london river

Mientras la tarde dominical va desgranando sus minutos alrededor del circo futbolístico y sabiéndome engañado en la promesa de un apacible y soleado domingo abofeteado por el otoño de la ciudad decido refugiarme otra vez en Filmin para disfrutar de una película de calidad y sin cortes cada dos por tres. El catálogo de Filmin se ha ido ampliando cada vez más y son cada vez más las películas y series de muy buena calidad que podemos encontrarnos en el portal cinematográfico. Tras unos minutos de incertidumbre me decido por una película en torno a Londres, cómo no, pero en torno a uno de los sucesos que más han marcado su aspecto doloroso y trágico: los atentados del 7 de julio de 2005.

London River, nos presenta a una señora viuda que vive en un pueblo de una isla del Canal de la Mancha, cristiana, granjera y con una hija estudiando en la capital británica. Elizabeth. Por otro lado nos encontramos a Ousmane, africano que vive en Francia trabajando de guardabosques, musulmán y con un hijo estudiando en Londres. Las trágicas explosiones de aquel 7 de julio van a hacer que se encuentren estas dos personas que, en principio tan poco tienen que ver entre sí. ¿O sí?

Esta película cruda, sin música de fondo, sin esa banda sonora que suavice la vida, dirigida en 2010 por el cineasta franco-argelino Rachid Bouchareb, nos traslada una reflexión que en esta vida deberíamos hacer más a menudo. ¿Qué hay realmente de cierto en las diferencias culturales y sociales que los medios y la propia sociedad se empeñan en remarcar frente a los nexos en común que podemos tener? ¿Por qué en la búsqueda de unos hijos por parte de una madre y un padre nos agarramos a las diferencias y a los prejuicios en torno al origen, el color o las religiones en vez de observar inmediatamente las similitudes e igualdades de sus vidas, sentimientos y experiencias? La cinta, sin ahondar en demasía en la historia de aquéllos atentados, nos transporta a un abanico de sentimientos en común de dos personas que se ven atrapadas en un mismo hecho, la búsqueda de sus dos hijos, la posibilidad de que se hayan visto envueltos en los atentados de una u otra manera, la comunicación madre-hija y padre-hijo… Prejuicios, racismo, diferencias, pensamiento único frente a comprensión en la diferencia, una situación idéntica, igualdades y diferentes formas de pensar sin que eso suponga pensamientos encontrados. Dos seres de planetas distantes unidos por el dolor y la búsqueda obstinada de un hijo ausente que se aportan calor mutuamente econtrando paz en la mirada del otro.

El actor que encarna a Ousmane es Sotigui Kouyate, sorprendente y Brenda Blethyn da vida a Elizabeth, una actriz extraordinaria, de esas que habría que escribir en letras mayúsculas pues mayúsculo es su arte e interpretación. Si tenéis oportunidad no dejéis de verla. Merece la pena y mucho.

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este no es el cine francés que me gusta

Nos confundimos. Fuimos a ver una película pensando que nos iba a gustar, es más, a encantar, y salimos con cara de que nos habían engañado. Igual no nos habían engañado y nos engañamos nosotros mismos. Una película francesa suele tener ya de por sí casi la mitad de los puntos para ir a verla. Me gusta el cine francés, disfruto con él, con esa elegancia que tienen hasta en las escenas más insustanciales. La vimos en versión original subtitulada… y ni por esas. Los protagonistas añadían puntos a la posibilidad de ir a verla. La gran Catherine Deneuve, el gran Gérard Depardieu (y nunca mejor dicho, porque está tremendamente enorme, la Deneuve, diplomáticamente declaró que estaba exuberante!)… ni por esas. A mi me gusta más una Catherine Deneuve en plan diva, no corriendo en chandal de felpa hablando con las ardillas (la primera escena es tal cual. Deneuve haciendo footing y haciendo poesías a la naturaleza). Una Deneuve a la que le han montado una película para su provecho (que no lucimiento) personal. Y después Depardieu haciendo un papel de alcalde comunista totalmente previsible. Prefiero el Depardieu comunista de Novecento. El resto de personajes igualmente desechables. Un marido machista en plan películas españolas de los 70, una hija tonta y menos liberada que la madre, un hijo igualmente tonto que se cree artista y una secretaria que parece la protagonista de Secretaria de Mocedades (qué canción tan buena).

Potiche, en francés, y el colmo es el título que le han puesto a la versión doblada al castellano, Potiche, mujeres al poder, porque resulta que la película pretende pasar por ser una cinta en favor de los derechos de las mujeres. Terrible. Y lo digo por toda la película, donde, de verdad, la mujer y sus derechos quedan a la altura del barro. Escena. La Deneuve que decide presentarse a las elecciones para la Asamblea francesa y en un mitin dice, con sus perlas y pelo de peluquería la siguiente lindeza: (a los seguidores) ¡Porque yo soy una mujer que va a llevar su casa, nuestra casa adelante y vosotros soy mis hijos, sois mis niños, y yo soy vuestra madre! ¿Es esa la frase de una mujer política con aspiraciones a defender los derechos de una comunidad en la Asamblea francesa?

Si os gusta la Deneuve id a verla porque no hay muchas posibilidades de ver a la diva en chandal de felpa. Si os gusta Depardieu después de verla visionar Novecento y sabréis por qué os gusta. Si os gusta el cine francés… ese día mejor veis una americana, o una española o una china, me da igual, pero no esto. Nosotros salimos con cara de ¿qué ha sido esto? Menos mal que a los dos minutos nos dio un ataque de risa.

Potiche: jarrón grande de uso decorativo. Mujer florero.

maravillosos ejercicios

BWV 988, originalmente Aria con variaciones diversas para clave con dos teclados, para el mundo y la posteridad Variaciones Goldberg. Esta obra, compuesta por Johann Sebastian Bach en 1741 en Leipzig, cuando era Maestro cantor de la iglesia de Santo Tomás, fue publicada como la cuarta parte de los Clavier-Übung, los Ejercicios para teclado, que es un auténtico compendio demostrativo de la genialidad del compositor alemán para teclado, unos ejercicio para aficionados competentes y exigentes, en palabras del propio compositor.

La historia de la composición de esta obra es bastante conocida. Las variaciones fueron encargadas a Bach por el conde Hermann Carl von Keyserlingk de Dresde para que el clavicordista de su corte, Johann Gottlieb Goldberg, lo entretuviese con ellas durante las noches de insomnio del conde. El conde recompensó de forma generosa a Bach con una copa de oro que contenía un centenar de louis d’or, el equivalente a 500 táleros, casi el sueldo de un año como “kantor” de la Thomaskirche de la misma ciudad de Dresde. Las Variaciones Goldberg fueron publicadas en 1741, el mismo año de su composición, o en 1742, en vida de su creador, lo cual no fue habitual. El editor fue Balthasar Schmid, de Nüremberg, un amigo de Bach. Schmid imprimió la obra mediante grabado en planchas de cobre, en vez de utilizar tipos movibles; las notas de la primera edición son manuscritas por el mismo Schmid y contiene varios errores de imprenta. Sobreviven como mínimo diecinueve copias de la primera edición, que se conservan en museos y en colecciones de libros raros. De estas, la más valiosa, porque incluye correcciones y adiciones realizadas por el mismo compositor, está en París, en la Biblioteca Nacional de Francia. Estas copias son la única información disponible en la práctica cuando los editores modernos pretenden ser fieles a la intención de Bach. La partitura completa manuscrita original no ha sobrevivido. Una copia manuscrita del aria fue encontrada en la copia de 1725 del cuaderno de la segunda esposa de Bach, Anna Magdalena. Christoph Wolff opina que Anna Magdalena copió el aria de la partitura autógrafa alrededor de 1740; aparece en dos páginas no impresas del cuaderno.

Las Variaciones Goldberg se componen de un tema único, llamado aria, treinta variaciones y un reprise del aria o Aria da Capo. Lo que liga a todas ellas no es una melodía común, sino un fondo de variaciones armónicas de las que es objeto la línea del bajo. Las melodías pueden variar, pero subyace siempre un tema constante. Si bien pueden rastrearse precedentes en el desarrollo de variaciones sobre un tema, Bach lleva la forma a tan alto nivel que sólo obras muy posteriores pueden considerarse equiparables, como por ejemplo, las Variaciones Diabelli de Beethoven. Así, después de la exposición del aria al principio de la pieza, se suceden las treinta variaciones. Es por esta razón que esta obra es considerada por algunos autores como una chacona –la diferencia consiste en que el tema en una chacona se extiende normalmente sólo cuatro compases, mientras el aria se extiende a lo largo de dos secciones de dieciséis compases, con repetición, cada una.

Hablar de Glenn Gould y de las Variaciones Goldberg de Bach casi parecen la misma cosa, pues el pianista ha entrado en la leyenda con esta obra. En enero de 1955, con 22 años, el director de la entonces Columbia Masterworks (luego CBS y ahora Sony Classical), David Oppenheim, escuchó a Gould interpretar esta obra en un recital en Nueva York; sólo por lo entonces escuchado, al día siguiente estaba firmado el contrato. Unos meses después, Gould grababa su primer disco para Columbia, para el que eligió (cómo no) las Goldberg, un programa arriesgado pues en aquella época Bach no era un autor “clásico” tan difundido entre el gran público como Beethoven o Tchaikovsky, y la mayoría de la gente lo consideraba un autor “para especialistas” o para eruditos; muchos de estos escépticos serían convertidos por Gould en “creyentes” en la causa de Bach.

La sesión de grabación de este primer disco ha pasado también a la leyenda: Gould se presentó en el estudio con abrigo, bufanda y guantes pese a que era un cálido día de verano, y llevaba dos botellas de agua y toallas de baño, pues antes de la grabación deseaba sumergir las manos en agua caliente durante 20 minutos, un ritual que repetiría en todas sus actuaciones; también llevaba sus cajas de pastillas con fármacos de todo tipo y su silla personal, para poder sentarse ante el piano a una altura más baja de lo normal. Todos estos elementos se convirtieron en inseparables de la actividad de Gould como pianista, y el más característico fue siempre el canturreo de la música mientras estaba tocando, algo que se percibe con mucha frecuencia en sus grabaciones.

Para cualquiera que desee hacerlo existe un estuche conmemorativo con las grabaciones completas de esta obra por el genial pianista. Y versiones de esta maravilla hay muchas y acepto que para gustos los colores pero mi oído está hecho a la genialidad de Gould ya que mi padre tenía un disco de vinilo de esta versión que nos ponía de pequeños muchas tardes o las mañanas de los sábados. Luego descubrí otras versiones, otras manera de enfocar las variaciones, algunas de ellas verdaderamente extraordinarias, con instrumentos de época, con otros instrumentos como el harpa, la guitarra, el violín o la flauta traversera, pero siempre estará Gould ahí.

Y en Spotify también está en la lista que he creado con la edición conmemorativa de las grabaciones originales. La de 1955, la de 1981, una entrevista del año 81 y la grabación con sonido de fondo y comentarios de 1955. Muy interesante aparte de bellísima. maravillosos ejercicios

desgraciado bufón!

El pasado martes estuve en la representación de Rigoletto, ópera entres actos de Giuseppe Verdi, con libreto de Francesco Maria Piave, basada en la obra de Victor Hugo Le Roi s’amuse y estrenada en el teatro La Fenice de Venecia el 11 de marzo de 1851. Con esta presentación no me negaréis que no es como para profundizar un poco en ella, ¿no?

