¿felicidad? tu has asesinado mi felicidad, ¡asesino! – anna karenina

Quizás la frase más famosa de la maravillosa obra de Tolstoi, Anna Karenina, sea la que da comienzo a la novela, aquella que dice lo de Todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera y que bien podría ser el resumen de los diez últimos años de vida del escritor ruso, pero en la película dirigida por Joe Wright el londinense que ya en 2005 dirigió otro clásico de la literatura universal, Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, quizás la frase que más se me quedó grabada fue la que le dice Anna Karenina al conde Vronsky cuando, por fin, sucumbe al deseo del amor y le dice a la pregunta de si conoce la felicidad: ¿felicidad? tú has asesinado mi felicidad, ¡asesino!, sí, ¡asesino! y que esconde, a mi manera de ver, el mensaje final de esta obra: los diferentes modos de amor, el deseo, la pasión, el deber y las consecuencias de tus actos. Vayamos por partes.

annakarenina

La película de 2012 y estrenada por aquí este mismo año es la versión número 11 de la novela del escritor ruso y hasta la fecha las dos versiones anteriores más conocidas era las de 1935, dirigida por Clarence Brown y protagonizada por Greta Garbo y la de 1948, dirigida por Alexander Korda y con Vivien Leigh en el papel protagonista. En el caso de esta última versión, Wright vuelve a escoger a la protagonista de su película Orgullo y prejuicio y nominada al Óscar por esa interpretación, la también londinense Keira Knightlev. Para los dos principales protagonistas encarga la labor a un quizás algo rígido Jude Law como Alexei Alexandrovich Karenin y a un novedoso Aaron Taylor-Johnson como Conde Alexei Kirillovich Vronsky que ha reinventado totalmente el papel del seductor oficial de caballería. Son de resaltar también algunos de los personajes secundarios.

Actrices-Ana-Karenina

Lo primero que quiero decir es que quien vaya buscando el drama de la novela en esta película dudo mucho que lo encuentre y esto es así porque la historia, mucho me temo, pasa a un segundo plano dejando el protagonismo al preciosismo de la fotografía, el exquisito cuidado del vestuario o la maravillosa música de Dario Marianelli todo en torno a una espectacular coreografía y puesta en escena que no creo que deje indiferentes a nadie. No es, por lo tanto, la mejor de las versiones de la obra de Tolstoi, pero esto no quita para que el resultado sea una original adaptación del espíritu de la obra con un concepto muy particular. Los primeros compases, porque toda la película se desarrolla como si de los compases de una danza se tratase, pueden llegar a extrañar, e incluso a agobiar al espectador que le cuesta situarse, pero conforme va avanzando la cinta comprendes el juego en el que el director londinense se ha metido. El teatro, las puertas que se abren y se cierran y el tren son elementos principales de esta coreografía exquisita y totalmente delicada. Mención aparte merece la fotografía en las escenas de la estepa rusa. A todo esto hay que añadir el impresionante diseño del vestuario, obra de Jacqueline Durran, quien ya diseñase el vestuario de Orgullo y Prejuicio o Expiación (Wright).

cn_image.size.s-anna-karenina-costumes-ss

Mención aparte merece la música de Dario Marianelli el compositor italiano que ha escrito una música eminentemente cinematográfica. La música es un personaje más de la película y va desarrollando a base de valses que son utilizados casi como música del circo que representaba la sociedad aristocrática rusa de finales del XIX y en algunos momentos con fanfarrias y cantantes de la estepa rusa. El tono general de la partitura va parejo con la dramática historia, llegando a momentos de una intensidad melancólica que si la escuchas paseando bajo la lluvia corres el serio riesgo de acabar con un buen nudo en la garganta. Aconsejo, de todos modos, escuchar la música por primera vez en el transcurso de la visualización de la película para después poder disfrutarla totalmente. Os dejo con un montaje de escenas de la película con el track titulado Dance with Me. Por cierto, ¿os acordáis de aquélla otra entrada del blog en la que hablaba de un baile de la película Orgullo y prejuicio del mismo director y música del mismo compositor? Y la pregunta final, ¿cuáles son los ocho tipos de amor a los que hace referencia la novela de Tolstoi? Os cuento: Amor Escandaloso, Amor Obediente, Amor Romántico, Amor Nutriente, Amor Prohibido, Amor Puro, Amor Maternal, Amor Duradero…

