Allá van:

El orden de los factores no altera el producto.

1. Hacer ejercicio diario. Bicicleta, salir a correr y disfrutar de las calles vacías mientras levanta el día, saltar y recorrer los parques de la ciudad e ir notando como poco a poco mi cuerpo va adquiriendo el estilo perdido. Creo que lo agradecerán no solo mi cuerpo, ni mi mente, si no el resto de personas que están a mi alrededor.

2. Comer tranquilamente. Tengo un problema, como demasiado deprisa. Mi dieta es bastante buena (habrá que mejorarla y bajar la carne, subir el pescado y dejar los dulces) pero no mastico apenas. Mi meta es disfrutar más tranquilamente de la comida. En cuanto a la bebida, no soy persona de beber alcohol diariamente, así que seguiré bebiendo moderadamente pero no porque me lo obliguen las situaciones sociales ni las fechas.

3. Disfrutar de la lectura. Ser capaz de poder dejar un libro si no me gusta (creo que este objetivo va a ser muy difícil de cumplir) y dejarme aconsejar por amigos y conocidos. Visitar más la biblioteca porque así mi bolsillo me lo agradecerá y mis estanterías también. Alternar la narrativa actual con los clásicos.

4. Gozar más con los amigos, con la familia, disfrutar de las buenas conversaciones, de los momentos que compartimos. Escucharme más a mi mismo.

5. Viajar, aunque sea a un pueblo cercano y descubrir nuevos lugares, gentes, fiestas, culturas.

6. Seguir disfrutando tal y como lo hago con la música. Seguir con mi propia banda sonora.

7. Pasear, andar por la ciudad, utilizar el transporte público, utilizar la bici, descubrir nuevos rincones de mi propio lugar, su historia, mi historia, mi cultura.

8. Hacer una contención del gasto superfluo. Por mi bolsillo, por mi y por el resto.

9. Abrirme a conocer gente nueva, no cerrarme a ello, dejar de lado mi timidez natural y mi comodidad personal.

10. Continuar con esta aventura del blog, aprendiendo de los que llevan varios años y de la gente nueva que lo hace tan bien.

Y vosotros, ¿tenéis proyectos para este 2011?

año nuevo vienés I

Comienzan hoy una serie de entradas que nos servirán para despedir este 2010 y comenzar el nuevo año 2011. Desde el 30 de diciembre al 2 de enero vamos a pasearnos entre valses, polkas, marchas y ritmos galopantes vieneses. Comienzan hoy una serie de cuatro entradas dedicadas al Concierto de Año Nuevo que anualmente se celebra el 1 de enero desde la Wiener Musikverein de la capital austríaca y que interpretan los músicos de la Wiener Philharmoniker (Orquesta Filarmónica de Viena).

La llamada Sala Dorada que alberga el que, seguramente, es el concierto de música clásica más famoso del mundo, está en el edificio Wiener Musikverein que es la sede de la Wiener Philharmoniker. Este edificio fue inaugurado el 6 de enero de 1870 y es considerada una de las tres salas de conciertos con mejor acústica del mundo (las otras dos son la Symphony Hall de Boston y el Concertgebouw de Ámsterdam). La sala de conciertos fue construida por la Gesellschaft der Musikfreunde (Sociedad de Amigos de la Música). El lugar en el que se encuentra fue donado por el Emperador Francisco José I y al cabo de poco tiempo, el edificio recibió el nombre de Musikverein (club de música). La Goldener Saal (Sala Dorada, literalmente Sala de oro) tiene 48 metros de longitud, 19 de anchura y 18 de altura y cuenta con 1.744 asientos y unas 300 plazas de pie. Cuenta con órgano de tubos y lo más llamativo de ella, aparte de su color dorado, son las Cariátides (copia de las de la Acrópolis ateniense) que rodean toda la sala. El edificio dispone de otras cuatro salas en las que se programan distintos tipos de actuaciones y recitales: Brahms-Saal, con unas 600 plazas, Magna Auditorium, con 380 plazas, Metallener Saal, con 126 plazas y Steinerner Saal, con 70 plazas. A partir de 2001 fue sometida a una rigurosa restauración. Por cierto, ¿os imagináis bailar unos valses en esa sala? Pues podéis hacerlo, porque todos los años el Presidente de la República de Austria ofrece una baile de etiqueta en donde se baila unica y exclusivamente valses, polkas y marchas y para el cual se sacan entradas a la venta. Lo único necesario es ir vestido de etiqueta, saber bailar y… pagar la entrada. Todos los años hacia la tercera semana de enero. Este año que viene la cita será el día 20.

Ya hemos hablado del lugar donde se desarrolla el concierto. Pasamos a hablar de los músicos que interpretan la música del concierto. La Orquesta Filarmónica de Viena en su nombre original Wiener Philharmoniker. No es necesario decir que está considerada una de las mejores orquestas del mundo. Para ser miembro de esta famosa orquesta tienes que demostrar tu valía como músico y virtuoso (porque todos y cada uno de los músicos de la orquesta son unos virtuosos con su instrumento) en un proceso que dura unos tres años (ni más, ni menos). Durante ese periodo se van alternando tocando en la Ópera y el Ballet y tras el trienio solicitan su incorporación a la Orquesta a la Plana de la misma, esto es, a todos y cada uno de los músicos titulares de la centenaria orquesta.

Hay que remontarse hasta 1842 cuando Otto Nicolai formó la que se llamó Academia Filarmónica. Tras la partida de Otto de Viena y tras unos años de irregular actividad Carl Eckert asumió su dirección en 1860 y desde entonces ofrece conciertos regular y continuamente. Entre 1875 y 1883 Hans Richter fue el director principal, la orquesta ofreció los estrenos de las SegundaTercera sinfonías de Brahms, además de la , ,8º sinfonías de Bruckner. Mahler tomó el puesto de 1898 a 1901, y bajo su dirección la orquesta hizo giras por primera vez (en París). Directores después fueron Felix von Weingartner (1908–27), Wilhelm Furtwängler (1927–30) y Clemens Krauss (1930–33).

Desde 1933, la orquesta no tiene director principal, sino varios directores invitados. Entre ellos buen número de los directores más conocidos mundialmente, entre los cuales han estado Richard Strauss, Karl Böhm, Herbert von Karajan, Georg Solti, Erich Kleiber, Carlos Kleiber, Leonard Bernstein, Claudio Abbado y Valery Gergiev.

El sonido especial puede deberse a la especial característica de algunos de sus instrumentos, al tipo de afinación, al material de los mismos y demás. Uno de los más característicos es la llamada trompa vienesa, que está fabricada diferente a la utilizada normalmente en las orquestas, lo que le da una mayor amplitud en la escala cromática. Otra de las características, no exenta de controversia, es que la orquesta está compuesta exclusivamente por hombres, europeos y blancos. Solo dos mujeres han formado parte de la orquesta, como arpistas, y ninguna de ellas como miembro de pleno derecho. La polémica está ahí, aunque según mi opinión es más polémica externa que interna. El caso es que es una de las pocas grandes orquestas que no utilizan audiciones ciegas para elegir a sus miembros (audiciones en donde solo se oye al músico, pero no se le ve).

 

¿Y el concierto? Quien más quien menos me dirá que siempre a despertado el día de Año Nuevo a ritmo de valses y polkas vienesas (aún recuerdo que en mis años jóvenes, más jóvenes que ahora quiero decir, cuando llegaba a casa de celebrar la entrada del nuevo año muy avanzada la mañana y no veía el concierto en directo le rogaba encarecidamente a alguien de casa que me lo grabase). En mi familia, tuvimos una época que celebrábamos toda la familia (abuelo, abuela, tios, tías, primos y primas) una comida de Año Nuevo, pero al pasar los años y ver que cada vez era más la gente que faltaba a la comida se dejó de hacer, pero hasta entonces lo típico era llegar al vermouth (qué tiempos aquellos en los que se podía tomar un vermouth antes de la comida de Año Nuevo) y ver los saltos de esquí desde la estación alemana de Garmisch-Partenkirchen, comer, jugar a algo y ver a la tarde todos juntos la repetición del concierto, palmas incluídas. Es decir siempre ha estado el concierto ahí. ¿Siempre?

Bien. El nombre oficial (en alemán) es el siguiente: Das Neujahrskonzert der Wiener Philharmoniker (El concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena). El concierto tuvo sus antecesores y ya en 1939 fue ofrecido pero no un 1 de enero si no el 31 de diciembre, dirigido por Clemens Krauss y con un objetivo claro: reivindicar la cultura austriaca frente a la amenaza alemana. El concierto se estrenó oficialmente el 1 de enero de 1941, con Adolf Hitler en el poder y fue dirigido por Clemens Krauss. Por lo tanto, no siempre ha estado ahí el concierto. Actualmente es retransmitido en directo a más de 1000 millones de personas de más de 54 países (y en diferido a un total de 72). La primera parte del programa se emite por radio y es a partir del descanso cuando se retransmite, la segunda parte, a través de la televisión. Todos los arreglos florales que adornan tanto el escenario como el resto de la sala (con complicadísimos diseños alrededor del órgano, escenario y palcos) son un obsequio anual de la ciudad italiana de San Remo. Los clásicos ballets que se bailan en una o dos piezas son normalmente bailados por miembros del Ballet de la Ópera de Viena.

