el chico bailaba

Corría el año 2000 cuando un niño de una localidad de Inglaterra metida de lleno en las huelgas mineras de 1984 y 1985 nos hizo soñar al ritmo del ballet. La verdad es que si lo pensamos bien el escenario, los personajes, el tema y la época eran lo más raro para aparecer juntas en una película. El escenario es Inglaterra, no sabemos muy bien dónde, pero podría ser el norte de Inglaterra. La época es a mediados de los años 80, cuando las huelgas de la minería inglesa se convirtieron en una dura batalla entre los sindicatos y la Dama de Hierro, Margaret Tatcher, que finalmente ganó la señora en cuestión. El tema es el ballet, ni más ni menos, las posibilidades de un chico, de un niño, para aprender ballet y salir de las limitaciones que tiene el lugar y el momento donde le ha tocado vivir. Los personajes, los típicos obreros ingleses, de clase media-baja, proletariado puro y duro y unos niños como cualquier otro niño, con sus sueños, sus preguntas, sus dudas y su característico punto de vista a la hora de observar la vida y el mundo que les rodea. Este niño, esta película, este sueño se llamó, se llama, Billy Elliot.

Como he dicho, la película se centra en el personaje de 11 años de edad, Billy Elliot, interpretado por un jovencísimo Jamie Bell, en su amor por el baile, y en su esperanza de convertirse en un bailarín de ballet profesional. Billy vive con su padre viudo, Jackie ( un extraordinario Gary Lewis ), el hermano mayor, Tony (Jamie Draven), y su anciana abuela Nan (Jean Heywood), quien en su juventud aspiró a ser una bailarina profesional. Tanto Jackie como Tony son mineros del carbón en huelga. El personaje de la abuela es una auténtica delicia, teniendo escenas totalmente conmovedoras y algunas muy divertidas.

Jackie suele llevar a Billy al polideportivo para aprender boxeo , pero no es esto lo que le gusta a Billy (por mucho que a su padre le parezca lo más normal del mundo que un niño de 11 años de su pueblo aprenda boxeo para hacerse un hombre). Para desgracia de su padre las clases de boxeo coinciden con las clases de ballet clásico y es ahí donde se apunta, sin que su padre lo sepa, el bueno de Billy. Cuando el padre lo descubre le prohíbe tomar cualquier clase de ballet más. Pero, apasionado por el baile, Billy continúa en secreto sus clases con la ayuda de su profesora de danza Georgia Wilkinson (una maravillosa Julie Walters). La escena de Billy, algo avergonzado, tomando la primera clase de ballet es sencillamente preciosa.

Georgia cree que Billy tiene el talento suficiente para estudiar en la Royal Ballet School de Londres , pero debido a la detención de Tony durante unos altercados entre la policía y los mineros en huelga, Billy se pierde la audición para ingresar en la escuela así que Georgia va a casa de Billy para hablarle a su padre acerca de la oportunidad perdida. Aunque Jackie y Tony no lo ven así ya que su mayor temor es que se convierta en bailarín profesional y se le considere en el pueblo un “marica”. La escena que sigue a la visita de la profesora, con un Billy sacando todo su enfado mediante el baile es también una de las más famosas de la película. La “cuestión” sobre la orientación sexual de Billy y el que una profesión o actividad (en este caso el ballet) pueda condicionar esa orientación sale en diferentes ocasiones en la cinta y uno de los personajes más bonitos del largometraje es el del mejor amigo de Billy, Michael, un niño que se siente atraído por su amigo y con quien finalmente podrá establecer las diferencias entre el hecho de bailar, la amistad entre dos amigos y la atracción sexual.

Finalmente Jackie se da cuenta de que su hijo tiene realmente un talento para el baile, y hará lo que sea necesario para ayudar a Billy realizar su sueño. Aquí es donde llega el enfrentamiento entre padre e hijo mayor, ya que el padre decide dejar la huelga para poder trabajar y ganar dinero con el que poder ayudar a Billy. En cambio, sus compañeros mineros y los vecinos del barrio recaudan fondos para Billy y Jackie lo lleva a Londres a una audición para el Royal Ballet School. Aunque muy nervioso, Billy se defiende bien, pero tras golpear a otro niño en un ataque sin provocación en la audición (yo habría hecho lo mismo con ese niñato bocazas), es severamente reprendido por la junta de revisión. Al creer haber perdido su oportunidad, Billy, desacreditado y abatido, vuelve a casa con su padre. Algún tiempo después, Billy recibe una carta de aceptación de la Royal Ballet School. Las escenas de la audición logran trasladarnos toda la tensión que se puede llegar a crear en ese tipo de pruebas. Cualquiera que haya pasado por algo parecido lo sabrá.

