año nuevo vienés IV

Por fin pudimos ver y escuchar el Concierto de Año Nuevo 2011 con la extraordinaria Orquesta Filarmónica de Viena que interpretó un programa tradicional con algunas obras menos conocidas y dirigidos por el flamante director de la Staatsoper, la Ópera Estatal de Viena, Franz Welser-Möst.

Franz Leopold Maria Möst nació en Linz, Austria y estudió bajo la dirección del compositor Baldiuim Sulzer. Durante su juventud en Linz, estudió violín, y desarrolló bastante interés en dirigir. Después de resultar herido en un accidente de coche que le produjo problemas nerviosos, dejó sus estudios de violín y se dedicó por completo a los estudios de dirección. En 1985, Möst asumió el nombre de Welser-Möst en honor a su mentor, el Barón Andreas von Benningsen de Liechtenstein, rindiendo homenaje a la ciudad de Wels, donde creció. En 1986, fue adoptado por von Bennigsen; y en 1992, Welser-Möst se casó con la ex esposa de von Benigssen, Angelika (vaya culebrón!). Su debut se produjo en el Festival de Salzburgo en 1985, y después con la Orquesta Filarmónica de Londres en 1986. Durante los primeros cinco años de su carrera realizó colaboraciones como director invitado en diferentes orquestas: su debut americano con la Orquesta Sinfónica de Saint Louis en 1989, actuaciones con las orquestas de Atlanta, Boston, Nueva York, Chicago, además de frecuentes actuaciones con la Filarmónica de Londres. En 1990 se convirtió en director principal de la London Philharmonic Orchestra. Su mandato al frente de la LPO fue controvertido, debido a que los críticos de Londres le pusieron el sobrenombre de “Frankly Worse than Most” (francamente peor que la mayoría). Concluyó su mandato al frente de la LPO en 1996. De 1995 a 2000, fue director musical de la Opernhaus de Zürich. Mientras estuvo allí, condujo 27 nuevas obras así como numerosas reposiciones. Sus mayores éxitos incluyen el ciclo de El Anillo del Nibelungo. Se convirtió en director general de la Opernhaus (la Ópera en castellano) de Zürich en septiembre de 2005, puesto que debería haber tenido hasta 2011, sin embargo lo dejó en julio de 2008. Welter-Möst se convirtió en director de la Cleveland Orchestra en la temporada 2002-2003, con un contrato inicial de 5 años. Al final de su primera temporada, se amplió su contrato por 5 años más. En junio de 2008, la orquesta anunció otra ampliación del contrato hasta la temporada 2017-2018. El 6 de junio de 2007, el gobierno austriaco anunció el nombramiento de Welter-Möst como director musical (Generalmusikdirektor) de la Staatsoper (Ópera Estatal de Viena), empezando en septiembre de 2010, junto con Dominique Meyer como director (Staatsoperndirektor). Möst debutó en la Staatsoper en 1987, tomando el relevo de Claudio Abbado en l’italiana in Algeri de Rossini. Sin embargo le llevó más de 10 años volver a la Ópera Estatal para dirigir Tristán e Isolda de Richard Wagner.

Bueno, conocido ya el director, pasamos al programa del concierto (que lo tenéis íntegro al comienzo de esta entrada). El repertorio de este 1 de enero se centró, como de costumbre, en valses de Johann Strauss hijo, además de dos piezas de su padre, una de su hermano Josef Strauss y un vals de Josef Lanner.

Este fue el comienzo del programa:

Clemens Hellsberg, el violinista que preside la Filarmónica de Viena, señaló que este año al elegir las piezas musicales se le dio un lugar importante a España como fuente de inspiración, con la Spanischer Marsch (Marcha española) de Johann Strauss, el Cachucha Galopp y también una Danza Gitana del ballet Die Perle von Iberien (La Perla de Iberia) de Joseph Hellmesberger.

Y dado que en 2001 se conmemora el bicentenario del nacimiento de Franz Liszt, por primera vez se pudo escuchar una de sus composiciones, el diabólico Mepphisto Walzer I (Vals de Mefisto I).

Aquí tenéis la interpretación de una de esas piezas que tanto gustan a los miembros de la Filarmónica:

En cuanto a los ballets este año el coreógrafo fue Jean Guillaume Bart, con vestuario y escenografía de Johan Engels. En el elenco del Ballet de la Ópera Estatal de Viena actuó como solista la bailarina rusa Maria Yakovleva, acompañada del albanés Eno Peci. Ambos bailaron al compás de los valses con que inician el Año Nuevo todos los vieneses y el resto del mundo.