Mañana hablaremos sobre la música que suena en este concierto, el más famoso de los conciertos del mundo.

recuerdos de paris

El sábado disfruté como un enano con un reportaje del suplemento de viajes El viajero, del periódico El País. El reportaje era sobre unas notas escritas en japonés y encontradas en plena plaza de Notre Dame de Paris. Resulta que por la caligrafía, los lugares que visitó y demás, al anónimo viajero, que no turista y enseguida os diré por qué, lo asocian con un hombre de unos 50 años, políglota, con pasión por el arte y la buena mesa y fuera de los cánones de un turista convencional. Las notas no se refieren a las gárgolas de la catedral o a la pirámide del Louvre, no, las notas se refieren a esos descubrimientos que hizo en su estancia parisina, descubrimientos que los vive, además, con auténtico placer. Si tenéis posibilidad de leerlo no lo dudéis y hacerlo porque seguro que disfrutáis tanto como yo. Aquí os dejo el enlace con el reportaje de Oskar Alegría.

Y leyendo el artículo me he acordado de las veces que he estado en la capital francesa y de los propios descubrimientos que he hecho. Todo viajero tiene sus propios descubrimientos en los lugares que visita y desde luego si es Paris es casi seguro que algo que no está en las guías de viaje nos llevaremos a casa como gran recuerdo y además es posible que estos recuerdos no tengan el mismo efecto en la gente de alrededor. Ahí van mis descubrimientos, mis pequeños y grandes recuerdos y mis placeres parisinos.

La primera vez que estuve en Paris estuve escasas seis horas, seis horas que me supieron a gloria y que convirtieron a Paris en mi pequeño refugio espiritual en que se ha convertido en diferentes ocasiones. La cuestión es que estábamos de paso, el autobús nos dejó en la plaza de la Ópera y nos recogía en la Bastilla. Llovía a cántaros. Íbamos con nuestros impermeables, paraguas. Era sábado por la tarde, así que os podéis imaginar el bullicio que, a pesar del diluvio que caía, había en las calles del centro de Paris. Mi recuerdo es el mini tour que nos hizo un amigo que conoce muy bien, desde pequeño, la ciudad. En dos horas y a un ritmo acelerado nos iba diciendo: Allí (señalaba con el brazo a lo lejos) se reunían los revolucionarios de 1848 para organizar las barricadas, en esta casa vivió Verlaine que es un poeta muy bueno que seguramente no hayáis leído en vuestra vida pero que deberíais hacerlo, aquí había un antiguo cementerio sobre el que viven ahora cientos de personas, esto es Notre Dame, pero como está la fachada en obras no la veis ni la fachada ni al jorobado que es un tio muy feo que vive por ahí y ahí está el Louvre que ya veréis en otro momento. ¡Ah si! ¿Veis allá al fondo como una luz? Pues aquello es la Torre Eiffel. Y ahora vamos a comernos unos croissants en un sitio que conozco y que salen muy ricos. Y aquél croissant me supo a auténtica gloria en aquella pastelería enana en uno de los laterales del Louvre, mientras seguía lloviendo y veía enfrente las galerías del Louvre.

En otra ocasión estuvimos en Paris con una excusa de los más peregrina. Se realizaba una exposición de arte contemporáneo en la calle y un amigo de un amigo presentaba una obra suya. El caso es que llegamos a Paris a eso de las cinco de la tarde y para las seis y media estábamos en la zona donde se desarrollaba la exposición. Las obras estaban en la calle y en las tiendas de lujo de las firmas más fashion que os podáis imaginar (todas las que vemos en revistas y no solemos comprar) porque resulta que estas firmas eran las que sufragaban los gastos de la exposición. El amigo de mi amigo nos dio unas invitaciones, unos pases, para poder entrar en las tiendas a ver las obras de arte y… a beber champagne francés, del caro y canapés de lo más variado. El caso es que allí estábamos, en esos santuarios elitistas y de poder, bebiendo copas de champagne mientras veíamos el arte expuesto (es un decir, porque el arte a veces consistía en dos tipos vestidos de escoceses y actuando de porteros con los colores característicos de la marca de la tienda a la que entrábamos). El caso es que estando tan acelerados como estábamos, cansados por el viaje y bebiendo auténtico champagne francés del caro por la cara nos cogimos una buena, así que una amiga mía decidió de repente probarse unos zapatos que costaban cerca de 3000 euros y claro, en esa tienda nos invitaron a irnos… afortunadamente estábamos cansados así que nos fuimos a dormir la mona a nuestra casa.

