la estación azul

En este año y medio de descanso, de recuperación de la vida y de puesta a punto una de las cosas que más he hecho ha sido escuchar la radio, al contrario que con la televisión, que cada día la tengo más olvidada (y no os creáis hay veces que en el trabajo o con los amigos soy incapaz de seguir una conversación…). Es verdad que la radio ha sido siempre para mi un aliciente a la imaginación. Es un medio que no te lo da todo masticado. Siempre te deja un espacio para tu propia imaginación. Es curioso cómo cada persona ponemos una cara diferente a una misma voz. El caso es que entre los programas que he escuchado con más placer hay uno que he descubierto no hace mucho y reconozco que no lo descubrí sino a través de su podcast. La estación azul.

La estación azul es un programa de RNE que se emite los sábados de 16.00 a 17.00 horas de la tarde dirigido por Ignacio Elguero y presentado por él mismo y Cristina Hermoso de Mendoza. La temática del programa es la literatura, los libros, los libreros y todo lo que tenga que ver con ello. Y lo bueno es que Ignacio y Cristina lo hacen estupendamente, sin ser pedantes, que es lo que suelen ser los locutores que presentan programas de radio dedicados a la cultura (algunos parece que tienen que poner voz de me acabo de levantar con un cigarro encendido en la boca), ni aburridos. Más allá de dedicarse a aconsejar o desaconsejar libros de una manera bastante fresca creo que consiguen algo totalmente necesario en esta sociedad audiovisual en la que vivimos… Transmiten el placer de la lectura, de sentarse con un libro entre las manos y descubrir la belleza de las palabras pensadas y escritas por la mano de alguien que no conocemos y que es capaz de sacar los más hondos sentimientos que hay en nuestras personas. Ni más, ni menos. Y por eso, precisamente por ese fomento de la lectura han recibido varios premiso a lo largo de estos casi trece años. El último el Premio Fomento de la Lectura de la Federación de Gremios de Editores de España 2012.

Lo dicho. Apuntároslo en la agenda en rojo. Marcad las cuatro de la tarde de los sábados, esa hora en que el descanso del fin de semana puede convertirse en placer escuchando un programa de radio realizado con mucho gusto. Y en caso de que no podáis hacerlo bajad el podcast del último programa y escuchadlo. ¿Sabéis qué maravilla es ir escuchando los consejos, las críticas literarias, las efemérides, los acontecimientos alrededor del mundo de los libros mientras vas a trabajar, o vuelves del trabajo, en medio de toda esa vida que, desgraciadamente algunos se empeñan en hacer tan sosa y poco emocionante? Quizás un día os sorprendáis con vuestra cara de satisfacción. Ya me contaréis qué tal.

El podcast de La estación azul.

La fotografía que encabeza esta entrada es de JanneM, en Flickr

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thunder road

Como la mayoría de los springsteenianos descubrí esta canción en la obra maestra que es, sin lugar a dudas, el más famoso de los álbumes del músico y poeta de New Jersey, el trabajo que consagró a Bruce Springsteen como uno de los mayores artistas que ha dado Estados Unidos en la historia de su música: Born To Run.

Thunder Road, la primera de las canciones de este mítico álbum, una canción que es como una pequeña obra cinematográfica, un corto de una calidad exquisita que nos cuenta una de esas historias a las que el Boss nos tiene acostumbrados. El comienzo de la canción, con esas lastimera notas sacadas de una harmónica y la búsqueda de la Tierra Prometida, esa tierra que no sabemos si es física o producto de la imaginación y a la que Springsteen hará referencia una y otra vez a lo largo de toda su carrera musical. Todo lo que sabemos es que está en alguna parte, en otro lugar. Y son estos sueños los que motivan a sus personajes y les permiten creer que quizá existe un lugar mejor. El de Asbury Park nos cuenta una historia de amor, de esas que transcurren en la carretera, no podía ser de otra manera, en donde el protagonista, que escucha a Roy Orbison se acerca hasta casa de Mary y le desafía que apueste por la vida, que apueste por él. Le deja bien claro que no es un héroe y que lo único que puede ofrecerle es una oportunidad para una vida mejor, ni siquiera le ofrece la seguridad de conseguirla. Pueden ir juntos rumbo a la Tierra Prometida.