La bella escena final de la película es unos años más tarde, cuando Billy finalmente ha alcanzado su meta: un Billy maduro (interpretado por el bailarín y actor Adam Cooper) se sube al escenario para llevar a cabo la coreografía de Matthew Bourne, El lago de los cisnes. De esta coreografía hablé hace poco en otra entrada. Tanto el padre, como el hermano y Michael, su mejor amigo de la infancia, miran desde la sala de butacas.

La película ganó varios premios del Cine Británico Independiente, de los BAFTA, y nominaciones a los Óscar y a los Globo de Oro. La película se convirtió en novela después, gracias a la adaptación de Melvin Burgess y en 2005 se convirtió en un musical.

Una película con una historia conmovedora para ver y volver a ver de vez en cuando con la ilusión de terminar la película y bailar un rato por ahí (o simplemente saltar, correr y reír).

 

desgraciado bufón!

El pasado martes estuve en la representación de Rigoletto, ópera entres actos de Giuseppe Verdi, con libreto de Francesco Maria Piave, basada en la obra de Victor Hugo Le Roi s’amuse y estrenada en el teatro La Fenice de Venecia el 11 de marzo de 1851. Con esta presentación no me negaréis que no es como para profundizar un poco en ella, ¿no?

A primeros de 1850, el teatro La Fenice invitó a Verdi a componer una nueva ópera para ser estrenada allí. Verdi eligió el drama Le roi s’amuse (El rey se divierte) del Víctor Hugo, aún a sabiendas de que esta obra había estado censurada en París, acusándola de manifestar el libertinaje de un rey. Por eso mismo, Verdi aceptó desde un principio modificar los nombres y los lugares siempre que pudiera conservar el núcleo del drama. Tres meses antes del estreno llegó de nuevo la censura que vetó el libreto. El comunicado decía así: «El gobernador militar de Venecia, señor Gorzowski, deplora que el poeta Piave y el célebre músico Verdi no hayan sabido escoger otro campo para hacer brotar sus talentos, que el de la repugnante inmoralidad y obscena trivialidad del argumento del libreto titulado La maledizione. Su Excelencia ha dispuesto pues vetar absolutamente la representación y desea que yo advierta a esta Presidencia de abstenerse de cualquier ulterior insistencia al respecto». El asunto se resolvió gracias a la diplomacia de los administradores del teatro. Se trasladaron a Busseto y allí se pusieron de acuerdo con Verdi y el libretista para que se cambiasen al menos cinco puntos:

  • Trasladar la acción de la Corte de Francia a una Corte menor.
  • Cambiar los nombres de los protagonistas inventados por Víctor Hugo.
  • Cambiar la escena en que el libertino posee una llave para acceder al cuarto de la protagonista por otra distinta que respete la necesaria decencia.
  • La visita del rey (duque finalmente) a la taberna será casual y no dictada por bajos propósitos.

Verdi aceptó estos condicionantes y el contrato se firmó. Las firmas fueron tres: Verdi, Piave y Guglielmo Brenna, secretario de La Fenice. Así fue cómo nació la ópera Rigoletto que hoy se conoce. Verdi se propuso en esta obra conciliar la estructura tradicional del melodrama con la complejidad del protagonista, Rigoletto, y eso no lo pudo cambiar la censura con sus condiciones. El bufón Rigoletto es un personaje verdiano, que se mueve entre el afecto por su hija y el odio por el Duque y los cortesanos. Es exactamente lo que Verdi quería realizar.

El argumento de la ópera es totalmente verdiano, como hemos dicho. El amor, la pasión, el drama, la tragedia, las relaciones y el engaño están presentes en el desarrollo de esta magnífica ópera.

El duque de Mantua y su bufón (Rigoletto) secuestran a la hija del conde de Monterone. La secuestrada decide suicidarse antes de ser sometida a las torturas de ambos personajes, con este antecedente comienza la ópera:

  • Acto I: en el salon del palacio del duque.

El señor de Mantua ante sus invitados se vanagloria de que ha intentado seducir a una muchacha mientras estaba disfrazado. Mientras tanto trata de insinuarse a la condesa de Ceprano en presencia de su marido. Mientras esto ocurre Rigoletto se va burlando de todos los invitados tratando de humillarlos. Al burlarse el bufón del conde de Monterone, éste lo maldice. Marullo comenta a los asistentes de la existencia de una amante secreta de Rigoletto, de esta manera todos tratan de devolver al fufón sus insultos.

En las cercanías de la casa de Rigoletto, el bufón encuentra por la calle a Sparafucile, asesino a sueldo, del que toma su dirección por si lo necesita en un futuro. Rigoletto llega a su casa a ver a Gilda, la hija que mantiene en secreto, a su vez ella le oculta que se ve desde hace tiempo con un joven estudiante, que no es otro que el duque disfrazado. Los cortesanos secuestran a Gilda simulando raptar a la condesa Ceprano, Rigoletto participa en los hechos y sólo se da cuenta del error cuando ya es tarde.

  • Acto II: en el palacio del duque

Rigoletto, desesperado, quiere parar la historia como sea, pero no lo consigue. Decide por fin contar a su hija toda la verdad y quien es en verdad el duque, la muchacha no hace caso al padre al sentirse enamorada de ese personaje. Rigoletto jura venganza.

  • Acto III: a orillas del río Mincio.

Rigoletto se dirige a casa de Sparafucile, de quien contrata sus servicios. El bufón enseña a su hija la verdadera naturaleza del duque al contratar también a la hermana del sicario, una prostituta, con el fin de que la hija vea cual fácil es mantener relaciones con el duque. Rigoletto recomienda a su hija que huya a Verona disfrazada de chico. Gilda, no obstante regresa a ala posada y se entera de los planes de asesinato de su padre. Maddalena, la prostituta queda prendada del duque y suplica a su hermano que perdone su vida, a cambio ha de matar al primer extraño que entre por la puerta. El primero en atravesar la puerta será Gilda, con lo que es herida de muerte. Sparafucile, entrega a Rigoletto un saco en donde cree que se encuentra el duque de Mantua. Éste se dispone a abrirlo cuando ve aparecer al duque vivo. En el saco sólo se encontrará su hija agonizante que morirá en sus brazos. Rigoletto se lamenta de la maldición del conde de Monterone.

¿A qué momentos vocales, a qué números o escenas de Rigoletto se debe prestar una especial atención? En realidad la ópera es tan compacta y goza de tal dosis de perfección que requiere, en primer lugar, una apreciación de su totalidad. Es, sin duda, una de las ópera que hacen justicia a la voz de barítono pues el personaje de Rigoletto es quizás, si no el mejor, uno de los mejores para esta voz. Del primer acto, no obstante, se deben subrayar la balada del Duque Questa o quella y el aria de Gilda  Caro nome. Son dos momentos de definición de los personajes: libertino y mujeriego, el primero; sensible y enamoradiza la segunda.

En el segundo acto un punto de concentración especial se debe reservar para el cantabile Parmi veder le lagrime, del Duque de Mantua, y para la turbulenta aria de Rigoletto  Cortigiani, vil razza dannata, con dos tipos de sentimientos emocionales y de tratamientos orquestales muy diferentes motivados por la figura de Gilda.

En el tercer acto se sitúa el momento más popular de toda la ópera, la canzone para tenor La donna è mobile, que hizo exclamar a Stravinsky que había en ella más invención artística que en toda la Tetralogía wagneriana, y uno de los cuartetos más bellos de toda la historia de la ópera, Bella figlia dell’amore, con la perfecta definición de cuatro estados de ánimo contrapuestos arropados por un gran sentido de la  unidad armónica y musical. No es extraño que Verdi manifestase en una ocasión que Rigoletto era “su mejor ópera”. En cualquier caso es una de las creaciones más emblemáticas, desgarradas e inspiradas de su autor y, por extensión natural, de toda la historia de la lírica.

Y os dejo finalmente con el que para mi es lo mejor de esta ópera. Solo por este maravilloso cuarteto merece la pena escucharla. Y qué voy a deciros del video que os he puesto… pues que es uno de los momentos sublimes de toda la historia de la ópera. ¡La carne de gallina!

 

 

cisne blanco cisne negro

La pasada madrugada del domingo al lunes se repartieron los Premios Oscar de Hollywood que este año tuvieron muy pocas sorpresas. Quitando la preciosa y fácil película de El discurso del rey, me quedo, sin lugar a dudas, con la extraordinaria interpretación de Natalie Portman en Black Swan, El cisne negro, una exquisita película de Darren Aronofsky (otra vez más nos deleita este director de culto) que nos cuenta la esquizofrenia de una bailarina de ballet basándose en la historia del cisne blanco y el cisne negro de El lago de los cisnes de Tchaikovski. Esta entrada no es para hablar de la película, estoy seguro que hay muchos posts en la blogosfera, si no de la música y el ballet que han dado cobertura a la historia que Aronofsky quería contarnos. Es una película recomendable al 100%, con toques de thriller psicológico mezcla de Hitchcock y Polanski, que solamente por la maravillosa primera escena de baile merece la pena verla, una escena que me sorprendió por como está grabada ya que la posición de las cámaras y el tratamiento de las imágenes nos hacen estar literalmente entre los dos bailarines. A lo que vamos, El lago de los cisnes, de Tchaikovski.

Una de las cosas que más le gustó al director neoyorkino de este ballet es su historia y concretamente la la doble historia de el cisne de día y mitad mujer mitad cisne de noche o la también doble historia de el cisne blanco, con su pureza, dolor y sufrimiento y el cisne negro, con su maldad y crueldad. Porque si algo tiene este ballet para que guste tanto a tantas y diferentes generaciones hasta convertirlo en el clásico entre los ballets clásicos es una extraordinaria historia unida a una música tremendamente bella.

¿Qué contribuye en el mundo de la danza clásica a que El lago de los cisnes sea el ballet más apreciado de todos los tiempos? Está claro que su hechizante historia que recorre toda la gama de emociones humanas es parte importante de ese éxito, pero el consenso popular se inclina a señalar la música de Tchaikovski, el más admirado compositor de música de ballet en la tradición clásica que jamás haya existido, como la mayor responsable, por estar repleta de ricas melodías muy apropiadas para danzar, y sumamente bellas y agradables de escuchar. Por otra parte, comenzando por las notas del tema melancólico y misterioso del oboe, que anuncia la presencia de la princesa-cisne junto al lago, los ritmos, ya sean rápidos o lentos, han inspirado (y aún inspiran) coreografías líricas, fluidas, y hasta un tanto dramáticas, si se quiere, que ofrecen gran oportunidad de lucimiento a los intérpretes.

La primera presentación de El lago de los cisnes (Lebedinoe ozero), en cuatro actos, tuvo lugar en el Teatro Bolshoi de Moscú, el 4 de marzo de 1877. El guión es acreditado a Vladimir Begichev y a Vassily Geltzer; los diseños fueron originales de Karl Valz, Ivan Shanguine y Karl Groppius, y la coreografía tuvo como autor a Wenzel (Julius) Reisinger, de quien muy poco se sabe, a excepción de que era natural de Austria, pasó un tiempo en Praga enseñando ballet y fue maestro en la Escuela del Bolshoi entre los años 1873 y 1878. El personaje de Odette recayó en esa ocasión sobre Pelagia Karpakova, bailarina que no tenía categoría de principal, pero se cree que por motivos políticos consiguió ser exaltada a un rango más elevado. Sigfrido fue personificado por Stanislav Gillert.

Tchaikovski nunca antes había escrito música para ballet, a pesar de tener en su haber infinidad de maravillosas composiciones (que finalmente incluyen tres ballets, seis sinfonías, diez óperas, tres conciertos de piano y uno de violín, música incidental para distintas obras teatrales y un número considerable de canciones y piezas para piano). Según escribiera a su amigo Nikolai Rimsky-Korsakov, Tchaikovski aceptó el proyecto de componer la música del ballet, porque “necesitaba dinero, y hacía tiempo que deseaba tratar de componer música de ese tipo”. La partitura, que no estuvo completa hasta después de comenzados los ensayos (que durarían once meses), deleitó en principio a todos los que la escucharon, pero el entusiasmo no fue de larga duración. El estreno resultó un fracaso, según varias opiniones, incluyendo las de los críticos. No obstante, la obra subió a escena cuarenta y una veces, y años más tarde, en 1880 y 1882, el coreógrafo belga Joseph Peter Hansen idearía sendas nuevas producciones. El compositor, por su parte, debido al poco interés que su composición despertara, volvió la espalda a la danza y no escribiría más música para ballet hasta 1890, cuando La bella durmiente del bosque subió a la escena del Teatro Mariinsky, en San Petersburgo, con coreografía del francés Marius Petipa, que llevaba muchos años como director y coreógrafo principal del Ballet Imperial Ruso. Dos años más tarde, en 1892, Tchaikovski compuso su último ballet, Cascanueces, de cuya coreografía, por enfermedad de Petipa, fue responsable su ayudante, Lev Ivanov. Los éxitos apoteósicos de ambas obras fueron instantáneos, ocupando un lugar importante en la historia de la danza clásica desde entonces.

En 1888 el segundo acto de El lago de los cisnes, hoy conocido como el “acto blanco”, sería producido nuevamente en Praga, por Augustin Berger; pero después de los triunfos de La bella durmiente y Cascanueces, los directores del Mariinsky tomaron interés en escenificar de nuevo la escena nocturna del lago, encargando a Petipa que realizara el trabajo. Sin embargo, el maestro francés, que no sentía afinidad por la música sinfónica y tan “nacionalmente rusa” de Tchaikovsky, puso la tarea en manos de su ayudante, Ivanov, quien se entregó a la labor con gran esmero, pese a que, durante el proceso, Tchaikovsky falleció repentinamente (el certificado oficial cita como causa el cólera) el 6 de noviembre de 1893. En una función de gala organizada para honrar la memoria del compositor, la cual tuvo lugar el 1 de marzo de 1894, fue presentado por primera vez el acto de los cisnes junto al lago, con la nueva coreografía que ya Ivanov había terminado. La bailarina italiana Pierina Legnani (1863-1923) aparecería como Odette, junto a Pavel Gerdt (1844-1917) como Sigfrido.

La historia es, como he dicho, extraordinaria. El ballet compuesto de cuatro actos nos cuenta la historia de amor imposible entre un príncipe y una mujer-cisne. En el Primer acto podemos ver al príncipe Sigfrido en su cumpleaños en palacio y a su madre la reina incitándole a que elija esposa en una próxima fiesta. En el segundo acto vemos al príncipe acompañado de su bufón en una jornada de caza que es cuando conoce a la mujer-cisne, la Reina de los cisnes, que no es otra que la pobre Odette hechizada por el mago Von Rotbar y cuyo terrible hechizo consiste en haberla convertido en cisne durante el fía y mezcla de mujer y cisne durante la noche. El hechizo se romperá cuando se case con un hombre que se enamore de ella y le sea fiel. Y parece ser que ya ha encontrado al hombre, pues el príncipe está locamente enamorado de ella. En el tercer acto vemos el engaño al que someten el hechicero y su hija, convertida en un clon negro de Odette, Odile, el cisne negro. Desgraciadamente el engaño surge efecto y el príncipe se enamora de Odile pensando que es Odette. Después del engaño el hechicero y su hija aparecen con su verdadera fisonomía para reírse del desconsolado príncipe. En el cuarto acto Sigfrido regresa al lao, pide perdón a Odette, mata al hechicero y finalmente el cisne blanco, Odette, muere como parte del hechizo.

En la historia reciente del cine aparte de esta maravillosa El cisne negro ha habido otras películas que toman como referencia o usan este ballet. Una de ellas es De dioses y hombres, de la cual hablamos hace poco y que utiliza la música del ballet en una escena sobrecogedora. Y la otra es, evidentemente, Billy Elliot, esa extraordinaria película (posteriormente musical) que une la crisis industrial que asoló al Reino Unido en los años 80 (no solo al Reino Unido) con el mundo del ballet. Como podréis recordar la escena final de la película es Billy ya mayor bailando la preciosa coreografía que hizo el coreógrafo Matthew Bourne para hombres solos con este ballet. Os dejo al bailarín que interpretaba al Billy Elliot cisne, Adam Cooper, en una interpretación del mismo ballet que aparece en dicha película (todo hay que decir que este buenísimo bailarín ya era famoso antes de la película):

 

de dioses y hombres

En el Festival de Cannes de 2010 una película francesa se hizo merecedora del Gran Premio del Jurado de ese año. Una película que retrataba los tres últimos años de un grupo de monjes cistercienses de un monasterio en las montañas del Magreb, en Tibhirine, Argelia. Eran mediados de los años 90 y el fundamentalismo islámico hacía su aparición con toda su violencia. Es una historia real. De dioses y hombres.

La película, dirigida por Xavier Beauvois, es una película cruda. No tiene una banda sonora al uso, no existe una música compuesta para enlazar las escenas o para añadir más o menos emotividad a las imágenes. La banda sonora de esta película son los propios rezos cantados de los monjes en su pequeña capilla, los rezos cantados de sus vecinos islámicos en la fiesta de la circuncisión de un niño y en la que, para mi, es la mejor escena de la película, El lago de los cisnes, de Tchaikovsky. La banda sonora la compone el viento susurrando en el huerto, el coche por los caminos de polvo, las pisadas del ejército, los disparos de los fundamentalistas, la campana del monasterio.

De dioses y hombres, de Xavier Beauvois, se basa a grandes rasgos en la tragedia de Tibhirine. Explora los últimos meses de la vida en una pequeña comunidad de monjes cristianos asentados en “tierra musulmana”. La película intenta capturar el espíritu de los acontecimientos y de la comunidad, pero no se esfuerza en recrear con exactitud los detalles de una realidad histórica. La historia empieza varias semanas antes de que los guerrilleros den un ultimátum ordenando a todos los extranjeros que salgan del país. Un grupo armado entra a la fuerza en el monasterio en Nochebuena. A partir de ese momento, el dilema de los monjes es claro: ¿Deben quedarse o irse? Pero la decisión se tomará colectivamente. Para ellos, la elección, sea cual sea, tendrá consecuencias irreversibles. Cuando rechazan la protección del ejército, el gobierno argelino les pide que regresen a Francia. Cada monje deberá decidir de acuerdo con lo que está en juego a nivel humano, político y religioso, además de profundizar en su alma y conciencia. La tensión dramática acompaña la vida diaria, tanto práctica como mística, de la comunidad: sus fuertes ataduras con los habitantes del pueblo vecino, así como el espíritu de paz y caridad que intentan oponer a la violencia que corroe el país.

De dioses y hombres describe la realidad de la entrega de los monjes, el mensaje de paz que desean compartir al quedarse con sus hermanos musulmanes, y la posibilidad de un terreno fraternal y espiritual compartido entre la cristiandad y el islam. Los monjes llamaban al ejército “los hermanos de la llanura” y a los guerrilleros, “los hermanos de la montaña”. No tenían nada de ingenuos, eran conscientes de que pisaban una delgada línea entre dos bandos y que su posición era muy ambigua.

La película de Xavier Beauvois adopta el punto de vista de los monjes y el ritmo de la vida en un monasterio cisterciense. ¿Y en qué consiste esta vida monacal cisterciense? Los monjes cistercienses-trapenses basan su vida monástica en la Biblia, la Regla de San Benito (escrita en el siglo VII) y los escritos de los padres del monacato. Sus rezos siguen la antigua tradición monacal. La “liturgia de las horas” es una oración comunitaria basada mayormente en los Salmos y celebrada en la capilla siete veces al día. Los cantos son una parte esencial de los rezos y del ritmo de la vida cisterciense. Los monjes cistercienses optan por el silencio durante la mayor parte del día, pero su vida también se rige por las enseñanzas del superior o abad, y por los intercambios entre monjes durante los Capítulos. Todas las decisiones importantes se toman durante el Capítulo. Todo se decide mediante votación precedida por una conversación privada en el despacho del abad. Los cistercienses-trapenses no tienen una misión apostólica de evangelización y no practican el proselitismo. La Regla de San Benito exige que los monjes alberguen al prójimo y compartan con él, “sobre todo con los pobres y los extranjeros”, y los que sufren. Fomenta el trabajo manual y las relaciones con los vecinos durante periodos de inseguridad y restricciones.

Para la gente que no está acostumbrada a la práctica religiosa, sea cual sea ésta, es una película extraordinaria para conocer un modo de vida tan distinto del que conocemos. Para la gente acostumbrada a la práctica religiosa o espiritual, sea del signo que sea, es una película que conmueve en cuanto a la determinación de unas personas por llevar hasta el fin su misión o su vocación, llamadla como queráis, en esta vida.

Yo, la verdad, es que comencé viendo la película sin mucha emoción y durante los primeros treinta minutos pensé en varias ocasiones por qué habíamos elegido esa película. Antes de que me quisiese dar cuenta estaba totalmente enganchado a la trama de la película y mi curiosidad iba en aumento. Salimos del cine hablando sobre los hechos narrados y sobre las consecuencias de una elección sobre el tipo de vida que cada cual quiere llevar. Ejemplo de fraternidad, de no violencia y de espíritu de la aceptación de uno mismo, en toda su crudeza. Recomendable totalmente.

Os dejo con la escena que más me impactó, la del Lago de los cisnes.

 

bibliotecas desaparecidas…

Ágora es una película de Alejandro Amenabar y que se desarrolla en la antigua Alejandría, en el Egipto de finales del siglo IV. La protagonista, interpretada por Rachel Weisz, es la matemática, filósofa y astrónoma Hipatia de Alejandría, que fue supuestamente asesinada, descuartizada e incinerada por los seguidores del obispo y Santo cristiano copto Cirilo de Alejandría en el año 415 d. C. Hubo muchas polémicas en torno a la película, que por cierto a mi me gustó y mucho.

La Iglesia católica la tildo de anti cristiana porque en ella se relatan los sucesos de las guerras religiosas en Alejandría a finales del siglo IV… como si la Iglesia, al igual que otras instituciones religiosas, no hubiese tenido nada que ver con dramáticos acontecimientos a lo largo de toda su historia… y no me voy a extender para nada en este tema porque creo que se ha escrito y dicho mucho y en los últimos tiempos tenemos claros y sangrantes ejemplos del abuso de poder por parte de esta religión y de tantas otras.

En cuanto a la figura de Hipatia los estudiosos dijeron que su figura estaba sobredimensionada, que muchas de las conclusiones a las que parece que llega en la película ni siquiera son parte de sus estudios ni mucho menos de su pensamiento.

El caso es que sea verdad o no lo que en la película se cuenta, a mi me gustó mucho la película. Me gusta la época que relata el final del mundo clásico como tal, me gusta la historia en si, el choque entre dos culturas, dos formas de entender la vida, una antigua y milenaria y la otra nueva, en el comienzo del camino. Me gusta la historia de Hipatia en si, me gustaría que fuese verdad que hubiese existido una mujer en aquellos tiempos capaz de hacer frente a las normas impuestas de su propia sociedad y de toda una cultura. Me gusta la importancia de la Biblioteca de Alejandría en la historia de la película y en la historia en general.

La Biblioteca Real de Alejandría o Antigua Biblioteca de Alejandría, fue en su época la más grande del mundo. Situada en la ciudad egipcia de Alejandría, se estima que fue fundada a comienzos del siglo III a. C. por Ptolomeo Isóter, y ampliada por su hijo Ptolomeo II Filadelfo, llegando a albergar hasta 900.000 manuscritos. Una nueva Biblioteca Alejandrina, rememorando la original y promovida por la Unesco, fue inaugurada el 16 de octubre de 2002 en la misma ciudad. La destrucción de la Biblioteca de Alejandría es uno de los temas polémicos de la civilización occidental, asignándose a romanos, egipcios cristianos o musulmanes, dependiendo de la fuente consultada. Se carece de testimonios precisos sobre sus aspectos más esenciales, y no se han encontrado las ruinas del Museo, siendo las del Serapeo muy escasas. Para algunos escritores latinos, la Gran Biblioteca fundada por los Ptolomeos apenas resultó afectada en el incendio provocado por las tropas de Julio César en 48 a. C. Probablemente, ya había desaparecido en el momento de la dominación árabe, aunque algunos escritores comentan que el califa Umar ibn al-Jattab ordenó la destrucción de millares de manuscritos. Independientemente de las culpas de cristianos y musulmanes, el fin de la biblioteca debe situarse en un momento indeterminado del siglo III o del IV, quizá en 273, cuando el emperador Aureliano tomó y saqueó la ciudad, o cuando Diocleciano hizo lo propio en 297. La biblioteca-hija del Serapeo, sucesora de la Gran Biblioteca, fue expoliada, o al menos vaciada, en 391, cuando el emperador Teodosio el Grande ordenó la destrucción de los templos paganos de la ciudad de los Ptolomeos.

Desde el siglo XIX, los eruditos han intentado comprender la organización y estructura de la biblioteca, y se ha debatido largo y tendido sobre su final. Los conocimientos sobre la Biblioteca, cómo fue, cómo trabajaron sus sabios, el número exacto de volúmenes e incluso su misma situación, son todos muy escasos, ya que muy pocos testimonios tratan sobre tan gran institución, y aún éstos son esporádicos y desperdigados. Los investigadores y los historiadores de los siglos XX y XXI han insistido en que se ha formado una utopía retrospectiva en torno a la Biblioteca de Alejandría. No hay duda de que la biblioteca existió, pero apenas hay certezas en lo escrito sobre ella. Se han hecho centenares de afirmaciones contradictorias, dudosas o simplemente falsas, realizando suposiciones a partir de muy pocos datos que, la mayoría de las veces, son sólo aproximaciones.

Un millón de rollos de manuscritos que desaparecieron a causa del fanatismo, no se sabe exactamente cual, pero fanatismo al fin y al cabo. Allí se editaba, se copiaba, se leía, se estudiaba y se debatía. Allí nacieron disciplinas como la gramática o la trigonometría.

No es la única vez que una gran biblioteca con todo su saber es destruída o saqueada y en los últimos tiempos tenemos dos sangrantes ejemplos. Las bibliotecas son como faros en la noche… salvan vidas y quienes destruyen bibliotecas condenan a la humanidad a chocar entre ellos, sin entendimiento, sumidos en la ignorancia. Condena a los pueblos a su propio naufragio.

Biblioteca de Bagdad, donde día si y día también hay cortes de electricidad, cuando no falta de personal por causa de la guerra… En Iraq hace más de 5000 años fueron escritos los primeros libros que se conocen, unas tablillas de arcilla. En 2003, tras la invasión de EEUU la Biblioteca Nacional de Iraq, en Bagdad, fue saqueada e incendiada y perdió el 25% de sus fondos. Todo ocurrió en la segunda destrucción de Bagdad. Adiós Canon de Avicena, adiós códices persas y textos árabes, adió archivos modernos y hasta siempre tablas de escritura cuneiforme, vestigios de parte de nuestra propia cultura. Arde la conciencia de siglos y siglos. 750 años antes el río Tigris bajaba teñido de negro por los miles y miles de libros que acabaron en su corriente cuando las tropas mongolas arrojaron el saber de milenios allí.

En la Biblioteca de Sarajevo la guerra también dejó su huella. La noche del 25 al 26 de agosto de 1992 la Biblioteca de Sarajevo ardió bajo las bombas. Se perdieron unos 600000 volúmenes y manuscritos de bosnios-musulmanes, serbios ortodoxos, croatas católicos y judios. Fue un auténtico Memoricidio. Todavía hoy las paredes de la biblioteca, de lo que queda de ella, siguen siendo testigo de la memoria o de la ausencia de ella, en el olvido de las páginas que ardieron entonces intentando decir al mundo que la barbarie no tiene límites.

Tres ejemplos de la muerte del saber, a manos de culturas (terrible adjetivo impropio para estas gentes) ignorantes, egocéntricas y en muchos casos autodenominadas civilizadas.

Os dejo con las escenas de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, según Amenabar. Terrible y real…

azincourt, la novela

Uno de los libros que más me gustó del pasado 2010 fue una novela histórica de Bernard Cornwell titulada Azincourt. Un tocho de más de 600 páginas que se me hicieron como si fuesen 100.

La Batalla de Agincourt (o Azincourt) fue una inesperada victoria que las fuerzas inglesas lograron sobre las tropas francesas en el otoño de 1415, en esta población del norte de Francia, en el transcurso de la Guerra de los Cien Años. Agincourt fue un hito clave de ese larguísimo conflicto, que dio inicio a una nueva fase del mismo, en que los ingleses se apoderaron de media Francia. Superados ampliamente en número (sextuplicados, según algunas fuentes), los soldados de Enrique V de Inglaterra pretendían restaurar los derechos de su rey sobre el control de los territorios que su corona poseía en Francia.

Una batalla donde estuvieron (y muchos murieron) grandes hombres de Francia e Inglaterra. Enrique V, rey de Inglaterra, los duques de York y de Gloucester, Enrique de Beaufort, tio del rey, el Conde de Arundel, tesorero real, Thomas Beaufort, Conde de Dorset y jefe de la Armada, Ricardo Courtenay, obispo de Norwich, el duque de Orleans, el Condestable Carlos de Albret, el duque Juan de Alençon, Carlos de Artois, Juan Sin Miedo, duque de Borgoña… más de 9000 guerreros ingleses frente a 18000 franceses. Una de las batallas de la historia.

El maestro Cornwell escribió algo diferente a lo habitual, pero sin renunciar a su estilo y es que su novela no escapa de la estructura típica de sus obras, pero la verdadera historia, el escenario gigantesco, es la campaña de Agincourt, que plantea con auténticas trazas de verosimilitud. Por un lado tenemos lo que ya podemos esperar. Presentación del personaje, crisis personal, planteamiento de la enemistad con unos malos tan espantosos que son mera caricatura y, como trasfondo, un conflicto militar del mismo tipo, histórico naturalmente, que se va desarrollando y llega a su desenlace al mismo ritmo que el de tipo personal del protagonista. Ambos confluyen y se resuelven simultáneamente, sin escatimar algo de romance con una mujer de belleza sin igual y algunas gracias a cargo del amigo chistoso de turno. Pocas novedades respecto a la mayoría de sus novelas.

Pero en ésta Cornwell complica más la trama aumentando los personajes y, por una vez, no nos presenta a un super-héroe invencible y de certera astucia como protagonista. Hook, el arquero, no tiene ningún mérito visible aparte de una relativa buena suerte. Es un ejemplo perfecto de los arqueros que participaron en la campaña, de la mentalidad y el comportamiento que podría tener un campesino de aquella época. No excesivamente inteligente, sumiso, sin demasiada iniciativa, un miembro del rebaño bajo el control de los nobles. Puede no resultar muy atrayente, pero sí resulta muy verosímil.

En cuanto al desarrollo de la campaña en sí, tampoco muestra su habitual inquina contra los enemigos de Inglaterra. Es cierto que se regodea en la muerte de los franceses, pero estamos hablando de una campaña que supuso un auténtico desastre para éstos. Plantea detalladamente su propia visión del desarrollo de la batalla, que acaso peca de un tono excesivamente épico para el bando inglés, pero que no resulta en absoluto contradictoria con las fuentes. Así que Cornwell nos ofrece una buena novela sobre una batalla, y una buena novela de aventuras, aunque no es ésta la gran novela sobre una batalla que podría haber escrito.

Y es que, cuando se tiene tanto éxito como él, ¿hace realmente falta intentar algo radicalmente nuevo?

En escena Enrique V, ese monarca que tanto gustó a Shakespeare y Sir Laurence Olivier, ese actor al que tanto le gustó Shakespeare (y tanto nos gustó a todo el mundo).