En aquél mismo viaje nos cogieron entradas para la Ópera en el Palais Garnier (sabéis que en Paris hay dos edificios de la Ópera, la misma institución, con dos sedes) y estuvimos en la representación de una ópera de Gluck titulada Iphigénie en Tauride. ¡Qué placer! Dos amigas estaban en un palco y un amigo y yo en otro. Cada palco es para seis personas en tres filas. Nosotros estábamos en la última pero me sentí como cualquiera de los protagonistas que hemos visto en películas en esos palcos lujosos (por ejemplo una Glenn Close en Las Amistades Peligrosas, antes del abucheo, claro). Porque así es un palco de Garnier. Lujoso, forrado de terciopelo granate con ribetes dorados y con un pequeño recibidor particular en donde hay un chaise longe. De aquella representación me quedo con el Air de Iphigénie, tan dulce, tan melancólico y tan hermoso, con el maravilloso techo pintado por Chagall y con las extraordinarias escaleras de la entrada (si habéis visto Marie Antoinette hay una escena que la Coppola utilizó con estas escaleras y que se ve a la reina en ellas para entrar en el baile de máscaras). Con eso y con verle a mi amigo echarse la mejor siesta que se ha echado en su vida en el chaise longe del cuarto de entrada (lo que me supuso tener que levantarme en una ocasión para darle un pequeño golpe y así evitar que el comienzo de ronquido que alegremente empezaba se parase en seco). Por cierto que es la bomba tomarse un sandwich en el descanso en la terraza de la Ópera al lado de una señora arrugadísima con vestido largo negro y collar fastusoso acompañada así mismo de un joven de smoking alquilado (no sé si sólo era el smoking alquilado…). Os dejo con Maria Callas y el O malheureuse de Iphigénie en Tauride de Gluck:

Una de las primeras veces que visité Paris me llevaron a ver el Instituto del Mundo Árabe, un fabuloso edificio de finales de los 80 cuya principal característica es una de sus fachadas formada por paneles de cristal que se abren y se cierran según la luz del sol gracias a un sistema de células fotoeléctricas, como si fueran un objetivo de cámara. El lugar en si es una auténtica maravilla, con toda la información y bibliografía que necesites para estudiar el mundo árabe, pero lo mejor está en el piso superior. La enorme terraza que da al Sena y desde la cual se ve la Isla de la Cité desde la parte posterior a Notre Dame es digna de visitar y justo en ese mismo piso existen un restaurante de lujo y (esto es lo mejor) un buffet de comida árabe bastante más barato que el anterior y desde el cual se puede ver , a través de las ventanas fotoeléctricas y si el sol te deja, la Torre Eiffel a lo lejos mientras comes un pastelito de cordero. Una gozada y poca gente.

En otra ocasión no tuve mayor exquisitez que leer un capítulo de Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, en una sala del Louvre con diferentes esculturas de Antinoo. Sé que es una tontería pero el espíritu a veces necesita de estas tonterías. Acto seguido el efecto conseguido por una cortina y una ventana empañada de vapor superpuesta a la imagen de la pirámide del Louvre me dejó un buen rato maravillado ante esa preciosa ensoñación que estaba ahí mismo sin que nadie se diese cuenta. Es verdad que si vas predispuesto y tienes paciencia con las multitudes que pasean, paseamos, por el museo, éste es uno de los lugares para descubrir un Paris oculto.

Otra de las maravillas que se pueden hacer en Paris (y en cualquier ciudad) es visitar los museos (y cualquier parte de la ciudad) con una buena cámara provista de un teleobjetivo. A veces puede ser un engorro llevar semejante objetivo mientras paseas por la ciudad por eso yo aconsejo (a no ser que tu verdadera pasión sea la fotografía) llevar el teleobjetivo uno de los días y si ese día es el que visitas un museo mejor que mejor. ¿Por qué? Porque tenemos las pinturas y esculturas originales ahí mismo, a nuestro alcance y lo mejor de todo, con sus auténticas dimensiones. Es como un juego. Te plantas delante del cuadro en cuestión y descubres un mundo que en las reproducciones de los libros y en internet es imposible encontrar. Las caras de las damas de compañía de Josefina en su coronación, el Gavroche de Victor Hugo pistola en mano al frente de la revolución, las filigranas de un león mesopotámico, una carreta con bueyes en una esquina de un van Gogh, las sandalias romanas al visitar la tumba del gran Alejandro, los encajes del vestido de una señora en un café parisino de finales del XIX, una niña aplaudiendo el teatro de giñol, los caballeros extasiados ante la presencia de Louis XIV, una bailarina de Degás arrascándose la espalda, la corona de flores de un efebo escuchando a Aristóteles, una niña tomando pecho, dos romanos abrazados en medio de la batalla, el rico abanico de una señora, … mil y una imágenes, texturas y colores que seguramente sólo vas a poder contemplar en ese momento.