Más allá de las referencias bíblicas del término Tierra Prometida, que sin duda las tiene, es en esta canción cuando Bruce hace mención, por vez primera, a la idea de una América democrática y abierta de par en par, una América los suficientemente grande como para acoger a todo el mundo.

Springsteen tenía sólo 24 años cuando escribió la canción y sin embargo contiene una de sus frases más sentidas y profundas: “Así que estás asustado y piensas que quizá ya no somos tan jóvenes”. A sus 24 años Springsteen ya sabía lo dura y difícil que podía llegar a ser la vida y, quién sabe, igual había vivido a sus 24 años mucho más que muchos otros de más edad. Thunder Road representa muchas cosas para mucha gente: una celebración de libertad, un himno del pasado, una esperanza hacia la Tierra Prometida, pero ante todo es una canción en la que personas normales pueden llegar a hacer de su vida “normal” un acto heróico sin llegar a ser héroes al uso.

Ten un poco de fe, hay magia en la noche.

Versiones hay muchas, y a nada que busquéis en Youtube os encontraréis con muchas de ellas, a mi particularmente me gustan las versiones acústicas pero la versión que he elegido para la entrada de hoy es la de aquél 18 de noviembre de 1975, con un Springsteen muy joven, todavía con esa barba desaliñada de sus comienzos, ese aire dejado y esa capacidad para crear canciones con una música y una letra como la de Thunder Road que te ponen los pelos de punta… Señoras y señores, con todos ustedes, desde Hammersmith Odeon, Londres, The Boss!!

música para una esquizofrenia

Quien más quien menos si ha visto alguna película de Tim Burton se ha fijado en la música que acompaña a las fantásticas escenas que suele inventar el director californiano. En la película en que se estrenó como productor y director, La gran aventura de Pee-Wee, lo hizo acompañado de un gran amigo suyo que sería quien compusiera la música, Danny Elfman. Fue el comienzo de una maravillosa sociedad. Tras esta película Elfman ha realizado las bandas sonoras del resto de las películas de Burton (salvo en dos ocasiones) y siempre, siempre, su música ha dado de qué hablar.

Cuando se estrenó Batman todo el mundo tenía en mente las maravillosas fanfarrias que John Williams compuso para Superman y en cambio Elfman nos sorprendió con la parte más oscura del personaje de cómic. De la misma manera Pesadilla antes de Navidad dejó de lado la música tipica de Disney para meterse de lleno otra vez en el lado oscuro de la música. A partir de entonces sus bandas sonoras siempre han tenido una gran acogida y se han caracterizado por su frescura, originalidad y sorprendente uso de la música para la gran pantalla. Buena muestra de su trabajo de composición lo tenemos con las bandas sonoras de Eduardo Manostijeras, Los Simpson, Spiderman, Dick Tracy, El indomable Will Hunting o más recientemente Alicia en el País de las Maravillas.

La música de la que quiero hablaros hoy no es, casualmente, ninguna banda sonora, aunque, evidentemente, lleva en su partitura todo el buen hacer de Elfman para el séptimo arte. Se trata de una composición en forma de Serenata, en forma de concierto, con siete movimientos diferentes. La composición lleva el título de Serenada Schizophrana y fue creada en 2006.

La verdad es que el nombre lo dice todo. Una serenata basada en la esquizofrenia de su compositor, que adopta una personalidad distinta para cada movimiento. Y estas personalidades provienen de todas las influencias que Elfman enumera en el libreto interior del disco: obviamente Bernard Herrmann y Nino Rota, soprendentemente Phillip Glass, Carl Off, Sergei Prokofiev, Bela Bartok, Igor Stravinski, Dmitri Shostakovich, Dimitri Tiomkin, Max Steiner, Duke Ellington, Erich Wolfgang Korngold y Harry Partch (con el que Elfman guarda sorprendentes similitudes en cuanto a su carácter extravagante, y en cuanto a la búsqueda de sonidos que rompan con lo convencional). Serenada Schizophrana está formada por 7 movimientos, como he apuntado, siendo el último corte del disco, el octavo, un bonus track con el saxo como protagonista. La obra le fue encargada al compositor por la American Composers Orchestra y utilizada en la película IMAX Deep Sea 3D con muy buenos resultados, lo que sirvió de acicate para la composición del concierto en un disco.

