thunder road

Como la mayoría de los springsteenianos descubrí esta canción en la obra maestra que es, sin lugar a dudas, el más famoso de los álbumes del músico y poeta de New Jersey, el trabajo que consagró a Bruce Springsteen como uno de los mayores artistas que ha dado Estados Unidos en la historia de su música: Born To Run.

Thunder Road, la primera de las canciones de este mítico álbum, una canción que es como una pequeña obra cinematográfica, un corto de una calidad exquisita que nos cuenta una de esas historias a las que el Boss nos tiene acostumbrados. El comienzo de la canción, con esas lastimera notas sacadas de una harmónica y la búsqueda de la Tierra Prometida, esa tierra que no sabemos si es física o producto de la imaginación y a la que Springsteen hará referencia una y otra vez a lo largo de toda su carrera musical. Todo lo que sabemos es que está en alguna parte, en otro lugar. Y son estos sueños los que motivan a sus personajes y les permiten creer que quizá existe un lugar mejor. El de Asbury Park nos cuenta una historia de amor, de esas que transcurren en la carretera, no podía ser de otra manera, en donde el protagonista, que escucha a Roy Orbison se acerca hasta casa de Mary y le desafía que apueste por la vida, que apueste por él. Le deja bien claro que no es un héroe y que lo único que puede ofrecerle es una oportunidad para una vida mejor, ni siquiera le ofrece la seguridad de conseguirla. Pueden ir juntos rumbo a la Tierra Prometida.

Más allá de las referencias bíblicas del término Tierra Prometida, que sin duda las tiene, es en esta canción cuando Bruce hace mención, por vez primera, a la idea de una América democrática y abierta de par en par, una América los suficientemente grande como para acoger a todo el mundo.

Springsteen tenía sólo 24 años cuando escribió la canción y sin embargo contiene una de sus frases más sentidas y profundas: “Así que estás asustado y piensas que quizá ya no somos tan jóvenes”. A sus 24 años Springsteen ya sabía lo dura y difícil que podía llegar a ser la vida y, quién sabe, igual había vivido a sus 24 años mucho más que muchos otros de más edad. Thunder Road representa muchas cosas para mucha gente: una celebración de libertad, un himno del pasado, una esperanza hacia la Tierra Prometida, pero ante todo es una canción en la que personas normales pueden llegar a hacer de su vida “normal” un acto heróico sin llegar a ser héroes al uso.

Ten un poco de fe, hay magia en la noche.

Versiones hay muchas, y a nada que busquéis en Youtube os encontraréis con muchas de ellas, a mi particularmente me gustan las versiones acústicas pero la versión que he elegido para la entrada de hoy es la de aquél 18 de noviembre de 1975, con un Springsteen muy joven, todavía con esa barba desaliñada de sus comienzos, ese aire dejado y esa capacidad para crear canciones con una música y una letra como la de Thunder Road que te ponen los pelos de punta… Señoras y señores, con todos ustedes, desde Hammersmith Odeon, Londres, The Boss!!

fantasía pura y dura

Estoy terminando uno de los libros que más me ha sorprendido de los últimos tiempos, que más me ha gustado y uno de los que espero con auténtica curiosidad si la segunda parte será tan buena como la primera. Un libro extraordinariamente bien planteado en su estructura narrativa (pocas veces puedo decir esto de un autor contemporáneo) y que te arrastra desde las primeras páginas hacia un mundo fantástico que cabalga entre un lugar inventado e inexistente y una Europa medieval, un libro que tiene partes de leyenda, de historias antiguas, de supervivencia, de música, de amor, de poesía, de magia, de espadas, de aventura y de sabiduría. El libro que estoy terminando se llama, como seguramente algunos hayáis adivinado, El nombre del viento, de Patrick Rothfuss.

La verdad es que no sé muy bien como hablaros de lo que en este libro se cuenta sin que os destripe la historia, porque uno de los aciertos de Rothfuss es que va desgranando el argumento poco a poco, regodeándose en los personajes, en el protagonista, en su historia, en su vida, ya que de eso se trata. El libro es la historia que nos cuenta el protagonista, Kvothe, su propia historia dictada a un cronista en tres días, el primero de los cuales es este libro del que ahora hablamos. El segundo, The Wise Man’s Fear (El temor de un hombre sabio), acaba de ser publicado en Estados Unidos. Este es el comienzo del libro:

« Me llamo Kvothe, que se pronuncia «cuouz».
Los nombres son importantes porque dicen mucho sobre la persona.
He tenido más nombres de los que nadie merece.

Los Adem me llaman Maedre. Que, según como se pronuncie,

puede significar la Llama, el Trueno o el Árbol Partido

Mi primer mentor me llamaba E’lir porque yo era listo y lo sabía.
Mi primera amante me llamaba Dulator porque le gustaba cómo sonaba. Me han llamado Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano y Kvothe el Asesino de Reyes. Todos esos nombres me los he ganado.
Los he comprado y he pagado por ellos.

Pero crecí siendo Kvothe. Una vez mi padre me dijo que significaba «saber».

He robado princesas a reyes agónicos.
Incendié la ciudad de Trebon.
He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo.
Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar.
He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día.
He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos.

Quizá hayas oído hablar de mí. »

Imaginaros una mezcla de El Señor de los Anillos (y que Tolkien me perdone), con un mundo creado de la nada y diferentes razas conviviendo ahí, con leyendas y canciones e idiomas propios, de Oliver Twist con lo mejor de Dickens y muchas penalidades en la miseria, de Harry Potter en una escuela que nos recuerda a Howards, de Juego de Tronos en su parte más oscura… la verdad es que es todo eso y no lo es. Tiene partes que te recuerdan a esas obras y en cambio tiene personalidad propia. Mucha personalidad. Hay páginas que tienen música, una música de laúd que te parece estar escuchando entre los párrafos que lees. Quizás estemos viviendo el comienzo de un nuevo clásico… o quizás sea solo una moda pasajera… el tiempo lo dirá.

No soy amigo de fantasías, ya lo dije una vez, pero la verdad es que este libro de casi 900 páginas merece la pena leerlo porque os va a enamorar. A finales de este año llegará la segunda parte por aquí… a la espera quedamos. ¿Lo habéis leído? ¿Conocíais el libro? ¿Qué os ha parecido? Os dejo el vídeo que Mondadori realizó para lanzar la novela (impresionante):