literatura con baraka

La semana pasada descubrí un autor y una literatura que me llegaron directamente al alma. Un libro con una baraka que estoy seguro una parte de ella llega a todo el que lee la obra, una obra autobiográfica del escritor Abdelá Taia. Mi Marruecos. ¿Y qué es la baraka? Abdelá Taia tiene la baraka. Se dice de alguien que tiene la baraka cuando está “habitado”, cuando posee la fuerza, la energía. Y la transmite. Porque la baraka se siente, se toca, pero sobre todo se pasa, de uno a otro, “se da”. Una baraka que, de una u otra manera, está presente a los largo de los 25 capítulos que componen la que fue la primera obra de este joven autor magrebí.

Abdelá Taia nació en la localidad de Salé, en Marruecos, en 1973. De procedencia humilde, tras los estudios primarios se trasladó a Rabat su universidad para estudiar literatura francesa, lo que le valió una beca para estudiar en Ginebra que al final se convirtió en la una parada hacia la Sorbona de Paris. En Paris es en donde vive desde finales de los 90, en el barrio de Belleville, esa antigua comuna independiente que se ha convertido en el barrio multicultural por excelencia de la capital francesa y que compite con Montmartre en ser el punto más alto de Paris. Estudiando en la antiquísima universidad empezó a escribir un diario para empaparse de la “lengua de los ganadores”, como llamaban en su pueblo al idioma francés, para ir avanzando en esa lengua lo que le hizo ser un auténtico conocedor del correcto uso de esa lengua que hizo propia y cuya peculiaridad particular son las palabras árabes que de vez en cuando saltean la narración como si se tratasen de flores en un oasis.

He leído en diferentes críticas y artículos sobre Taia que es parte de una literatura homosexual, porque él es gay y porque hace de esa condición, esa parte de su todo, su distinción en la escritura, en la forma de expresarse y en las historias que nos cuenta, sus propias historias, su historia. En fin, si la literatura homosexual es contar una historia en la que los protagonistas son gays, o sobre vivencias homosexuales entonces seguramente la literatura de Taia será gay, porque él es abiertamente gay, porque las vivencias que nos cuenta tienen un componente homosexual, porque son sus vivencias. Pero me niego a catalogar la literatura de Taia con un adjetivo excluyente. Porque creo, en todo caso, que ese adjetivo es incluyente aquí. Porque sí, es una literatura homosexual, además de intimista, mágica, sincera, sensual, inocente, sentimental, rompedora…

Mi Marruecos está escrito en 25 capítulos de los cuales los 19 primeros nos cuentan en pasado y primera persona la vida del pequeño, del adolescente y del joven Abdalá en Marruecos hasta el día en que corta el cordón umbilical y se va a Europa. Los 6 últimos nos cuentan Marruecos visto desde Europa, con esa añoranza propia de los exiliados, aunque estos exiliados necesitasen en su momento abandonar su país. Los capítulos de Marruecos in situ son la traducción de los sentimientos de Abdalá siendo niño y joven, esos sentimientos que pocas veces se pueden decir ni en familia, una familia en donde escuchar “te quiero” en el serial radiofónico era señal de que había que irse a la cama para seguir soñando las historias que escuchaban a través de las ondas. Porque la escritura de Abdalá al principio puede parecer fácil, con expresiones infantiles incluso, frases cortas, pero lo que la hace maravillosa es que está escrita en la lengua de los grandes, una lengua universal, ni francesa, ni árabe, la lengua del corazón. Y esto es lo verdaderamente difícil y lo que hace su escritura tan rompedora: habla de sí mismo diciéndonos, descubriéndonos la verdad. Una escritura que nos da margen a la imaginación, a seguir pensando en las historias que nos cuenta, porque Taia nos deja muchas veces la frase sin terminar, los hechos sin concluir, porque a veces las palabras no dichas nos descubren más que las escritas y esa es otra de las cosas que me han gustado del marroquí. Hay que rellenar los interlineados, deducir, entre palabra y palabra, otra, la que falta. Y esto es un placer: la impotencia convertida en fuerza, en goce, gracias al arte de escribir de Abdelá Taia.

Un libro, de verdad, para leer con sentimiento, para empaparte de él, para soñar las historias contadas e inacabadas, para imbuirte de ese arte callado construído sobre todo a partir de silencios, para sentir Mi Marruecos, para dejarte tocar por la baraka de Abdelá Taia.

Me transmitía su baraka y la baraka de sus padres y la de sus abuelos.

Me quería.