I. Pianos:

El primer movimiento titulado Pianos nos recuerda extraordinariamente a la música de Bernard Herrmann en Con la muerte en los talones, de Hitchcock, con unos violines que marcan la melodía y un piano que actúa a modo de percusión. El segundo, Blue Strings, es una preciosa pieza sutil y vaporosa que dura cerca de diez minutos y llegamos al tercer movimiento, A Brass Thing, que nos recuerda a otras composiciones cinematográficas de Elfman, con sus marchas semi militares-circenses. El cuarto movimiento, The Quadruped Patrol, es un auténtico juego mental que experimenta con nuestra psicología haciéndonos ver un extraño ser gracias a los vientos, las cuerdas y las voces humanas. Maravilloso. Y así llegamos al quinto movimiento, I Forget, que es el verdadero corazón de la serenata sustentado en ocho voces femeninas que de una manera muy operística, recordándonos a Orff, nos cantan en castellano algo que no sabemos que quiere decir ya que parte de esa esquizofrenia se apoya en el fallo de la dicción de las propias cantantes. Una locura extraordinaria. El sexto movimiento, Belles and Whistles, tiene un estilo muy fiel del propio compositor, sin influencias de ningún otro compositor, donde los instrumentos y las voces se unen para ofrecer un apoteósico final de la obra, pero queda el séptimo movimiento, End Tag, una diminuta y delicada última pieza.

V. I Forget:

No sé muy bien cómo se puede calificar esta música, ni creo verdaderamente que se pueda clasificar de alguna manera… ¿música vanguardista? ¿música moderna? ¿contemporánea? Quizás el mejor adjetivo sea el que el propio autor le puso. ¿No os lo parece?

el bellísimo claro de la luna

El piano es uno de mis instrumentos favoritos, sobre todo en momentos de recogimiento, de meditación, de relajación, de paz interior… llamadlo como queráis. Cuando estoy en un estado anímico que necesito relajarme o si por el contrario estoy ya en ese estado de tranquilidad y quiero alargarlo, mantenerlo, nada como un buen piano con una de esas obras que acarician las teclas a un ritmo pausado, melancólico, como susurrándonos la melodía. Autores hay muchos, pianistas también y desde luego obras de este tipo que os comento, pero hoy quiero hablaros de una de esas obras en particular. Ayer por la noche, cuando llegaba a casa después de haber estado en el cine (lamentablemente al final me llevaron a una película que yo no había elegido, pero si ya dos personas es a veces difícil para elegir la película, cuando son tres es imposible, así que me dejé llevar. Camino a la libertad, de Peter Weir… me aburrí sobremaneramente), el caso es que de repente me di cuenta de lo hermosa que estaba la luna llena, en todo su esplendor del cielo invernal, señora de la noche, vigilante de los sueños. La obra que quiero comentar es Clair de lune, de Debussy.

Clair de lune es ne realidad parte, la tercera parte o movimiento, para ser más exactos, de una suite para piano de Caude Debussy. Esta suite tiene por nombre Suite bergamasque y fue compuesta en 1890 y revisada en gran parte en 1905, justo antes de su publicación. Este tercer movimiento tenía en principio el título de Paseo Sentimentale. Tanto el primer título como el segundo y definitivo vienen influenciados por el trabajo poético de Verlaine, de su Promenade Sentimentale incluido en el poemario, o colección de poemas, titulado Poèmes saturnianos. Es sin duda el más famoso de los cuatro movimientos de la suite (el resto son Prélude, Menuet, que son el primero y segundo y Passepied, que es el cuarto y último).

No era la primera vez que Debussy tomaba como fuente de inspiración a Verlaine ya que años antes había tomado otro poemario titulado Fêtes galantes y en donde se incluía un poema titulado también Clair de lune:

Votre âme est un paysage choisi
que vont charmant masques et bergamasques
jouant du luth et dansant et quasi
tristes sous leurs déguisements fantasques.

