coleccionar imágenes

Imaginad que cualquier día que estáis delante de la pantalla del ordenador aparece una fotografía, o incluso un video, que os gusta y lo único que se os ocurre es descargar la fotografía y guardarla en una carpeta en el disco duro o más difícil todavía hacer una captura de imagen y guardar ese archivo en vuestras imágenes… ni que decir tiene que los tiempos en que nos gustaba una foto, o peor aún una página web de aquéllas estáticas, la única posibilidad no profesional era imprimir la página por completo… yo hice de aquéllas locuras.

Pues bien, imaginad que sois seguidores empedernidos de El Señor de los anillos y coleccionáis cualquier imagen que tenga que ver con la obra de Tolkien, pero imaginad que incluso podríais hacer facilmente subcarpetas dentro de la carpeta de El Señor de los anillos, una para carteles de las películas, otra con los dibujos originales de Tolkien, otra con ediciones de los libros, otra con objetos de merchandising, etc, etc, etc..

El día que me topé con Pinterest se me abrió el cielo porque precisamente Pinterest es un lugar que te facilita crear colecciones de imágenes (y de videos) que te vas topando en Internet. Además de crear tus colecciones de imágenes puedes compartirlas con otra gente ya que estas colecciones son, en principio y a menos que tu no quieras, públicas. Es decir, Pinterest es también una red social en donde la gente puede unir sus aficiones, o cambiar imágenes, bien con un “me gusta” (tipo Facebook), bien repineando la fotografía en una de tus colecciones (tipo retuit en Twitter).

Pinterest fue diseñado en 2009 y estuvo hasta el año pasado en fase beta y solo se podía acceder por invitación. En 2012 ha multiplicado enormemente sus usuarios, ha sido nombrado uno de los mejores sitios de Internet de todo el planeta e incluso su diseño tan visual ha sido seguido en las últimas actualizaciones del diseño de Facebook y, por lo que dicen, pronto en Ebay.

Categorías, un buscador para encontrarlo todo… Yo me he encontrado con verdaderas maravillas, fotografías extraordinarias y colecciones de lo más variopintas. Un museo en casa para compartir. Merece la pena! Ah y claro, no podía ser de otra manera, también hay aplicaciones para teléfonos y tabletas. Aquí tenéis una captura con una búsqueda sobre Sofía Loren:

Por cierto, para saber de primera mano lo qué es Pinterest no tenéis más que pinchar en su icono!

fantasía pura y dura

Estoy terminando uno de los libros que más me ha sorprendido de los últimos tiempos, que más me ha gustado y uno de los que espero con auténtica curiosidad si la segunda parte será tan buena como la primera. Un libro extraordinariamente bien planteado en su estructura narrativa (pocas veces puedo decir esto de un autor contemporáneo) y que te arrastra desde las primeras páginas hacia un mundo fantástico que cabalga entre un lugar inventado e inexistente y una Europa medieval, un libro que tiene partes de leyenda, de historias antiguas, de supervivencia, de música, de amor, de poesía, de magia, de espadas, de aventura y de sabiduría. El libro que estoy terminando se llama, como seguramente algunos hayáis adivinado, El nombre del viento, de Patrick Rothfuss.

La verdad es que no sé muy bien como hablaros de lo que en este libro se cuenta sin que os destripe la historia, porque uno de los aciertos de Rothfuss es que va desgranando el argumento poco a poco, regodeándose en los personajes, en el protagonista, en su historia, en su vida, ya que de eso se trata. El libro es la historia que nos cuenta el protagonista, Kvothe, su propia historia dictada a un cronista en tres días, el primero de los cuales es este libro del que ahora hablamos. El segundo, The Wise Man’s Fear (El temor de un hombre sabio), acaba de ser publicado en Estados Unidos. Este es el comienzo del libro:

« Me llamo Kvothe, que se pronuncia «cuouz».
Los nombres son importantes porque dicen mucho sobre la persona.
He tenido más nombres de los que nadie merece.

Los Adem me llaman Maedre. Que, según como se pronuncie,

puede significar la Llama, el Trueno o el Árbol Partido

Mi primer mentor me llamaba E’lir porque yo era listo y lo sabía.
Mi primera amante me llamaba Dulator porque le gustaba cómo sonaba. Me han llamado Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano y Kvothe el Asesino de Reyes. Todos esos nombres me los he ganado.
Los he comprado y he pagado por ellos.

