london river

Mientras la tarde dominical va desgranando sus minutos alrededor del circo futbolístico y sabiéndome engañado en la promesa de un apacible y soleado domingo abofeteado por el otoño de la ciudad decido refugiarme otra vez en Filmin para disfrutar de una película de calidad y sin cortes cada dos por tres. El catálogo de Filmin se ha ido ampliando cada vez más y son cada vez más las películas y series de muy buena calidad que podemos encontrarnos en el portal cinematográfico. Tras unos minutos de incertidumbre me decido por una película en torno a Londres, cómo no, pero en torno a uno de los sucesos que más han marcado su aspecto doloroso y trágico: los atentados del 7 de julio de 2005.

London River, nos presenta a una señora viuda que vive en un pueblo de una isla del Canal de la Mancha, cristiana, granjera y con una hija estudiando en la capital británica. Elizabeth. Por otro lado nos encontramos a Ousmane, africano que vive en Francia trabajando de guardabosques, musulmán y con un hijo estudiando en Londres. Las trágicas explosiones de aquel 7 de julio van a hacer que se encuentren estas dos personas que, en principio tan poco tienen que ver entre sí. ¿O sí?

Esta película cruda, sin música de fondo, sin esa banda sonora que suavice la vida, dirigida en 2010 por el cineasta franco-argelino Rachid Bouchareb, nos traslada una reflexión que en esta vida deberíamos hacer más a menudo. ¿Qué hay realmente de cierto en las diferencias culturales y sociales que los medios y la propia sociedad se empeñan en remarcar frente a los nexos en común que podemos tener? ¿Por qué en la búsqueda de unos hijos por parte de una madre y un padre nos agarramos a las diferencias y a los prejuicios en torno al origen, el color o las religiones en vez de observar inmediatamente las similitudes e igualdades de sus vidas, sentimientos y experiencias? La cinta, sin ahondar en demasía en la historia de aquéllos atentados, nos transporta a un abanico de sentimientos en común de dos personas que se ven atrapadas en un mismo hecho, la búsqueda de sus dos hijos, la posibilidad de que se hayan visto envueltos en los atentados de una u otra manera, la comunicación madre-hija y padre-hijo… Prejuicios, racismo, diferencias, pensamiento único frente a comprensión en la diferencia, una situación idéntica, igualdades y diferentes formas de pensar sin que eso suponga pensamientos encontrados. Dos seres de planetas distantes unidos por el dolor y la búsqueda obstinada de un hijo ausente que se aportan calor mutuamente econtrando paz en la mirada del otro.

El actor que encarna a Ousmane es Sotigui Kouyate, sorprendente y Brenda Blethyn da vida a Elizabeth, una actriz extraordinaria, de esas que habría que escribir en letras mayúsculas pues mayúsculo es su arte e interpretación. Si tenéis oportunidad no dejéis de verla. Merece la pena y mucho.

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ríos de londres

Londres es una de esas ciudades que a los que nos gusta la literatura nos puede llegar a fascinar en cada encuentro que tenemos con ella; que si no la conoces es objetivo prioritario para un viaje; una ciudad que aunque no hayas estado en ella la conoces por las miles de veces que la has visto en películas, series y demás; y un lugar maravilloso si la descubres a través de Sherlock Holmes, Oliver Twist, Dorian Grey, Jeckyll o Hyde, o incluso Harry Potter. Por eso traigo hasta el blog un libro que quizás no sea el tipo de literatura que suelo comentar aquí, pero que, aparte de muy entretenido, me pareció una novela extraordinaria para dar una vuelta por Londres.

El autor es Ben Aaronovitch, londinense de pro, nacido y criado en Londres, fascinado y encantado con su ciudad, cuyo amor por la literatura está presente lo mismo cuando escribe guiones para muchas series televisivas de gran éxito como Doctor Who, que cuando escribe novelas como Ríos de Londres, la obra que voy a comentar, o cuando trabaja de librero.

Ríos de Londres, que por cierto es la primera novela de una saga que promete, está protagonizada por Peter Grant, un agente novato de la policía metropolitana al que un buen día, en el escenario de un asesinato delante de la llamada Iglesia de los Actores en la Plaza de Convent Garden, se le aparece un fantasma que le pone en la pista para el esclarecimiento del caso. A este insólito hecho añadidle las guerras entre los dioses y diosas de los ríos londinenses, Támesis incluído, y el caos que puede llegar a sembrar un espíritu maligno y vengativo.

Si señoras y señores, el libro en cuestión es un libro del género de literatura fantástica. Más concretamente literatura fantástica urbana (si es que este subgénero existe). Reconozco que hay gente a la que os puede echar atrás este género por considerarlo de menos calidad (habría mucho mucho que discutir aquí, pero no es el momento, aunque los comentarios están abiertos para conocer vuestra opinión con el tema) pero, de verdad, dadle una oportunidad porque seguro que os sorprendéis. Es una novela fresca, en esto se nota que el autor es guionista de televisión, divertida, con muy buena dosis de humor londinense, fantástica, ¡qué os voy a contar si el agente Grant se va a dedicar a mediar en conflictos entre los ríos, riachuelos e incluso arroyos y canales de Londres! y una guía londinense para conocer lugares, plazas y calles e incluso parte de su historia. Lo dicho, una novela entretenida, eficaz para pasar un buen rato y ligera, de esas que necesitas leer de vez en cuando. A todo esto Ríos de Londres es el comienzo de una saga…

No puedo dejar de comentar la maravillosa portada obra de Stephen Walter, polifacético artista cuyo trabajo he conocido gracias a este libro y que me ha tenido días atontado delante del iMac contemplando su obra. Aquí podéis ver su obra Cyclesea, de 1006, realizada en grafito y papel.

La fotografía que encabeza esta entrada es obra de Nietnagel, en Flickr.

thunder road

Como la mayoría de los springsteenianos descubrí esta canción en la obra maestra que es, sin lugar a dudas, el más famoso de los álbumes del músico y poeta de New Jersey, el trabajo que consagró a Bruce Springsteen como uno de los mayores artistas que ha dado Estados Unidos en la historia de su música: Born To Run.

Thunder Road, la primera de las canciones de este mítico álbum, una canción que es como una pequeña obra cinematográfica, un corto de una calidad exquisita que nos cuenta una de esas historias a las que el Boss nos tiene acostumbrados. El comienzo de la canción, con esas lastimera notas sacadas de una harmónica y la búsqueda de la Tierra Prometida, esa tierra que no sabemos si es física o producto de la imaginación y a la que Springsteen hará referencia una y otra vez a lo largo de toda su carrera musical. Todo lo que sabemos es que está en alguna parte, en otro lugar. Y son estos sueños los que motivan a sus personajes y les permiten creer que quizá existe un lugar mejor. El de Asbury Park nos cuenta una historia de amor, de esas que transcurren en la carretera, no podía ser de otra manera, en donde el protagonista, que escucha a Roy Orbison se acerca hasta casa de Mary y le desafía que apueste por la vida, que apueste por él. Le deja bien claro que no es un héroe y que lo único que puede ofrecerle es una oportunidad para una vida mejor, ni siquiera le ofrece la seguridad de conseguirla. Pueden ir juntos rumbo a la Tierra Prometida.

Más allá de las referencias bíblicas del término Tierra Prometida, que sin duda las tiene, es en esta canción cuando Bruce hace mención, por vez primera, a la idea de una América democrática y abierta de par en par, una América los suficientemente grande como para acoger a todo el mundo.

Springsteen tenía sólo 24 años cuando escribió la canción y sin embargo contiene una de sus frases más sentidas y profundas: “Así que estás asustado y piensas que quizá ya no somos tan jóvenes”. A sus 24 años Springsteen ya sabía lo dura y difícil que podía llegar a ser la vida y, quién sabe, igual había vivido a sus 24 años mucho más que muchos otros de más edad. Thunder Road representa muchas cosas para mucha gente: una celebración de libertad, un himno del pasado, una esperanza hacia la Tierra Prometida, pero ante todo es una canción en la que personas normales pueden llegar a hacer de su vida “normal” un acto heróico sin llegar a ser héroes al uso.

Ten un poco de fe, hay magia en la noche.

Versiones hay muchas, y a nada que busquéis en Youtube os encontraréis con muchas de ellas, a mi particularmente me gustan las versiones acústicas pero la versión que he elegido para la entrada de hoy es la de aquél 18 de noviembre de 1975, con un Springsteen muy joven, todavía con esa barba desaliñada de sus comienzos, ese aire dejado y esa capacidad para crear canciones con una música y una letra como la de Thunder Road que te ponen los pelos de punta… Señoras y señores, con todos ustedes, desde Hammersmith Odeon, Londres, The Boss!!

humor rural e inglés

La pasada semana estuve leyendo tranquilamente una novela que la fantástica editorial Impedimenta publicó el año pasado. La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons, con traducción de José C. Vales. Esta novela fue la ganadora del Premio Femina-Vie Heureuse en 1933 y está considerada la novela cómica inglesa más perfecta del siglo XX. Vayamos por partes.

Stella Gibbons nació en Londres en 1902. Fue la mayor de tres hermanos. Sus padres, ejemplo de la clase media inglesa suburbana, le dieron una educación típicamente femenina. Su padre, un individuo bastante singular, ejercía como médico en los barrios periféricos más pobres de Londres, aunque tenía tendencias suicidas, le encantaba el alcohol y el láudano, y era dado a los ataques de odio hacia el género femenino en general. Esta turbulenta infancia marcó a Stella Gibbons, que utilizó parte de ese material para crear a los grotescos Starkadder, protagonistas de su obra maestra, La hija de Robert Poste. En 1921, Stella se matriculó en periodismo, y luego empezó a trabajar en la British United Press. En 1926, Maudie, la madre de Stella, murió, y su padre la siguió pocos meses después. En 1930, mientras trabajaba en el Evening Standard, publicó un libro de poemas, The Mountain Beast, que recibió elogios de la mismísima Virginia Woolf. La hija de Robert Poste fue publicada en 1932 y su éxito fue instantáneo (aunque fuera prohibida en la recién nacida República de Irlanda por su velada defensa de la contracepción). En 1934 la novela fue galardonada con el Prix Femina-Vie Heureuse. De hecho, Gibbons es conocida casi exclusivamente por esta obra, que conoció varias secuelas y adaptaciones cinematográficas, y que está considerada la novela cómica más perfecta de la narrativa inglesa del XX. Stella Gibbons es autora de veinticinco novelas, entre las que destacan Basset (1933), Enbury Heath (1935), Nightingale Wood (1938) o Here Be Dragons (1956), amén de tres volúmenes de relatos y cuatro libros de poesía, la mayoría de ellos muy vendidos y celebrados en el mundo anglosajón. Estuvo casada durante más de veinticinco años con el actor y cantante Allan Webb, que murió en 1959. Dejó de publicar en 1972, aunque escribió dos novelas que fueron publicadas a su muerte, hecho que aconteció en 1989 en Londres. Está enterrada en el cementerio de Highgate.

En cuanto a la novela nos narra la historia de Flora Poste, una joven que, tras haber recibido una educación «cara, deportiva y larga», se queda huérfana y acaba siendo acogida por sus parientes, los rústicos y asilvestrados Starkadder, en la bucólica granja de Cold Comfort Farm (título original de la obra), en plena Inglaterra profunda. Una vez allí, Flora tendrá ocasión de intimar con toda una galería de extraños y taciturnos personajes: Amos, llamado por Dios; Seth, dominado por el despertar de su prominente sexualidad; Meriam, la chica que se queda preñada cada año «cuando florece la parravirgen»; o la tía Ada Doom, la solitaria matriarca, ya entrada en años, que en una ocasión «vio algo sucio en la leñera». Flora, entonces, decide poner orden en la vida de Cold Comfort Farm, y allí empezará su “aventura”.

Todos los personajes son caricaturas de grupos de personas británicas de la época desde la protagonista Flora, típica niña bien que se quiere comer el mundo y arreglar la vida de los demás, pasando por el predicador, el escritor, la criada a jornal, la matriarca, etc. La burla continúa con los pasajes almibarados y churriguerescos que adoban el texto de vez en cuando, los cuales hábilmente señalados con tres asteriscos nos hacen reír pero que de perversos no son casi exagerados. Las frases hechas y repetitivas desde el “vi algo sucio en la leñera” hasta el “siempre ha habido Starkadder en Cold Comfort” resaltan los aspectos absurdos de esa sabiduría popular al igual que los libros de autoayuda inventados sirven para que la protagonista avíe el entuerto. Los nombres también son jocosos, todos implican burla en el original y retratan a los personajes y los lugares donde más les duele. Desde la señora escarabajo hasta la familia víbora.

El que sea una novela tremendamente divertida y la novela cómica inglesa más desternillante del siglo XX pues que os voy a decir. He leído cosas más divertidas. Cuando al principio de la entrada he puesto el nombre del traductor no ha sido gratuito. Creo, sin temor a equivocarme, que esta novela será tremendamente más divertida en su original inglés y desternillante si quien lo lee pertenece al medio rural inglés (y si me apuras galés). El hecho es que Gibbons utilizó un vocabulario muy específico lleno de recursos literarios y lingüísticos que más a mano tenía (dudo que la mayoría de los ingleses de hoy en día pillen todas las notas humorísticas que tiene el libro). Esos recursos son un verdadero contratiempo a la hora de verterlos a otra lengua, precisamente porque el buen humor se halla en ocasiones en matices cuya traducción no siempre es posible. Es una novela escrita a comienzos de los años treinta, con un lenguaje muy concreto y haciendo referencia a un montón de aspectos sociales y culturales que nosotros no logramos comprender. De todos modos la traducción y las notas a pie de página (inevitables en este caso) de José C. Vales son una maravilla y dentro de la dificultad señalada creo que ha hecho un trabajo impecable de una dificilísima traducción.

Yo puedo decir que he disfrutado con la novela y conforme transcurría la historia cada vez más, ya que el propio desarrollo de los acontecimientos que ocurren en la granja Cold Conform de los Starkadder hacen que sonrías a cada página que pasas. Me queda la pena de haberme perdido un montón de matices que seguramente están en la versión original. Nuevamente la edición de Impedimenta es una gozada aunque en esta ocasión hubo un momento en que me despisté ya que alguna fecha de la historia está mal transcrita.

Si la veis en la librería, en la biblioteca, la tiene algún amigo o amiga, vuestra tía o la vecina, no lo dudéis. Cogedlo, compradlo, tomadlo prestado y disfrutar de su lectura. Si tenéis el amplio conocimiento de inglés necesario para leer esta novela en su versión original, leedla… y me contáis.

La novela ha sido adaptada por la BBC en dos ocasiones, siendo la primera en 1968 en forma de miniserie de tres capítulos y la segunda en una película para la televisión en 1995. Os dejo con el trailer de esa segunda versión (que tendré que ver sí o sí):

¿quién soy?

Acabo de terminar la última novela de Julia Navarro y lo primero que tengo que deciros es… que son mil páginas para pasar el rato y… poco más. Ya sé, ya sé que hay muchos seguidores de esta escritora madrileña, y no me extraña, porque en principio sus novelas son buenos libros para disfrutar con la historia, o con los personajes, pero en cuestión de literatura no son una maravilla. Y me podréis decir, vaya, ya está MrWilliam con sus exquisiteces. No, de verdad, no lo son. Cada cual tenemos las nuestras y de la misma manera que yo puedo disfrutar de lo grande con La isla del tesoro, a otra persona le podrá parecer insulsa (para mi esto sería incomprensible) y lo mismo al revés. Me lo dejó (el libro, me refiero) un tío mío y yo la verdad es que lo cogí sin muchas ganas, porque ya había tenido una “mala experiencia” con otro libro de Navarro (La biblia de barro es uno de los pocos libros que he dejado en la mitad), porque la época que transcurre en la novela no era la que más me apetecía en ese momento (desde la República española hasta la Guerra Fría) y porque estaba con idea de leer otro libro que al final no pudo ser, pero bueno, me dije a mi mismo, hay que dar una oportunidad, si a mi tío le ha gustado puede que a mi también. Dime quién soy, de Julia Navarro.

La historia en si es bastante buena. Un periodista de Madrid recibe un encargo de su propia tía, la mater familis, para investigar quién fue su abuela (esto es, la bisabuela del propio periodista) que resulta que poco antes de la Guerra Civil española abandonó a su marido y a su hijo. Eso es lo poco que saben, porque siempre ha sido un tema tabú en la familia. Por no conocer, no conocen ni el nombre de la señora en cuestión. El caso es que gracias a la investigación, en principio para conocer qué fue de esta mujer, resulta que vamos averiguando la apasionante vida de la señora, sus idas y venidas por medio mundo, sus amores y desamores, etc. Recorremos parte de la historia mundial y europea y española, desde la II República, hasta la caída del Muro de Berlín. Viajamos por el Madrid republicano, por la Francia ocupada, por la Unión Soviética stalinista, por el Buenos Aires de los exiliados, por el Londres de la II Guerra Mundial, por la Alemania nazi, por los Estados Unidos afianzándose como potencia mundial, por la Italia fascista… todo en un ambiente de guerra, espionaje, hambre, pasión, amores, encuentros y desencuentros, traiciones y el amor de una madre por su hijo.

Con todos estos ingredientes creo que se podría haber hecho mucho más, pero no ha sido así. Se pasa superficialmente por los grandes acontecimientos que sucedieron en esas épocas, casi parece que se los nombra, es verdad, pero no se hace nada por introducirnos verdaderamente en ellos. A los personajes les falta algo. Les falta ser algo más que una pincelada, les falta sentimiento. Y por eso me parece que es un libro para pasar el rato, un buen rato eso sí, incluso con muy buenos momentos, pero en general es un libro de esos que dentro de unos meses no vas a recordar. Si lo tenéis por ahí cerca y queréis pasar buenos momentos leyendo, leedlo. Si no lo tenéis cerca y queréis pasar buenos momentos de lectura, no vayáis a por él. Pero bueno, para gustos los colores, que decía el otro. Así que me imagino que por aquí también habrá gustado, ¿no es así? Si es así contadme por qué os ha gustado… igual he tenido muchos prejuicios a la hora de leerlo.

mis favoritos y favoritas

Estas fechas navideñas si algo tienen es su íntima relación con la música. Música para celebrar, música para sentir, música alegre, música para soñar, nanas, villancicos, zambombas, panderetas, campanillas, canciones de otros siglos, música de anuncios, versiones mil… No. No soy navideño. O no por lo menos el típico navideño. Me quedo con la parte de encuentro, de buenos deseos (que espero que sean verdaderos), de celebración familiar, de reencuentro con amistades, de tradiciones, de tranquilidad, de calor hogareño. Y me quedo con la música de navidad. Con la que me gusta, claro está. Y quiero compartirla con vosotros. Son villancicos y canciones navideñas que me gustan por una u otra causa. Por su interpretación, por su versión, por su melodía, por su letra. A ver si os gustan también a vosotros.

La primera canción que me viene a la memoria cuando pienso en las navidades es Adeste Fideles. La versión más popular de este villancico que empezó a sonar en la misión portuguesa de Londres es la de John Reading, quien fuera organista de la catedral de Winchester en el siglo XVIII. Es una auténtica delicia escuchar al King´s College de Cambridge entonar este himno de alabanza en su versión inglesa, O Come, All Ye Faithful, con arreglos del director y organista Stephen Cleobury.

