suspense en las escaleras II

El pasado jueves hablamos de una de las escenas de la historia del cine. Cualquiera que haya visto algo de cine si le dicen la escena de las escaleras tendrá dos opciones para recordar (o bien las dos), una la de las escaleras donde es masacrado el pueblo de Odesa en El acorazado Potemkin y la otra la que vamos a comentar hoy. ¿Quién no se acuerda de la escena, la interminable escena de las escaleras de Los intocables de Eliot Ness? (en su título original se llamó The Untouchables).

El agente federal Eliot Ness (Costner) y su compañero (García) quieren arrestar al contable de Al Capone. En el guión original de David Mamet, conseguían hacerlo cuando su tren estaba saliendo de la famosa Union Station de Chicago, pero Paramount puso objeciones al presupuesto y le pidió a De Palma que lo rodara todo en el interior del edificio.

De Palma se ve a si mismo como un estilista visual al que no le importa de dónde vengan los argumentos que rueda, por lo que a menudo pide prestados elementos de sus películas. Para resolver el problema de la Union Station se sirvió de un clásico del cine mudo: El acorazado Potemkin, dirigida en 1925 por Sergei Eisenstein. El primer gran teórico del montaje utilizó, en la magnífica secuencia de la escalinata de Odesa, un montaje rápido para transmitir la intensidad de la situación (los soldados masacrando al pueblo) y para crear una serie de dramas dentro de la propia escena, incluyendo el de una madre a la que se le cae por las escaleras el cochecito de su bebé.

En la versión actualizada de Los intocables de Eliot Ness, los federales están en la estación para recibir al contable. Utilizando el montaje y la cámara lenta para dilatar el tiempo, De Palma corta entre diferentes puntos de vista y ángulos mientras esperan, lo que aumenta el suspense. Cuando se acerca ya el enfrentamiento, una mujer comienza a subir a duras penas las escaleras de la estación con un cochecito de niño, llega justo en el lugar al que está a punto de empezar el tiroteo. Ness tiene que ayudarla, pero el contable está llegando ya… Esas dos misiones del héroe, ayudar a la desconocida y atrapar al villano, simbolizan los conflictos a los que se enfrenta un violento agente de paz como él. La brillante puesta en escena de De Palma demuestra la fuerza imperecedera del robo artístico y creativo. Bien robado sea.

Esta es la escena, como podréis observar el suspense va aumentando conforme transcurre y ya antes de que empiece el tiroteo estamos, de nuevo, con el corazón en un puño: