london river

Mientras la tarde dominical va desgranando sus minutos alrededor del circo futbolístico y sabiéndome engañado en la promesa de un apacible y soleado domingo abofeteado por el otoño de la ciudad decido refugiarme otra vez en Filmin para disfrutar de una película de calidad y sin cortes cada dos por tres. El catálogo de Filmin se ha ido ampliando cada vez más y son cada vez más las películas y series de muy buena calidad que podemos encontrarnos en el portal cinematográfico. Tras unos minutos de incertidumbre me decido por una película en torno a Londres, cómo no, pero en torno a uno de los sucesos que más han marcado su aspecto doloroso y trágico: los atentados del 7 de julio de 2005.

London River, nos presenta a una señora viuda que vive en un pueblo de una isla del Canal de la Mancha, cristiana, granjera y con una hija estudiando en la capital británica. Elizabeth. Por otro lado nos encontramos a Ousmane, africano que vive en Francia trabajando de guardabosques, musulmán y con un hijo estudiando en Londres. Las trágicas explosiones de aquel 7 de julio van a hacer que se encuentren estas dos personas que, en principio tan poco tienen que ver entre sí. ¿O sí?

Esta película cruda, sin música de fondo, sin esa banda sonora que suavice la vida, dirigida en 2010 por el cineasta franco-argelino Rachid Bouchareb, nos traslada una reflexión que en esta vida deberíamos hacer más a menudo. ¿Qué hay realmente de cierto en las diferencias culturales y sociales que los medios y la propia sociedad se empeñan en remarcar frente a los nexos en común que podemos tener? ¿Por qué en la búsqueda de unos hijos por parte de una madre y un padre nos agarramos a las diferencias y a los prejuicios en torno al origen, el color o las religiones en vez de observar inmediatamente las similitudes e igualdades de sus vidas, sentimientos y experiencias? La cinta, sin ahondar en demasía en la historia de aquéllos atentados, nos transporta a un abanico de sentimientos en común de dos personas que se ven atrapadas en un mismo hecho, la búsqueda de sus dos hijos, la posibilidad de que se hayan visto envueltos en los atentados de una u otra manera, la comunicación madre-hija y padre-hijo… Prejuicios, racismo, diferencias, pensamiento único frente a comprensión en la diferencia, una situación idéntica, igualdades y diferentes formas de pensar sin que eso suponga pensamientos encontrados. Dos seres de planetas distantes unidos por el dolor y la búsqueda obstinada de un hijo ausente que se aportan calor mutuamente econtrando paz en la mirada del otro.

El actor que encarna a Ousmane es Sotigui Kouyate, sorprendente y Brenda Blethyn da vida a Elizabeth, una actriz extraordinaria, de esas que habría que escribir en letras mayúsculas pues mayúsculo es su arte e interpretación. Si tenéis oportunidad no dejéis de verla. Merece la pena y mucho.

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fantasía pura y dura

Estoy terminando uno de los libros que más me ha sorprendido de los últimos tiempos, que más me ha gustado y uno de los que espero con auténtica curiosidad si la segunda parte será tan buena como la primera. Un libro extraordinariamente bien planteado en su estructura narrativa (pocas veces puedo decir esto de un autor contemporáneo) y que te arrastra desde las primeras páginas hacia un mundo fantástico que cabalga entre un lugar inventado e inexistente y una Europa medieval, un libro que tiene partes de leyenda, de historias antiguas, de supervivencia, de música, de amor, de poesía, de magia, de espadas, de aventura y de sabiduría. El libro que estoy terminando se llama, como seguramente algunos hayáis adivinado, El nombre del viento, de Patrick Rothfuss.

La verdad es que no sé muy bien como hablaros de lo que en este libro se cuenta sin que os destripe la historia, porque uno de los aciertos de Rothfuss es que va desgranando el argumento poco a poco, regodeándose en los personajes, en el protagonista, en su historia, en su vida, ya que de eso se trata. El libro es la historia que nos cuenta el protagonista, Kvothe, su propia historia dictada a un cronista en tres días, el primero de los cuales es este libro del que ahora hablamos. El segundo, The Wise Man’s Fear (El temor de un hombre sabio), acaba de ser publicado en Estados Unidos. Este es el comienzo del libro:

« Me llamo Kvothe, que se pronuncia «cuouz».
Los nombres son importantes porque dicen mucho sobre la persona.
He tenido más nombres de los que nadie merece.

Los Adem me llaman Maedre. Que, según como se pronuncie,

puede significar la Llama, el Trueno o el Árbol Partido

Mi primer mentor me llamaba E’lir porque yo era listo y lo sabía.
Mi primera amante me llamaba Dulator porque le gustaba cómo sonaba. Me han llamado Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano y Kvothe el Asesino de Reyes. Todos esos nombres me los he ganado.
Los he comprado y he pagado por ellos.

Pero crecí siendo Kvothe. Una vez mi padre me dijo que significaba «saber».

He robado princesas a reyes agónicos.
Incendié la ciudad de Trebon.
He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo.
Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar.
He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día.
He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos.

Quizá hayas oído hablar de mí. »

Imaginaros una mezcla de El Señor de los Anillos (y que Tolkien me perdone), con un mundo creado de la nada y diferentes razas conviviendo ahí, con leyendas y canciones e idiomas propios, de Oliver Twist con lo mejor de Dickens y muchas penalidades en la miseria, de Harry Potter en una escuela que nos recuerda a Howards, de Juego de Tronos en su parte más oscura… la verdad es que es todo eso y no lo es. Tiene partes que te recuerdan a esas obras y en cambio tiene personalidad propia. Mucha personalidad. Hay páginas que tienen música, una música de laúd que te parece estar escuchando entre los párrafos que lees. Quizás estemos viviendo el comienzo de un nuevo clásico… o quizás sea solo una moda pasajera… el tiempo lo dirá.

No soy amigo de fantasías, ya lo dije una vez, pero la verdad es que este libro de casi 900 páginas merece la pena leerlo porque os va a enamorar. A finales de este año llegará la segunda parte por aquí… a la espera quedamos. ¿Lo habéis leído? ¿Conocíais el libro? ¿Qué os ha parecido? Os dejo el vídeo que Mondadori realizó para lanzar la novela (impresionante):

relato de un misterio en las antípodas

Este pasado fin de semana estuve leyendo Picnic en Hanging Rock, de Joan Lindsay, una novela escrita en 1967 y que nos narra una historia verídica, una historia que aún hoy sigue siendo un misterio ya que no se ha resuelto el enigma principal. La historia nos relata la desaparición de tres alumnas y una institutriz de un prestigioso colegio para señoritas en una excursión al milenario macizo australiano de Hanging Rock. Sólo una de ellas apareció posteriormente mientras las otras tres siguen desaparecidas.

Joan Lindsay nació en 1896 en St. Kilda East, Victoria, Australia y era descendiente de la familia Boyd, puede que la más famosa y prolífica dinastía artística de Australia. Estudió pintura e incluso llegó a exponer como pintora. Se casó con Daryl Lindsay, vástago de una importante familia de artistas y escritores ingleses, el día de San Valentín de 1922, en Londres. Día que, precisamente, sería el elegido por Joan Lindsay para situar los hechos de su novela más célebre, Picnic en Hanging Rock. El matrimonio se instaló en Australia, donde Joan Lindsay se dedicaría a la pintura, hasta que, tras la Gran Depresión, Daryl fue contratado como director de la National Gallery de Victoria. En 1956, fue nombrado caballero del Imperio Británico. Aunque la primera novela de Joan, Through Darkest Pondelayo, una sátira sobre los turistas ingleses, fue publicada en 1936, no sería hasta el año 1962 cuando viera la luz su primera obra reseñable, Time Without Clocks, un texto de fuerte contenido autobiográfico en el que retrató los primeros años de su vida de casada. El auténtico éxito le llegaría, no obstante, con Picnic en Hanging Rock (1967), que automáticamente le reportó fama mundial, y que se convertiría por derecho propio en una de las más reseñables novelas de culto de la literatura australiana. La extraordinaria repercusión de la obra persiguió a Lindsay hasta el día de su muerte, y constituyó un antes y un después en la historia de la literatura australiana del siglo xx. Joan Lindsay murió en Melbourne, en 1984.

Tengo que decir que la obra me ha gustado. Me atrapó desde el principio y es una de esas historias que te envuelven en un extraordinario ambiente creado por el autor, en este caso autora. Poco más de 300 páginas en donde se narra un tipo de vida ya lejano, muy concreto y en un lugar totalmente remoto para nosotros. La época, 1900, con su modo de vida, sus peculiaridades y “adelantos”, la clase social relatada, millonarios, aristócratas británicos y la clase alta australiana, los lugares principales del relato, una prestigiosa escuela para señoritas, con todo su boato y también con toda su rigidez, con sus institutrices y con la señora de la casa, un macizo montañoso milenario y lleno de símbolos que se llama Hanging Rock y una colonia o urbanización, como queramos llamarlo, de gente rica, con sus fiestas, sus costumbres y sus empleados, llamada Lake View. Este ambiente, perfectamente descrito por Lindsay es el que me atrapó terriblemente mientras leía la obra. Los hechos narrados te envuelven igualmente con detalles que se te quedan grabados en la memoria, un velo al viento, una mirada antes de volverse de nuevo, unos ojos como globos en un ataque de histeria, un sudor frio en la nuca… Los personajes son del todo creíbles y la verdad es que hay algunos con los que te encariñas rapidamente y otros a los que enseguida les coges manía. Algunos de estos personajes, vistos con la perspectiva actual, pueden llegar a ser verdaderamente ridículos.

En definitiva, un libro con el que he disfrutado, con el que  no he podido dejar de leer y con el que he conocido uno de los misterios sin resolver más conocidos de toda la historia (gracias, en parte, a la película de Peter Weir). Esta novela está catalogada como “de culto” y la verdad es que este adjetivo me retraía más que me animaba a leerla. Pero no es que sea una buena novela, creo que es una magnífica novela. ¿Y por qué me atrevo a decir esto?

Una novela que nos narra la desaparición de unas niñas y su maestra en unas montañas (y es que en verdad a esto se reduce el misterio que nos narra) y que consigue, sin recurrir a los típicos elementos del suspense (no hay misteriosas sombras, ni fantasmas, ni apariciones, incluso los hechos narrados ocurren a plena luz del día), atraparnos con su ritmo narrativo creo que es merecedora de catalogarse como magnífica. Porque ese es el secreto de esta novela. Un ritmo de narración magistral que hace  que la leas con auténtica curiosidad desde el principio hasta el final. La autora consigue esto de tal manera que al final no sabes si la historia que nos ha contado son hechos reales o es una pura invención de su mente… A día de hoy son miles de visitantes los que tiene Hanging Rock, quienes tras leer la novela quieren conocer in situ los lugares donde se desarrolla…

Nuevamente la edición de Impedimenta nos hace amar más la literatura y los libros.

humor rural e inglés

La pasada semana estuve leyendo tranquilamente una novela que la fantástica editorial Impedimenta publicó el año pasado. La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons, con traducción de José C. Vales. Esta novela fue la ganadora del Premio Femina-Vie Heureuse en 1933 y está considerada la novela cómica inglesa más perfecta del siglo XX. Vayamos por partes.

Stella Gibbons nació en Londres en 1902. Fue la mayor de tres hermanos. Sus padres, ejemplo de la clase media inglesa suburbana, le dieron una educación típicamente femenina. Su padre, un individuo bastante singular, ejercía como médico en los barrios periféricos más pobres de Londres, aunque tenía tendencias suicidas, le encantaba el alcohol y el láudano, y era dado a los ataques de odio hacia el género femenino en general. Esta turbulenta infancia marcó a Stella Gibbons, que utilizó parte de ese material para crear a los grotescos Starkadder, protagonistas de su obra maestra, La hija de Robert Poste. En 1921, Stella se matriculó en periodismo, y luego empezó a trabajar en la British United Press. En 1926, Maudie, la madre de Stella, murió, y su padre la siguió pocos meses después. En 1930, mientras trabajaba en el Evening Standard, publicó un libro de poemas, The Mountain Beast, que recibió elogios de la mismísima Virginia Woolf. La hija de Robert Poste fue publicada en 1932 y su éxito fue instantáneo (aunque fuera prohibida en la recién nacida República de Irlanda por su velada defensa de la contracepción). En 1934 la novela fue galardonada con el Prix Femina-Vie Heureuse. De hecho, Gibbons es conocida casi exclusivamente por esta obra, que conoció varias secuelas y adaptaciones cinematográficas, y que está considerada la novela cómica más perfecta de la narrativa inglesa del XX. Stella Gibbons es autora de veinticinco novelas, entre las que destacan Basset (1933), Enbury Heath (1935), Nightingale Wood (1938) o Here Be Dragons (1956), amén de tres volúmenes de relatos y cuatro libros de poesía, la mayoría de ellos muy vendidos y celebrados en el mundo anglosajón. Estuvo casada durante más de veinticinco años con el actor y cantante Allan Webb, que murió en 1959. Dejó de publicar en 1972, aunque escribió dos novelas que fueron publicadas a su muerte, hecho que aconteció en 1989 en Londres. Está enterrada en el cementerio de Highgate.

En cuanto a la novela nos narra la historia de Flora Poste, una joven que, tras haber recibido una educación «cara, deportiva y larga», se queda huérfana y acaba siendo acogida por sus parientes, los rústicos y asilvestrados Starkadder, en la bucólica granja de Cold Comfort Farm (título original de la obra), en plena Inglaterra profunda. Una vez allí, Flora tendrá ocasión de intimar con toda una galería de extraños y taciturnos personajes: Amos, llamado por Dios; Seth, dominado por el despertar de su prominente sexualidad; Meriam, la chica que se queda preñada cada año «cuando florece la parravirgen»; o la tía Ada Doom, la solitaria matriarca, ya entrada en años, que en una ocasión «vio algo sucio en la leñera». Flora, entonces, decide poner orden en la vida de Cold Comfort Farm, y allí empezará su “aventura”.

Todos los personajes son caricaturas de grupos de personas británicas de la época desde la protagonista Flora, típica niña bien que se quiere comer el mundo y arreglar la vida de los demás, pasando por el predicador, el escritor, la criada a jornal, la matriarca, etc. La burla continúa con los pasajes almibarados y churriguerescos que adoban el texto de vez en cuando, los cuales hábilmente señalados con tres asteriscos nos hacen reír pero que de perversos no son casi exagerados. Las frases hechas y repetitivas desde el “vi algo sucio en la leñera” hasta el “siempre ha habido Starkadder en Cold Comfort” resaltan los aspectos absurdos de esa sabiduría popular al igual que los libros de autoayuda inventados sirven para que la protagonista avíe el entuerto. Los nombres también son jocosos, todos implican burla en el original y retratan a los personajes y los lugares donde más les duele. Desde la señora escarabajo hasta la familia víbora.

El que sea una novela tremendamente divertida y la novela cómica inglesa más desternillante del siglo XX pues que os voy a decir. He leído cosas más divertidas. Cuando al principio de la entrada he puesto el nombre del traductor no ha sido gratuito. Creo, sin temor a equivocarme, que esta novela será tremendamente más divertida en su original inglés y desternillante si quien lo lee pertenece al medio rural inglés (y si me apuras galés). El hecho es que Gibbons utilizó un vocabulario muy específico lleno de recursos literarios y lingüísticos que más a mano tenía (dudo que la mayoría de los ingleses de hoy en día pillen todas las notas humorísticas que tiene el libro). Esos recursos son un verdadero contratiempo a la hora de verterlos a otra lengua, precisamente porque el buen humor se halla en ocasiones en matices cuya traducción no siempre es posible. Es una novela escrita a comienzos de los años treinta, con un lenguaje muy concreto y haciendo referencia a un montón de aspectos sociales y culturales que nosotros no logramos comprender. De todos modos la traducción y las notas a pie de página (inevitables en este caso) de José C. Vales son una maravilla y dentro de la dificultad señalada creo que ha hecho un trabajo impecable de una dificilísima traducción.

Yo puedo decir que he disfrutado con la novela y conforme transcurría la historia cada vez más, ya que el propio desarrollo de los acontecimientos que ocurren en la granja Cold Conform de los Starkadder hacen que sonrías a cada página que pasas. Me queda la pena de haberme perdido un montón de matices que seguramente están en la versión original. Nuevamente la edición de Impedimenta es una gozada aunque en esta ocasión hubo un momento en que me despisté ya que alguna fecha de la historia está mal transcrita.

Si la veis en la librería, en la biblioteca, la tiene algún amigo o amiga, vuestra tía o la vecina, no lo dudéis. Cogedlo, compradlo, tomadlo prestado y disfrutar de su lectura. Si tenéis el amplio conocimiento de inglés necesario para leer esta novela en su versión original, leedla… y me contáis.

La novela ha sido adaptada por la BBC en dos ocasiones, siendo la primera en 1968 en forma de miniserie de tres capítulos y la segunda en una película para la televisión en 1995. Os dejo con el trailer de esa segunda versión (que tendré que ver sí o sí):

la princesa prometida

Cualquiera que tengamos ya cierta edad, e incluso la siguiente generación, seguramente hayamos visto en alguna ocasión una película fantástica titulada La princesa prometida (The Princess Bride). Algunos incluso tenemos la maravillosa banda sonora. Muy pocos hemos leído el libro.

Este cuento fantástico, de Amor verdadero, de duelos y espadachines, piratas y príncipes con una maldad difícil de superar, con magia y ungüentos mágicos, con dosis de inteligencia, con acertijos y con una historia preciosa, fue escrito en 1973 por el famoso guionista William Goldman, autor de, entre otras, El indomable Will Hunting, Algunos hombres buenos, Cámara de gas, Misery, Todos los hombres del presidente o Dos hombres y un destino. El cuento está escrito como si se tratase de un compendio de la obra más extensa del mismo nombre escrita por un escritor florinés (de un lugar llamado Florín) llamado Simon Morgenstern (lo que parece ser un pequeño homenaje al filólogo alemán Johann Carl Simon Morgenstern, que acuñó el término “novela de formación” que hace referencia a las obras en donde se muestra el desarrollo físico, moral, psicológico y/o social de un personaje, generalmente desde la infancia hasta la madurez. Esta supuesta paternidad de la obra original le hace crear un cuento en dos niveles, uno el compendio mismo de la obra de Morgenstern y otro sus comentarios.

La historia trata principalmente del Amor verdadero entre los dos personajes principales, Buttercup y Westley. Resumidamente el argumento es el siguiente: Buttercup vive en una granja y es una joven bellísima. En esa granja tiene un mozo de cuadras llamado Westley que está profunda y secretamente enamorado de ella, aunque la joven no hace más que tratarle mal. Un buen día, cuando ella se da cuenta que está enamorada de él, se lo dice, y al día siguiente el se va a América a hacerse rico jurándole que va a volver. Un desgraciado día llegan noticias de que el barco donde viajaba Westley se ha hundido… tras esto llegará un príncipe muy asqueroso con el que se prometerá, llegará un secuestro en el que intervienen el espadachín más diestro del mundo, el hombre más fuerte del mundo y el hombre más sagaz del mundo…. y como quizás alguien se anime a leer el libro tras esta entrada, no os voy a contar mucho más.

Yo el libro lo leí después de ver la película y no me defraudó en absoluto ya que… el guión de la película también lo hizo el mismo Goldman. La película, que es una película sin mayores pretensiones que entretener, se hizo muy famosa entre la gente joven y el boca a boca hizo el resto. Lo curioso es que mientras estuvo en los cines pasó sin pena ni gloria. Está protagonizada por Cary Elwes y Robin Wright. Tiene muchas partes famosas aunque algunas de ellas han superado a las demás, como la escena del duelo en los Acantilados de la Locura o la escena de la venganza del espadachín Iñigo Montoya diciendo aquello de “Hola, me llamo Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre, prepárate a morir!” . La película se rodó en diferentes escenarios de Inglaterra e Irlanda. Los Acantilados de la Locura no son otros que los famosos Acantilados de Moher, en Irlanda.

La banda sonora, así mismo, es también una música muy bella creada por el guitarrista Mark Knopfler, cuya elección fue exclusiva del director de la película Rob Reiner, quien creía que el músico escocés sería el único en conseguir llevar la original historia de amor a una partitura. Y no se equivocó. En la banda sonora el compositor recurre mayoritariamente a instrumentos acústicos y sintetizador, para la recreación de una atmósfera etérea y de fantasía. Se prima lo romántico y se enfatiza la acción. La canción Storybook Love, incluída en la banda sonora y escrita e interpretada por Willy DeVille, fue nominada en el apartado de Mejor Canción en los Oscars de 1987, aunque ese año fue el de Dirty Dancing. Os dejo con un video de Willy DeVille cantando en un concierto unplugged la preciosa canción (el tio la verdad es que se suelta un rollo de un minuto hablando, pero después comienza la canción):

En fin, tres artes para un solo tema. Literatura, Cinematografía y Música. No sabía muy bien en que apartado de los cuadernos de Moleskine meterlo, pero al final me decanto por Book Journal, ya que de la novela surgió el resto, no os parece? Conocíais la obra, la película o la banda sonora? Qué os parece? Yo creo que la próxima vez que tenga que ir a un hospital a visitar a algún niño (espero que no esto no ocurra) creo que le llevaré el libro, para que sueñe igual que yo hice.

Para quienes queráis escuchar la banda sonora al completo, con la música de Knopfler os dejo el enlace de Spotify:

la princesa prometida

planeta humano

Uno de los últimos descubrimientos que he tenido con el medio televisivo ha sido una serie documental co-producida por la BBC y Discovery Channel y titulada Human Planet. Y es esa precisamente la peculiaridad de esta serie documental, la relación del ser humano con el planeta Tierra en los diferentes escenarios que en ella se pueden dar y su adaptación al medio natural que le (nos) ha tocado vivir.

Anunciada en 2007, los equipos de producción de la BBC pasaron dos años de grabación de más de 70 historias humanas en algunos de los lugares más remotos de la Tierra y abarcando más de  40 países. Cada episodio de la serie se centra en el ser humano y el medio habitado, incluyendo desiertos, selvas, el Ártico , las praderas, ríos, montañas, océanos, y el paisaje urbano.

Por primera vez en una serie documental producida por la BBC han tenido un fotógrafo en exclusiva durante la grabación. De esta impresionante dirección de fotografía se ha encargado el zoólogo y fotógrafo británico, durante muchos años reportero gráfico, Timothy Allen. Digna acompañante de tan emocionante experiencia visual es la banda sonora original compuesta por el también británico Nitin Sawhney (compositor premiado por alguno de sus álbumes de estudio, y habitual de la televisión, publicidad e incluso videojuegos).

La retransmisión de Human Planet en el Reino Unido comenzó el pasado 13 de enero a través de la BBC One y durará ocho semanas. Posteriormente se realizará el lanzamiento internacional de la serie documental. En Internet está disponible para ver (en inglés, naturalmente, aunque también subtitulada).

Ver las peripecias de dos percebeiros jugándose la vida contra el mar y las rocas para coger percebes, o la vida de los esquimales en invierno, el uso de águilas para cazar por parte de unos mongoles, el viaje de unas beduínas a través del Sahara en busca de un pozo de agua para vender sus camellos, la pesca a pleno pulmón en aguas del Pacífico, la fiesta de un pueblo del desierto por la llegada del agua, una tormenta del desierto mientras un pastor intenta llevar sus vacas a una laguna, los ritos amorosos en Nigeria a través de danzas y ritos milenarios… todo narrado por la voz de John Hurt… La verdad es que es totalmente recomendable para ver. Unas imágenes espectaculares, unas historias humanas preciosas y para quedarte sin habla y una música maravillosa. Os dejo el trailer para que abráis boca y os quedéis prendados con las imágenes. ¿Conocíais la serie documental? ¿Os está gustando?

música para un dragón

Cualquier aficionado a la música cinematográfica podría decirnos que en el sentir general hay una banda sonora de las películas de 2010 que sobresale por encima de las demás, una banda sonora de auténtica música, con unas melodías preciosas y que fue creada para una película de animación. La película es How to train your Dragon (Cómo entrenar a tu Dragón), de Dean DeBlois y Chris Sanders, la partitura es obra de John Powell.

Si buscamos en nuestra memoria todo el mundo tenemos una película que en nuestra niñez, o en nuestra adolescencia nos hizo amar esa vertiente artística que se llama cinematografía. En mi caso mi memoria está compuesta de muchas, muchísimas películas y no me podría decantar por ninguna. Ver Mary Poppins con todos mis primos en el salón de casa de mis abuelos, o ir por vez primera al cine yo solo con unos amigos para ver, nada más y nada menos, que ET el extraterrestre, llorar cada vez que vi en el cine (creo que fueron tres veces seguidas) El club de los poetas muertos y sentir que olía los montes y campos cuando vi en el cine Tasio. A esto se le lama magia y pocas veces, menos de las que quisiéramos, ocurre cuando vamos al cine. La magia del cine está ahí muchas veces, es verdad, pero esa magia tiene que llegarte a ti concretamente y eso es lo difícil. A lo largo de mi vida no son muchas las ocasiones en las que he sentido esa magia. Películas que me hayan gustado ha habido muchas, películas que me hayan entusiasmado unas cuantas, pero películas que me hayan hecho sentir esa magia de la que hablaba unas pocas. Ultimamente una de ellas ha sido Avatar, que no es que tenga un guión extraordinario, pero el conjunto de pedazos que hacen la película me llegó de una manera que se podría clasificar de mágica. Esos pedazos están compuestos de la historia que se nos cuenta, de los personajes, de los diálogos, de la fotografía, de las interpretaciones y de la música… y es que una música es importante en una película hasta el punto de tener el poder de cambiar nuestra impresión de la misma según el tipo de música que sea, de los momentos en que esta música suena, de su tratamiento, etc.

Cómo entrenar a tu Dragón es una película que nos acerca irremediablemente a nuestra infancia. Estoy seguro que cualquier niño o niña que vea esta película quedará profundamente marcado por ella tal y como cada uno de nosotros fuimos marcados por otras películas en nuestras propias infancias. Es una película con un nivel narrativo extraordinario, una clásica historia sobre la superación de un niño ante un problema de gran magnitud , con unas imágenes tremendamente bellas.

Si visualmente y a nivel argumental la película cumple, aportando su parte para conseguir esa magia de la que hablaba, la banda sonora de John Powell consigue finalmente tener un producto mágico, perfecto para anclarse en el corazón de grandes y pequeños. John Powell presenta una de sus más conseguidas bandas sonoras y eso es decir mucho, pues solo en el campo de la animación ha presentado partituras tan magistrales como la de Happy Feet o tan descomunales como Horton.