A primeros de 1850, el teatro La Fenice invitó a Verdi a componer una nueva ópera para ser estrenada allí. Verdi eligió el drama Le roi s’amuse (El rey se divierte) del Víctor Hugo, aún a sabiendas de que esta obra había estado censurada en París, acusándola de manifestar el libertinaje de un rey. Por eso mismo, Verdi aceptó desde un principio modificar los nombres y los lugares siempre que pudiera conservar el núcleo del drama. Tres meses antes del estreno llegó de nuevo la censura que vetó el libreto. El comunicado decía así: «El gobernador militar de Venecia, señor Gorzowski, deplora que el poeta Piave y el célebre músico Verdi no hayan sabido escoger otro campo para hacer brotar sus talentos, que el de la repugnante inmoralidad y obscena trivialidad del argumento del libreto titulado La maledizione. Su Excelencia ha dispuesto pues vetar absolutamente la representación y desea que yo advierta a esta Presidencia de abstenerse de cualquier ulterior insistencia al respecto». El asunto se resolvió gracias a la diplomacia de los administradores del teatro. Se trasladaron a Busseto y allí se pusieron de acuerdo con Verdi y el libretista para que se cambiasen al menos cinco puntos:

  • Trasladar la acción de la Corte de Francia a una Corte menor.
  • Cambiar los nombres de los protagonistas inventados por Víctor Hugo.
  • Cambiar la escena en que el libertino posee una llave para acceder al cuarto de la protagonista por otra distinta que respete la necesaria decencia.
  • La visita del rey (duque finalmente) a la taberna será casual y no dictada por bajos propósitos.

Verdi aceptó estos condicionantes y el contrato se firmó. Las firmas fueron tres: Verdi, Piave y Guglielmo Brenna, secretario de La Fenice. Así fue cómo nació la ópera Rigoletto que hoy se conoce. Verdi se propuso en esta obra conciliar la estructura tradicional del melodrama con la complejidad del protagonista, Rigoletto, y eso no lo pudo cambiar la censura con sus condiciones. El bufón Rigoletto es un personaje verdiano, que se mueve entre el afecto por su hija y el odio por el Duque y los cortesanos. Es exactamente lo que Verdi quería realizar.

El argumento de la ópera es totalmente verdiano, como hemos dicho. El amor, la pasión, el drama, la tragedia, las relaciones y el engaño están presentes en el desarrollo de esta magnífica ópera.

El duque de Mantua y su bufón (Rigoletto) secuestran a la hija del conde de Monterone. La secuestrada decide suicidarse antes de ser sometida a las torturas de ambos personajes, con este antecedente comienza la ópera:

  • Acto I: en el salon del palacio del duque.

El señor de Mantua ante sus invitados se vanagloria de que ha intentado seducir a una muchacha mientras estaba disfrazado. Mientras tanto trata de insinuarse a la condesa de Ceprano en presencia de su marido. Mientras esto ocurre Rigoletto se va burlando de todos los invitados tratando de humillarlos. Al burlarse el bufón del conde de Monterone, éste lo maldice. Marullo comenta a los asistentes de la existencia de una amante secreta de Rigoletto, de esta manera todos tratan de devolver al fufón sus insultos.

En las cercanías de la casa de Rigoletto, el bufón encuentra por la calle a Sparafucile, asesino a sueldo, del que toma su dirección por si lo necesita en un futuro. Rigoletto llega a su casa a ver a Gilda, la hija que mantiene en secreto, a su vez ella le oculta que se ve desde hace tiempo con un joven estudiante, que no es otro que el duque disfrazado. Los cortesanos secuestran a Gilda simulando raptar a la condesa Ceprano, Rigoletto participa en los hechos y sólo se da cuenta del error cuando ya es tarde.

  • Acto II: en el palacio del duque

Rigoletto, desesperado, quiere parar la historia como sea, pero no lo consigue. Decide por fin contar a su hija toda la verdad y quien es en verdad el duque, la muchacha no hace caso al padre al sentirse enamorada de ese personaje. Rigoletto jura venganza.

  • Acto III: a orillas del río Mincio.

Rigoletto se dirige a casa de Sparafucile, de quien contrata sus servicios. El bufón enseña a su hija la verdadera naturaleza del duque al contratar también a la hermana del sicario, una prostituta, con el fin de que la hija vea cual fácil es mantener relaciones con el duque. Rigoletto recomienda a su hija que huya a Verona disfrazada de chico. Gilda, no obstante regresa a ala posada y se entera de los planes de asesinato de su padre. Maddalena, la prostituta queda prendada del duque y suplica a su hermano que perdone su vida, a cambio ha de matar al primer extraño que entre por la puerta. El primero en atravesar la puerta será Gilda, con lo que es herida de muerte. Sparafucile, entrega a Rigoletto un saco en donde cree que se encuentra el duque de Mantua. Éste se dispone a abrirlo cuando ve aparecer al duque vivo. En el saco sólo se encontrará su hija agonizante que morirá en sus brazos. Rigoletto se lamenta de la maldición del conde de Monterone.

¿A qué momentos vocales, a qué números o escenas de Rigoletto se debe prestar una especial atención? En realidad la ópera es tan compacta y goza de tal dosis de perfección que requiere, en primer lugar, una apreciación de su totalidad. Es, sin duda, una de las ópera que hacen justicia a la voz de barítono pues el personaje de Rigoletto es quizás, si no el mejor, uno de los mejores para esta voz. Del primer acto, no obstante, se deben subrayar la balada del Duque Questa o quella y el aria de Gilda  Caro nome. Son dos momentos de definición de los personajes: libertino y mujeriego, el primero; sensible y enamoradiza la segunda.

En el segundo acto un punto de concentración especial se debe reservar para el cantabile Parmi veder le lagrime, del Duque de Mantua, y para la turbulenta aria de Rigoletto  Cortigiani, vil razza dannata, con dos tipos de sentimientos emocionales y de tratamientos orquestales muy diferentes motivados por la figura de Gilda.

En el tercer acto se sitúa el momento más popular de toda la ópera, la canzone para tenor La donna è mobile, que hizo exclamar a Stravinsky que había en ella más invención artística que en toda la Tetralogía wagneriana, y uno de los cuartetos más bellos de toda la historia de la ópera, Bella figlia dell’amore, con la perfecta definición de cuatro estados de ánimo contrapuestos arropados por un gran sentido de la  unidad armónica y musical. No es extraño que Verdi manifestase en una ocasión que Rigoletto era “su mejor ópera”. En cualquier caso es una de las creaciones más emblemáticas, desgarradas e inspiradas de su autor y, por extensión natural, de toda la historia de la lírica.

Y os dejo finalmente con el que para mi es lo mejor de esta ópera. Solo por este maravilloso cuarteto merece la pena escucharla. Y qué voy a deciros del video que os he puesto… pues que es uno de los momentos sublimes de toda la historia de la ópera. ¡La carne de gallina!

 

 

de dioses y hombres

En el Festival de Cannes de 2010 una película francesa se hizo merecedora del Gran Premio del Jurado de ese año. Una película que retrataba los tres últimos años de un grupo de monjes cistercienses de un monasterio en las montañas del Magreb, en Tibhirine, Argelia. Eran mediados de los años 90 y el fundamentalismo islámico hacía su aparición con toda su violencia. Es una historia real. De dioses y hombres.

La película, dirigida por Xavier Beauvois, es una película cruda. No tiene una banda sonora al uso, no existe una música compuesta para enlazar las escenas o para añadir más o menos emotividad a las imágenes. La banda sonora de esta película son los propios rezos cantados de los monjes en su pequeña capilla, los rezos cantados de sus vecinos islámicos en la fiesta de la circuncisión de un niño y en la que, para mi, es la mejor escena de la película, El lago de los cisnes, de Tchaikovsky. La banda sonora la compone el viento susurrando en el huerto, el coche por los caminos de polvo, las pisadas del ejército, los disparos de los fundamentalistas, la campana del monasterio.

