el divino claudio

En 1976 la BBC emitió una mini serie de trece capítulos sobre la vida del emperador Tiberio Claudio César Augusto Germánico y su familia, titulada Yo, Claudio y basada en las novelas de Robert Graves Yo, Claudio y Claudio el dios y su esposa Mesalina. Al decir de muchos es quizás la mejor producción histórica (tanto para cine, como para televisión) de la historia (y valga, en este caso, la redundancia). La serie fue escrita por Jack Pulman y protagonizada por Derek Jacobi, como Claudio, Siân Phillips, como Livia, Brian Bendito, como Augusto, John Hurt, como Calígula y Patrick Stewart, como Sejano. Todos ellos era actores de tradición shakesperiana y desconocidos en aquel momento.

El argumento es bastante sencillo (para compleja la propia familia, la dinastía Julio-Claudia). Sigue la historia de Roma, narrada por Claudio (despreciado incluso por su familia, debido a su tartamudez y torpeza física, que no mental, aunque se hiciese el tonto) ya anciano, desde Augusto (padre de su familia y de Roma entera), el emperador de Roma, tratando de encontrar un heredero, y su esposa Livia (mala malísima) conspirando durante toda la serie para elevar a su propio hijo Tiberio (qué sádico era este tío) a emperador. La serie continua por la historia de esta familia imperial durante décadas, con la conspiración de Sejano y culmina con la subida al poder de Claudio.

La serie fue producida por Joan Sullivan y Lisemore Martín, y dirigida por Herbert Sabio en los estudios de la BBC. La producción se fue retrasando debido a las complejas negociaciones entre la BBC y los titulares de derechos de autor de Alexander Kordas (propietario y fundador de Lion Films) quien tenía esos derechos después de abandonarse la versión cinematográfica de 1937. Esto dio sin embargo más tiempo al guionista Jack Pulman para escribir el guión.

La música fue compuesta por Wilfred Joseph y la serie ganó varios premios BAFTA de la Academia Británica de Cine y Televisión y Emmy norteamericanos. A lo largo de las últimas décadas esta serie ha sido parte de la multitud de listas de las mejores 100 series de televisión de todas las épocas, las producciones más queridas por los telespectadores, o cualquier otra que se le ocurra a la revista de turno.

Yo nunca he votado para una de esas listas, pero os aseguro que en la mía propia esta serie ocupa uno de los primeros puestos en mi ranking. Una serie con una cuidada producción, una interpretación buenísima y una historia apasionante. Si tenéis oportunidad conseguirla por ahí y verla y disfrutar. Yo me acuerdo que la primera vez que la vi la veía en mi iPod, con su pantallita, y gocé como un enano. Luego la pude ver en pantalla grande y volví a gozar.

Bueno, os dejo con el comienzo de la serie, con esa serpiente (y en esa familia hubo muchas) que va avanzando poco a poco:

memorias de un clásico

Está entre mis libros de cabecera. Lo he leído varias veces. Cada vez que lo leo disfruto más y más. Todas las veces son diferentes y en todas encuentro algo nuevo, en la historia, en el personaje, en el amado, en los escenarios, en la filosofía del libro y en la del mismo emperador. Memorias de Adriano es un libro que leí por primera vez con 17 o 18 años, no lo recuerdo bien, y en aquel momento me impactó y mucho. Posteriormente lo he releído varias veces y es de esos libros a los que les coges el gusto. ¡Y ha sido tan diferente cada vez! Unas veces te quedas más con la parte filosófica, en otras ocasiones con la historia de amor, en otras con las vivencias de un hombre de estado, en otras es la enfermedad, la soledad.

No es un libro fácil de leer, es verdad, pero a nada que le coges el ritmo lo devoras. La historia de amor de Adriano y Antinoo es una de las más bellas historias de amor de toda la literatura (y desde luego de la historia) aunque curiosamente no ocupa más que una tercera parte de la obra, una historia que marca todo el libro. Este es otro de esos libros que me han dado el gusto por lo clásico.

Si alguna vez estáis en Paris, en el Louvre, no dejéis de visitar las salas de esculturas greco-romanas ( como para estar todo un día extasiándote) y descubriréis la cantidad de bustos y esculturas de cuerpo entero dedicadas a Antinoo que hay. No son más que una mínima parte de la producción que mandó realizar en vida Adriano (después de la muerte de Adriano se realizaron también bastantes obras) , convirtiendo a Antinoo en un dios.

Por cierto, Marguerite Yourcenar, la escritora belga, autora de la obra, escribió la novela basándose en la existencia de una autobiografía de Adriano ya perdida. La publicó en 1951 y desde entonces ha cosechado innumerables alabanzas. La traducción al castellano la hizo Julio Cortázar, la cual es otra maravilla en si. Es una obra que más tarde o más temprano (¡qué miedo!) acabará convertida en película de cine (irremediablemente). Espero que sea digna de la obra literaria (y no vaya a parar a las adaptaciones cinematográficas para tirar a la basura). Uno de los proyectos más serios para hacer la adaptación es la del director John Boorman. Se hablaba de Antonio Banderas para encarnar a Adriano (no coment).

Animula vagula, blandula,

Hospes comesque corporis,

Quae nunc abibis in loca

Pallidula, rigida, nudula,

Nec, ut solis, dabis iocos…

P. AELIUS HADRIANUS, Imp.

pues comamos recemos y amemos!

La semana pasada, el sábado, llevaba toda la tarde en casa, leyendo, preparando unas entradas para el blog, contestando algunos mails pendientes, ordenando el escritorio, la verdad es que estaba a gusto y en esto me llamó una amiga para ir al cine a la segunda sesión. Yo, a decir verdad, no es que tuviese muchas ganas de salir de casa pero como al día siguiente me iba todo el día afuera e iba a acostarme pronto decidí estirar las piernas. No tenía ni idea qué película podríamos ver (mi amiga me dijo que echara un ojo a la cartelera) así que me revisé las películas y llegué a la conclusión de que no tenía ninguna en especial que quisiese ver (alguna si, el cine francés me chifla, pero mi amiga pasa millas de los franchutes). Lo único claro que tenía era que debía ser una película de la que saliese sin mayores preocupaciones. Ni mucho menos pensaba en una película de esas que sales diciendo, mmm, qué a gusto!

Llegamos al cine y mi amiga decidió por mi. Come, reza, ama, con Julia Roberts y Javier Bardem (eso pensaba yo, porque el de los huevos de oro sale en los quince últimos minutos). Aun así la perspectiva de ver a la maravillosa Julia, a su desbordante cara (sonrisa incluída) y a sus kilométricas piernas me facilitaron el tema.

New York. Resulta que Liz es una mujer de hoy en día que después de divorciarse (y después de una aventurilla con un criajo hippie) decide tomarse un año sabático para buscar su equilibrio personal. Esto le lleva a irse a Italia, a Roma concretamente (Dios cómo me gusta esta ciudad!!!!) en donde goza comiendo y aprendiendo italiano (con un profesor con el que se podría aprender de todo). Después de hacer una auténtica familia romana se va a la India a un centro de oración y meditación para seguir buscando su centro universal. Se hace colega de un tipo que después de pasarlas canutas está intentando salir del agujero y asiste a una boda india (qué color y qué luz!). De allí parte a Bali donde un tiempo atrás le habían pronosticado que encontraría el amor. Y en Bali ama.

No me lo esperaba y ha sido una de esas películas (simples y sin grandes complicaciones) de las que sales a gusto… con ganas de comerte un buen plato de spagettis, ponerte un rato en plan yoga con unas velas en casa y con unas ganas extraordinarias de irte a Bali a encontrarte con Javier Bardem.

* La escena de la entrada en el bar de Julia en donde se encuentra con su ligue veinteañero parece un anuncio de cerveza.

* La escena en donde se explica que el italiano no solo se habla con la voz si no que también se habla con los gestos y los diferentes significados que éstos tienen es divertidísima.

* La fotografía del ganador del Oscar en dos ocasiones, Robert Richardson, es bellísima.

* La música de toda la película es una maravilla. Gato Barbieri, Mozart, Neil Young, y música brasileña para el final de la película (Joao y Bebel Gilberto). La banda sonora está compuesta por el oscarizado Dario Marianelli.

Aquí os dejo el enlace con una página web (blog El bazar del espectáculo cine) que yo creo que tiene toda la información posible sobre esta película.

Y aquí el trailer:

Anda! La madre no ha aparecido por ningún lado en la película que he visto!!!!