planeta humano

Uno de los últimos descubrimientos que he tenido con el medio televisivo ha sido una serie documental co-producida por la BBC y Discovery Channel y titulada Human Planet. Y es esa precisamente la peculiaridad de esta serie documental, la relación del ser humano con el planeta Tierra en los diferentes escenarios que en ella se pueden dar y su adaptación al medio natural que le (nos) ha tocado vivir.

Anunciada en 2007, los equipos de producción de la BBC pasaron dos años de grabación de más de 70 historias humanas en algunos de los lugares más remotos de la Tierra y abarcando más de  40 países. Cada episodio de la serie se centra en el ser humano y el medio habitado, incluyendo desiertos, selvas, el Ártico , las praderas, ríos, montañas, océanos, y el paisaje urbano.

Por primera vez en una serie documental producida por la BBC han tenido un fotógrafo en exclusiva durante la grabación. De esta impresionante dirección de fotografía se ha encargado el zoólogo y fotógrafo británico, durante muchos años reportero gráfico, Timothy Allen. Digna acompañante de tan emocionante experiencia visual es la banda sonora original compuesta por el también británico Nitin Sawhney (compositor premiado por alguno de sus álbumes de estudio, y habitual de la televisión, publicidad e incluso videojuegos).

La retransmisión de Human Planet en el Reino Unido comenzó el pasado 13 de enero a través de la BBC One y durará ocho semanas. Posteriormente se realizará el lanzamiento internacional de la serie documental. En Internet está disponible para ver (en inglés, naturalmente, aunque también subtitulada).

Ver las peripecias de dos percebeiros jugándose la vida contra el mar y las rocas para coger percebes, o la vida de los esquimales en invierno, el uso de águilas para cazar por parte de unos mongoles, el viaje de unas beduínas a través del Sahara en busca de un pozo de agua para vender sus camellos, la pesca a pleno pulmón en aguas del Pacífico, la fiesta de un pueblo del desierto por la llegada del agua, una tormenta del desierto mientras un pastor intenta llevar sus vacas a una laguna, los ritos amorosos en Nigeria a través de danzas y ritos milenarios… todo narrado por la voz de John Hurt… La verdad es que es totalmente recomendable para ver. Unas imágenes espectaculares, unas historias humanas preciosas y para quedarte sin habla y una música maravillosa. Os dejo el trailer para que abráis boca y os quedéis prendados con las imágenes. ¿Conocíais la serie documental? ¿Os está gustando?

una foto cada día

 

Hoy os traigo al blog una página web, una plataforma para publicar tus fotos que me ha parecido curiosa y con bastantes posibilidades. No se trata de una plataforma al uso, no se trata de un sitio para ir colgando todas las fotos que realizas. No. Sólo puedes poner una foto al día. ¿Sólamente? Si, así es. Entonces… Os lo explico.

Hay gente que tiene la costumbre, o tenemos la costumbre, de ir anotando retazos de nuestra vida en diferentes lugares, en el Moleskine, en un diario, en un blog, en notas dispersas, en cartas a amigos, etc. La cuestión es expresarnos bien sea por la escritura, bien por la fotografía (también el vídeo), bien por ambas. Realidad o ficción, a todo el mundo que le guste expresarse en palabras e imágenes, quizás le interese un invento escocés que está triunfando en la blogosfera anglosajona.

Blipfoto es una web en la que cada día, mientras se pueda y se quiera claro está, todo es voluntario, se publica una foto de ese día, que es el requisito indispensable para participar, con un texto, o sólo con un título si no hay tiempo para más. Es así de sencillo, una imagen acompañada de unas pocas palabras o de una poesía o de un texto que hayamos encontrado, un diario digital sobre lo ordinario, sobre la cotidianidad, lo que nos sucede, lo que creamos, lo que encontramos, cada uno publica lo que más le ha movido ese día, la inmediatez es la gran particularidad de este cuaderno online. Podemos publicar una foto instantánea, o una foto editada, una foto artística o simplemente una foto que para nosotros tiene más significado el objeto, la persona o la situación fotografiada que la forma de hacerlo. Un diario que sirve como estímulo para mejorar nuestras habilidades fotográficas, y también las literarias, o simplemente ese pequeño espacio íntimo para el que nos reservamos unos minutos al día para estar con nosotros mismos.

¿Qué podemos encontrar en Blipfoto? Fotografías de paisajes remotos, de arquitectura, colores, de un concierto de música, texturas, de la última hornada de bollos, o imágenes de pájaros, ardillas y demás fauna que se encuentra cerca de los que participan en este proyecto fotográfico. También de lo más cercano, los hijos, abuelos, demás familia y amigos, el té matutino, el pub de al lado, el gato dormido en el sofá, etc.

Más interesante o menos, cada uno inserta lo que quiere y de la forma que quiere: de un modo espontáneo, fotográfico, artístico, etc, cada uno trata de capturar la belleza de lo cotidiano en lo que le rodea. Las páginas de ese cuaderno personal pueden ser visitadas y comentadas por otros blippers (esto es, los que “blippean” o colaboran en blipfoto) y también puntuadas. Por lo tanto es normal que nos esmeremos un poco en publicar una foto bien hecha, o con cierto estilo. Dedicaremos diez minutos a Blipfoto y seguro que mejoraremos nuestra aptitudes fotográficas o por lo menos nuestros puntos de vista. Pararse al final del día a reflexionar lo que te ha sucedido, lo que has hecho y lo que has dejado de hacer es un ejercicio que todo el mundo deberíamos realizar y que mejor manera de hacerlo que con ayuda de una fotografía. Podemos utilizar la cámara que queramos, una réflex impresionante, una compacta que llevamos a todos los sitios, el iPhone que me da tanto juego o cualquier otro móvil con cámara. No hay límites.  El perfil del blipper es el de un ser con curiosidad, amable, sensible, educado, con una tendencia a la introspección y a lo artístico y que suele vivir en lugares remotos como Escocia, Finlandia o Canadá, por eso si entráis en la web y echáis un vistazo, en estos momentos os encontraréis con una multitud de paisajes nevados. Dentro de los protocolos de Blipfoto está el de dar la bienvenida a los nuevos blippers y se felicita a los que han publicado sus pimeros 100 o 200 blips (la organización se encarga de anunciarlo). Como véis Blipfoto es una comunidad cálida y amistosa en la que la presencia de participantes de nuestra zona escasea. Yo os animo a que lo probéis y con la cámara que tengáis a mano, es una experiencia  que transformará vuestra forma de ver lo cotidiano.

Pros:

* Es una manera dinámica de llevar una especie de diario que luego puedas revisar tranquilamente.

* Nuestra manera de ver la vida se ensanchará sí o sí.

* Es un gran blog mundial con fotografías de lugares que de otra manera sería imposible conocer.

* Cada foto es un pedazo de la vida de una persona (evidentemente de la vida que hacen pública).

Contras:

* La fotografía no puede llevar marcos. Y es una pena porque hoy en día muchos editores de fotografía hacen verdaderas maravillas.

* El texto tiene que ser en inglés. Lo cual puede ser cierto problema para algunas personas, aunque hoy en día para poner un título y un texto corto hay multitud de traductores bastante fiables. Y por otro lado nos ayuda a practicar nuestro inglés.

Otro detalle es que la fotografía tiene que ser realizada en la fecha en la que vas a publicarla. Esto no quiere decir que, por ejemplo, si estás de viaje y no tienes acceso a internet te quedes sin publicar esas preciosas fotos que has realizado ya que las puedes colgar a posteriori, pero eso si, siempre con la fecha en las que las has tomado.

Bueno, pues nada, espero que os guste la idea. A mi me ha parecido muy sabrosa ( y eso que con la primera foto tuve problemas, que si tenía marco, que si el texto no estaba en inglés… eso me pasa por no leer la letra pequeña!). Os dejo el enlace con mi Blipfoto en el muro de la derecha. Que lo disfrutéis.

Por cierto que Blipfoto está disponible para diferentes plataformas y artilugios varios. Yo ya me he descargado la app para el iPhone…

proyectos 2011

Ha comenzado el año y es el momento de hacer recuento de todos esos proyectos que tenemos para el 2011, esas ideas que nos suelen rondar por la cabeza a comienzos de cada año y que después poco a poco (o a grandes zancadas) se pierden en la memoria más profunda, en ese espacio al que ya no podemos llegar. Por eso he decidido compartir con vosotros mis proyectos para 2011 y así tenerlos a la vista. Veremos que tal dentro de un año. Son proyectos para vivir una vida mejor, más sana y apetecible. Allá van:

El orden de los factores no altera el producto.

1. Hacer ejercicio diario. Bicicleta, salir a correr y disfrutar de las calles vacías mientras levanta el día, saltar y recorrer los parques de la ciudad e ir notando como poco a poco mi cuerpo va adquiriendo el estilo perdido. Creo que lo agradecerán no solo mi cuerpo, ni mi mente, si no el resto de personas que están a mi alrededor.

2. Comer tranquilamente. Tengo un problema, como demasiado deprisa. Mi dieta es bastante buena (habrá que mejorarla y bajar la carne, subir el pescado y dejar los dulces) pero no mastico apenas. Mi meta es disfrutar más tranquilamente de la comida. En cuanto a la bebida, no soy persona de beber alcohol diariamente, así que seguiré bebiendo moderadamente pero no porque me lo obliguen las situaciones sociales ni las fechas.

3. Disfrutar de la lectura. Ser capaz de poder dejar un libro si no me gusta (creo que este objetivo va a ser muy difícil de cumplir) y dejarme aconsejar por amigos y conocidos. Visitar más la biblioteca porque así mi bolsillo me lo agradecerá y mis estanterías también. Alternar la narrativa actual con los clásicos.

4. Gozar más con los amigos, con la familia, disfrutar de las buenas conversaciones, de los momentos que compartimos. Escucharme más a mi mismo.

5. Viajar, aunque sea a un pueblo cercano y descubrir nuevos lugares, gentes, fiestas, culturas.

6. Seguir disfrutando tal y como lo hago con la música. Seguir con mi propia banda sonora.

7. Pasear, andar por la ciudad, utilizar el transporte público, utilizar la bici, descubrir nuevos rincones de mi propio lugar, su historia, mi historia, mi cultura.

8. Hacer una contención del gasto superfluo. Por mi bolsillo, por mi y por el resto.

9. Abrirme a conocer gente nueva, no cerrarme a ello, dejar de lado mi timidez natural y mi comodidad personal.

10. Continuar con esta aventura del blog, aprendiendo de los que llevan varios años y de la gente nueva que lo hace tan bien.

Y vosotros, ¿tenéis proyectos para este 2011?

recuerdos de paris

El sábado disfruté como un enano con un reportaje del suplemento de viajes El viajero, del periódico El País. El reportaje era sobre unas notas escritas en japonés y encontradas en plena plaza de Notre Dame de Paris. Resulta que por la caligrafía, los lugares que visitó y demás, al anónimo viajero, que no turista y enseguida os diré por qué, lo asocian con un hombre de unos 50 años, políglota, con pasión por el arte y la buena mesa y fuera de los cánones de un turista convencional. Las notas no se refieren a las gárgolas de la catedral o a la pirámide del Louvre, no, las notas se refieren a esos descubrimientos que hizo en su estancia parisina, descubrimientos que los vive, además, con auténtico placer. Si tenéis posibilidad de leerlo no lo dudéis y hacerlo porque seguro que disfrutáis tanto como yo. Aquí os dejo el enlace con el reportaje de Oskar Alegría.

Y leyendo el artículo me he acordado de las veces que he estado en la capital francesa y de los propios descubrimientos que he hecho. Todo viajero tiene sus propios descubrimientos en los lugares que visita y desde luego si es Paris es casi seguro que algo que no está en las guías de viaje nos llevaremos a casa como gran recuerdo y además es posible que estos recuerdos no tengan el mismo efecto en la gente de alrededor. Ahí van mis descubrimientos, mis pequeños y grandes recuerdos y mis placeres parisinos.

La primera vez que estuve en Paris estuve escasas seis horas, seis horas que me supieron a gloria y que convirtieron a Paris en mi pequeño refugio espiritual en que se ha convertido en diferentes ocasiones. La cuestión es que estábamos de paso, el autobús nos dejó en la plaza de la Ópera y nos recogía en la Bastilla. Llovía a cántaros. Íbamos con nuestros impermeables, paraguas. Era sábado por la tarde, así que os podéis imaginar el bullicio que, a pesar del diluvio que caía, había en las calles del centro de Paris. Mi recuerdo es el mini tour que nos hizo un amigo que conoce muy bien, desde pequeño, la ciudad. En dos horas y a un ritmo acelerado nos iba diciendo: Allí (señalaba con el brazo a lo lejos) se reunían los revolucionarios de 1848 para organizar las barricadas, en esta casa vivió Verlaine que es un poeta muy bueno que seguramente no hayáis leído en vuestra vida pero que deberíais hacerlo, aquí había un antiguo cementerio sobre el que viven ahora cientos de personas, esto es Notre Dame, pero como está la fachada en obras no la veis ni la fachada ni al jorobado que es un tio muy feo que vive por ahí y ahí está el Louvre que ya veréis en otro momento. ¡Ah si! ¿Veis allá al fondo como una luz? Pues aquello es la Torre Eiffel. Y ahora vamos a comernos unos croissants en un sitio que conozco y que salen muy ricos. Y aquél croissant me supo a auténtica gloria en aquella pastelería enana en uno de los laterales del Louvre, mientras seguía lloviendo y veía enfrente las galerías del Louvre.

En otra ocasión estuvimos en Paris con una excusa de los más peregrina. Se realizaba una exposición de arte contemporáneo en la calle y un amigo de un amigo presentaba una obra suya. El caso es que llegamos a Paris a eso de las cinco de la tarde y para las seis y media estábamos en la zona donde se desarrollaba la exposición. Las obras estaban en la calle y en las tiendas de lujo de las firmas más fashion que os podáis imaginar (todas las que vemos en revistas y no solemos comprar) porque resulta que estas firmas eran las que sufragaban los gastos de la exposición. El amigo de mi amigo nos dio unas invitaciones, unos pases, para poder entrar en las tiendas a ver las obras de arte y… a beber champagne francés, del caro y canapés de lo más variado. El caso es que allí estábamos, en esos santuarios elitistas y de poder, bebiendo copas de champagne mientras veíamos el arte expuesto (es un decir, porque el arte a veces consistía en dos tipos vestidos de escoceses y actuando de porteros con los colores característicos de la marca de la tienda a la que entrábamos). El caso es que estando tan acelerados como estábamos, cansados por el viaje y bebiendo auténtico champagne francés del caro por la cara nos cogimos una buena, así que una amiga mía decidió de repente probarse unos zapatos que costaban cerca de 3000 euros y claro, en esa tienda nos invitaron a irnos… afortunadamente estábamos cansados así que nos fuimos a dormir la mona a nuestra casa.

En aquél mismo viaje nos cogieron entradas para la Ópera en el Palais Garnier (sabéis que en Paris hay dos edificios de la Ópera, la misma institución, con dos sedes) y estuvimos en la representación de una ópera de Gluck titulada Iphigénie en Tauride. ¡Qué placer! Dos amigas estaban en un palco y un amigo y yo en otro. Cada palco es para seis personas en tres filas. Nosotros estábamos en la última pero me sentí como cualquiera de los protagonistas que hemos visto en películas en esos palcos lujosos (por ejemplo una Glenn Close en Las Amistades Peligrosas, antes del abucheo, claro). Porque así es un palco de Garnier. Lujoso, forrado de terciopelo granate con ribetes dorados y con un pequeño recibidor particular en donde hay un chaise longe. De aquella representación me quedo con el Air de Iphigénie, tan dulce, tan melancólico y tan hermoso, con el maravilloso techo pintado por Chagall y con las extraordinarias escaleras de la entrada (si habéis visto Marie Antoinette hay una escena que la Coppola utilizó con estas escaleras y que se ve a la reina en ellas para entrar en el baile de máscaras). Con eso y con verle a mi amigo echarse la mejor siesta que se ha echado en su vida en el chaise longe del cuarto de entrada (lo que me supuso tener que levantarme en una ocasión para darle un pequeño golpe y así evitar que el comienzo de ronquido que alegremente empezaba se parase en seco). Por cierto que es la bomba tomarse un sandwich en el descanso en la terraza de la Ópera al lado de una señora arrugadísima con vestido largo negro y collar fastusoso acompañada así mismo de un joven de smoking alquilado (no sé si sólo era el smoking alquilado…). Os dejo con Maria Callas y el O malheureuse de Iphigénie en Tauride de Gluck:

Una de las primeras veces que visité Paris me llevaron a ver el Instituto del Mundo Árabe, un fabuloso edificio de finales de los 80 cuya principal característica es una de sus fachadas formada por paneles de cristal que se abren y se cierran según la luz del sol gracias a un sistema de células fotoeléctricas, como si fueran un objetivo de cámara. El lugar en si es una auténtica maravilla, con toda la información y bibliografía que necesites para estudiar el mundo árabe, pero lo mejor está en el piso superior. La enorme terraza que da al Sena y desde la cual se ve la Isla de la Cité desde la parte posterior a Notre Dame es digna de visitar y justo en ese mismo piso existen un restaurante de lujo y (esto es lo mejor) un buffet de comida árabe bastante más barato que el anterior y desde el cual se puede ver , a través de las ventanas fotoeléctricas y si el sol te deja, la Torre Eiffel a lo lejos mientras comes un pastelito de cordero. Una gozada y poca gente.

En otra ocasión no tuve mayor exquisitez que leer un capítulo de Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, en una sala del Louvre con diferentes esculturas de Antinoo. Sé que es una tontería pero el espíritu a veces necesita de estas tonterías. Acto seguido el efecto conseguido por una cortina y una ventana empañada de vapor superpuesta a la imagen de la pirámide del Louvre me dejó un buen rato maravillado ante esa preciosa ensoñación que estaba ahí mismo sin que nadie se diese cuenta. Es verdad que si vas predispuesto y tienes paciencia con las multitudes que pasean, paseamos, por el museo, éste es uno de los lugares para descubrir un Paris oculto.

Otra de las maravillas que se pueden hacer en Paris (y en cualquier ciudad) es visitar los museos (y cualquier parte de la ciudad) con una buena cámara provista de un teleobjetivo. A veces puede ser un engorro llevar semejante objetivo mientras paseas por la ciudad por eso yo aconsejo (a no ser que tu verdadera pasión sea la fotografía) llevar el teleobjetivo uno de los días y si ese día es el que visitas un museo mejor que mejor. ¿Por qué? Porque tenemos las pinturas y esculturas originales ahí mismo, a nuestro alcance y lo mejor de todo, con sus auténticas dimensiones. Es como un juego. Te plantas delante del cuadro en cuestión y descubres un mundo que en las reproducciones de los libros y en internet es imposible encontrar. Las caras de las damas de compañía de Josefina en su coronación, el Gavroche de Victor Hugo pistola en mano al frente de la revolución, las filigranas de un león mesopotámico, una carreta con bueyes en una esquina de un van Gogh, las sandalias romanas al visitar la tumba del gran Alejandro, los encajes del vestido de una señora en un café parisino de finales del XIX, una niña aplaudiendo el teatro de giñol, los caballeros extasiados ante la presencia de Louis XIV, una bailarina de Degás arrascándose la espalda, la corona de flores de un efebo escuchando a Aristóteles, una niña tomando pecho, dos romanos abrazados en medio de la batalla, el rico abanico de una señora, … mil y una imágenes, texturas y colores que seguramente sólo vas a poder contemplar en ese momento.

En otra estancia parisina, era verano, y uno de mis mejores recuerdos es la cena que tomamos en el canal de Saint Martin, junto con decenas de personas. Compramos una tabla de quesos, unos patés, champagne, y pastel de manzana y con un foulard que usamos como mantel nos sentamos a orillas del canal, ese mismo canal donde Amélie lanza piedras. Si eres abierto la gente también lo es y el caso es que esa noche acabamos un buen grupo de personas de diferentes lugares, Argelia, Escocia, Argentina, Francia, de aquí, riéndonos y dándonos las direcciones de nuestros correos electrónicos… es una maravilla recibir de repente un día un mail desde Argentina felicitándote el Año Nuevo de alguien con el que sólo has compartido unas horas de amistad, de compañerismo y de alegría en una ciudad que te acoge como ninguna, si tu le dejas que te acoja, claro está. Os dejo con los pequeños placeres de Amélie:

Porque ya lo dijo aquel llamado Buen rey, Enrique III de Navarra y IV de Francia: Paris bien vale una misa. Y sobre todo vale pasear, perderte, tomarte una taza de chocolate en los alrededores de Notre Dame, un crêppe en cualquier puesto de los Campos Eliseos, cenar una fondue en el barrio latino y el día que estás demasiado cansado comprar una tabla de quesos franceses y una baguette para tomarlas al llegar al hotel o a casa, pasear tranquilamente por cualquiera de sus cementerios encontrándote con la última morada de ilustres personajes, ver una película de Truffaut en francés mientras te vas durmiendo plácidamente en tu cama descansando del día, perderte en cualquiera de las librerías de los alrededores del Pompidou o en Shakespeare & Company, comer en un buffet chino de Le Marais por 9 euros o simplemente observar la gente, las casas e impregnarte de ese aire parisino mientras paseas por las orillas del Sena. Oh la lá Paris!!!!

Y vosotros, ¿qué recuerdos especiales, rincones descubiertos, tenéis de vuestros viajes a Paris?