Tout en chantant sur le mode mineur
l’amour vainqueur et la vie opportune
ils n’ont pas l’air de croire à leur bonheur
et leur chanson se mêle au clair de lune.

Au calme clair de lune triste et beau,
qui fait rêver les oiseaux dans les arbres
et sangloter d’extase les jets d’eau,
les grands jets d’eau sveltes parmi les marbres.

año nuevo vienés III

FELIZ AÑO NUEVO A TODOS! Espero, de verdad, que este año sea lo más propicio para los deseos personales de cada uno y un año en donde la Paz y la Justicia campen a sus anchas a lo largo de toda la Tierra ( y más allá).

Bueno, hoy es el día, dentro de unas horas podremos seguir el concierto de Año Nuevo de 2011 desde Viena, pero mientras tanto, para hacer boca y seguir con las entradas de los dos días anteriores hoy vamos a hablar de los directores que han protagonizado el primer y más famoso concierto que se celebra cada año desde la capital austríaca. Porque si algo ha caracterizado este concierto aparte de su música han sido los directores encargados de “manejar” a los hombres de la Filarmónica de Viena.

Clemens Krauss fue el encargado de abrir estos conciertos, de inaugurarlos, tanto en su primera sesión de 1939 (que se celebró el 31 de diciembre, tal y como comentaba ayer), desde 1941 al 45 y posteriormente de 1948 a 1954. Fueron en total 13 ocasiones las que el ex niño cantor de Viena dirigió los valses de la familia Strauss. De 1945 a 1947, tras la entrada de los rusos en la ciudad, estuvo investigado por asociación con el nazismo, cargo del que fue exonerado y tras ese periodo volvió a la dirección hasta su muerte. Por cierto, el señor Krauss fue el último director titular de la Orquesta hasta 1933. Entre las curiosidades podemos señalar que en el primer concierto solo se interpretaron obras de Johann Strauss hijo y en el de 1945 fue donde sonó por primera vez la partitura del Danubio Azul. Bueno y ya que fue el quien introdujo esta obra en el Concierto os dejo con una grabación del Concierto de Año Nuevo 1954, el último meses antes de fallecer:

En el intervalo de la investigación sobre la connivencia de Krauss con los nazis, durante los años 1946 y 1947 fue Josef Krips, director austriaco de padres judíos. Este director fue uno de los pocos a los que se permitió seguir trabajando tran la caída del régimen nazi, ya que no dirigió durante ese periodo. Fueron por lo tanto dos, las ocasiones en que Krips dirigió a los chicos de la Filarmónica un 1 de enero. Lo poco que puedo decir de este director es que tenía un estilo irresistible a la hora de dirigir y su brío y entusiasmo pocas veces han sido igualados. Por cierto, fue este director el que introdujo por primera vez la Marcha Radetzky en el Concierto, aunque no fue hasta años más tarde cuando quedó fija en el programa (en los bises, más concretamente). Os dejo con Krips dirigiendo la orquesta en el vals Aceleraciones (Acelerationen), de Johann Strauss hijo:

Tras el fallecimiento de Krauss en 1955 llegó el que sin duda fue el director con el estilo más vienes de todos los que haya dado este concierto, Willi Boskovsky, responsable del mismo desde ese año 1955 hasta 1979. Dirigió, por lo tanto a la Filarmónica durante el Concierto de Año Nuevo la friolera de  25 ocasiones seguidas, siendo, evidentemente, el director que más veces ha dirigido el concierto. Señalar que fue primer violín de la orquesta desde 1939 hasta su retirada en 1979, siendo por lo tanto un hombre de la casa. Sus interpretaciones de las obras del concierto no eran lo que se puede decir sublimes, pero si era una auténtica delicia al más puro estilo vienés. Como curiosidad decir que este director es quien introdujo como obras “obligatorias”, las únicas que se interpretan todos los años, tanto el Danubio Azul como la Marcha Radetzky, que curiosamente se interpretan fuera de programa, siendo los dos últimos bises ofrecidos año tras año. En 1967 incluyó el vals Danubuio Azul en el programa y no en los bises, tal y como es tradicional.