Cuando el tren arrancó, nos dijimos adiós con la mano durante mucho tiempo; intentó correr, alcanzarme…

En ese momento me eché a llorar en medio de un compartimento lleno de viajeros repentinamente callados, sollozaba como un bebé. Todos me miraban. Yo me veía irme…

A todo esto, la edición de esta obra en castellano es de la editorial Cabaret Voltaire, otro descubrimiento y otra gozada de cuidada edición.

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fantasía pura y dura

Estoy terminando uno de los libros que más me ha sorprendido de los últimos tiempos, que más me ha gustado y uno de los que espero con auténtica curiosidad si la segunda parte será tan buena como la primera. Un libro extraordinariamente bien planteado en su estructura narrativa (pocas veces puedo decir esto de un autor contemporáneo) y que te arrastra desde las primeras páginas hacia un mundo fantástico que cabalga entre un lugar inventado e inexistente y una Europa medieval, un libro que tiene partes de leyenda, de historias antiguas, de supervivencia, de música, de amor, de poesía, de magia, de espadas, de aventura y de sabiduría. El libro que estoy terminando se llama, como seguramente algunos hayáis adivinado, El nombre del viento, de Patrick Rothfuss.

La verdad es que no sé muy bien como hablaros de lo que en este libro se cuenta sin que os destripe la historia, porque uno de los aciertos de Rothfuss es que va desgranando el argumento poco a poco, regodeándose en los personajes, en el protagonista, en su historia, en su vida, ya que de eso se trata. El libro es la historia que nos cuenta el protagonista, Kvothe, su propia historia dictada a un cronista en tres días, el primero de los cuales es este libro del que ahora hablamos. El segundo, The Wise Man’s Fear (El temor de un hombre sabio), acaba de ser publicado en Estados Unidos. Este es el comienzo del libro:

« Me llamo Kvothe, que se pronuncia «cuouz».
Los nombres son importantes porque dicen mucho sobre la persona.
He tenido más nombres de los que nadie merece.

Los Adem me llaman Maedre. Que, según como se pronuncie,

puede significar la Llama, el Trueno o el Árbol Partido

Mi primer mentor me llamaba E’lir porque yo era listo y lo sabía.
Mi primera amante me llamaba Dulator porque le gustaba cómo sonaba. Me han llamado Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano y Kvothe el Asesino de Reyes. Todos esos nombres me los he ganado.
Los he comprado y he pagado por ellos.

Pero crecí siendo Kvothe. Una vez mi padre me dijo que significaba «saber».

He robado princesas a reyes agónicos.
Incendié la ciudad de Trebon.
He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo.
Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar.
He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día.
He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos.

Quizá hayas oído hablar de mí. »

Imaginaros una mezcla de El Señor de los Anillos (y que Tolkien me perdone), con un mundo creado de la nada y diferentes razas conviviendo ahí, con leyendas y canciones e idiomas propios, de Oliver Twist con lo mejor de Dickens y muchas penalidades en la miseria, de Harry Potter en una escuela que nos recuerda a Howards, de Juego de Tronos en su parte más oscura… la verdad es que es todo eso y no lo es. Tiene partes que te recuerdan a esas obras y en cambio tiene personalidad propia. Mucha personalidad. Hay páginas que tienen música, una música de laúd que te parece estar escuchando entre los párrafos que lees. Quizás estemos viviendo el comienzo de un nuevo clásico… o quizás sea solo una moda pasajera… el tiempo lo dirá.

No soy amigo de fantasías, ya lo dije una vez, pero la verdad es que este libro de casi 900 páginas merece la pena leerlo porque os va a enamorar. A finales de este año llegará la segunda parte por aquí… a la espera quedamos. ¿Lo habéis leído? ¿Conocíais el libro? ¿Qué os ha parecido? Os dejo el vídeo que Mondadori realizó para lanzar la novela (impresionante):

¿quién soy?

Acabo de terminar la última novela de Julia Navarro y lo primero que tengo que deciros es… que son mil páginas para pasar el rato y… poco más. Ya sé, ya sé que hay muchos seguidores de esta escritora madrileña, y no me extraña, porque en principio sus novelas son buenos libros para disfrutar con la historia, o con los personajes, pero en cuestión de literatura no son una maravilla. Y me podréis decir, vaya, ya está MrWilliam con sus exquisiteces. No, de verdad, no lo son. Cada cual tenemos las nuestras y de la misma manera que yo puedo disfrutar de lo grande con La isla del tesoro, a otra persona le podrá parecer insulsa (para mi esto sería incomprensible) y lo mismo al revés. Me lo dejó (el libro, me refiero) un tío mío y yo la verdad es que lo cogí sin muchas ganas, porque ya había tenido una “mala experiencia” con otro libro de Navarro (La biblia de barro es uno de los pocos libros que he dejado en la mitad), porque la época que transcurre en la novela no era la que más me apetecía en ese momento (desde la República española hasta la Guerra Fría) y porque estaba con idea de leer otro libro que al final no pudo ser, pero bueno, me dije a mi mismo, hay que dar una oportunidad, si a mi tío le ha gustado puede que a mi también. Dime quién soy, de Julia Navarro.