En fin, el estilo austero y templado del maestro austríaco estuvo presente acompañando a un auténtico dominio de esa especie de dialecto vienés que los virtuosos de la Filarmónica tienen a la hora de interpretar estas piezas de valses, polkas y demás. En la primera parte destacaron Amazonen Polka y Debut Quadrille con la que Johann Strauss hijo se presentó por primera vez al público en 1844, en el Casino Dommayer de Viena, con apenas 19 años, antes de pasar a la historia como “el rey del vals”. El hecho de elegir algunas piezas con una clara referencia española a venido de la atracción que muchos músicos austríacos han tenido por España, en palabras del presidente de la Filarmónica. Las giras de los Strauss por la península Ibérica inspiró al “rey del vals” para componer la Marcha Española, y a su padre el Cachucha-Galopp, obligando a los percusionistas de la orquesta a aprender a tocar las castañuelas. Además de estas dos obras que reflejan el carácter hispánico, los filarmónicos interpretaron también, con pandereta, la danza gitana, del ballet La Perla de Iberia, de Joseph Hellmesberger.

Aquí tenéis dicha danza:

También Hungría, que asumió ayer la presidencia rotativa de la Unión Europea, estuvo presente en el Csárdás (baile magiar) de la ópera cómica Ritter Pasman, de Johann Strauss. Y con el Vals Mephisto I de Franz Liszt, este concierto abrió el año de jubileo de ese compositor húngaro, pues en 2011 se celebra el bicentenario de su nacimiento.

La versión televisada, filmada por la cadena estatal austríaca ORF, mostró imágenes del Palacio de Schönbrunn de Viena, la antigua residencia veraniega de la Corte de los Habsburgo, cuando la orquesta tocó el vals Die Schönbrunner (Los de Schönbrunn) de Josef Lanner. Además, como es habitual, tres piezas fueron acompañadas por danzas interpretadas por miembros del Ballet de la Ópera de Viena, con las salas, pasillos y escaleras de la Ópera de Viena, así como los aposentos del nevado Palacio Laudon, como escenarios.

Y al compás del famoso vals El Danubio Azul, interpretado fielmente como segunda propina tras el final del programa oficial, bailaron ocho alumnos del citado ballet, aún adolescentes, en el vestíbulo del Musikverein, antes de sorprender al público entrando en la sala del concierto, copiosamente adornada con flores donadas por la ciudad italiana de San Remo. En el siguiente video podeis observar el tradicional comienzo del vals interrumpido por los aplausos del público, la felicitación del director y orquesta y la interpretación del famosísimo vals bailado por cuatro parejas de bailarines. La verdad es que fue precioso.

Como todos los años, el concierto concluyó con la Marcha de Radetzky, acompañada por las palmas del público, dirigidas por Welser-Möst para mantener hasta el final su propio estilo controlado, y las sonrisas, desde el palco presidencial, del jefe de Estado de Austria, Heinz Fischer, con su huésped, el emir de Catar, el jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, y sus respectivas esposas. El público japonés tampoco faltó a la cita. Este año el concierto fue retransmitido en directo a 70 países. Os dejo con la famosa marcha, las palmas y el comedido (y soso) Welser-Möst.

Por cierto, desde el año pasado la orquesta cuenta con una violinista entre sus miembros. Los tiempos avanzan!

 

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año nuevo vienés III

FELIZ AÑO NUEVO A TODOS! Espero, de verdad, que este año sea lo más propicio para los deseos personales de cada uno y un año en donde la Paz y la Justicia campen a sus anchas a lo largo de toda la Tierra ( y más allá).

Bueno, hoy es el día, dentro de unas horas podremos seguir el concierto de Año Nuevo de 2011 desde Viena, pero mientras tanto, para hacer boca y seguir con las entradas de los dos días anteriores hoy vamos a hablar de los directores que han protagonizado el primer y más famoso concierto que se celebra cada año desde la capital austríaca. Porque si algo ha caracterizado este concierto aparte de su música han sido los directores encargados de “manejar” a los hombres de la Filarmónica de Viena.