Os dejo con un video del Concierto de Año Nuevo de 1974 en donde el maestro vienés dirige la conocidísima polka Ohne Sorgen, de Josef Strauss, en donde los músicos de la Orquesta ríen despreocupadamente (tal y como manda la partitura):

Desde 1980 a 1986 y posteriormente en 1994, 1996, 1999 y 2005 dirigió el Concierto Lorin Maazel, director estadounidense de origen francés y ascendencia judía, rompiéndose la tradición de directores austríacos. El director y violinista se puso al frente de la Orquesta en el Concierto del 1 de enero un total de 11 ocasiones, siendo el tercer director que más ocasiones ha dirigido el concierto tras Boskovsky y Krauss. Este director, extremadamente irregular, supo dar, no obstante, en la diana en cada ocasión que dirigió los conciertos y son muy recordadas sus interpretaciones como concertino-director de la orquesta en diferentes obras. En 1999, año del centenario de la muerte de Johann Strauss hijo, el programa estuvo casi enteramente dedicado a su obra. En 2005, rompiendo la tradición, Maazel no dirigió como final la Marcha Radetzky en señal de respeto a los fallecidos en el Tsunami del Oceano Índico ocurrido unas semanas antes, a finales de 2004.

Aquí os dejo con Maazel dirigiendo la orquesta con su violín en una interpretación de Scherz polka, de Johann Strauss, en el Concierto de 1984:

En 1987 se rompe la tradición y empieza lo que se puede denominar como época moderna del Concierto. Es en este año cuando los propios músicos de la orquesta eligen al director que les va a dirigir el 1 de enero, comenzando el desfile de directores estelares. El comienzo no pudo ser más exitoso ya que ese año fue el salzburgués Herbert von Karajan quien dirigió, unicamente ese año, el Concierto de Año Nuevo. Karajan estaba ya enfermo y anciano pero su única aparición en la Sala Dorada es una de las más recordadas de este concierto. El concierto de 1987 es quizás el más mágico de todas las ediciones y la dirección de Karajan llegó a cotas de brillantez, apasionamiento, creatividad y perfecto equilibrio entre chispa y evocación melancólica. Ese año, el director de las voces, incluyó entre las obras una partitura de Strauss hijo, la titulada Frühlingsstimmen, Voces de Primavera, interpretada por la soprano Kathleen Battle:

En 1988 y 1991 fue el turno del italiano Claudio Abbado, que pasó sin pena ni gloria por estos conciertos siendo evidente que este tipo de música y esta orquesta no son las más adecuadas para el maestro. Aún y todo su buen hacer en otros lugares y su reconocimiento mundial parece ser que fueron razones contundentes para que dirigiese el concierto en dos ocasiones. En 1991, saltándose todas las tradiciones en cuanto a compositores, dirigió la obertura de la ópera de Rossini, La Gazza Ladra, música por otro lado totalmente adecuada al espíritu de estos conciertos:

1989 y 1992 fueron los años de otro de los más recordados directores de este concierto, el alemán nacionalizado austríaco, Carlos Kleiber. El fallecido maestro no llegó a la magia de Karajan pero sus dos años son recordados por su sublime dirección, más técnica que la del director salzburgués, y más eléctricas. Su genialidad queda en los anales de estos conciertos. Es un hombre que disfrutó tremendamente al dirigir estos conciertos. Os dejo con una obra de 1992, Bauern polka, que los miembros de la orquesta y el propio director entonan con gran regocijo para el público asistente:

1990, 1995, 1998 y 2007 fueron los años del indio Zubin Mehta, un director bastante soso en estos conciertos y que aunque su valía demostrada en diferentes orquestas, como la Filarmónica de Israel, está demostrada, quedó de nuevo claro que hay directores que con la música de los Strauss y compañía tienen magia y otros no. Sus interpretaciones suenan demasiado militares, dejando atrás el aspecto festivo que esta música debiera tener. Como curiosidad decir que este director rescató, después de diez años sin actuar en el concierto, la actuación de los Niños Cantores de Viena. Les escuchamos en el concierto de 1998, el año de su vuelta con la polka Tritsch-Tratsch:

En 1993, 1997, 2000 y 2004 fue el año de Ricardo Muti, director napolitano que forma parte del llamado triunvirato que de 1993 a 2000 dirigió el concierto, junto con los ya comentados Maazel y Mehta. Su manera de dirigir la música, bastante tímida, deja un sonido pobre en una orquesta que debiera sonar mucho más festiva. Una de las pocas cosas que se le pueden atribuir a este director es la inclusión de obras casi desconocidas de los Strauss. Como claro ejemplo esta obra titulada Ritter Pazman de Strauss y Csardas:

En 2001 y 2003 le llegó el turno a Nikolaus Harnoncourt, cuyas apariciones en este concierto podrían calificarse de delicadas y sutiles. Quizás fue lo pretendido, ya que e este programa tan trillado ofrecer una interpretación diferente sin caer en la sosería o en el puro tecnicismo es bastante difícil. Los matices en las partes suaves de las partituras conseguidos por Harnoncourt pocas veces fueron escuchados en estos conciertos. No es la espectacularidad de otros años, pero es un sonido diferente, muy Harnoncourt. Os dejo el audio de la Marcha del Emperador Francisco José I, Kaiser Franz Josef I Rettungs-Jubel Marsch, en donde podréis observar suena parte de lo que hoy es el himno alemán, que entonces era el himno del Imperio Austro Húngaro.

En 2002 le llegó el turno al japonés Seiji Ozawa, que por aquel entonces se acababa de estrenar como director de la Ópera de Viena. Su presencia fue notable y se notó su saber hacer para lo bueno y para lo malo. Elegancia, fluidez y transparencia podrían ser los atributos del japonés y por otro lado fragilidad y un punto de sosería en la parte mala. Quizás fue en la polkas rápidas donde logró los mayores éxitos del concierto. Aquí os dejo un video con imágenes de la interpretación de Zivio!, de Johann Strauss hijo.

En 2006 fue el turno del letón Mariss Jansons cuya sorpresa fue la inclusión de la obertura de Las bodas de Fígaro en el año del 250 aniversario del nacimiento del genial salzburgués, Wolfgang Amadeus Mozart. Otro de los momentos estelares fue la interpretación de la polka Telephon donde al final de la partitura le sonó el móvil al propio director entre las risas complices del público. Os dejo, naturalmente, con la obertura de Mozart:

En 2008 y 2010 (el año pasado) le tocó el turno al francés octogenario Georges Prêtre que hizo las delicias del público con su alegría, entusiasmo y vitalidad. La verdad es que se le veía disfrutando el mismo de lo lindo. Quizás no tan conocido como sus predecesores, el galo cuenta con un gran carisma entre el público vienés ya que ha sido durante muchos años el titular de la “otra” orquesta, la Sinfónica. Quizás por eso le tributaron una de las mayores ovaciones de entrada que se han visto en el concierto, por su carisma y porque salió a disfrutar como un niño. Os dejo con el maestro dirigiendo la obertura de Die Fledermaus (El murciélago), opereta de Johann Strauss hijo.

En 2009 le llegó el turno a Daniel Barenboim, el genial director y pianista que desgraciadamente se empeñó en hacer que la orquesta sonase como lo que no es, un piano. Es reseñable su interpretación de Abschiedssymphonie o Sinfonía de los Adioses de Haydn en donde la orquesta literalmente se va levantando y marchándose hasta dejar solo al director. Con esta preciosa obra os dejo:

Y mañana os comentaré que ha sido del concierto de hoy, un concierto que dirigirá el austríaco Franz Welser-Möst. Veremos que tal le ha ido. Naturalmente mañana será el turno también de la Marcha Radetzky!

 

in dulci jubilo

Aunque ayer hablé largo y tendido de villancicos me guarde éste para el día de hoy. En este día de Navidad (mis mejores deseos para todos vosotros y vosotras) me gustaría traer un villancico con una gran tradición musical y popular (principalmente en Gran Bretaña y Alemania) y una melodía bellísima: In dulci jubilo, algo así como en dulce alegría (mis conocimientos de latín son bastante escasos).

En su origen este villancico consistía en un texto en donde el alemán y el latín se van alternando y cuya versión más antigua se debe al místico alemán Heinrich Seuse alrededor del año 1328. Aún y todo este texto fue musicalizado por diferentes autores desde la Edad Media. La letra fue traducida por John Mason Neale a finales del siglo XVIII y una versión inglesa fue  popularizada por el compositor Robert Lucas de Pearsall en 1837.

En cuanto a la música han sido muchos los compositores que han utilizado esta bella melodía para sus propias composiciones. En 1601 Bartolomé Gesio escribió un arreglo moderno de la melodía tradicional. Dieterich Buxtehude compuso una de sus muchas cantatas en 1683 en forma de coral para soprano, contralto y contrabajo acompañado por dos violines y bajo continuo (BuxWV 52) y como un preludio coral para órgano (BuxWV 197) en 1690. Johann Sebastian Bach utilizó esta melodía en varias ocasiones: la coral BWV 368, la composición para órgano BWV 608, como un doble canon en su Orgelbüchlein (trabajos para órgano) y las BWV 729 y BWV 751 como preludios corales. Los expertos coinciden, sin embargo, que BWV 751 es demasiado simple y natural para ser obra de Bach. BWV 729 es tradicionalmente la primera pieza de órgano al final del Festival Nine Lessons and Carols del Kings College, de Cambridge que realizan en Navidad. Esta obra fue introducida por primera vez en el servicio en 1938 por el organista Douglas Guest. También Franz Liszt incluye el villancico en su suite para piano Weihnachtsbaum en el movimiento titulado Morir Hirten an der Krippe y Norman Dello Joio utiliza el tema como base de sus Variants on a Medieval Tune, para conjunto de viento.

Finalmente esta canción, este villancico, fue versionado por Mike Olfield en su trabajo On Horseback, de 1975. Una primera versión ya había aparecido en su álbum Don Alfonso de ese mismo año. Ha aparecido en diferentes álbumes del músico inglés. La versión más conocida es la que van incluyendo y apareciendo instrumentos conforme avanza y se repite la melodía.

El villancico es conocido en Gran Bretaña e Irlanda con el título Good Christian Men Rejoice.

Os dejo con el video de la interpretación de esta canción por The Choir of King’s College, de Cambridge. Que paséis un buen día.

Y aquí tenéis la versión instrumental de Mikel Olfield:

mis favoritos y favoritas

Estas fechas navideñas si algo tienen es su íntima relación con la música. Música para celebrar, música para sentir, música alegre, música para soñar, nanas, villancicos, zambombas, panderetas, campanillas, canciones de otros siglos, música de anuncios, versiones mil… No. No soy navideño. O no por lo menos el típico navideño. Me quedo con la parte de encuentro, de buenos deseos (que espero que sean verdaderos), de celebración familiar, de reencuentro con amistades, de tradiciones, de tranquilidad, de calor hogareño. Y me quedo con la música de navidad. Con la que me gusta, claro está. Y quiero compartirla con vosotros. Son villancicos y canciones navideñas que me gustan por una u otra causa. Por su interpretación, por su versión, por su melodía, por su letra. A ver si os gustan también a vosotros.

La primera canción que me viene a la memoria cuando pienso en las navidades es Adeste Fideles. La versión más popular de este villancico que empezó a sonar en la misión portuguesa de Londres es la de John Reading, quien fuera organista de la catedral de Winchester en el siglo XVIII. Es una auténtica delicia escuchar al King´s College de Cambridge entonar este himno de alabanza en su versión inglesa, O Come, All Ye Faithful, con arreglos del director y organista Stephen Cleobury.

La siguiente canción es curiosa. Me encanta. La descubrí en el disco de The Chieftains Bells of the Dublin, un trabajo en el que recorrían la música típica de la capital irlandesa durante esta época del año. Este villancico es original del cantautor norteamericano Jackson Browne y lo hizo expresamente para el disco antes referido de 1991 y después él mismo lo incluyó en su primer trabajo recopilatorio, de 1997, llamado The Next Voice You Hear: The Best of Jackson Browne. La letra, que es por lo que traigo este villancico (la música también me parece preciosa) es diferente. Habla de las luces y las calles llenas de gente en navidad porque están dando gracias por el nacimiento de Jesús el rebelde. Dice que le llaman Príncipe de la Paz y Salvador pero quienes así le llaman han convertido sus templos de oro en guaridas de ladrones y son palabras de ese Jesús rebelde. Habla de las armas con que protegemos nuestro mundo y que una vez al año nos deseamos paz y nos acordamos de los pobres, cuando ellos están recibiendo al mismo Jesús rebelde. Finalmente pide perdón por las molestias que haya podido ocasionar lo dicho y desea alegría ofrecida desde un pagano por el nacimiento de Jesús el rebelde. Os dejo con este villancico sincero y lleno de amor. Por cierto el mismo termina con Skyline Jig, para alegrar el corazón.