La historia en si es bastante buena. Un periodista de Madrid recibe un encargo de su propia tía, la mater familis, para investigar quién fue su abuela (esto es, la bisabuela del propio periodista) que resulta que poco antes de la Guerra Civil española abandonó a su marido y a su hijo. Eso es lo poco que saben, porque siempre ha sido un tema tabú en la familia. Por no conocer, no conocen ni el nombre de la señora en cuestión. El caso es que gracias a la investigación, en principio para conocer qué fue de esta mujer, resulta que vamos averiguando la apasionante vida de la señora, sus idas y venidas por medio mundo, sus amores y desamores, etc. Recorremos parte de la historia mundial y europea y española, desde la II República, hasta la caída del Muro de Berlín. Viajamos por el Madrid republicano, por la Francia ocupada, por la Unión Soviética stalinista, por el Buenos Aires de los exiliados, por el Londres de la II Guerra Mundial, por la Alemania nazi, por los Estados Unidos afianzándose como potencia mundial, por la Italia fascista… todo en un ambiente de guerra, espionaje, hambre, pasión, amores, encuentros y desencuentros, traiciones y el amor de una madre por su hijo.

Con todos estos ingredientes creo que se podría haber hecho mucho más, pero no ha sido así. Se pasa superficialmente por los grandes acontecimientos que sucedieron en esas épocas, casi parece que se los nombra, es verdad, pero no se hace nada por introducirnos verdaderamente en ellos. A los personajes les falta algo. Les falta ser algo más que una pincelada, les falta sentimiento. Y por eso me parece que es un libro para pasar el rato, un buen rato eso sí, incluso con muy buenos momentos, pero en general es un libro de esos que dentro de unos meses no vas a recordar. Si lo tenéis por ahí cerca y queréis pasar buenos momentos leyendo, leedlo. Si no lo tenéis cerca y queréis pasar buenos momentos de lectura, no vayáis a por él. Pero bueno, para gustos los colores, que decía el otro. Así que me imagino que por aquí también habrá gustado, ¿no es así? Si es así contadme por qué os ha gustado… igual he tenido muchos prejuicios a la hora de leerlo.

¿bienvenidos?

Después de tres meses andando, sin parar, con lo puesto y poco más, comiendo de las ayudas sociales y de la caridad humana (¡qué poco queda de esto último!), durmiendo en el suelo y las mejores de las veces sobre una hierba, asado de calor cuando el sol aprieta y muerto de frio si es invierno y al final, con mucha suerte llegas a tu destino, a esa primera parada que es la puerta hacia tu, esperas, nueva vida.

Tras unas horas de viaje, surcando el cielo, haciendo escala con el tiempo justo para comprar algo en el duty free de turno, comiendo la comida precocinada que te sirve una azafata, echando una pequeña siesta en tu confortable asiento y reposando la cabeza en una almohada, abriendo la salida de aire acondicionado cuando sientes calor y poniéndote por encima el jersey cuando notas el aire demasiado fresco y sin darte cuenta llegas a tu destino, a esa parada en tu vida que esperas sea un aliciente para continuar en tu cotidianidad.

El primero es un inmigrante. El segundo un turista. ¡Qué maneras tan diferentes de viajar! En realidad están haciendo lo mismo. Desplazarse de un lado a otro. Pero las diferencias son sustanciales y no solo porla situación personal de cada uno. A uno le prohíben tácitamente viajar tranquilamente y mucho menos quedarse en el lugar de destino. Al otro, como mucho, le hacen pasar un control de seguridad y le desean una buena estancia.

La semana pasada estuve viendo en Filmin una película francesa titulada Welcome, dirigida por Philippe Lioret y protagonizada por Vincent Lindon, Audrey Dana y Firat Ayverdi. Bial, un joven de 17 años procedente del kurdistán iraní, ha cruzado el Oriente Próximo y Europa para reunirse con su novia recién emigrada a Inglaterra. Pero su recorrido se detiene bruscamente cuando, en el lado francés, le impiden cruzar el Canal de la Mancha. Decide cruzar el canal a nado. Para cumplir su objetivo, empieza a entrenarse en la piscina municipal. Allí conoce a Simon, un profesor de natación en pleno proceso de divorcio. Simon está dispuesto a hacer lo que sea para recuperar a su mujer y lo arriesga todo ofreciendo protección a Bilal…

Una película preciosa, de esas para pensar y dura, muy dura. Dura en el tema y en el argumento. A veces este tipo de películas te ayudan a pensar en el tipo de sociedad que vamos creando. Como cuando vi la de NEDS, ¿os acordáis de aquél post? Hay escenas verdaderamente desgarradoras. Bial y sus compañeros de viaje poniéndose en la cabeza bolsas de plástico, dentro de un camión, para no emitir CO2 y que el sensor de la policía no les pillase. O la policía entrando en la casa de un ciudadano francés porque es ilegal acoger a un inmigrante… simplemente darle techo para dormir una noche y darle comida… está prohibido. Cruzar a nado en Canal de la Mancha, 32.55 kms. de separación, de mar frío si no helado, de olas y corrientes y el chaval kurdo, con un neopreno, nadando hacia la costa inglesa, mientras petroleros de 500 metros de longitud avanzan a toda máquina, sin fijarse en la hormiguita que nada a sus pies…

Una película totalmente recomendable que ganó el Premio Lumiere a la mejor película. Ahí va el trailer:

POSTDATA

Terminada la reflexión sobre la regularidad de las entradas y viendo las estadísticas del blog he decidido probar durante un tiempo un nuevo ritmo. A partir de hoy las entradas las publicaré cada dos días y en fechas señaladas. ¿Por qué este cambio? Porque creo que verdaderamente la regularidad de una entrada por día en este tipo de blog no es eficiente, ya que al no tratarse de un blog de actualidad (da lo mismo que el post lo leas hoy o mañana) no hace falta hacerlo diario y sobre todo porque creo que el tipo de gente que entra en este blog y en otros parecidos entran para leer a gusto la entrada, para saborearla… yo por lo menos con esa intención lo hago.

Muchas gracias a Lahierbaroja, de El blog de lahierbaroja y a Teresa, de Los libros de Teresa.

Hasta el miércoles!

año nuevo vienés II

En este último día del año 2010 seguimos con la serie de entradas dedicadas al Concierto de Año Nuevo que anualmente ofrece todos los 1 de enero la Orquesta Filarmónica de Viena.

Tal  como comentaba ayer el repertorio que ofrece la magnífica orquesta es este concierto está compuesto por obras de la familia Strauss en su mayoría y algunos otros compositores austríacos y alemanes de los que excepcionalmente se interpretan obras como Offenbach, Ziehrer, Lanner, Schubert, Hellmesberger, von Suppe, Weiber y en los últimos años Mozart o Brahms. El caracter de las obras interpretadas son casi exclusivamente valses, polkas, marchas, galopes, cuadrillas y de vez en cuando alguna obertura de opereta e incluso de ópera.

El vals es ese elegante baile a ritmo lento que se popularizó en Viena a finales del XVIII y después en París y el resto de Europa en el siglo XIX y que es originario del Tirol por el siglo XII (en lo que a ritmo se refiere). La palabra vals viene del alemán walzen, girar. La característica principal de esta danza es su compás de 3/4 y su ritmo puede variar de más lento (como era antiguamente) a más rápido.

La polka ( o polca) es una danza popular originaria de Bohemia y que surgió a principios del siglo XIX. Su forma, en este caso, deriva del minuetto y tiene un compás de 2/4 siendo interpretada y bailada a un ritmo bastante más rápido que el vals. Su ritmo rápido hizo que se popularizase rápidamente no solo en Europa si no en América.

La marcha es una composición musical que está catalogada como danza andada. Esto es, es una danza para ser bailada mientras se anda, para llevar el ritmo de los pies mientras se anda, para marchar, de ahí su nombre. Normalmente regula el paso de un grupo de personas, es decir, se baila en grupo. Su ritmo puede variar aunque normalmente tiene un ritmo fácil y cómodo. Normalmente las marchas eran “interpretadas” por ejércitos, las llamadas marchas militares y en este caso el número de pasos a dar mientras se marcha puede variar ostensiblemente según el ritmo de la partitura.

El galope está considerada una marcha para caballería o un tipo de danza que se podría bailar siguiendo el ritmo y los pasos de una polka pero a un ritmo mucho más trepidante (de ahí lo de galope).

Cuadrilla es una composición musical de origen francés y que podría venir de las antiguas contradanzas europeas. Es una danza que se baila entre varias parejas, normalmente dos, en cuadrado, de ahí el nombre cuadrilla.

Estos son el tipo de obras con las que normalmente nos deleitan los miembros de la orquesta vienesa. ¿Pero qué sabemos de los compositores? Ahí los detalles los daremos en exclusividad sobre una familia, una saga: los Strauss. La dinastía estaba compuesta por Johann Strauss y sus hijos Johann, Josef y Eduard.

Johann Strauss, padre. A este compositor vienés se le debe, junto con el compositor Josef Lanner, la popularidad de los valses vieneses. Después de aprender a tocar el violín formó un cuarteto, junto a Lanner y los hermanos Drahanek, conocido como Cuarteto Lanner y que después fue ampliado a orquesta. En 1825 decidió formar su propia orquesta, la Orquesta Strauss y empezó a componer valses y otras obras musicales. Viajó mucho con su orquesta, haciendo grandes giras e incluso interpretó algunos valses tras la ceremonia de coronación de la reina Victoria de Inglaterra. Llegó a ser el Director Musical del Baile de la Corte, nombrado por Fernando I. Sus obras más populares son la Marcha Radetzky y el vals Lorelei Rhein Klänge op. 154.

Y naturalmente aquí tenéis el video de la más popular y conocida de las obras de Strauss padre, la Marcha Radetzky, dirigida el año pasado por un pletórico y divertido Georges Prêtre, que a sus 85 años se lo pasó en grande dirigiendo el concierto del 1 de enero de 2010. Podréis observar que el director francés dio la entrada a la marcha desde un lateral indicando al tambor que comenzase a tocar:

 

Johann Strauss II, hijo. El rey del vals. Así es como era conocido el hijo mayor de Johann Strauss, Johann Strauss hijo. Gracias a el el vals dejó de ser una danza campesina para pasar a ser un baile en la corte de los Habsburgo. Fue gracias a su madre que Johann pudo realizar su estudios de música, ya que su padre estaba totalmente en contra. El mismo día que su madre solicitaba el divorcio de su padre se presentó ante las autoridades vienesas para actuar en público.

Strauss hijo encontró muchas dificultades en sus primeros años como músico, pero pronto ganó audiencia amante de la música, tras haber aceptado comisiones para actuar fuera de Viena. El enfrentamiento entre padre e hijo fue público, notorio y del cual se hicieron eco los medios de la época. Viena fue asolada por una revolución burguesa el 24 de febrero de 1848, y la rivalidad entre padre e hijo se hizo mucho más evidente. En ese momento el hijo se hizo partidario de los revolucionarios lo que profesionalmente no le vino nada bien ya que, naturalmente, la realeza austriaca le negó sus favores, las autoridades vienesas le llegaron a detener por interpretar la Marsellesa de lo cual finalmente fue absuelto. Cuando en 1849 Johann Strauss padre murió, el hijo decidió fusionar su orquesta con la de su progenitor y tras la llegada al poder de Francisco José I se congratuló con la realeza componiendo diferentes obras en su honor. Fue autor de diversas operetas entre las cuales está la más famosa de ellas y cuya obertura se ha tocado en innumerables ocasiones en el Concierto de Año Nuevo. Hablamos de la opereta El Murciélago (Die Fledermaus). Entre sus valses están El bello Danubio azul, el titulado Vino, mujeres y canciones, o el Vals del Emperador. Entre las polkas son famosas Polka AnnaTritsch-Tratsch o Champagne Polka. Sus marchas fueron también muy famosas y suelen ser interpretadas habitualmente el 1 de enero.

Os dejo con el que sea quizás su vals más famoso y protagonista de uno de los bises fijos del Concierto de Año Nuevo ofrecido por la Orquesta Filarmónica de Viena. El bello Danubio azul es una de la dos piezas fijas en el programa y curiosamente esto está mal dicho, ya que no forma parte del programa propiamente dicho, si no de los bises. Siempre se ofrecen tres bises, el primero a elección del director, el segundo este que comentamos y el tercero la Marcha Radetzky. El vals suele comenzar en los primeros compases para ser interrumpido por el público. En ese momento el director y la orquesta felicitan el año nuevo y ofrecen sus deseos al mundo entero y después comienzan de nuevo con el vals. Con ustedes Daniel Baremboim. Añadir que este vals suele ser interpretado también por el Ballet de la Ópera Estatal de Viena:

Josef Strauss fue el hermano que nunca quiso ser músico, pero por los avatares del destino tuvo que suplir momentaneamente como maestro de capilla a su hermano Johann que había vuelto extenuado de una de sus giras. Estas suplencias fueron siendo cada vez más regulares y finalmente tomó clases de composición y aprendió a tocar el violín (me imagino que también lo llevaba en la sangre porque a mi me dicen ahora que tengo que aprender a tocar el violín para suplir a mi hermano músico y creo yo que no lograría ni la escala).