Anuncios

obertura 1812

Pues resulta que a principios de los años 80 del siglo XIX Rusia estaba inmersa en diferentes celebraciones y aniversarios (me imagino que las celebraciones serían para la nobleza y poco más) entre la finalización de la catedral de Cristo el Salvador de Moscú, el vigesimoquinto aniversario de la coronación del zar Alejandro II y la Exhibición de Arte e Industria en la misma ciudad. Todas estas celebraciones estaban rodeadas de las conmemoraciones por la victoria rusa frente a las tropas napoleónicas de 1812. Así que le sugirieron a Chaikovski (Tchaikovsky en inglés y Чайковский, ahí es nada, en cirílico) que compusiese una obra para todos estos festejos. En seis semanas el compositor realizó su trabajo. La obra había sido planeada para ser interpretada en la plaza frente a la catedral, con una banda de metales acompañando a la orquesta, las campanas de la catedral y otras campanas en los alrededores tocando repiques, y salvas de artillería, disparadas con un panel eléctrico para asegurar la precisión requerida por la partitura, en la cual cada disparo debe sonar en el momento adecuado. Sin embargo este plan era muy ambicioso y no pudo ser llevado a cabo. Además, el asesinato de Alejandro II en marzo de 1881 quitó ímpetu al proyecto. En 1882, en la Exhibición de Arte e Industria, fue estrenada la Obertura con una orquestación convencional a puertas cerradas. La catedral fue inaugurada en 1883. Mientras tanto, Chaikovski le expresaba su desencanto a su protectora y mecenas, Nadezhda von Meck, diciendo que la Obertura sería “muy fuerte y ruidosa, pero carente de mérito artístico, porque la escribí sin calidez ni cariño”, sumándose así a la legión de artistas que de tiempo en tiempo han menospreciado su propia obra. Curiosamente, esta pieza es una de las obras más reconocidas de Chaikovski y uno de los trabajos más interpretados y grabados de su catálogo.

El análisis musical de esta obertura podría ser el siguiente. Consta de cinco tempos, aunque fundidos todos ellos en uno, Lento, Andante, Allegro giusto, Largo y Allegro vivace. Dieciséis disparos de cañón están escritos en la partitura. La obra comienza con una melodía religiosa de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Dios proteja a su Pueblo, ejecutada por ocho violoncellos y cuatro violas, que recuerda cómo la declaración de guerra contra Francia fue notificada al pueblo en los servicios religiosos de toda Rusia. En ocasiones esta parte de la obertura es cantada a capella por un coro. Continúa con una mezcla de melodías tradicionales   y militares, que representan la angustia creciente del pueblo ruso al saberse invadidos por el ejército francés. La pieza continúa con una marcha presentada por los metales, donde se oye cargar a los ejércitos para enfrentarse en la batalla de Borodino. Un fragmento repetitivo y triunfal del himno nacional francés, La Marsellesa, sirve para representar al ejército invasor y la victoria de Napoleón sobre los rusos. A continuación, un diminuendo en la música representa la retirada rusa, evitando la confrontación directa con las tropas francesas al tiempo que dejan tierra arrasada. Vuelve a sonar la marcha de los metales y el fragmento de La Marsellesa, para indicar la entrada de los franceses en una Moscú incendiada. El fragmento de La Marsellesa sigue sonando, ahora en diminuendo, indicando la retirada de las tropas francesas, al tiempo que un crescendo indica el asedio ruso. Cinco disparos de cañón acompañan el avance de los rusos expresado en los instrumentos de cuerda y los metales, que preparan el campo para el cierre triunfal con el contrapunto entre el leitmotiv que representa al ejército ruso y el himno imperial ruso Dios salve al Zar, apoyado por once disparos de cañón y un repique de campanas. Este final muestra un anacronismo curioso, ya que Dios salve al Zar no era en 1812 el himno ruso, sino que lo era en la época en la que Chaikovski compuso la obra. La Marsellesa tampoco lo era en la época de Napoleón.

Hoy en día para interpretar esta partitura tal y como fue escrita, incluídos los cañonazos, es necesario utilizar un cañón moderno, ya que uno del siglo XIX es impreciso a la hora de disparar y evidentemente nos e puede cargar entre cañonazo y cañonazo con el tiempo suficiente.

Entre la curiosidades a la hora de utilizar esta melodía están las siguientes:

  • El gran final se escucha en la película Help!, de Richard Lester y protagonizada por The Beatles.
  • Woody Allen utilizó esta Obertura en una escena de su película Bananas (1971).
  • Robin Williams, en El club de los poetas muertos (1989), dirigida por Peter Weir, continuamente silba parte de la melodía de esta obertura.
  • Aparece en dos episodios de la serie Los Simpson. En el capítulo Bart el temerario la Obertura 1812 es interpretada por la Banda de la Escuela Primaria de Springfield, en una versión que incluye un disparo coordinado de tres cañones y campanas. También se la puede escuchar en el episodio Lisa, la Simpson, en la escena en que Homer, Bart y Lisa miran un programa televisivo llamado “Cuando los edificios se desploman” (“When Buildings Collapse”), en cuya presentación el final de la Obertura acompaña las imágenes de casas que se derrumban con estrépito.
  • Es parte de la banda sonora de la película V de Vendetta (2006). Una grabación se escucha en el principio, cuando V hace explotar el Old Bailey, y en el final, dándole marco a la destrucción delParlamento británico.
  • La melodía característica de la carga del ejército ruso en la obra es utilizada para celebrar las victorias del equipo de fútbol FC Dinamo Moscú.

Por cierto, cualquiera que quiera imaginarse como fueron los anuncios de la guerra, las batallas, la reacción de las gentes, etc.,  puede leer una auténtica maravilla de la literatura: Guerra y paz, de Leon Tolstoi.

Os dejo con los seis últimos minutos de la película (cuidado quien no la haya visto porque se desvela el final) y en donde a partir del minuto 4:33 comienza el apoteósico final (nunca había sido tan hermoso ver volar por los aires el Parlamento inglés, Westminster,  con su Big Ben incluído) de V for Vendetta, la adaptación del comic de Alan Moore y David Lloyd. Un cómic y una película, por cierto, extraordinarios.