En otra estancia parisina, era verano, y uno de mis mejores recuerdos es la cena que tomamos en el canal de Saint Martin, junto con decenas de personas. Compramos una tabla de quesos, unos patés, champagne, y pastel de manzana y con un foulard que usamos como mantel nos sentamos a orillas del canal, ese mismo canal donde Amélie lanza piedras. Si eres abierto la gente también lo es y el caso es que esa noche acabamos un buen grupo de personas de diferentes lugares, Argelia, Escocia, Argentina, Francia, de aquí, riéndonos y dándonos las direcciones de nuestros correos electrónicos… es una maravilla recibir de repente un día un mail desde Argentina felicitándote el Año Nuevo de alguien con el que sólo has compartido unas horas de amistad, de compañerismo y de alegría en una ciudad que te acoge como ninguna, si tu le dejas que te acoja, claro está. Os dejo con los pequeños placeres de Amélie:

Porque ya lo dijo aquel llamado Buen rey, Enrique III de Navarra y IV de Francia: Paris bien vale una misa. Y sobre todo vale pasear, perderte, tomarte una taza de chocolate en los alrededores de Notre Dame, un crêppe en cualquier puesto de los Campos Eliseos, cenar una fondue en el barrio latino y el día que estás demasiado cansado comprar una tabla de quesos franceses y una baguette para tomarlas al llegar al hotel o a casa, pasear tranquilamente por cualquiera de sus cementerios encontrándote con la última morada de ilustres personajes, ver una película de Truffaut en francés mientras te vas durmiendo plácidamente en tu cama descansando del día, perderte en cualquiera de las librerías de los alrededores del Pompidou o en Shakespeare & Company, comer en un buffet chino de Le Marais por 9 euros o simplemente observar la gente, las casas e impregnarte de ese aire parisino mientras paseas por las orillas del Sena. Oh la lá Paris!!!!

Y vosotros, ¿qué recuerdos especiales, rincones descubiertos, tenéis de vuestros viajes a Paris?

agonía y éxtasis

En aquellos maravillosos años en que tenía que estudiar Historia del Arte, Dibujo, Color o Pintura hubo un libro que nos recomendaron que se convirtió en uno de mis favoritos en aquellos años. Era la biografía novelada de Michelangelo Buonarroti escrita por Irving Stone y titulada La agonía y el éxtasis.

El escritor estadounidense se hizo famoso a finales del XX por sus biografías noveladas de diferentes personajes, muchos de ellos artistas. Ahí quedaron para la posteridad Lujuria de vivir (basada en la vida de Vincent van Gogh), Pasiones del espíritu (sobre Sigmund Freud) u Origen (sobre la vida de Charles Darwin). Pero, con diferencia, su libro más reconocido y leído es este sobre Michelangelo, el inmortal pintor, escultor y arquitecto renacentista.

Florencia, 1488. Michelangelo tiene trece años cuando ingresa en el taller del maestro Ghirlandaio. A su padre siempre le había disgustado esa pasión por la pintura ya que deseaba para su hijo una carrera más lucrativa. Pero su maestro, en lugar de cobrarle, pagará al padre para que le deje enseñar al genial muchacho y vencerá la inicial reticencia del hombre. Así empieza la trayectoria de uno de los más grandes artistas de todos los tiempos. Gracias a una minuciosa recreación histórica, la narración nos conduce hasta la Italia del Renacimiento. Todo el esplendor y el dramatismo de una época clave para la cultura humana enmarcan este fascinante retrato de uno de los artistas más geniales de todos los tiempos.

En el año 65 se grabó la versión cinematográfica del libro. La película se tituló La agonía y el tormento (The agony and the ecstasy) y fue protagonizada por Charlton Heston y Rex Harrison. La magnífica banda sonora de esa película fue compuesta por Alex North.

Por cierto, si queréis sentiros dentro de la Capilla Sixtina, aunque no estéis en el Vaticano, o para recordar cuando estuvisteis no dejéis de visitar esta página.