Como Entrenar tu Dragón es un cúmulo de grandes momentos, de leitmotivs asignados a situaciones, lugares y personajes. Esa complejidad, no se pierde en números sueltos de la partitura y eso consigue hacernos identificar fácilmente el hilo musical que consigue uno de sus valores más evidentes, la cohesión temática que hace que la composición funcione por igual en una escucha aislada como en una compartida con las imágenes. La partitura es tan rica que no dejaremos de escucharla fuera de las imágenes y nos hará vibrar en muy diferentes secciones de la película. Test Drive es una de ellas, una inyección de fuerza, jovialidad y libertad que nos acompaña en nuestro vuelo junto a Hiccup la primera vez que cabalga a lomos de Toothless, el “dragón furia nocturna” que finalmente se encariñará con nuestro protagonista. Volamos a ras de las olas del mar, con la fuerza y el ritmo que pocos compositores a día de hoy saben imprimirle a las imágenes con su música. Y luego esos bellos temas asignados a personajes, como Romantic Fight ligado al personaje de Astrid, que el compositor fusiona mas avanzado el corte con el tema de Hiccup. Otro de esos temas que hacen enorgullecernos de tener una pasión tan rica y bella en formas como es la música de cine. El asignado a los Vikingos y su aldea en This is Berk justo al principio del relato, con un sonido característico del compositor mezclado con ese punto celta que viene enlazado con la trama y que añade esa pincelada melódica que hace subir enteros a la partitura en una escucha aislada. Powell no olvida el lado más poderoso y épico de los vikingos con esos ritmos marcados por una percusión abrumadora y el coro de hombres. Testosterona pura y dura que conecta perfectamente con la mentalidad de estos personajes, totalmente concentrada en la personalidad del padre de Hiccup, el jefe Stoick. El corte que le sigue tiene ese halo de sonido clásico pasado por el tamiz de la época actual e incluso hay momentos en que te parece estar viendo a Ben-Hur a bordo de la galera remando al ritmo del tambor romano. Dragón Battle describe musicalmente la amenaza de los dragones y la lucha valerosa de toda la aldea para defenderse.

Pero sin duda el momento, aquel que te hace caminar directamente hacia tu niñez, que te desnuda de esas barreras que hemos ido creando con la edad y con años y años de ver todo tipo de películas, es Forbidden Friendship. Magia en estado puro. Fusión de imágenes, montaje y música a un grado tan perfecto que muy pocas veces se puede contemplar. Os aseguro que ni en la mejor de mis perspectivas pensaba encontrarme con una escena tan llena de información pero a la vez tan sencilla como esta, un canto a la amistad y esa inocencia mágica de la que os hablaba al principio de esta entrada.

No queda ahí el trabajo de Powell, pues el músico nos reserva momentos espectaculares en, por otro lado, escenas tan épicas como las finales, una batalla que para nada tiene que envidiarle a películas de temáticas similares como las de El Señor de los Anillos.

Al terminar la película uno esta conectado con su yo mas puro, ese niño que temblaba de emoción al ver como los malos perdían la batalla final gracias a la habilidad de un joven de pueblo. Y mucha culpa la tiene John Powell. John Powell es un genio, uno de los compositores que más ha demostrado que una carrera puede ser objeto de evolución y mejora. Sin duda uno de los 5 mejores músicos de cine de la actualidad, que nos ha regalado la mejor banda sonora del 2010.

En definitiva, una música para disfrutarla con las imágenes, viendo la película, pero también una música para soñar mientras la escuchas tranquilamente en el sillón de tu casa, o conduciendo una mañana de domingo soleada por una carretera secundaria, sin más acompañantes que la escarcha matinal que poco a poco se funde en los tímidos rayos de sol que se atreven a ir apareciendo tras los montes y colinas… me voy a pasear con la música de Powell en el iPod!

Os dejo con el enlace de mi Spotify para que escuchéis la banda sonora completa:

música para un dragón