El siguiente villancico es quizás uno de los más versionados por cantantes y artistas. Se trata de O Holy Night, literalmente Oh Santa Noche, que fue compuesto por Adolphe Adam en 1847 bajo el nombre de Cantique de Noël. Su delicadeza a la que hace referencia en su titulo, cómo expresar una noche tan especial, tan llena de paz y amor… es un villancico con una melodía exquisita que mece al niño recién nacido. Ya os he dicho que hay miles de versiones pero como hay que elegir una he elegido una versión soul histórica. Se trata de Aretha Franklin y Bill Preston. El video no es de muy buena calidad pero merece la pena escucharlo:

La siguiente canción no es un villancico propiamente dicho, es una nana, una canción de cuna. Se titula Haurtxo polita (niñito bonito, literalmente) aunque otras veces se puede encontrar con el título Haurtxo seaskan (El niñito en la cuna) y el autor es el compositor vasco G. Olaizola. Esta es una canción que nos cantaba de pequeños mi abuela Pilar, que era de Pamplona (de toda la vida, como ella decía) y que en Nochebuena formaba parte del repertorio de canciones sí o sí. Tiene una melodía tremendamente dulce y la letra hace referencia a una abuela que trata de dormir a su nieto (o nieta) llamándole potxolo (esta palabra tiene una difícil traducción ya que es complicado encontrar la palabra que encierre todo el significado de la misma y podría traducirse como lindo, ricura, pero dicho con mucho cariño). Aquí os dejo un video de Ainhoa Arteta junto con el Orfeón Donostiarra grabado en el centenario del propio Orfeón, en 1997. Una maravilla:

Vuelvo a otro villancico inglés, el clásico Hark the Herald Angels de cuya primera vez se tiene noticia en 1739 y cuyo autor fue Charles Wesley. Cien años después Mendelssohn utilizó esta melodía para la composición de una cantata que a su vez fue utilizada por el músico inglés William H. Cummings para adaptarle de nuevo la letra original. Esta letra hace referencia al anuncio del nacimiento de Jesús. El video que vais a ver es una gozada ya que se trata de nuevo de uno de esos coros ingleses de niños, quizás no tan conocido como el King´s College de Cambridge pero igualmente bueno. Es el St. Paul´s Cathedral Choir, de Londres.

Termino con otro villancico clásico, el titulado Joy to the World (Alegría para el mundo) que apareció por primera vez en 1719 y cuya letra es de Isaac Watts y el autor de la música es desconocido (parte podría ser de Handel, aunque no completamente). Lowell Mason a partir de la partitura antigua hizo un arreglo y adaptación resultando la melodía que hoy es conocida en medio mundo. La letra se refiere al triunfo de Dios en la Tierra por el nacimiento de su hijo. Es, por lo tanto, un himno triunfal. No tiene nada de recogimiento, pero es bellísimo. En un principio iba a poner un vídeo mucho más clásico pero resulta que me he encontrado con este otro, que quizás no tenga la calidad musical del otro (no, no la tiene) pero me ha parecido tan divertido que no me he podido resistir. ¿Finales de los 60 o ya estamos en la década de los 70? ¿Qué opináis? ¡¡¡Alegría!!!

Espero que hayáis disfrutado tanto como yo le he hecho preparando este post. ¡Tengo la garganta seca, porque no he dejado de cantar!

Os deseo que paséis una buena noche, en compañía de los vuestros y si los vuestros no están o no los tenéis cerca recordad que en estas historias estamos un montón de gente, que no nos conocemos, pero estamos. Paz en vuestros corazones.