Sus composiciones tienen, en comparación con los trabajos de su hermano, un cierto tono melancólico. Entre sus valses más famosos está Delirienwalzer y su polka más famosa es la Pizzicato Polka, que se interpreta pellizcando las cuerdas de los violines, violas, violonchelos y bajos. Una auténtica delicia que compuso junto a su hermano Johann. En 1987 ocurrió algo prodigioso en la historia del Concierto de Año Nuevo ofrecido por la Orquesta Filarmónica de Viena. Por primera vez un director ajeno a la orquesta era elegido (por los miembros de la orquesta) para dirigirles el 1 de enero. Aquel año fue el maestro Herbert von Karajan y su primera obra tras el descanso fue, precisamente, Pizzicato Polka. Nos descubrimos ante un Karajan ya cansado y mayor, pero director de genio todavía:

Si Johann fue el rey del vals y Josef el que no tenía intención de ser músico, Eduard fue el hermano de las polkas rápidas, pero sobre todo el reconocido director de orquesta. Edi, tal y como era conocido en su familia, fue compositor y director de la orquesta familiar, muy querido en su época por los vieneses y su estilo puede decirse que era propio, sin notarse influencia de ninguno de sus dos hermanos.

Al morir su hermano Johann en 1901 decidió disolver la Orquesta Strauss y se dedicó a escribir sus memorias. Entre sus polkas rápidas, las llamadas polka-schnell, las más famosas quizás sean Bahn FreiAusser Rand und BandOhne Bremse.

Vamos a ver una interpretación del Concierto de 2006 dirigido por el letón Mariss Jansons y titulada Telephone (tal cual, Teléfono). Atención al final porque es una de las pocas veces en que el público asistente a un concierto puede sonreír por lo que pasa:

Y con esto terminamos el repaso a la familia Strauss ya que al resto de compositores de los que se tocan algunas piezas no daremos mayor relato, ya que es excepcional su inclusión en el programa del 1 de enero.

Mañana, 1 de enero de 2011, podréis, si queréis, visitar el blog y disfrutar con el relato de los directores que han pasado por el Concierto y sus diferentes anécdotas. Y sobre todo, disfrutad del Concierto, dirigido este año por el austríaco Franz Welser-Möst.

año nuevo vienés I

Comienzan hoy una serie de entradas que nos servirán para despedir este 2010 y comenzar el nuevo año 2011. Desde el 30 de diciembre al 2 de enero vamos a pasearnos entre valses, polkas, marchas y ritmos galopantes vieneses. Comienzan hoy una serie de cuatro entradas dedicadas al Concierto de Año Nuevo que anualmente se celebra el 1 de enero desde la Wiener Musikverein de la capital austríaca y que interpretan los músicos de la Wiener Philharmoniker (Orquesta Filarmónica de Viena).

La llamada Sala Dorada que alberga el que, seguramente, es el concierto de música clásica más famoso del mundo, está en el edificio Wiener Musikverein que es la sede de la Wiener Philharmoniker. Este edificio fue inaugurado el 6 de enero de 1870 y es considerada una de las tres salas de conciertos con mejor acústica del mundo (las otras dos son la Symphony Hall de Boston y el Concertgebouw de Ámsterdam). La sala de conciertos fue construida por la Gesellschaft der Musikfreunde (Sociedad de Amigos de la Música). El lugar en el que se encuentra fue donado por el Emperador Francisco José I y al cabo de poco tiempo, el edificio recibió el nombre de Musikverein (club de música). La Goldener Saal (Sala Dorada, literalmente Sala de oro) tiene 48 metros de longitud, 19 de anchura y 18 de altura y cuenta con 1.744 asientos y unas 300 plazas de pie. Cuenta con órgano de tubos y lo más llamativo de ella, aparte de su color dorado, son las Cariátides (copia de las de la Acrópolis ateniense) que rodean toda la sala. El edificio dispone de otras cuatro salas en las que se programan distintos tipos de actuaciones y recitales: Brahms-Saal, con unas 600 plazas, Magna Auditorium, con 380 plazas, Metallener Saal, con 126 plazas y Steinerner Saal, con 70 plazas. A partir de 2001 fue sometida a una rigurosa restauración. Por cierto, ¿os imagináis bailar unos valses en esa sala? Pues podéis hacerlo, porque todos los años el Presidente de la República de Austria ofrece una baile de etiqueta en donde se baila unica y exclusivamente valses, polkas y marchas y para el cual se sacan entradas a la venta. Lo único necesario es ir vestido de etiqueta, saber bailar y… pagar la entrada. Todos los años hacia la tercera semana de enero. Este año que viene la cita será el día 20.

Ya hemos hablado del lugar donde se desarrolla el concierto. Pasamos a hablar de los músicos que interpretan la música del concierto. La Orquesta Filarmónica de Viena en su nombre original Wiener Philharmoniker. No es necesario decir que está considerada una de las mejores orquestas del mundo. Para ser miembro de esta famosa orquesta tienes que demostrar tu valía como músico y virtuoso (porque todos y cada uno de los músicos de la orquesta son unos virtuosos con su instrumento) en un proceso que dura unos tres años (ni más, ni menos). Durante ese periodo se van alternando tocando en la Ópera y el Ballet y tras el trienio solicitan su incorporación a la Orquesta a la Plana de la misma, esto es, a todos y cada uno de los músicos titulares de la centenaria orquesta.

Hay que remontarse hasta 1842 cuando Otto Nicolai formó la que se llamó Academia Filarmónica. Tras la partida de Otto de Viena y tras unos años de irregular actividad Carl Eckert asumió su dirección en 1860 y desde entonces ofrece conciertos regular y continuamente. Entre 1875 y 1883 Hans Richter fue el director principal, la orquesta ofreció los estrenos de las SegundaTercera sinfonías de Brahms, además de la , ,8º sinfonías de Bruckner. Mahler tomó el puesto de 1898 a 1901, y bajo su dirección la orquesta hizo giras por primera vez (en París). Directores después fueron Felix von Weingartner (1908–27), Wilhelm Furtwängler (1927–30) y Clemens Krauss (1930–33).

Desde 1933, la orquesta no tiene director principal, sino varios directores invitados. Entre ellos buen número de los directores más conocidos mundialmente, entre los cuales han estado Richard Strauss, Karl Böhm, Herbert von Karajan, Georg Solti, Erich Kleiber, Carlos Kleiber, Leonard Bernstein, Claudio Abbado y Valery Gergiev.

El sonido especial puede deberse a la especial característica de algunos de sus instrumentos, al tipo de afinación, al material de los mismos y demás. Uno de los más característicos es la llamada trompa vienesa, que está fabricada diferente a la utilizada normalmente en las orquestas, lo que le da una mayor amplitud en la escala cromática. Otra de las características, no exenta de controversia, es que la orquesta está compuesta exclusivamente por hombres, europeos y blancos. Solo dos mujeres han formado parte de la orquesta, como arpistas, y ninguna de ellas como miembro de pleno derecho. La polémica está ahí, aunque según mi opinión es más polémica externa que interna. El caso es que es una de las pocas grandes orquestas que no utilizan audiciones ciegas para elegir a sus miembros (audiciones en donde solo se oye al músico, pero no se le ve).

 

¿Y el concierto? Quien más quien menos me dirá que siempre a despertado el día de Año Nuevo a ritmo de valses y polkas vienesas (aún recuerdo que en mis años jóvenes, más jóvenes que ahora quiero decir, cuando llegaba a casa de celebrar la entrada del nuevo año muy avanzada la mañana y no veía el concierto en directo le rogaba encarecidamente a alguien de casa que me lo grabase). En mi familia, tuvimos una época que celebrábamos toda la familia (abuelo, abuela, tios, tías, primos y primas) una comida de Año Nuevo, pero al pasar los años y ver que cada vez era más la gente que faltaba a la comida se dejó de hacer, pero hasta entonces lo típico era llegar al vermouth (qué tiempos aquellos en los que se podía tomar un vermouth antes de la comida de Año Nuevo) y ver los saltos de esquí desde la estación alemana de Garmisch-Partenkirchen, comer, jugar a algo y ver a la tarde todos juntos la repetición del concierto, palmas incluídas. Es decir siempre ha estado el concierto ahí. ¿Siempre?

Bien. El nombre oficial (en alemán) es el siguiente: Das Neujahrskonzert der Wiener Philharmoniker (El concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena). El concierto tuvo sus antecesores y ya en 1939 fue ofrecido pero no un 1 de enero si no el 31 de diciembre, dirigido por Clemens Krauss y con un objetivo claro: reivindicar la cultura austriaca frente a la amenaza alemana. El concierto se estrenó oficialmente el 1 de enero de 1941, con Adolf Hitler en el poder y fue dirigido por Clemens Krauss. Por lo tanto, no siempre ha estado ahí el concierto. Actualmente es retransmitido en directo a más de 1000 millones de personas de más de 54 países (y en diferido a un total de 72). La primera parte del programa se emite por radio y es a partir del descanso cuando se retransmite, la segunda parte, a través de la televisión. Todos los arreglos florales que adornan tanto el escenario como el resto de la sala (con complicadísimos diseños alrededor del órgano, escenario y palcos) son un obsequio anual de la ciudad italiana de San Remo. Los clásicos ballets que se bailan en una o dos piezas son normalmente bailados por miembros del Ballet de la Ópera de Viena.

Mañana hablaremos sobre la música que suena en este concierto, el más famoso de los conciertos del mundo.

no educados y delincuentes

Hace poco más de una semana estuve con un amigo en el cine y entramos a ver la última ganadora del Festival de Cine donostiarra, la británica (en este caso escocesa) NEDS. La ganadora de la Concha de Oro a la Mejor Película y la Concha de Plata al Mejor Actor Connor McCarron (la verdad es que el apellido tiene mucho que ver con el personaje que interpreta, de estudiante a macarra y de ahí a macarrón en un pis pas) es una película bastante cruda, fría, dura y sobria ( este último adjetivo he estado meditándolo unos cuantos minutos… pero es el adjetivo que define esta película sin ninguna duda).

NEDS es la historia del recorrido de un joven que pasa de ser un niño premiado en el colegio a un navajero adolescente. John McGill, en su lucha por extirparse de un entorno con pocas expectativas, pasa de víctima a verdugo, de buen alumno a NED, de monaguillo a esnifador de pegamento. Y cuando intenta volver a ser como antes, la nueva realidad y el pasado reciente le impiden que se conforme dando lugar a una casi inevitable autoconfrontación violenta.

Vamos a ver. Después de la película, mientras íbamos a casa helados de frio, íbamos conversando sobre la película. Creo que es una película cruda, porque representa lo que puede ser la realidad, no en una Escocia de principios de los 70, si no de cualquier país europeo en estos mismos momentos. Un sistema nada atrayente para la gente joven, con una falta de valores educativos generales y sobre todo con un futuro bastante gris en la mayoría de las expectativas que la gente joven tiene. Y es verdad que esas expectativas hay que trabajarlas y hay que luchar por ellas, pero también es cierto que quizás estemos viviendo los momentos más crudos para toda una generación, a la que se les ha dado todo, se nos ha dado todo, y se nos ofrece poco o muy poco para nuestro futuro como personas y ciudadanos. De la misma manera creo que no es una película real en cuanto a que lo que ocurre en la película esta exagerado. Un estudiante de matrícula de honor pasa a ser no un chaval de la calle, macarra, navajero, si no un tipo con muy poca cabeza y totalmente engullido por la violencia. Y aún teniendo su corazón (todas las personas tienen su corazón, hay una escena muy dura en la que le dice a un amigo suyo que no quiere pelear con él porque si no le mataría y que sentiría tener que hacerlo) su transformación está llevada hasta el extremo. Creo que de todos modos es una película bestial para después seguir pensando en el tipo de sociedad que estamos haciendo y sobre todo en el tipo de personas en que nos estamos convirtiendo. Una sociedad que a este tipo de personas no les da mayor oportunidad que estar en la clase de los tontos (otra de las escenas de la película) es una sociedad enferma. Una sociedad que no sabe como suplir las carencias estructurales afectivas y sociales que tenemos es una sociedad sin rumbo.

Escenas hay muchas y algunas tremendamente duras. El frio escocés se te mete en el cuerpo a base de peleas, familias desestructuradas, modelos educativos en donde la correa estaba dentro de la ley educativa (en el Reino Unido hasta hace muy poco estaba permitido pegar con una correa que todo profesor tenía en su mesa… por aquí también hasta hace no poco te daban un tortazo a la menor), desinformación total en cuanto a los consumos, paro generalizado, ley del más fuerte, control absoluto, machismo autoritario, agresiones a las mujeres, alcoholismo normalizado… si, es verdad, es Escocia y son principios de los 70. Pero la verdad es que me dio miedo darme cuenta de cuantas cosas hay hoy en día bastante parecidas y no solo en Escocia. Si podéis ir a verla no lo dudéis.

Este es el trailer original:

Peter Mullan, el director, actúa en la película haciendo de padre del protagonista. Un director extraordinario que dice esto de su propia película: Creo que la palabra “impresionista”, aunque no sea la única, es la que mejor describe mi enfoque general a la hora de filmar NEDS, en el sentido de que la composición, la puesta en escena, etcétera, están determinadas tanto por la vida interior de John, el protagonista, como por los acontecimientos y personas que le rodean. A Connor McCarron le hicieron la siguiente pregunta en una entrevista: ¿Se ha sentido identificado en algún aspecto con el personaje? A lo que contestó: Desgraciadamente esa violencia juvenil y las bandas callejeras es algo bastante común. En la película se ven cosas que yo he visto también en el Glasgow actual. Por lo demás la música muy, pero que muy buena, del compositor Craig Armstrong.