Pero crecí siendo Kvothe. Una vez mi padre me dijo que significaba «saber».

He robado princesas a reyes agónicos.
Incendié la ciudad de Trebon.
He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo.
Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar.
He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día.
He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos.

Quizá hayas oído hablar de mí. »

Imaginaros una mezcla de El Señor de los Anillos (y que Tolkien me perdone), con un mundo creado de la nada y diferentes razas conviviendo ahí, con leyendas y canciones e idiomas propios, de Oliver Twist con lo mejor de Dickens y muchas penalidades en la miseria, de Harry Potter en una escuela que nos recuerda a Howards, de Juego de Tronos en su parte más oscura… la verdad es que es todo eso y no lo es. Tiene partes que te recuerdan a esas obras y en cambio tiene personalidad propia. Mucha personalidad. Hay páginas que tienen música, una música de laúd que te parece estar escuchando entre los párrafos que lees. Quizás estemos viviendo el comienzo de un nuevo clásico… o quizás sea solo una moda pasajera… el tiempo lo dirá.

No soy amigo de fantasías, ya lo dije una vez, pero la verdad es que este libro de casi 900 páginas merece la pena leerlo porque os va a enamorar. A finales de este año llegará la segunda parte por aquí… a la espera quedamos. ¿Lo habéis leído? ¿Conocíais el libro? ¿Qué os ha parecido? Os dejo el vídeo que Mondadori realizó para lanzar la novela (impresionante):

música para un dragón

Cualquier aficionado a la música cinematográfica podría decirnos que en el sentir general hay una banda sonora de las películas de 2010 que sobresale por encima de las demás, una banda sonora de auténtica música, con unas melodías preciosas y que fue creada para una película de animación. La película es How to train your Dragon (Cómo entrenar a tu Dragón), de Dean DeBlois y Chris Sanders, la partitura es obra de John Powell.

Si buscamos en nuestra memoria todo el mundo tenemos una película que en nuestra niñez, o en nuestra adolescencia nos hizo amar esa vertiente artística que se llama cinematografía. En mi caso mi memoria está compuesta de muchas, muchísimas películas y no me podría decantar por ninguna. Ver Mary Poppins con todos mis primos en el salón de casa de mis abuelos, o ir por vez primera al cine yo solo con unos amigos para ver, nada más y nada menos, que ET el extraterrestre, llorar cada vez que vi en el cine (creo que fueron tres veces seguidas) El club de los poetas muertos y sentir que olía los montes y campos cuando vi en el cine Tasio. A esto se le lama magia y pocas veces, menos de las que quisiéramos, ocurre cuando vamos al cine. La magia del cine está ahí muchas veces, es verdad, pero esa magia tiene que llegarte a ti concretamente y eso es lo difícil. A lo largo de mi vida no son muchas las ocasiones en las que he sentido esa magia. Películas que me hayan gustado ha habido muchas, películas que me hayan entusiasmado unas cuantas, pero películas que me hayan hecho sentir esa magia de la que hablaba unas pocas. Ultimamente una de ellas ha sido Avatar, que no es que tenga un guión extraordinario, pero el conjunto de pedazos que hacen la película me llegó de una manera que se podría clasificar de mágica. Esos pedazos están compuestos de la historia que se nos cuenta, de los personajes, de los diálogos, de la fotografía, de las interpretaciones y de la música… y es que una música es importante en una película hasta el punto de tener el poder de cambiar nuestra impresión de la misma según el tipo de música que sea, de los momentos en que esta música suena, de su tratamiento, etc.

Cómo entrenar a tu Dragón es una película que nos acerca irremediablemente a nuestra infancia. Estoy seguro que cualquier niño o niña que vea esta película quedará profundamente marcado por ella tal y como cada uno de nosotros fuimos marcados por otras películas en nuestras propias infancias. Es una película con un nivel narrativo extraordinario, una clásica historia sobre la superación de un niño ante un problema de gran magnitud , con unas imágenes tremendamente bellas.

Si visualmente y a nivel argumental la película cumple, aportando su parte para conseguir esa magia de la que hablaba, la banda sonora de John Powell consigue finalmente tener un producto mágico, perfecto para anclarse en el corazón de grandes y pequeños. John Powell presenta una de sus más conseguidas bandas sonoras y eso es decir mucho, pues solo en el campo de la animación ha presentado partituras tan magistrales como la de Happy Feet o tan descomunales como Horton.

Como Entrenar tu Dragón es un cúmulo de grandes momentos, de leitmotivs asignados a situaciones, lugares y personajes. Esa complejidad, no se pierde en números sueltos de la partitura y eso consigue hacernos identificar fácilmente el hilo musical que consigue uno de sus valores más evidentes, la cohesión temática que hace que la composición funcione por igual en una escucha aislada como en una compartida con las imágenes. La partitura es tan rica que no dejaremos de escucharla fuera de las imágenes y nos hará vibrar en muy diferentes secciones de la película. Test Drive es una de ellas, una inyección de fuerza, jovialidad y libertad que nos acompaña en nuestro vuelo junto a Hiccup la primera vez que cabalga a lomos de Toothless, el “dragón furia nocturna” que finalmente se encariñará con nuestro protagonista. Volamos a ras de las olas del mar, con la fuerza y el ritmo que pocos compositores a día de hoy saben imprimirle a las imágenes con su música. Y luego esos bellos temas asignados a personajes, como Romantic Fight ligado al personaje de Astrid, que el compositor fusiona mas avanzado el corte con el tema de Hiccup. Otro de esos temas que hacen enorgullecernos de tener una pasión tan rica y bella en formas como es la música de cine. El asignado a los Vikingos y su aldea en This is Berk justo al principio del relato, con un sonido característico del compositor mezclado con ese punto celta que viene enlazado con la trama y que añade esa pincelada melódica que hace subir enteros a la partitura en una escucha aislada. Powell no olvida el lado más poderoso y épico de los vikingos con esos ritmos marcados por una percusión abrumadora y el coro de hombres. Testosterona pura y dura que conecta perfectamente con la mentalidad de estos personajes, totalmente concentrada en la personalidad del padre de Hiccup, el jefe Stoick. El corte que le sigue tiene ese halo de sonido clásico pasado por el tamiz de la época actual e incluso hay momentos en que te parece estar viendo a Ben-Hur a bordo de la galera remando al ritmo del tambor romano. Dragón Battle describe musicalmente la amenaza de los dragones y la lucha valerosa de toda la aldea para defenderse.

Pero sin duda el momento, aquel que te hace caminar directamente hacia tu niñez, que te desnuda de esas barreras que hemos ido creando con la edad y con años y años de ver todo tipo de películas, es Forbidden Friendship. Magia en estado puro. Fusión de imágenes, montaje y música a un grado tan perfecto que muy pocas veces se puede contemplar. Os aseguro que ni en la mejor de mis perspectivas pensaba encontrarme con una escena tan llena de información pero a la vez tan sencilla como esta, un canto a la amistad y esa inocencia mágica de la que os hablaba al principio de esta entrada.

No queda ahí el trabajo de Powell, pues el músico nos reserva momentos espectaculares en, por otro lado, escenas tan épicas como las finales, una batalla que para nada tiene que envidiarle a películas de temáticas similares como las de El Señor de los Anillos.

Al terminar la película uno esta conectado con su yo mas puro, ese niño que temblaba de emoción al ver como los malos perdían la batalla final gracias a la habilidad de un joven de pueblo. Y mucha culpa la tiene John Powell. John Powell es un genio, uno de los compositores que más ha demostrado que una carrera puede ser objeto de evolución y mejora. Sin duda uno de los 5 mejores músicos de cine de la actualidad, que nos ha regalado la mejor banda sonora del 2010.

En definitiva, una música para disfrutarla con las imágenes, viendo la película, pero también una música para soñar mientras la escuchas tranquilamente en el sillón de tu casa, o conduciendo una mañana de domingo soleada por una carretera secundaria, sin más acompañantes que la escarcha matinal que poco a poco se funde en los tímidos rayos de sol que se atreven a ir apareciendo tras los montes y colinas… me voy a pasear con la música de Powell en el iPod!

Os dejo con el enlace de mi Spotify para que escuchéis la banda sonora completa:

música para un dragón

para que te pique el gusanillo

Hay libros para leer con tiempo, otros para leer con ganas, otros con un diccionario al lado, los hay para reír y para llorar, para leer en el tre o en el autobús, para una noche de insomnio o para leer un capítulo cada noche, los hay de referencia y de cabecera, hay libros que los lees una y otra vez y otros que cuando los terminas de leer al minuto ya no te acuerdas ni del nombre del protagonista, hay libros para estremecerte, para sentir, para viajar a otros lugares y a otras épocas, para imaginar, para consultar, hay libros que guardas con mucho cariño, libros que prestas y otros que no dejarías ni a tu mejor amigo, hay libros para ver las fotografías, libros para jugar, libros para aprender y libros para recordar… hay libros para todos y para todo.