Clemens Krauss fue el encargado de abrir estos conciertos, de inaugurarlos, tanto en su primera sesión de 1939 (que se celebró el 31 de diciembre, tal y como comentaba ayer), desde 1941 al 45 y posteriormente de 1948 a 1954. Fueron en total 13 ocasiones las que el ex niño cantor de Viena dirigió los valses de la familia Strauss. De 1945 a 1947, tras la entrada de los rusos en la ciudad, estuvo investigado por asociación con el nazismo, cargo del que fue exonerado y tras ese periodo volvió a la dirección hasta su muerte. Por cierto, el señor Krauss fue el último director titular de la Orquesta hasta 1933. Entre las curiosidades podemos señalar que en el primer concierto solo se interpretaron obras de Johann Strauss hijo y en el de 1945 fue donde sonó por primera vez la partitura del Danubio Azul. Bueno y ya que fue el quien introdujo esta obra en el Concierto os dejo con una grabación del Concierto de Año Nuevo 1954, el último meses antes de fallecer:

En el intervalo de la investigación sobre la connivencia de Krauss con los nazis, durante los años 1946 y 1947 fue Josef Krips, director austriaco de padres judíos. Este director fue uno de los pocos a los que se permitió seguir trabajando tran la caída del régimen nazi, ya que no dirigió durante ese periodo. Fueron por lo tanto dos, las ocasiones en que Krips dirigió a los chicos de la Filarmónica un 1 de enero. Lo poco que puedo decir de este director es que tenía un estilo irresistible a la hora de dirigir y su brío y entusiasmo pocas veces han sido igualados. Por cierto, fue este director el que introdujo por primera vez la Marcha Radetzky en el Concierto, aunque no fue hasta años más tarde cuando quedó fija en el programa (en los bises, más concretamente). Os dejo con Krips dirigiendo la orquesta en el vals Aceleraciones (Acelerationen), de Johann Strauss hijo:

Tras el fallecimiento de Krauss en 1955 llegó el que sin duda fue el director con el estilo más vienes de todos los que haya dado este concierto, Willi Boskovsky, responsable del mismo desde ese año 1955 hasta 1979. Dirigió, por lo tanto a la Filarmónica durante el Concierto de Año Nuevo la friolera de  25 ocasiones seguidas, siendo, evidentemente, el director que más veces ha dirigido el concierto. Señalar que fue primer violín de la orquesta desde 1939 hasta su retirada en 1979, siendo por lo tanto un hombre de la casa. Sus interpretaciones de las obras del concierto no eran lo que se puede decir sublimes, pero si era una auténtica delicia al más puro estilo vienés. Como curiosidad decir que este director es quien introdujo como obras “obligatorias”, las únicas que se interpretan todos los años, tanto el Danubio Azul como la Marcha Radetzky, que curiosamente se interpretan fuera de programa, siendo los dos últimos bises ofrecidos año tras año. En 1967 incluyó el vals Danubuio Azul en el programa y no en los bises, tal y como es tradicional.

Os dejo con un video del Concierto de Año Nuevo de 1974 en donde el maestro vienés dirige la conocidísima polka Ohne Sorgen, de Josef Strauss, en donde los músicos de la Orquesta ríen despreocupadamente (tal y como manda la partitura):

Desde 1980 a 1986 y posteriormente en 1994, 1996, 1999 y 2005 dirigió el Concierto Lorin Maazel, director estadounidense de origen francés y ascendencia judía, rompiéndose la tradición de directores austríacos. El director y violinista se puso al frente de la Orquesta en el Concierto del 1 de enero un total de 11 ocasiones, siendo el tercer director que más ocasiones ha dirigido el concierto tras Boskovsky y Krauss. Este director, extremadamente irregular, supo dar, no obstante, en la diana en cada ocasión que dirigió los conciertos y son muy recordadas sus interpretaciones como concertino-director de la orquesta en diferentes obras. En 1999, año del centenario de la muerte de Johann Strauss hijo, el programa estuvo casi enteramente dedicado a su obra. En 2005, rompiendo la tradición, Maazel no dirigió como final la Marcha Radetzky en señal de respeto a los fallecidos en el Tsunami del Oceano Índico ocurrido unas semanas antes, a finales de 2004.

Aquí os dejo con Maazel dirigiendo la orquesta con su violín en una interpretación de Scherz polka, de Johann Strauss, en el Concierto de 1984:

En 1987 se rompe la tradición y empieza lo que se puede denominar como época moderna del Concierto. Es en este año cuando los propios músicos de la orquesta eligen al director que les va a dirigir el 1 de enero, comenzando el desfile de directores estelares. El comienzo no pudo ser más exitoso ya que ese año fue el salzburgués Herbert von Karajan quien dirigió, unicamente ese año, el Concierto de Año Nuevo. Karajan estaba ya enfermo y anciano pero su única aparición en la Sala Dorada es una de las más recordadas de este concierto. El concierto de 1987 es quizás el más mágico de todas las ediciones y la dirección de Karajan llegó a cotas de brillantez, apasionamiento, creatividad y perfecto equilibrio entre chispa y evocación melancólica. Ese año, el director de las voces, incluyó entre las obras una partitura de Strauss hijo, la titulada Frühlingsstimmen, Voces de Primavera, interpretada por la soprano Kathleen Battle:

En 1988 y 1991 fue el turno del italiano Claudio Abbado, que pasó sin pena ni gloria por estos conciertos siendo evidente que este tipo de música y esta orquesta no son las más adecuadas para el maestro. Aún y todo su buen hacer en otros lugares y su reconocimiento mundial parece ser que fueron razones contundentes para que dirigiese el concierto en dos ocasiones. En 1991, saltándose todas las tradiciones en cuanto a compositores, dirigió la obertura de la ópera de Rossini, La Gazza Ladra, música por otro lado totalmente adecuada al espíritu de estos conciertos:

1989 y 1992 fueron los años de otro de los más recordados directores de este concierto, el alemán nacionalizado austríaco, Carlos Kleiber. El fallecido maestro no llegó a la magia de Karajan pero sus dos años son recordados por su sublime dirección, más técnica que la del director salzburgués, y más eléctricas. Su genialidad queda en los anales de estos conciertos. Es un hombre que disfrutó tremendamente al dirigir estos conciertos. Os dejo con una obra de 1992, Bauern polka, que los miembros de la orquesta y el propio director entonan con gran regocijo para el público asistente:

1990, 1995, 1998 y 2007 fueron los años del indio Zubin Mehta, un director bastante soso en estos conciertos y que aunque su valía demostrada en diferentes orquestas, como la Filarmónica de Israel, está demostrada, quedó de nuevo claro que hay directores que con la música de los Strauss y compañía tienen magia y otros no. Sus interpretaciones suenan demasiado militares, dejando atrás el aspecto festivo que esta música debiera tener. Como curiosidad decir que este director rescató, después de diez años sin actuar en el concierto, la actuación de los Niños Cantores de Viena. Les escuchamos en el concierto de 1998, el año de su vuelta con la polka Tritsch-Tratsch:

En 1993, 1997, 2000 y 2004 fue el año de Ricardo Muti, director napolitano que forma parte del llamado triunvirato que de 1993 a 2000 dirigió el concierto, junto con los ya comentados Maazel y Mehta. Su manera de dirigir la música, bastante tímida, deja un sonido pobre en una orquesta que debiera sonar mucho más festiva. Una de las pocas cosas que se le pueden atribuir a este director es la inclusión de obras casi desconocidas de los Strauss. Como claro ejemplo esta obra titulada Ritter Pazman de Strauss y Csardas:

En 2001 y 2003 le llegó el turno a Nikolaus Harnoncourt, cuyas apariciones en este concierto podrían calificarse de delicadas y sutiles. Quizás fue lo pretendido, ya que e este programa tan trillado ofrecer una interpretación diferente sin caer en la sosería o en el puro tecnicismo es bastante difícil. Los matices en las partes suaves de las partituras conseguidos por Harnoncourt pocas veces fueron escuchados en estos conciertos. No es la espectacularidad de otros años, pero es un sonido diferente, muy Harnoncourt. Os dejo el audio de la Marcha del Emperador Francisco José I, Kaiser Franz Josef I Rettungs-Jubel Marsch, en donde podréis observar suena parte de lo que hoy es el himno alemán, que entonces era el himno del Imperio Austro Húngaro.

En 2002 le llegó el turno al japonés Seiji Ozawa, que por aquel entonces se acababa de estrenar como director de la Ópera de Viena. Su presencia fue notable y se notó su saber hacer para lo bueno y para lo malo. Elegancia, fluidez y transparencia podrían ser los atributos del japonés y por otro lado fragilidad y un punto de sosería en la parte mala. Quizás fue en la polkas rápidas donde logró los mayores éxitos del concierto. Aquí os dejo un video con imágenes de la interpretación de Zivio!, de Johann Strauss hijo.

En 2006 fue el turno del letón Mariss Jansons cuya sorpresa fue la inclusión de la obertura de Las bodas de Fígaro en el año del 250 aniversario del nacimiento del genial salzburgués, Wolfgang Amadeus Mozart. Otro de los momentos estelares fue la interpretación de la polka Telephon donde al final de la partitura le sonó el móvil al propio director entre las risas complices del público. Os dejo, naturalmente, con la obertura de Mozart:

En 2008 y 2010 (el año pasado) le tocó el turno al francés octogenario Georges Prêtre que hizo las delicias del público con su alegría, entusiasmo y vitalidad. La verdad es que se le veía disfrutando el mismo de lo lindo. Quizás no tan conocido como sus predecesores, el galo cuenta con un gran carisma entre el público vienés ya que ha sido durante muchos años el titular de la “otra” orquesta, la Sinfónica. Quizás por eso le tributaron una de las mayores ovaciones de entrada que se han visto en el concierto, por su carisma y porque salió a disfrutar como un niño. Os dejo con el maestro dirigiendo la obertura de Die Fledermaus (El murciélago), opereta de Johann Strauss hijo.

En 2009 le llegó el turno a Daniel Barenboim, el genial director y pianista que desgraciadamente se empeñó en hacer que la orquesta sonase como lo que no es, un piano. Es reseñable su interpretación de Abschiedssymphonie o Sinfonía de los Adioses de Haydn en donde la orquesta literalmente se va levantando y marchándose hasta dejar solo al director. Con esta preciosa obra os dejo:

Y mañana os comentaré que ha sido del concierto de hoy, un concierto que dirigirá el austríaco Franz Welser-Möst. Veremos que tal le ha ido. Naturalmente mañana será el turno también de la Marcha Radetzky!

 

año nuevo vienés II

En este último día del año 2010 seguimos con la serie de entradas dedicadas al Concierto de Año Nuevo que anualmente ofrece todos los 1 de enero la Orquesta Filarmónica de Viena.

Tal  como comentaba ayer el repertorio que ofrece la magnífica orquesta es este concierto está compuesto por obras de la familia Strauss en su mayoría y algunos otros compositores austríacos y alemanes de los que excepcionalmente se interpretan obras como Offenbach, Ziehrer, Lanner, Schubert, Hellmesberger, von Suppe, Weiber y en los últimos años Mozart o Brahms. El caracter de las obras interpretadas son casi exclusivamente valses, polkas, marchas, galopes, cuadrillas y de vez en cuando alguna obertura de opereta e incluso de ópera.

El vals es ese elegante baile a ritmo lento que se popularizó en Viena a finales del XVIII y después en París y el resto de Europa en el siglo XIX y que es originario del Tirol por el siglo XII (en lo que a ritmo se refiere). La palabra vals viene del alemán walzen, girar. La característica principal de esta danza es su compás de 3/4 y su ritmo puede variar de más lento (como era antiguamente) a más rápido.

La polka ( o polca) es una danza popular originaria de Bohemia y que surgió a principios del siglo XIX. Su forma, en este caso, deriva del minuetto y tiene un compás de 2/4 siendo interpretada y bailada a un ritmo bastante más rápido que el vals. Su ritmo rápido hizo que se popularizase rápidamente no solo en Europa si no en América.

La marcha es una composición musical que está catalogada como danza andada. Esto es, es una danza para ser bailada mientras se anda, para llevar el ritmo de los pies mientras se anda, para marchar, de ahí su nombre. Normalmente regula el paso de un grupo de personas, es decir, se baila en grupo. Su ritmo puede variar aunque normalmente tiene un ritmo fácil y cómodo. Normalmente las marchas eran “interpretadas” por ejércitos, las llamadas marchas militares y en este caso el número de pasos a dar mientras se marcha puede variar ostensiblemente según el ritmo de la partitura.

El galope está considerada una marcha para caballería o un tipo de danza que se podría bailar siguiendo el ritmo y los pasos de una polka pero a un ritmo mucho más trepidante (de ahí lo de galope).

Cuadrilla es una composición musical de origen francés y que podría venir de las antiguas contradanzas europeas. Es una danza que se baila entre varias parejas, normalmente dos, en cuadrado, de ahí el nombre cuadrilla.

Estos son el tipo de obras con las que normalmente nos deleitan los miembros de la orquesta vienesa. ¿Pero qué sabemos de los compositores? Ahí los detalles los daremos en exclusividad sobre una familia, una saga: los Strauss. La dinastía estaba compuesta por Johann Strauss y sus hijos Johann, Josef y Eduard.

Johann Strauss, padre. A este compositor vienés se le debe, junto con el compositor Josef Lanner, la popularidad de los valses vieneses. Después de aprender a tocar el violín formó un cuarteto, junto a Lanner y los hermanos Drahanek, conocido como Cuarteto Lanner y que después fue ampliado a orquesta. En 1825 decidió formar su propia orquesta, la Orquesta Strauss y empezó a componer valses y otras obras musicales. Viajó mucho con su orquesta, haciendo grandes giras e incluso interpretó algunos valses tras la ceremonia de coronación de la reina Victoria de Inglaterra. Llegó a ser el Director Musical del Baile de la Corte, nombrado por Fernando I. Sus obras más populares son la Marcha Radetzky y el vals Lorelei Rhein Klänge op. 154.

Y naturalmente aquí tenéis el video de la más popular y conocida de las obras de Strauss padre, la Marcha Radetzky, dirigida el año pasado por un pletórico y divertido Georges Prêtre, que a sus 85 años se lo pasó en grande dirigiendo el concierto del 1 de enero de 2010. Podréis observar que el director francés dio la entrada a la marcha desde un lateral indicando al tambor que comenzase a tocar:

 

Johann Strauss II, hijo. El rey del vals. Así es como era conocido el hijo mayor de Johann Strauss, Johann Strauss hijo. Gracias a el el vals dejó de ser una danza campesina para pasar a ser un baile en la corte de los Habsburgo. Fue gracias a su madre que Johann pudo realizar su estudios de música, ya que su padre estaba totalmente en contra. El mismo día que su madre solicitaba el divorcio de su padre se presentó ante las autoridades vienesas para actuar en público.

Strauss hijo encontró muchas dificultades en sus primeros años como músico, pero pronto ganó audiencia amante de la música, tras haber aceptado comisiones para actuar fuera de Viena. El enfrentamiento entre padre e hijo fue público, notorio y del cual se hicieron eco los medios de la época. Viena fue asolada por una revolución burguesa el 24 de febrero de 1848, y la rivalidad entre padre e hijo se hizo mucho más evidente. En ese momento el hijo se hizo partidario de los revolucionarios lo que profesionalmente no le vino nada bien ya que, naturalmente, la realeza austriaca le negó sus favores, las autoridades vienesas le llegaron a detener por interpretar la Marsellesa de lo cual finalmente fue absuelto. Cuando en 1849 Johann Strauss padre murió, el hijo decidió fusionar su orquesta con la de su progenitor y tras la llegada al poder de Francisco José I se congratuló con la realeza componiendo diferentes obras en su honor. Fue autor de diversas operetas entre las cuales está la más famosa de ellas y cuya obertura se ha tocado en innumerables ocasiones en el Concierto de Año Nuevo. Hablamos de la opereta El Murciélago (Die Fledermaus). Entre sus valses están El bello Danubio azul, el titulado Vino, mujeres y canciones, o el Vals del Emperador. Entre las polkas son famosas Polka AnnaTritsch-Tratsch o Champagne Polka. Sus marchas fueron también muy famosas y suelen ser interpretadas habitualmente el 1 de enero.

Os dejo con el que sea quizás su vals más famoso y protagonista de uno de los bises fijos del Concierto de Año Nuevo ofrecido por la Orquesta Filarmónica de Viena. El bello Danubio azul es una de la dos piezas fijas en el programa y curiosamente esto está mal dicho, ya que no forma parte del programa propiamente dicho, si no de los bises. Siempre se ofrecen tres bises, el primero a elección del director, el segundo este que comentamos y el tercero la Marcha Radetzky. El vals suele comenzar en los primeros compases para ser interrumpido por el público. En ese momento el director y la orquesta felicitan el año nuevo y ofrecen sus deseos al mundo entero y después comienzan de nuevo con el vals. Con ustedes Daniel Baremboim. Añadir que este vals suele ser interpretado también por el Ballet de la Ópera Estatal de Viena:

Josef Strauss fue el hermano que nunca quiso ser músico, pero por los avatares del destino tuvo que suplir momentaneamente como maestro de capilla a su hermano Johann que había vuelto extenuado de una de sus giras. Estas suplencias fueron siendo cada vez más regulares y finalmente tomó clases de composición y aprendió a tocar el violín (me imagino que también lo llevaba en la sangre porque a mi me dicen ahora que tengo que aprender a tocar el violín para suplir a mi hermano músico y creo yo que no lograría ni la escala).

Sus composiciones tienen, en comparación con los trabajos de su hermano, un cierto tono melancólico. Entre sus valses más famosos está Delirienwalzer y su polka más famosa es la Pizzicato Polka, que se interpreta pellizcando las cuerdas de los violines, violas, violonchelos y bajos. Una auténtica delicia que compuso junto a su hermano Johann. En 1987 ocurrió algo prodigioso en la historia del Concierto de Año Nuevo ofrecido por la Orquesta Filarmónica de Viena. Por primera vez un director ajeno a la orquesta era elegido (por los miembros de la orquesta) para dirigirles el 1 de enero. Aquel año fue el maestro Herbert von Karajan y su primera obra tras el descanso fue, precisamente, Pizzicato Polka. Nos descubrimos ante un Karajan ya cansado y mayor, pero director de genio todavía:

Si Johann fue el rey del vals y Josef el que no tenía intención de ser músico, Eduard fue el hermano de las polkas rápidas, pero sobre todo el reconocido director de orquesta. Edi, tal y como era conocido en su familia, fue compositor y director de la orquesta familiar, muy querido en su época por los vieneses y su estilo puede decirse que era propio, sin notarse influencia de ninguno de sus dos hermanos.

Al morir su hermano Johann en 1901 decidió disolver la Orquesta Strauss y se dedicó a escribir sus memorias. Entre sus polkas rápidas, las llamadas polka-schnell, las más famosas quizás sean Bahn FreiAusser Rand und BandOhne Bremse.

Vamos a ver una interpretación del Concierto de 2006 dirigido por el letón Mariss Jansons y titulada Telephone (tal cual, Teléfono). Atención al final porque es una de las pocas veces en que el público asistente a un concierto puede sonreír por lo que pasa:

Y con esto terminamos el repaso a la familia Strauss ya que al resto de compositores de los que se tocan algunas piezas no daremos mayor relato, ya que es excepcional su inclusión en el programa del 1 de enero.

Mañana, 1 de enero de 2011, podréis, si queréis, visitar el blog y disfrutar con el relato de los directores que han pasado por el Concierto y sus diferentes anécdotas. Y sobre todo, disfrutad del Concierto, dirigido este año por el austríaco Franz Welser-Möst.

año nuevo vienés I

Comienzan hoy una serie de entradas que nos servirán para despedir este 2010 y comenzar el nuevo año 2011. Desde el 30 de diciembre al 2 de enero vamos a pasearnos entre valses, polkas, marchas y ritmos galopantes vieneses. Comienzan hoy una serie de cuatro entradas dedicadas al Concierto de Año Nuevo que anualmente se celebra el 1 de enero desde la Wiener Musikverein de la capital austríaca y que interpretan los músicos de la Wiener Philharmoniker (Orquesta Filarmónica de Viena).

La llamada Sala Dorada que alberga el que, seguramente, es el concierto de música clásica más famoso del mundo, está en el edificio Wiener Musikverein que es la sede de la Wiener Philharmoniker. Este edificio fue inaugurado el 6 de enero de 1870 y es considerada una de las tres salas de conciertos con mejor acústica del mundo (las otras dos son la Symphony Hall de Boston y el Concertgebouw de Ámsterdam). La sala de conciertos fue construida por la Gesellschaft der Musikfreunde (Sociedad de Amigos de la Música). El lugar en el que se encuentra fue donado por el Emperador Francisco José I y al cabo de poco tiempo, el edificio recibió el nombre de Musikverein (club de música). La Goldener Saal (Sala Dorada, literalmente Sala de oro) tiene 48 metros de longitud, 19 de anchura y 18 de altura y cuenta con 1.744 asientos y unas 300 plazas de pie. Cuenta con órgano de tubos y lo más llamativo de ella, aparte de su color dorado, son las Cariátides (copia de las de la Acrópolis ateniense) que rodean toda la sala. El edificio dispone de otras cuatro salas en las que se programan distintos tipos de actuaciones y recitales: Brahms-Saal, con unas 600 plazas, Magna Auditorium, con 380 plazas, Metallener Saal, con 126 plazas y Steinerner Saal, con 70 plazas. A partir de 2001 fue sometida a una rigurosa restauración. Por cierto, ¿os imagináis bailar unos valses en esa sala? Pues podéis hacerlo, porque todos los años el Presidente de la República de Austria ofrece una baile de etiqueta en donde se baila unica y exclusivamente valses, polkas y marchas y para el cual se sacan entradas a la venta. Lo único necesario es ir vestido de etiqueta, saber bailar y… pagar la entrada. Todos los años hacia la tercera semana de enero. Este año que viene la cita será el día 20.

Ya hemos hablado del lugar donde se desarrolla el concierto. Pasamos a hablar de los músicos que interpretan la música del concierto. La Orquesta Filarmónica de Viena en su nombre original Wiener Philharmoniker. No es necesario decir que está considerada una de las mejores orquestas del mundo. Para ser miembro de esta famosa orquesta tienes que demostrar tu valía como músico y virtuoso (porque todos y cada uno de los músicos de la orquesta son unos virtuosos con su instrumento) en un proceso que dura unos tres años (ni más, ni menos). Durante ese periodo se van alternando tocando en la Ópera y el Ballet y tras el trienio solicitan su incorporación a la Orquesta a la Plana de la misma, esto es, a todos y cada uno de los músicos titulares de la centenaria orquesta.

Hay que remontarse hasta 1842 cuando Otto Nicolai formó la que se llamó Academia Filarmónica. Tras la partida de Otto de Viena y tras unos años de irregular actividad Carl Eckert asumió su dirección en 1860 y desde entonces ofrece conciertos regular y continuamente. Entre 1875 y 1883 Hans Richter fue el director principal, la orquesta ofreció los estrenos de las SegundaTercera sinfonías de Brahms, además de la , ,8º sinfonías de Bruckner. Mahler tomó el puesto de 1898 a 1901, y bajo su dirección la orquesta hizo giras por primera vez (en París). Directores después fueron Felix von Weingartner (1908–27), Wilhelm Furtwängler (1927–30) y Clemens Krauss (1930–33).

Desde 1933, la orquesta no tiene director principal, sino varios directores invitados. Entre ellos buen número de los directores más conocidos mundialmente, entre los cuales han estado Richard Strauss, Karl Böhm, Herbert von Karajan, Georg Solti, Erich Kleiber, Carlos Kleiber, Leonard Bernstein, Claudio Abbado y Valery Gergiev.

El sonido especial puede deberse a la especial característica de algunos de sus instrumentos, al tipo de afinación, al material de los mismos y demás. Uno de los más característicos es la llamada trompa vienesa, que está fabricada diferente a la utilizada normalmente en las orquestas, lo que le da una mayor amplitud en la escala cromática. Otra de las características, no exenta de controversia, es que la orquesta está compuesta exclusivamente por hombres, europeos y blancos. Solo dos mujeres han formado parte de la orquesta, como arpistas, y ninguna de ellas como miembro de pleno derecho. La polémica está ahí, aunque según mi opinión es más polémica externa que interna. El caso es que es una de las pocas grandes orquestas que no utilizan audiciones ciegas para elegir a sus miembros (audiciones en donde solo se oye al músico, pero no se le ve).

 

¿Y el concierto? Quien más quien menos me dirá que siempre a despertado el día de Año Nuevo a ritmo de valses y polkas vienesas (aún recuerdo que en mis años jóvenes, más jóvenes que ahora quiero decir, cuando llegaba a casa de celebrar la entrada del nuevo año muy avanzada la mañana y no veía el concierto en directo le rogaba encarecidamente a alguien de casa que me lo grabase). En mi familia, tuvimos una época que celebrábamos toda la familia (abuelo, abuela, tios, tías, primos y primas) una comida de Año Nuevo, pero al pasar los años y ver que cada vez era más la gente que faltaba a la comida se dejó de hacer, pero hasta entonces lo típico era llegar al vermouth (qué tiempos aquellos en los que se podía tomar un vermouth antes de la comida de Año Nuevo) y ver los saltos de esquí desde la estación alemana de Garmisch-Partenkirchen, comer, jugar a algo y ver a la tarde todos juntos la repetición del concierto, palmas incluídas. Es decir siempre ha estado el concierto ahí. ¿Siempre?

Bien. El nombre oficial (en alemán) es el siguiente: Das Neujahrskonzert der Wiener Philharmoniker (El concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena). El concierto tuvo sus antecesores y ya en 1939 fue ofrecido pero no un 1 de enero si no el 31 de diciembre, dirigido por Clemens Krauss y con un objetivo claro: reivindicar la cultura austriaca frente a la amenaza alemana. El concierto se estrenó oficialmente el 1 de enero de 1941, con Adolf Hitler en el poder y fue dirigido por Clemens Krauss. Por lo tanto, no siempre ha estado ahí el concierto. Actualmente es retransmitido en directo a más de 1000 millones de personas de más de 54 países (y en diferido a un total de 72). La primera parte del programa se emite por radio y es a partir del descanso cuando se retransmite, la segunda parte, a través de la televisión. Todos los arreglos florales que adornan tanto el escenario como el resto de la sala (con complicadísimos diseños alrededor del órgano, escenario y palcos) son un obsequio anual de la ciudad italiana de San Remo. Los clásicos ballets que se bailan en una o dos piezas son normalmente bailados por miembros del Ballet de la Ópera de Viena.

Mañana hablaremos sobre la música que suena en este concierto, el más famoso de los conciertos del mundo.