De dioses y hombres, de Xavier Beauvois, se basa a grandes rasgos en la tragedia de Tibhirine. Explora los últimos meses de la vida en una pequeña comunidad de monjes cristianos asentados en “tierra musulmana”. La película intenta capturar el espíritu de los acontecimientos y de la comunidad, pero no se esfuerza en recrear con exactitud los detalles de una realidad histórica. La historia empieza varias semanas antes de que los guerrilleros den un ultimátum ordenando a todos los extranjeros que salgan del país. Un grupo armado entra a la fuerza en el monasterio en Nochebuena. A partir de ese momento, el dilema de los monjes es claro: ¿Deben quedarse o irse? Pero la decisión se tomará colectivamente. Para ellos, la elección, sea cual sea, tendrá consecuencias irreversibles. Cuando rechazan la protección del ejército, el gobierno argelino les pide que regresen a Francia. Cada monje deberá decidir de acuerdo con lo que está en juego a nivel humano, político y religioso, además de profundizar en su alma y conciencia. La tensión dramática acompaña la vida diaria, tanto práctica como mística, de la comunidad: sus fuertes ataduras con los habitantes del pueblo vecino, así como el espíritu de paz y caridad que intentan oponer a la violencia que corroe el país.

De dioses y hombres describe la realidad de la entrega de los monjes, el mensaje de paz que desean compartir al quedarse con sus hermanos musulmanes, y la posibilidad de un terreno fraternal y espiritual compartido entre la cristiandad y el islam. Los monjes llamaban al ejército “los hermanos de la llanura” y a los guerrilleros, “los hermanos de la montaña”. No tenían nada de ingenuos, eran conscientes de que pisaban una delgada línea entre dos bandos y que su posición era muy ambigua.

La película de Xavier Beauvois adopta el punto de vista de los monjes y el ritmo de la vida en un monasterio cisterciense. ¿Y en qué consiste esta vida monacal cisterciense? Los monjes cistercienses-trapenses basan su vida monástica en la Biblia, la Regla de San Benito (escrita en el siglo VII) y los escritos de los padres del monacato. Sus rezos siguen la antigua tradición monacal. La “liturgia de las horas” es una oración comunitaria basada mayormente en los Salmos y celebrada en la capilla siete veces al día. Los cantos son una parte esencial de los rezos y del ritmo de la vida cisterciense. Los monjes cistercienses optan por el silencio durante la mayor parte del día, pero su vida también se rige por las enseñanzas del superior o abad, y por los intercambios entre monjes durante los Capítulos. Todas las decisiones importantes se toman durante el Capítulo. Todo se decide mediante votación precedida por una conversación privada en el despacho del abad. Los cistercienses-trapenses no tienen una misión apostólica de evangelización y no practican el proselitismo. La Regla de San Benito exige que los monjes alberguen al prójimo y compartan con él, “sobre todo con los pobres y los extranjeros”, y los que sufren. Fomenta el trabajo manual y las relaciones con los vecinos durante periodos de inseguridad y restricciones.

Para la gente que no está acostumbrada a la práctica religiosa, sea cual sea ésta, es una película extraordinaria para conocer un modo de vida tan distinto del que conocemos. Para la gente acostumbrada a la práctica religiosa o espiritual, sea del signo que sea, es una película que conmueve en cuanto a la determinación de unas personas por llevar hasta el fin su misión o su vocación, llamadla como queráis, en esta vida.

Yo, la verdad, es que comencé viendo la película sin mucha emoción y durante los primeros treinta minutos pensé en varias ocasiones por qué habíamos elegido esa película. Antes de que me quisiese dar cuenta estaba totalmente enganchado a la trama de la película y mi curiosidad iba en aumento. Salimos del cine hablando sobre los hechos narrados y sobre las consecuencias de una elección sobre el tipo de vida que cada cual quiere llevar. Ejemplo de fraternidad, de no violencia y de espíritu de la aceptación de uno mismo, en toda su crudeza. Recomendable totalmente.

Os dejo con la escena que más me impactó, la del Lago de los cisnes.

 

¿quién soy?

Acabo de terminar la última novela de Julia Navarro y lo primero que tengo que deciros es… que son mil páginas para pasar el rato y… poco más. Ya sé, ya sé que hay muchos seguidores de esta escritora madrileña, y no me extraña, porque en principio sus novelas son buenos libros para disfrutar con la historia, o con los personajes, pero en cuestión de literatura no son una maravilla. Y me podréis decir, vaya, ya está MrWilliam con sus exquisiteces. No, de verdad, no lo son. Cada cual tenemos las nuestras y de la misma manera que yo puedo disfrutar de lo grande con La isla del tesoro, a otra persona le podrá parecer insulsa (para mi esto sería incomprensible) y lo mismo al revés. Me lo dejó (el libro, me refiero) un tío mío y yo la verdad es que lo cogí sin muchas ganas, porque ya había tenido una “mala experiencia” con otro libro de Navarro (La biblia de barro es uno de los pocos libros que he dejado en la mitad), porque la época que transcurre en la novela no era la que más me apetecía en ese momento (desde la República española hasta la Guerra Fría) y porque estaba con idea de leer otro libro que al final no pudo ser, pero bueno, me dije a mi mismo, hay que dar una oportunidad, si a mi tío le ha gustado puede que a mi también. Dime quién soy, de Julia Navarro.

La historia en si es bastante buena. Un periodista de Madrid recibe un encargo de su propia tía, la mater familis, para investigar quién fue su abuela (esto es, la bisabuela del propio periodista) que resulta que poco antes de la Guerra Civil española abandonó a su marido y a su hijo. Eso es lo poco que saben, porque siempre ha sido un tema tabú en la familia. Por no conocer, no conocen ni el nombre de la señora en cuestión. El caso es que gracias a la investigación, en principio para conocer qué fue de esta mujer, resulta que vamos averiguando la apasionante vida de la señora, sus idas y venidas por medio mundo, sus amores y desamores, etc. Recorremos parte de la historia mundial y europea y española, desde la II República, hasta la caída del Muro de Berlín. Viajamos por el Madrid republicano, por la Francia ocupada, por la Unión Soviética stalinista, por el Buenos Aires de los exiliados, por el Londres de la II Guerra Mundial, por la Alemania nazi, por los Estados Unidos afianzándose como potencia mundial, por la Italia fascista… todo en un ambiente de guerra, espionaje, hambre, pasión, amores, encuentros y desencuentros, traiciones y el amor de una madre por su hijo.

Con todos estos ingredientes creo que se podría haber hecho mucho más, pero no ha sido así. Se pasa superficialmente por los grandes acontecimientos que sucedieron en esas épocas, casi parece que se los nombra, es verdad, pero no se hace nada por introducirnos verdaderamente en ellos. A los personajes les falta algo. Les falta ser algo más que una pincelada, les falta sentimiento. Y por eso me parece que es un libro para pasar el rato, un buen rato eso sí, incluso con muy buenos momentos, pero en general es un libro de esos que dentro de unos meses no vas a recordar. Si lo tenéis por ahí cerca y queréis pasar buenos momentos leyendo, leedlo. Si no lo tenéis cerca y queréis pasar buenos momentos de lectura, no vayáis a por él. Pero bueno, para gustos los colores, que decía el otro. Así que me imagino que por aquí también habrá gustado, ¿no es así? Si es así contadme por qué os ha gustado… igual he tenido muchos prejuicios a la hora de leerlo.

también la lluvia

La pasada semana estuve viendo con un amigo la última película de la directora Icíar Bollaín, que hace el quinto de su carrera cinematográfica y seguramente el más ambicioso de todos sus proyectos. Curiosamente la sala no estaba llena (había mucha gente) para ser Día del espectador y para ser la película elegida por la Academia española de Cine que podría competir en la sección de Mejor película extranjera de los Óscars de Hollywood. Me imagino que si sale elegida para la competición (y no digamos si resultase ganadora) será de esas películas que todo el mundo quiere ver de repente, así que si tenéis oportunidad id a verla ahora, porque además lo merece.

Costa (Luis Tosar) es un descreído productor de cine, parece que está de vuelta de todo y lo único que le importa es el coste de sus producciones sin importarle las relaciones ni los sentimientos humanos y Sebastián (Gael García Bernal), es un joven e idealista realizador, director de cine con muchos proyectos e ilusiones que trabajan juntos en un proyecto ambicioso que van a rodar en Bolivia. La cinta que van a filmar tratará sobre la llegada de los españoles a América poniendo el acento en la brutalidad de su empresa y en el coraje de varios miembros de la Iglesia que se enfrentaron con palabras a las espadas y las cadenas. Es la historia real de la llegada de Colón, de sus viajes a las Indias, a América y de las salvajadas que allí se cometieron (se puede hablar de un auténtico genocidio contra los pueblos indígenas de América, pero desgraciadamente este es un episodio de la historia pocas veces señalado y mucho menos revisado y es que… allí no había nazis, no, allí había soldados españoles enviados por sus majestades españolas… en fin, creo que algún día llegará el momento de que la verdad sea estudiada en las escuelas y colegios, de la misma manera que se estudian los viajes de Colón y compañía). Pero Costa y Sebastián no pueden imaginar que en Bolivia, donde han decidido instalar su Santo Domingo cinematográfico, les espera un desafío que les hará tambalearse hasta lo más profundo. Tan pronto como estalla la Guerra del Agua (episodio real que ocurrió en abril de 2000) las convicciones de uno y el desapego del otro comienzan a resquebrajarse, obligándoles a hacer un viaje emocional en sentidos opuestos. Costa, el desideologizado, el que pasa de todo será quien muestre mayor apego por la causa de los indígenas en favor de su agua. Resulta que el agua de Bolivia estaba en manos de multinacionales norteamericanas que cobraban ingentes cantidades por hacer uso de ella, de ese agua de Bolivia, de ese agua de bolivianos y bolivianas que el gobierno de turno se empeñaba en vender, aunque no fuera suya, a multinacionales extranjeras. Pues bien, entre toma y toma de la película, entre manifestación y manifestación con la implicación directa de algún extra imprescindible que participa en la película, los sentimientos, las relaciones van cambiando. Quien en un principio se mostraba unicamente preocupado por el presupuesto de la película se implica en la lucha que una de las familias realiza en torno al problema del agua, quien en un principio se muestra más comprensivo con Bartolomé de las Casas se siente inseguro con la actual “esclavitud” indígena, quien está totalmente ilusionado con la realización de la película va perdiendo las ganas por hacerla… allí, con aquellos indígenas de hoy en día.

En fin, una película de esas de las que sales filosofando y dándote cuenta de las similitudes de la historia, porque la historia muchas veces es una simple repetición de sí misma. Os dejo con el trailer de También la lluvia. El día 25, el próximo martes, se sabrá si esta película ha sido elegida para competir en los Óscars que se repartirán el 27 de febrero.

FESTIVAL DE CINE FRANCÉS

Quería aprovechar esta entrada para daros a conocer el Festival de cine francés, My French Film Festival, que Filmin y otras distribuidoras de cine online del mundo están ofreciendo hasta el próximo 30 de enero, así que si os gusta el cine francés no lo dudéis, porque por 13,99 euros (9,99 si sois Premium) podréis visualizar diez largometrajes del último año, un clásico del cine francés y diez cortometrajes de la última hornada francesa. De verdad que yo estoy disfrutando muchísimo con estas películas que, desgraciadamente, pocas veces se pueden ver en salas de cine por aquí.