La siguiente canción es curiosa. Me encanta. La descubrí en el disco de The Chieftains Bells of the Dublin, un trabajo en el que recorrían la música típica de la capital irlandesa durante esta época del año. Este villancico es original del cantautor norteamericano Jackson Browne y lo hizo expresamente para el disco antes referido de 1991 y después él mismo lo incluyó en su primer trabajo recopilatorio, de 1997, llamado The Next Voice You Hear: The Best of Jackson Browne. La letra, que es por lo que traigo este villancico (la música también me parece preciosa) es diferente. Habla de las luces y las calles llenas de gente en navidad porque están dando gracias por el nacimiento de Jesús el rebelde. Dice que le llaman Príncipe de la Paz y Salvador pero quienes así le llaman han convertido sus templos de oro en guaridas de ladrones y son palabras de ese Jesús rebelde. Habla de las armas con que protegemos nuestro mundo y que una vez al año nos deseamos paz y nos acordamos de los pobres, cuando ellos están recibiendo al mismo Jesús rebelde. Finalmente pide perdón por las molestias que haya podido ocasionar lo dicho y desea alegría ofrecida desde un pagano por el nacimiento de Jesús el rebelde. Os dejo con este villancico sincero y lleno de amor. Por cierto el mismo termina con Skyline Jig, para alegrar el corazón.

El siguiente villancico es quizás uno de los más versionados por cantantes y artistas. Se trata de O Holy Night, literalmente Oh Santa Noche, que fue compuesto por Adolphe Adam en 1847 bajo el nombre de Cantique de Noël. Su delicadeza a la que hace referencia en su titulo, cómo expresar una noche tan especial, tan llena de paz y amor… es un villancico con una melodía exquisita que mece al niño recién nacido. Ya os he dicho que hay miles de versiones pero como hay que elegir una he elegido una versión soul histórica. Se trata de Aretha Franklin y Bill Preston. El video no es de muy buena calidad pero merece la pena escucharlo:

La siguiente canción no es un villancico propiamente dicho, es una nana, una canción de cuna. Se titula Haurtxo polita (niñito bonito, literalmente) aunque otras veces se puede encontrar con el título Haurtxo seaskan (El niñito en la cuna) y el autor es el compositor vasco G. Olaizola. Esta es una canción que nos cantaba de pequeños mi abuela Pilar, que era de Pamplona (de toda la vida, como ella decía) y que en Nochebuena formaba parte del repertorio de canciones sí o sí. Tiene una melodía tremendamente dulce y la letra hace referencia a una abuela que trata de dormir a su nieto (o nieta) llamándole potxolo (esta palabra tiene una difícil traducción ya que es complicado encontrar la palabra que encierre todo el significado de la misma y podría traducirse como lindo, ricura, pero dicho con mucho cariño). Aquí os dejo un video de Ainhoa Arteta junto con el Orfeón Donostiarra grabado en el centenario del propio Orfeón, en 1997. Una maravilla:

Vuelvo a otro villancico inglés, el clásico Hark the Herald Angels de cuya primera vez se tiene noticia en 1739 y cuyo autor fue Charles Wesley. Cien años después Mendelssohn utilizó esta melodía para la composición de una cantata que a su vez fue utilizada por el músico inglés William H. Cummings para adaptarle de nuevo la letra original. Esta letra hace referencia al anuncio del nacimiento de Jesús. El video que vais a ver es una gozada ya que se trata de nuevo de uno de esos coros ingleses de niños, quizás no tan conocido como el King´s College de Cambridge pero igualmente bueno. Es el St. Paul´s Cathedral Choir, de Londres.

Termino con otro villancico clásico, el titulado Joy to the World (Alegría para el mundo) que apareció por primera vez en 1719 y cuya letra es de Isaac Watts y el autor de la música es desconocido (parte podría ser de Handel, aunque no completamente). Lowell Mason a partir de la partitura antigua hizo un arreglo y adaptación resultando la melodía que hoy es conocida en medio mundo. La letra se refiere al triunfo de Dios en la Tierra por el nacimiento de su hijo. Es, por lo tanto, un himno triunfal. No tiene nada de recogimiento, pero es bellísimo. En un principio iba a poner un vídeo mucho más clásico pero resulta que me he encontrado con este otro, que quizás no tenga la calidad musical del otro (no, no la tiene) pero me ha parecido tan divertido que no me he podido resistir. ¿Finales de los 60 o ya estamos en la década de los 70? ¿Qué opináis? ¡¡¡Alegría!!!

Espero que hayáis disfrutado tanto como yo le he hecho preparando este post. ¡Tengo la garganta seca, porque no he dejado de cantar!