El libro que traigo hoy es un libro catalogado para gente con prisas y escrito (más bien dibujado) por Henrik Lange. Está editado por Ediciones B y se titula 90 clásicos de la literatura para gente con prisas. Se supone que tienes 90 clásicos resumidos en cuatro viñetas. Vamos a ver. Por un lado está claro que leyendo este libro no te lees 90 clásicos de la literatura, ni conoces su trama, ni sus personajes, ni nada. Sirve poco más o menos para saber de que va… y poco más. La gracia del asunto es ver como el autor consigue resumir en cuatro viñetas de comic clásicos como Cien años de soledad, Ulises, El viejo y el mar, 1984 o El Señor de los Anillos (por poner un ejemplo).

Ahí va el ejemplo de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha:

Viñeta 1: Aún no hay tele. Don Quijote lee mucho y se vuelve majara.

Viñeta 2: Ataca a molinos de viento que cree gigantes. Hasta su caballo piensa que está majara.

Viñeta 3: Descubre que nadie necesita héroes y vuelve a casa. Rocinante se lo agradece. Los molinos también.

Lo dicho, una tontería como una casa pero… ¿pero? Si, pero. Creo que es otra buena manera de que a gente que no está acostumbrada a leer clásicos le pique el gusanillo. Puede que si, ¿no? ¡O por lo menos puede ser un buen intento!

Si algún día estás en una cena y sacan de tema el Quijote por lo menos ya sabes de que va… eso si, ¡cambia de tema rapidamente!

el señor bilbo bolsón

Un buen hobbit de 50 años, que vive apaciblemente en su casa agujero, comiendo seis veces al día, como les gusta comer a los hobbits, sin mayores preocupaciones que ser un buen anfitrión, disponer de una buena, o varias, despensas llenas de comida, unos cuantos roperos para vestirse todos los días del año. Este hobbit se llama Bilbo Bolsón. Bueno, pues resulta que un día se le presenta a su puerta ni más ni menos que Gandalf, mago conocido en toda la Tierra Media, y aún más allá, acompañado de trece enanos liderados por Thorin Escudo de Roble. Este hecho es ya una excepción en el modo de vida tan tranquilo de Bilbo. Pero no contentos con este té, convertido en cena y después en desayuno, el mago y los enanos arrastran al hobbit a un viaje en busca del antiguo tesoro de los enanos que en estos momentos tiene el dragón Smaug.

Hobbits, enanos, magos, elfos, trolls, águilas gigantes, trasgos, huargos, Gollum, arañas gigantes, un dragón, más elfos, más enanos, hombres, pájaros que hablan y un hombre oso acompañarán al más famoso de los hobbits (con permiso de Frodo) en unas aventuras con persecuciones, encantamientos, canciones, luchas, espadas inmemoriales, cuevas, anillos mágicos, fiestas, batallas, cuentos, viajes, odios, muertes, amistad, peligros, etc.

Yo soy de los que me he leído esta obra tarde. Y ya sé que nunca es tarde si la dicha es buena, ya, pero creo que hubiera disfrutado mucho más de este libro con 12 años. La historia es muy bella pero el tono que se utiliza explicando el desarrollo de la misma es demasiado infantil (sin que esto suponga que sea un cuento tonto, ni mucho menos). Es un libro de esos que tiene que ser una gozada escucharlo con tus primos, o tus amigos, sentados alrededor de quien lo cuenta, de esos que ya casi no se leen, y mucho menos de esos que ya no te leen (porque desgraciadamente ya casi no se leen los libros en voz alta, algo que en ciertos momentos es una aventura impresionante). En fin, un libro para regalar a los hijos de tus amigos, sin ninguna duda.

Por cierto, yo tuve la suerte de leer el libro en una edición comentada (extraordinaria) y disfruté muchísimo también con los dibujos originales de J.R.R. Tolkien. Un artista.

* Después de la trilogía cinematográfica de El Señor de los Anillos le toca el turno ahora a El hobbit. Ya se ha elegido el actor que reencarnará a Bilbo Bolsón (Martin Freeman) y finalmente se rodará en Nueva Zelanda tras arreglar algunos desacuerdos. El director será Peter Jackson.