¿felicidad? tu has asesinado mi felicidad, ¡asesino! – anna karenina

Quizás la frase más famosa de la maravillosa obra de Tolstoi, Anna Karenina, sea la que da comienzo a la novela, aquella que dice lo de Todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera y que bien podría ser el resumen de los diez últimos años de vida del escritor ruso, pero en la película dirigida por Joe Wright el londinense que ya en 2005 dirigió otro clásico de la literatura universal, Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, quizás la frase que más se me quedó grabada fue la que le dice Anna Karenina al conde Vronsky cuando, por fin, sucumbe al deseo del amor y le dice a la pregunta de si conoce la felicidad: ¿felicidad? tú has asesinado mi felicidad, ¡asesino!, sí, ¡asesino! y que esconde, a mi manera de ver, el mensaje final de esta obra: los diferentes modos de amor, el deseo, la pasión, el deber y las consecuencias de tus actos. Vayamos por partes.

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La película de 2012 y estrenada por aquí este mismo año es la versión número 11 de la novela del escritor ruso y hasta la fecha las dos versiones anteriores más conocidas era las de 1935, dirigida por Clarence Brown y protagonizada por Greta Garbo y la de 1948, dirigida por Alexander Korda y con Vivien Leigh en el papel protagonista. En el caso de esta última versión, Wright vuelve a escoger a la protagonista de su película Orgullo y prejuicio y nominada al Óscar por esa interpretación, la también londinense Keira Knightlev. Para los dos principales protagonistas encarga la labor a un quizás algo rígido Jude Law como Alexei Alexandrovich Karenin y a un novedoso Aaron Taylor-Johnson como Conde Alexei Kirillovich Vronsky que ha reinventado totalmente el papel del seductor oficial de caballería. Son de resaltar también algunos de los personajes secundarios.

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Lo primero que quiero decir es que quien vaya buscando el drama de la novela en esta película dudo mucho que lo encuentre y esto es así porque la historia, mucho me temo, pasa a un segundo plano dejando el protagonismo al preciosismo de la fotografía, el exquisito cuidado del vestuario o la maravillosa música de Dario Marianelli todo en torno a una espectacular coreografía y puesta en escena que no creo que deje indiferentes a nadie. No es, por lo tanto, la mejor de las versiones de la obra de Tolstoi, pero esto no quita para que el resultado sea una original adaptación del espíritu de la obra con un concepto muy particular. Los primeros compases, porque toda la película se desarrolla como si de los compases de una danza se tratase, pueden llegar a extrañar, e incluso a agobiar al espectador que le cuesta situarse, pero conforme va avanzando la cinta comprendes el juego en el que el director londinense se ha metido. El teatro, las puertas que se abren y se cierran y el tren son elementos principales de esta coreografía exquisita y totalmente delicada. Mención aparte merece la fotografía en las escenas de la estepa rusa. A todo esto hay que añadir el impresionante diseño del vestuario, obra de Jacqueline Durran, quien ya diseñase el vestuario de Orgullo y Prejuicio o Expiación (Wright).

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Mención aparte merece la música de Dario Marianelli el compositor italiano que ha escrito una música eminentemente cinematográfica. La música es un personaje más de la película y va desarrollando a base de valses que son utilizados casi como música del circo que representaba la sociedad aristocrática rusa de finales del XIX y en algunos momentos con fanfarrias y cantantes de la estepa rusa. El tono general de la partitura va parejo con la dramática historia, llegando a momentos de una intensidad melancólica que si la escuchas paseando bajo la lluvia corres el serio riesgo de acabar con un buen nudo en la garganta. Aconsejo, de todos modos, escuchar la música por primera vez en el transcurso de la visualización de la película para después poder disfrutarla totalmente. Os dejo con un montaje de escenas de la película con el track titulado Dance with Me. Por cierto, ¿os acordáis de aquélla otra entrada del blog en la que hablaba de un baile de la película Orgullo y prejuicio del mismo director y música del mismo compositor? Y la pregunta final, ¿cuáles son los ocho tipos de amor a los que hace referencia la novela de Tolstoi? Os cuento: Amor Escandaloso, Amor Obediente, Amor Romántico, Amor Nutriente, Amor Prohibido, Amor Puro, Amor Maternal, Amor Duradero…

london river

Mientras la tarde dominical va desgranando sus minutos alrededor del circo futbolístico y sabiéndome engañado en la promesa de un apacible y soleado domingo abofeteado por el otoño de la ciudad decido refugiarme otra vez en Filmin para disfrutar de una película de calidad y sin cortes cada dos por tres. El catálogo de Filmin se ha ido ampliando cada vez más y son cada vez más las películas y series de muy buena calidad que podemos encontrarnos en el portal cinematográfico. Tras unos minutos de incertidumbre me decido por una película en torno a Londres, cómo no, pero en torno a uno de los sucesos que más han marcado su aspecto doloroso y trágico: los atentados del 7 de julio de 2005.

London River, nos presenta a una señora viuda que vive en un pueblo de una isla del Canal de la Mancha, cristiana, granjera y con una hija estudiando en la capital británica. Elizabeth. Por otro lado nos encontramos a Ousmane, africano que vive en Francia trabajando de guardabosques, musulmán y con un hijo estudiando en Londres. Las trágicas explosiones de aquel 7 de julio van a hacer que se encuentren estas dos personas que, en principio tan poco tienen que ver entre sí. ¿O sí?

Esta película cruda, sin música de fondo, sin esa banda sonora que suavice la vida, dirigida en 2010 por el cineasta franco-argelino Rachid Bouchareb, nos traslada una reflexión que en esta vida deberíamos hacer más a menudo. ¿Qué hay realmente de cierto en las diferencias culturales y sociales que los medios y la propia sociedad se empeñan en remarcar frente a los nexos en común que podemos tener? ¿Por qué en la búsqueda de unos hijos por parte de una madre y un padre nos agarramos a las diferencias y a los prejuicios en torno al origen, el color o las religiones en vez de observar inmediatamente las similitudes e igualdades de sus vidas, sentimientos y experiencias? La cinta, sin ahondar en demasía en la historia de aquéllos atentados, nos transporta a un abanico de sentimientos en común de dos personas que se ven atrapadas en un mismo hecho, la búsqueda de sus dos hijos, la posibilidad de que se hayan visto envueltos en los atentados de una u otra manera, la comunicación madre-hija y padre-hijo… Prejuicios, racismo, diferencias, pensamiento único frente a comprensión en la diferencia, una situación idéntica, igualdades y diferentes formas de pensar sin que eso suponga pensamientos encontrados. Dos seres de planetas distantes unidos por el dolor y la búsqueda obstinada de un hijo ausente que se aportan calor mutuamente econtrando paz en la mirada del otro.

El actor que encarna a Ousmane es Sotigui Kouyate, sorprendente y Brenda Blethyn da vida a Elizabeth, una actriz extraordinaria, de esas que habría que escribir en letras mayúsculas pues mayúsculo es su arte e interpretación. Si tenéis oportunidad no dejéis de verla. Merece la pena y mucho.

ríos de londres

Londres es una de esas ciudades que a los que nos gusta la literatura nos puede llegar a fascinar en cada encuentro que tenemos con ella; que si no la conoces es objetivo prioritario para un viaje; una ciudad que aunque no hayas estado en ella la conoces por las miles de veces que la has visto en películas, series y demás; y un lugar maravilloso si la descubres a través de Sherlock Holmes, Oliver Twist, Dorian Grey, Jeckyll o Hyde, o incluso Harry Potter. Por eso traigo hasta el blog un libro que quizás no sea el tipo de literatura que suelo comentar aquí, pero que, aparte de muy entretenido, me pareció una novela extraordinaria para dar una vuelta por Londres.

El autor es Ben Aaronovitch, londinense de pro, nacido y criado en Londres, fascinado y encantado con su ciudad, cuyo amor por la literatura está presente lo mismo cuando escribe guiones para muchas series televisivas de gran éxito como Doctor Who, que cuando escribe novelas como Ríos de Londres, la obra que voy a comentar, o cuando trabaja de librero.

Ríos de Londres, que por cierto es la primera novela de una saga que promete, está protagonizada por Peter Grant, un agente novato de la policía metropolitana al que un buen día, en el escenario de un asesinato delante de la llamada Iglesia de los Actores en la Plaza de Convent Garden, se le aparece un fantasma que le pone en la pista para el esclarecimiento del caso. A este insólito hecho añadidle las guerras entre los dioses y diosas de los ríos londinenses, Támesis incluído, y el caos que puede llegar a sembrar un espíritu maligno y vengativo.

Si señoras y señores, el libro en cuestión es un libro del género de literatura fantástica. Más concretamente literatura fantástica urbana (si es que este subgénero existe). Reconozco que hay gente a la que os puede echar atrás este género por considerarlo de menos calidad (habría mucho mucho que discutir aquí, pero no es el momento, aunque los comentarios están abiertos para conocer vuestra opinión con el tema) pero, de verdad, dadle una oportunidad porque seguro que os sorprendéis. Es una novela fresca, en esto se nota que el autor es guionista de televisión, divertida, con muy buena dosis de humor londinense, fantástica, ¡qué os voy a contar si el agente Grant se va a dedicar a mediar en conflictos entre los ríos, riachuelos e incluso arroyos y canales de Londres! y una guía londinense para conocer lugares, plazas y calles e incluso parte de su historia. Lo dicho, una novela entretenida, eficaz para pasar un buen rato y ligera, de esas que necesitas leer de vez en cuando. A todo esto Ríos de Londres es el comienzo de una saga…

No puedo dejar de comentar la maravillosa portada obra de Stephen Walter, polifacético artista cuyo trabajo he conocido gracias a este libro y que me ha tenido días atontado delante del iMac contemplando su obra. Aquí podéis ver su obra Cyclesea, de 1006, realizada en grafito y papel.

La fotografía que encabeza esta entrada es obra de Nietnagel, en Flickr.

thunder road

Como la mayoría de los springsteenianos descubrí esta canción en la obra maestra que es, sin lugar a dudas, el más famoso de los álbumes del músico y poeta de New Jersey, el trabajo que consagró a Bruce Springsteen como uno de los mayores artistas que ha dado Estados Unidos en la historia de su música: Born To Run.

Thunder Road, la primera de las canciones de este mítico álbum, una canción que es como una pequeña obra cinematográfica, un corto de una calidad exquisita que nos cuenta una de esas historias a las que el Boss nos tiene acostumbrados. El comienzo de la canción, con esas lastimera notas sacadas de una harmónica y la búsqueda de la Tierra Prometida, esa tierra que no sabemos si es física o producto de la imaginación y a la que Springsteen hará referencia una y otra vez a lo largo de toda su carrera musical. Todo lo que sabemos es que está en alguna parte, en otro lugar. Y son estos sueños los que motivan a sus personajes y les permiten creer que quizá existe un lugar mejor. El de Asbury Park nos cuenta una historia de amor, de esas que transcurren en la carretera, no podía ser de otra manera, en donde el protagonista, que escucha a Roy Orbison se acerca hasta casa de Mary y le desafía que apueste por la vida, que apueste por él. Le deja bien claro que no es un héroe y que lo único que puede ofrecerle es una oportunidad para una vida mejor, ni siquiera le ofrece la seguridad de conseguirla. Pueden ir juntos rumbo a la Tierra Prometida.

Más allá de las referencias bíblicas del término Tierra Prometida, que sin duda las tiene, es en esta canción cuando Bruce hace mención, por vez primera, a la idea de una América democrática y abierta de par en par, una América los suficientemente grande como para acoger a todo el mundo.

Springsteen tenía sólo 24 años cuando escribió la canción y sin embargo contiene una de sus frases más sentidas y profundas: “Así que estás asustado y piensas que quizá ya no somos tan jóvenes”. A sus 24 años Springsteen ya sabía lo dura y difícil que podía llegar a ser la vida y, quién sabe, igual había vivido a sus 24 años mucho más que muchos otros de más edad. Thunder Road representa muchas cosas para mucha gente: una celebración de libertad, un himno del pasado, una esperanza hacia la Tierra Prometida, pero ante todo es una canción en la que personas normales pueden llegar a hacer de su vida “normal” un acto heróico sin llegar a ser héroes al uso.

Ten un poco de fe, hay magia en la noche.

Versiones hay muchas, y a nada que busquéis en Youtube os encontraréis con muchas de ellas, a mi particularmente me gustan las versiones acústicas pero la versión que he elegido para la entrada de hoy es la de aquél 18 de noviembre de 1975, con un Springsteen muy joven, todavía con esa barba desaliñada de sus comienzos, ese aire dejado y esa capacidad para crear canciones con una música y una letra como la de Thunder Road que te ponen los pelos de punta… Señoras y señores, con todos ustedes, desde Hammersmith Odeon, Londres, The Boss!!

la investigación

Siguiendo con los títulos tan buenos que componen la base de la editorial Impedimenta leí hace tres semanas un libro que me pareció cuanto menos curioso. Es un libro que trata sobre una investigación policial en torno a unos extraños sucesos que van ocurriendo en Londres y sus alrededores. Su título: La investigación. Su autor: Stanislaw Lem.

El señor Lem fue un escritor polaco cuya obra se caracterizó por su tono satírico y filosófico. Es considerado como uno de los mayores exponentes del género de la ciencia ficción y uno de los pocos escritores que siendo de habla no inglesa alcanzó fama mundial en el género. Sus libros exploran temas filosóficos que involucran especulaciones sobre nuevas tecnologías, la naturaleza de la inteligencia, las posibilidades de comunicación y comprensión entre seres racionales; asimismo propone algunos elementos de las limitaciones del conocimiento humano y del lugar de la humanidad en el universo. Su encasillamiento como escritor de ciencia ficción se debe a que ocasionalmente, a lo largo de su carrera como escritor, prefirió presentar sus trabajos como obras de ficción o fantasía, para evitar los atavíos del rigor en el estilo académico de escritura y las limitaciones del número total de lectores al que llegarían sus libros si fueran textos “científicos”.

En el caso de La investigación es un libro claramente de misterio y de intriga policial que se centra en las inverosímiles acciones de cuerpos de personas recién fallecidas. Gregory, un joven teniente de Scotland Yard, recibe el encargo de investigar una serie de extraños sucesos que tienen intrigada a la policía. De diversos puntos de la zona metropolitana de Londres llegan informes sobre cadáveres aparentemente resucitados que empiezan a levantarse y caminar, a vestirse y recorrer largas distancias antes de desaparecer sin dejar rastro. Nadie encuentra una explicación racional para lo sucedido, y lo que comienza siendo una anécdota intrascendente acabará convirtiéndose en una auténtica plaga. ¿Se trata realmente de muertos que vuelven a la vida? ¿Estamos ante un caso de ladrones de cuerpos? Pronto se hará evidente que el principal misterio no radica únicamente en la investigación en sí, sino en los efectos que los sucesos tienen sobre el propio lector.

Mi valoración es contradictoria, porque si bien es un libro que me gustó en el momento de la lectura, con una construcción argumental bastante sólida, me decepcionó al final. Me decepcionó porque al principio me enganchó, me metió de lleno en la historia que cuenta e incluso en el desarrollo de la novela siguió creciendo la curiosidad sobre el desenlace de la misma. Pero llegó el final y en cinco páginas me decepcionó porque esperaba algo más. No sé si hablar de novela fallida o de obra mal terminada o como calificarla porque es una historia bien tejida durante todo su desarrollo que falla rotundamente en su culminación. ¿Puede esto ser el punto decisivo para calificarla de obra fallida o mala o que no me haya gustado cuando el resto me parece bueno e incluso en algunos momentos muy bueno?

Nunca me había sucedido hasta ahora, leer un libro que me está gustando desde el principio, por los personajes, por la historia, por cómo está escrito… y que en sus últimas cinco páginas la cague (y perdonad la expresión, pero creo que es la que mejor se le acomoda). ¿Habéis leído esta novela alguien? ¿Qué os pareció? ¿Tenéis la misma sensación o por el contrario os parece buena en su final o mala desde el principio? ¿Os ha sucedido con alguna otra novela, obra o libro lo mismo que a mi con ésta?

el chico bailaba

Corría el año 2000 cuando un niño de una localidad de Inglaterra metida de lleno en las huelgas mineras de 1984 y 1985 nos hizo soñar al ritmo del ballet. La verdad es que si lo pensamos bien el escenario, los personajes, el tema y la época eran lo más raro para aparecer juntas en una película. El escenario es Inglaterra, no sabemos muy bien dónde, pero podría ser el norte de Inglaterra. La época es a mediados de los años 80, cuando las huelgas de la minería inglesa se convirtieron en una dura batalla entre los sindicatos y la Dama de Hierro, Margaret Tatcher, que finalmente ganó la señora en cuestión. El tema es el ballet, ni más ni menos, las posibilidades de un chico, de un niño, para aprender ballet y salir de las limitaciones que tiene el lugar y el momento donde le ha tocado vivir. Los personajes, los típicos obreros ingleses, de clase media-baja, proletariado puro y duro y unos niños como cualquier otro niño, con sus sueños, sus preguntas, sus dudas y su característico punto de vista a la hora de observar la vida y el mundo que les rodea. Este niño, esta película, este sueño se llamó, se llama, Billy Elliot.

Como he dicho, la película se centra en el personaje de 11 años de edad, Billy Elliot, interpretado por un jovencísimo Jamie Bell, en su amor por el baile, y en su esperanza de convertirse en un bailarín de ballet profesional. Billy vive con su padre viudo, Jackie ( un extraordinario Gary Lewis ), el hermano mayor, Tony (Jamie Draven), y su anciana abuela Nan (Jean Heywood), quien en su juventud aspiró a ser una bailarina profesional. Tanto Jackie como Tony son mineros del carbón en huelga. El personaje de la abuela es una auténtica delicia, teniendo escenas totalmente conmovedoras y algunas muy divertidas.

Jackie suele llevar a Billy al polideportivo para aprender boxeo , pero no es esto lo que le gusta a Billy (por mucho que a su padre le parezca lo más normal del mundo que un niño de 11 años de su pueblo aprenda boxeo para hacerse un hombre). Para desgracia de su padre las clases de boxeo coinciden con las clases de ballet clásico y es ahí donde se apunta, sin que su padre lo sepa, el bueno de Billy. Cuando el padre lo descubre le prohíbe tomar cualquier clase de ballet más. Pero, apasionado por el baile, Billy continúa en secreto sus clases con la ayuda de su profesora de danza Georgia Wilkinson (una maravillosa Julie Walters). La escena de Billy, algo avergonzado, tomando la primera clase de ballet es sencillamente preciosa.

Georgia cree que Billy tiene el talento suficiente para estudiar en la Royal Ballet School de Londres , pero debido a la detención de Tony durante unos altercados entre la policía y los mineros en huelga, Billy se pierde la audición para ingresar en la escuela así que Georgia va a casa de Billy para hablarle a su padre acerca de la oportunidad perdida. Aunque Jackie y Tony no lo ven así ya que su mayor temor es que se convierta en bailarín profesional y se le considere en el pueblo un “marica”. La escena que sigue a la visita de la profesora, con un Billy sacando todo su enfado mediante el baile es también una de las más famosas de la película. La “cuestión” sobre la orientación sexual de Billy y el que una profesión o actividad (en este caso el ballet) pueda condicionar esa orientación sale en diferentes ocasiones en la cinta y uno de los personajes más bonitos del largometraje es el del mejor amigo de Billy, Michael, un niño que se siente atraído por su amigo y con quien finalmente podrá establecer las diferencias entre el hecho de bailar, la amistad entre dos amigos y la atracción sexual.

Finalmente Jackie se da cuenta de que su hijo tiene realmente un talento para el baile, y hará lo que sea necesario para ayudar a Billy realizar su sueño. Aquí es donde llega el enfrentamiento entre padre e hijo mayor, ya que el padre decide dejar la huelga para poder trabajar y ganar dinero con el que poder ayudar a Billy. En cambio, sus compañeros mineros y los vecinos del barrio recaudan fondos para Billy y Jackie lo lleva a Londres a una audición para el Royal Ballet School. Aunque muy nervioso, Billy se defiende bien, pero tras golpear a otro niño en un ataque sin provocación en la audición (yo habría hecho lo mismo con ese niñato bocazas), es severamente reprendido por la junta de revisión. Al creer haber perdido su oportunidad, Billy, desacreditado y abatido, vuelve a casa con su padre. Algún tiempo después, Billy recibe una carta de aceptación de la Royal Ballet School. Las escenas de la audición logran trasladarnos toda la tensión que se puede llegar a crear en ese tipo de pruebas. Cualquiera que haya pasado por algo parecido lo sabrá.

La bella escena final de la película es unos años más tarde, cuando Billy finalmente ha alcanzado su meta: un Billy maduro (interpretado por el bailarín y actor Adam Cooper) se sube al escenario para llevar a cabo la coreografía de Matthew Bourne, El lago de los cisnes. De esta coreografía hablé hace poco en otra entrada. Tanto el padre, como el hermano y Michael, su mejor amigo de la infancia, miran desde la sala de butacas.

La película ganó varios premios del Cine Británico Independiente, de los BAFTA, y nominaciones a los Óscar y a los Globo de Oro. La película se convirtió en novela después, gracias a la adaptación de Melvin Burgess y en 2005 se convirtió en un musical.

Una película con una historia conmovedora para ver y volver a ver de vez en cuando con la ilusión de terminar la película y bailar un rato por ahí (o simplemente saltar, correr y reír).

 

relato de un misterio en las antípodas

Este pasado fin de semana estuve leyendo Picnic en Hanging Rock, de Joan Lindsay, una novela escrita en 1967 y que nos narra una historia verídica, una historia que aún hoy sigue siendo un misterio ya que no se ha resuelto el enigma principal. La historia nos relata la desaparición de tres alumnas y una institutriz de un prestigioso colegio para señoritas en una excursión al milenario macizo australiano de Hanging Rock. Sólo una de ellas apareció posteriormente mientras las otras tres siguen desaparecidas.

Joan Lindsay nació en 1896 en St. Kilda East, Victoria, Australia y era descendiente de la familia Boyd, puede que la más famosa y prolífica dinastía artística de Australia. Estudió pintura e incluso llegó a exponer como pintora. Se casó con Daryl Lindsay, vástago de una importante familia de artistas y escritores ingleses, el día de San Valentín de 1922, en Londres. Día que, precisamente, sería el elegido por Joan Lindsay para situar los hechos de su novela más célebre, Picnic en Hanging Rock. El matrimonio se instaló en Australia, donde Joan Lindsay se dedicaría a la pintura, hasta que, tras la Gran Depresión, Daryl fue contratado como director de la National Gallery de Victoria. En 1956, fue nombrado caballero del Imperio Británico. Aunque la primera novela de Joan, Through Darkest Pondelayo, una sátira sobre los turistas ingleses, fue publicada en 1936, no sería hasta el año 1962 cuando viera la luz su primera obra reseñable, Time Without Clocks, un texto de fuerte contenido autobiográfico en el que retrató los primeros años de su vida de casada. El auténtico éxito le llegaría, no obstante, con Picnic en Hanging Rock (1967), que automáticamente le reportó fama mundial, y que se convertiría por derecho propio en una de las más reseñables novelas de culto de la literatura australiana. La extraordinaria repercusión de la obra persiguió a Lindsay hasta el día de su muerte, y constituyó un antes y un después en la historia de la literatura australiana del siglo xx. Joan Lindsay murió en Melbourne, en 1984.

Tengo que decir que la obra me ha gustado. Me atrapó desde el principio y es una de esas historias que te envuelven en un extraordinario ambiente creado por el autor, en este caso autora. Poco más de 300 páginas en donde se narra un tipo de vida ya lejano, muy concreto y en un lugar totalmente remoto para nosotros. La época, 1900, con su modo de vida, sus peculiaridades y “adelantos”, la clase social relatada, millonarios, aristócratas británicos y la clase alta australiana, los lugares principales del relato, una prestigiosa escuela para señoritas, con todo su boato y también con toda su rigidez, con sus institutrices y con la señora de la casa, un macizo montañoso milenario y lleno de símbolos que se llama Hanging Rock y una colonia o urbanización, como queramos llamarlo, de gente rica, con sus fiestas, sus costumbres y sus empleados, llamada Lake View. Este ambiente, perfectamente descrito por Lindsay es el que me atrapó terriblemente mientras leía la obra. Los hechos narrados te envuelven igualmente con detalles que se te quedan grabados en la memoria, un velo al viento, una mirada antes de volverse de nuevo, unos ojos como globos en un ataque de histeria, un sudor frio en la nuca… Los personajes son del todo creíbles y la verdad es que hay algunos con los que te encariñas rapidamente y otros a los que enseguida les coges manía. Algunos de estos personajes, vistos con la perspectiva actual, pueden llegar a ser verdaderamente ridículos.

En definitiva, un libro con el que he disfrutado, con el que  no he podido dejar de leer y con el que he conocido uno de los misterios sin resolver más conocidos de toda la historia (gracias, en parte, a la película de Peter Weir). Esta novela está catalogada como “de culto” y la verdad es que este adjetivo me retraía más que me animaba a leerla. Pero no es que sea una buena novela, creo que es una magnífica novela. ¿Y por qué me atrevo a decir esto?

Una novela que nos narra la desaparición de unas niñas y su maestra en unas montañas (y es que en verdad a esto se reduce el misterio que nos narra) y que consigue, sin recurrir a los típicos elementos del suspense (no hay misteriosas sombras, ni fantasmas, ni apariciones, incluso los hechos narrados ocurren a plena luz del día), atraparnos con su ritmo narrativo creo que es merecedora de catalogarse como magnífica. Porque ese es el secreto de esta novela. Un ritmo de narración magistral que hace  que la leas con auténtica curiosidad desde el principio hasta el final. La autora consigue esto de tal manera que al final no sabes si la historia que nos ha contado son hechos reales o es una pura invención de su mente… A día de hoy son miles de visitantes los que tiene Hanging Rock, quienes tras leer la novela quieren conocer in situ los lugares donde se desarrolla…

Nuevamente la edición de Impedimenta nos hace amar más la literatura y los libros.