Os deseo que paséis una buena noche, en compañía de los vuestros y si los vuestros no están o no los tenéis cerca recordad que en estas historias estamos un montón de gente, que no nos conocemos, pero estamos. Paz en vuestros corazones.

shakespeare para todos

Shakespeare es ese escritor que todo el mundo conoce por el nombre, pocos lo escriben correctamente y cuyas obras la mayoría conoce por haberlas visto en el cine y no por haberlas leído. Posiblemente el dramaturgo más genial de todos los tiempos, cuyas obras hoy siguen estando de total actualidad, obras basadas principalmente en la interrelación de los sentimientos y los deseos humanos.

Sobre el llamado bardo inglés se han escrito muchas, muchísimas obras de divulgación, biográficas y críticas. El Shakespeare Quarterly, el más exhaustivo de los periódicos bibliográficos, registra al año cerca de cuatro mil nuevas obras entre libros, monografías y otros estudios considerados serios. Muchas de esas obras son de gran envergadura, con miles de páginas, pero todas coinciden en algo. En lo que toca a la parte biográfica suele contar con pocas páginas. ¿Por qué? Porque son muy pocos los datos fiables que tenemos de la vida de Shakespeare. La mayoría de los datos que se suelen dar son meras elucubraciones.

El libro que quiero presentaros hoy es una biografía del dramaturgo y poeta de Stratford-upon-Avon realizada por Bill Bryson. Ya en el propio título nos podemos encontrar el estilo de lo que va a ser el libro. Un título corto y exacto, Shakespeare, una biografía breve y concisa.La obra consta sólo 187 páginas (en la edición de RBA) y es que de Shakespeare sabemos tan pocas cosas que bastan esas páginas para explicarlo todo. El resto de lo que creemos saber, sólo son elucubraciones, como hemos dicho y Bryson ha querido prescindir de toda elucubración y quedarse exclusivamente con la esencia.

Es un libro para acercarse correctamente a la figura del escritor. Está escrito de una forma muy amena, no es la típica biografía aburrida. Bryson evoca la Inglaterra isabelina, con el azote de la peste, su expansionismo imperialista, la emergente capital londinense y los usos y costumbres del mundo teatral. Y en este marco histórico, que depara sorpresas notables y proporciona un marco my enriquecedor para el lector actual de Shakespeare, surge la figura del poeta. Bryson no omite ninguno de los aspectos más controvertidos de él: apariencia física, extracción social, autoría de las obras, vida familiar, supuesta homosexualidad, relación con los poderosos y con el público… Y todo ello sin caer nunca en la pedantería académica. Muy al contrario, el estilo ágil y ameno, salpicado de elementos humorísticos y la voluntad de componer un texto conciso y directo nos brindan una lectura apasionante, que además de informativa y rigurosa constituye una divertida guía a uno de los mayores misterios de la literatura universal.

La biografía de Shakespeare según el historiador George Stevens podría reducirse a esto: “nació en Stratford-upon-Avon, tuvo familia allí, viajó a Londres, se convirtió en actor y autor, regresó a Stratford, hizo testamento y murió”. Esta biografía es eso pero amenizada con una descripción del mundo shakespeariano. Imprescindible. Una auténtica joya.

Entre otras anécdotas he podido conocer ésta en el libro: murió en 1616, en la misma fecha, pero no en el mismo día, que Miguel de Cervantes, como reza la leyenda popular ya que el calendario por el que se regían entonces los ingleses no era el gregoriano sino el juliano, según el cual el 23 de abril –fecha de su fallecimiento– corresponde a nuestro 3 de mayo, cuando el autor del Quijote llevaba ya once días enterrado.

Os dejo el video de la última producción del Shakespeare´s Globe, el teatro que acogió tantas y tantas representaciones de las obras de Shakespeare y donde la propia compañía shakespeariana actuó en vida del bardo inglés. El actual teatro es una reconstrucción fidedigna de lo que era el teatro entonces, no solamente en su construcción si no en la forma de hacer y entender el teatro. Si visitáis Londres no dejéis pasar la oportunidad de acercaros al teatro, porque merece la pena.Las alegres comadres de Windsor, de la compañía del Shakespere´s Globe: