¿felicidad? tu has asesinado mi felicidad, ¡asesino! – anna karenina

Quizás la frase más famosa de la maravillosa obra de Tolstoi, Anna Karenina, sea la que da comienzo a la novela, aquella que dice lo de Todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera y que bien podría ser el resumen de los diez últimos años de vida del escritor ruso, pero en la película dirigida por Joe Wright el londinense que ya en 2005 dirigió otro clásico de la literatura universal, Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, quizás la frase que más se me quedó grabada fue la que le dice Anna Karenina al conde Vronsky cuando, por fin, sucumbe al deseo del amor y le dice a la pregunta de si conoce la felicidad: ¿felicidad? tú has asesinado mi felicidad, ¡asesino!, sí, ¡asesino! y que esconde, a mi manera de ver, el mensaje final de esta obra: los diferentes modos de amor, el deseo, la pasión, el deber y las consecuencias de tus actos. Vayamos por partes.

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La película de 2012 y estrenada por aquí este mismo año es la versión número 11 de la novela del escritor ruso y hasta la fecha las dos versiones anteriores más conocidas era las de 1935, dirigida por Clarence Brown y protagonizada por Greta Garbo y la de 1948, dirigida por Alexander Korda y con Vivien Leigh en el papel protagonista. En el caso de esta última versión, Wright vuelve a escoger a la protagonista de su película Orgullo y prejuicio y nominada al Óscar por esa interpretación, la también londinense Keira Knightlev. Para los dos principales protagonistas encarga la labor a un quizás algo rígido Jude Law como Alexei Alexandrovich Karenin y a un novedoso Aaron Taylor-Johnson como Conde Alexei Kirillovich Vronsky que ha reinventado totalmente el papel del seductor oficial de caballería. Son de resaltar también algunos de los personajes secundarios.

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Lo primero que quiero decir es que quien vaya buscando el drama de la novela en esta película dudo mucho que lo encuentre y esto es así porque la historia, mucho me temo, pasa a un segundo plano dejando el protagonismo al preciosismo de la fotografía, el exquisito cuidado del vestuario o la maravillosa música de Dario Marianelli todo en torno a una espectacular coreografía y puesta en escena que no creo que deje indiferentes a nadie. No es, por lo tanto, la mejor de las versiones de la obra de Tolstoi, pero esto no quita para que el resultado sea una original adaptación del espíritu de la obra con un concepto muy particular. Los primeros compases, porque toda la película se desarrolla como si de los compases de una danza se tratase, pueden llegar a extrañar, e incluso a agobiar al espectador que le cuesta situarse, pero conforme va avanzando la cinta comprendes el juego en el que el director londinense se ha metido. El teatro, las puertas que se abren y se cierran y el tren son elementos principales de esta coreografía exquisita y totalmente delicada. Mención aparte merece la fotografía en las escenas de la estepa rusa. A todo esto hay que añadir el impresionante diseño del vestuario, obra de Jacqueline Durran, quien ya diseñase el vestuario de Orgullo y Prejuicio o Expiación (Wright).

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Mención aparte merece la música de Dario Marianelli el compositor italiano que ha escrito una música eminentemente cinematográfica. La música es un personaje más de la película y va desarrollando a base de valses que son utilizados casi como música del circo que representaba la sociedad aristocrática rusa de finales del XIX y en algunos momentos con fanfarrias y cantantes de la estepa rusa. El tono general de la partitura va parejo con la dramática historia, llegando a momentos de una intensidad melancólica que si la escuchas paseando bajo la lluvia corres el serio riesgo de acabar con un buen nudo en la garganta. Aconsejo, de todos modos, escuchar la música por primera vez en el transcurso de la visualización de la película para después poder disfrutarla totalmente. Os dejo con un montaje de escenas de la película con el track titulado Dance with Me. Por cierto, ¿os acordáis de aquélla otra entrada del blog en la que hablaba de un baile de la película Orgullo y prejuicio del mismo director y música del mismo compositor? Y la pregunta final, ¿cuáles son los ocho tipos de amor a los que hace referencia la novela de Tolstoi? Os cuento: Amor Escandaloso, Amor Obediente, Amor Romántico, Amor Nutriente, Amor Prohibido, Amor Puro, Amor Maternal, Amor Duradero…

música para una batalla en guadalcanal

En 1998 el director Terrence Malick versionó para la gran pantalla la novela de James Jones, La delgada línea roja y fue presentada mundialmente en el Festival de Cine de Berlín del año siguiente en sonde se alzó con el Oso de Oro a la Mejor Película.

Malick está considerado por gran parte de la crítica como uno de los grandes directores de su generación, a pesar de contar con muy pocos títulos en su haber. De 1973 a 2005 realizó cuatro películas, todas ellas consideradas obras maestras en diferentes aspectos en la totalidad de la obra (1973. Malas tierras, 1978. Días del cielo, 1998. La delgada línea roja y 2005. El nuevo mundo) y en 2011 estrenará su quinto largometraje, El árbol de la vida. En 2012 estrenará su sexta película, que todavía no tiene título y parece ser que está en proyecto la realización de una película sobre la vida del músico Jerry Lee Lewis.

Jones es un autor estadounidense que se inspiró en sus vivencias de la Segunda Guerra Mundial para escribir las que serían sus obras más famosas (De aquí a la eternidad y La delgada línea roja).

La película de la que hablo narra la historia de las tropas norteamericanas en la Batalla de Guadalcanal, campaña desarrollada entre mediados de 1942 y principios de 1943 en las islas del Pacífico, en el sur de las Islas Salomon, siendo la mayor ofensiva lanzada contra el Imperio japonés en el desarrollo de la II Guerra Mundial. El argumento por lo tanto es totalmente cinematográfico. Durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de marines son enviados a una misión destinada a frenar el avance japonés en el Pacífico. La desesperada lucha y los horrores de la guerra hacen mella en la moral de los soldados y todos ellos reflexionan sobre el sentido de sus vidas y su necesidad de supervivencia.

El compositor elegido para poner música a esta película fue, ni más, ni menos, que Hans Zimmer, músico de origen alemán que se ha caracterizado por saber compaginar y unir la música espectacular para películas grandiosas con partituras muy elaboradas. El oscarizado autor realizó con esta partitura una de sus mejores bandas sonoras (y posiblemente la mejor hasta esa fecha), partitura en apariencia densa y compleja, tanto por su estructura como por su melódica. Sin embargo, está ordenada en base a tres ideas que se describen con la música a lo largo de la película: la opresión de los soldados en el frente de batalla, la desolación por las pérdidas humanas y un sentido de liberación espiritual, que es la que conocen gracias a las reflexiones que hacen ante la situación límite en la que se encuentran. La banda sonora expresa también el terror y la angustia pero también hay instantes más esperanzadores que se consiguen mediante un adagio y con el empleo de un cántico nativo. El compositor recurre a una orquesta sinfónica ampliada con instrumentos orientales (como el koto, la flauta shakahachi, etc.) y sintetizador.

Creo que esta banda sonora es un auténtico legado espiritual, una pieza de un fascinante poder evocador e inevitable genialidad. La música es desgarradora y ciertamente pesimista, pero hay esperanza, y mucha, en sus notas. Hay momentos tremendamente terribles, oscuros, como terrible y oscura debe de ser una batalla, pero quizás lo más curioso después de escuchar la banda sonora sea el sentimiento de esperanza que se te queda en el cuerpo. Las batallas, dentro de su crueldad, de su terror, de su maldad están protagonizadas por seres humanos que como tales tienen sus sentimientos, sus pensamientos, sus temores y sus esperanzas y esto último es el componente final de esta extraordinaria música.

De los cortes de la banda sonora el más reseñable es, desde luego, el tercero, el titulado Journey to the line, el más bello e importante de la película (y de los más bellos e importantes de la carrera de Zimmer) y uno de los más respetados por el director de la película, Malick. Suena en dos ocasiones, en dos momentos importantes de la película y estoy seguro que es gracias a esta música, entre otras cosas, por lo que la película de Malick es una auténtica obra maestra. El corte es un crescendo emocional indescriptible. Comienza con unas notas a cuerda, que asemejan un reloj acelerado, y con más notas de violines, ayudadas por lo que parecen trompetas, alcanza una de las cotas de paroxismo más conmovedoras de la entera historia del cine. En realidad, su razón de ser, es la de atrapar todo el dolor y toda la belleza del mundo, y convertirlas en notas musicales. Nada menos. Música para romper el corazón. su parte final, sólo con violines, es el broche perfecto para esta pieza excepcional de arte musical.

El segundo corte con el que me quedo es God U tekem laef blong mi, pieza capital para comprender la película, interpretada por los aborígenes de las islas Solomon. Una preciosa oración cantada en “pidgin-english”, con lo que el vocabulario británico está ligeramente alterado. El título de esta canción en concreto, sería algo como ‘God you take my life’, es decir, Dios llévate mi alma. Muy diferente a todo lo propuesto por Zimmer, se engarza sin embargo con gran perfección con el tono de lo que quiere contar Malick. Insuperable.

¿Qué os parece esta música? ¿La conocíais? ¿Y la película?

Para quienes queráis escuchar la banda sonora completa aquí os dejo el enlace a la lista que he creado en Spotify: música para una batalla en guadalcanal.

la princesa prometida

Cualquiera que tengamos ya cierta edad, e incluso la siguiente generación, seguramente hayamos visto en alguna ocasión una película fantástica titulada La princesa prometida (The Princess Bride). Algunos incluso tenemos la maravillosa banda sonora. Muy pocos hemos leído el libro.

Este cuento fantástico, de Amor verdadero, de duelos y espadachines, piratas y príncipes con una maldad difícil de superar, con magia y ungüentos mágicos, con dosis de inteligencia, con acertijos y con una historia preciosa, fue escrito en 1973 por el famoso guionista William Goldman, autor de, entre otras, El indomable Will Hunting, Algunos hombres buenos, Cámara de gas, Misery, Todos los hombres del presidente o Dos hombres y un destino. El cuento está escrito como si se tratase de un compendio de la obra más extensa del mismo nombre escrita por un escritor florinés (de un lugar llamado Florín) llamado Simon Morgenstern (lo que parece ser un pequeño homenaje al filólogo alemán Johann Carl Simon Morgenstern, que acuñó el término “novela de formación” que hace referencia a las obras en donde se muestra el desarrollo físico, moral, psicológico y/o social de un personaje, generalmente desde la infancia hasta la madurez. Esta supuesta paternidad de la obra original le hace crear un cuento en dos niveles, uno el compendio mismo de la obra de Morgenstern y otro sus comentarios.

La historia trata principalmente del Amor verdadero entre los dos personajes principales, Buttercup y Westley. Resumidamente el argumento es el siguiente: Buttercup vive en una granja y es una joven bellísima. En esa granja tiene un mozo de cuadras llamado Westley que está profunda y secretamente enamorado de ella, aunque la joven no hace más que tratarle mal. Un buen día, cuando ella se da cuenta que está enamorada de él, se lo dice, y al día siguiente el se va a América a hacerse rico jurándole que va a volver. Un desgraciado día llegan noticias de que el barco donde viajaba Westley se ha hundido… tras esto llegará un príncipe muy asqueroso con el que se prometerá, llegará un secuestro en el que intervienen el espadachín más diestro del mundo, el hombre más fuerte del mundo y el hombre más sagaz del mundo…. y como quizás alguien se anime a leer el libro tras esta entrada, no os voy a contar mucho más.

Yo el libro lo leí después de ver la película y no me defraudó en absoluto ya que… el guión de la película también lo hizo el mismo Goldman. La película, que es una película sin mayores pretensiones que entretener, se hizo muy famosa entre la gente joven y el boca a boca hizo el resto. Lo curioso es que mientras estuvo en los cines pasó sin pena ni gloria. Está protagonizada por Cary Elwes y Robin Wright. Tiene muchas partes famosas aunque algunas de ellas han superado a las demás, como la escena del duelo en los Acantilados de la Locura o la escena de la venganza del espadachín Iñigo Montoya diciendo aquello de “Hola, me llamo Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre, prepárate a morir!” . La película se rodó en diferentes escenarios de Inglaterra e Irlanda. Los Acantilados de la Locura no son otros que los famosos Acantilados de Moher, en Irlanda.

La banda sonora, así mismo, es también una música muy bella creada por el guitarrista Mark Knopfler, cuya elección fue exclusiva del director de la película Rob Reiner, quien creía que el músico escocés sería el único en conseguir llevar la original historia de amor a una partitura. Y no se equivocó. En la banda sonora el compositor recurre mayoritariamente a instrumentos acústicos y sintetizador, para la recreación de una atmósfera etérea y de fantasía. Se prima lo romántico y se enfatiza la acción. La canción Storybook Love, incluída en la banda sonora y escrita e interpretada por Willy DeVille, fue nominada en el apartado de Mejor Canción en los Oscars de 1987, aunque ese año fue el de Dirty Dancing. Os dejo con un video de Willy DeVille cantando en un concierto unplugged la preciosa canción (el tio la verdad es que se suelta un rollo de un minuto hablando, pero después comienza la canción):

En fin, tres artes para un solo tema. Literatura, Cinematografía y Música. No sabía muy bien en que apartado de los cuadernos de Moleskine meterlo, pero al final me decanto por Book Journal, ya que de la novela surgió el resto, no os parece? Conocíais la obra, la película o la banda sonora? Qué os parece? Yo creo que la próxima vez que tenga que ir a un hospital a visitar a algún niño (espero que no esto no ocurra) creo que le llevaré el libro, para que sueñe igual que yo hice.

Para quienes queráis escuchar la banda sonora al completo, con la música de Knopfler os dejo el enlace de Spotify:

la princesa prometida

la aristocracia, el servicio y sus proyectos

No he podido resistirme a escribir esta entrada fuera de tiempo, fuera del calendario que me había marcado y fuera incluso de mi propio tiempo. Espero que esto no sea excusa para presentar un post mal escrito o sin interés. El caso es que ayer, rompiendo una de mis pautas casi casi más sagradas, estuve pegado a la televisión viendo una serie desde las diez de la noche hasta pasadas las doce (malditas interrupciones publicitarias, está claro que el próximo capítulo lo veré tranquilamente en la gran pantalla de mi ordenador cuando yo quiera y sin aguantar anuncios de nadie). Ayer estrenaron en Antena 3 la serie británica Downton Abbey, una lujosa serie en su realización, en su presentación y en su interpretación que increíblemente no es la adaptación de ninguna gran novela ni tampoco (y esto es quizás más increíble) no es una producción de la BBC, si no de la cadena ITV. Esto te rompe los primeros esquemas ya que te das cuenta que los grandes dramas de época ingleses no son propiedad ni de la literatura ni de la todopoderosa BBC.

Lo más curioso del tema es que te engancha desde el primer minuto y al terminar el primer capítulo te das cuenta de que has empezado a coger cariño a la multitud de personajes que salen en la serie e incluso te acuerdas de algunos de los nombres. La serie acabó su primera temporada (habrá una segunda) a mediados de noviembre del año pasado y se convirtió en uno de los éxitos más grandes de la televisión británica llegando a tener más de diez millones de telespectadores en el séptimo y último capítulo. Y es que cada episodio llena (o por lo menos así me ha pasado con el primero y con el segundo). Te deja con ganas de otro pero no ahora, sino mañana. Es como que hay que dejarlos reposar. Y es verdad lo que digo al principio: te encariñas con esa gente, los conoces a todos (¡y son dieciocho!) y no hay ni una sola escena que quieras pasar de largo. Es como el clímax de las historias corales, aunque en este caso son las mujeres (las increíbles mujeres de 1912) las que se llevan todas las palmas. He disfrutado con el personaje del mayordomo (tal y como tienen que ser los verdaderos mayordomos!), la condesa viuda es genial y el lacayo Thomas me recuerda a no sé quien…

La historia es simple y encantadora y tiene todos los ingredientes de un culebrón (lástima que esta palabra esté tan desprestigiada) o de un folletín de época. El extraordinario guión original es obra de Julian Fellowes (entre otras cosas, guionista de Gosford Park, para que os situéis) y está ambientado en la casa de la familia Crowley, en los años previos a la primera guerra mundial. La trama de la serie arranca en 1912 y en el momento en el que se hunde el Titanic, un hecho que llevará a la preocupación a la adinerada familia Crawley, ya que en la tragedia del barco ha muerto el que podría haber sido heredero de su fortuna familiar lo que les lleva a comenzar a buscar a un nuevo candidato. Pero Downton Abbey, el espectacular castillo que da título a la serie, es el hogar no sólo de esta familia aristocrática, sino también de todo su personal de servicio. Mientras los Crowley viven en las zonas nobles de la abadía, mayordomos, doncellas, cocineras y demás sirvientes trabajan como hormiguitas para asegurarse de que todo funcione. Unos arriba y otros abajo, como en esa otra gran serie, la que nos viene a la mente a todos cuando vemos por primera vez Downton Abbey.

La que por ahora es la serie británica con el coste por minuto más alto de la historia, también es posiblemente la más lujosa y, sin duda, una de las de mayor éxito. Y no solo eso, si no también una serie con unas interpretaciones extraordinarias. La serie cuenta con un reparto de secundarios de lujo del cine británico como Maggie Smith, que cuenta con dos Oscar por sus papeles en Una habitación con vistas (oh qué maravilla de película!) y Los mejores años de Miss Brody y cinco Bafta, entre otros muchos galardones o Jim Carter, ganador del Premio del Sindicato de Actores por Shakespeare in love.

La banda sonora está firmada por el compositor John Lunn que tiene en su haber varias bandas sonoras para producciones televisivas casi todas ellas británicas. El tema de entrada, con ese piano, es una melodía preciosa que me recuerda en algún momento a un conocido vampiro moderno tocando el piano… (en que estaré pensando yo…). Aquí os dejo un enlace con más información sobre su trabajo.

la música del rey

Bueno, pues por fin el pasado fin de semana pude ver El discurso del rey, de Tom Hooper. No me esperaba lo que vi. En principio iba sin mayor conocimiento del tipo de película que podía ser. No había leído nada sobre ella (salvo los inevitables comentarios de la gente cercana) y solo sabía que se trataba de algo relacionado con la tartamudez de un rey inglés. Iba también con las recomendaciones de mucha gente, algunas de ellas amigas y amigos de este blog. Gracias.

Me gustó. Me gustó y mucho. La historia de la Inglaterra de principios del XX, con un George V autoritario con sus hijos y chapado a la antigua que tiene que hacer frente a los cambios y modernizaciones de la propia sociedad (en este caso hay una frase suya muy buena en la que le dice a su hijo Bertie, futuro George VI, que antes los reyes con vestir armaduras, montar bien a caballo y saludar les bastaba y el pueblo les quería y les veía como a reyes, pero con la llegada de la radio se han convertido en meros actores que tienen que representar lo que son). Un David, futuro Edward VIII, en plan dandy, sin mayores preocupaciones que ir de fiesta en fiesta y enamorado de una mujer mayor, estadounidense y divorciada. Una Elizabeth Bowes-Lyon, futura Reina Madre, controladora de todos los detalles y aristócrata hasta para ir al baño, interpretada magistralmente por Helena Bonham Carter. Aparecen también las princesas Elizabeth, futura Elizabeth II y su hermana Margarita.

El personaje central, uno de los dos, de la familia real en esta película es Bertie, llamado así en familia, futuro rey George VI e interpretado maravillosamente por Colin Firth. Un hombre que desde niño ha sufrido por su tartamudez, ha sufrido a su hermano David, ha sufrido incluso a sus niñeras. Un hombre al que hablar en público se le antojaba el mayor de los sufrimientos que podía tener. Un hombre, que de buenas a primeras en un año muere su padre el rey y abdica su hermano el rey, con lo cual es proclamado rey. La escena en la que llora aterrorizado diciendo que el es solo un oficial del ejército y que no es rey, mientras su esposa le abraza, es una escena totalmente conmovedora, de un hombre ante su destino, un destino que el no ha elegido.

El segundo gran protagonista es Lionel Logue, con el inigualable Geoffrey Rush en el papel de un excéntrico terapeuta de trastornos del habla que con sus métodos poco ortodoxos devolverá al, primero Duque de York y después rey George, su voz personal y su voz ante el pueblo, llegando a pronunciar el conmovedor discurso donde anuncia la guerra con Alemania.

¿Y la música? Agradable y bella partitura, muy sencilla en su estructura y en sus pretensiones, que se sustancian en la recreación de un ambiente amable y elegante, con un destacado tema principal. La película, una de las favoritas para la noche de los Oscars, tiene una banda sonora que también está nominada en el apartado a mejor banda sonora original. Y no es precisamente nada mala, aunque no creo que sea la mejor de Alexandre Desplat (¿hay otro compositor en 2010?) en este año, honor que le dejo a Harry Potter. En El discurso del rey sale el más puro Desplat: elegante, delicado y a veces juguetón… y ahora además con el punto “british” requerido para la película. El peso principal lo lleva el piano, que pasa de momentos alegres a más dramáticos en el mismo corte de la banda sonora. Llaman la atención la corta duración, apenas 32 minutos de música original más dos cortes de música de Beethoven (concretamente el allegreto de la Séptima sinfonía y un movimiento del concierto Emperador) y que sea la prestigiosa compañía Decca la que lance el disco.

Y aquí os dejo el enlace de Spotify para que disfrutéis de esta maravillosa música: la música del rey

john barry 1933-2011

¡Quien me iba a decir que la entrada número 100 de este blog sin mayores pretensiones que compartir música, cine y literatura iba a ser una noticia luctuosa! Bueno, pues resulta que acabo de conocer la noticia de la muerte de uno de mis compositores favoritos de bandas sonoras y de música en general. John Barry murió ayer a la edad de 78 años de un ataque al corazón.

Nació en York, Yorkshire, Gran Bretaña el 3 de noviembre de 1933. El Jazz influyó en sus primeras composiciones y se refleja perfectamente también en la música interpretada por su primer grupo, The John Barry Seven, donde conoció al compositor Adam Faith y junto a ellos compuso canciones y piezas para varios filmes. Estos logros captarón la atención de los productores del filme Dr. No, Albert R Broccolli y Harry Saltzman quienes mostraban un disgusto por la partitura escrita por el compositor Monty Norman. Despidieron a Norman y encomendarón a Barry componer el resto de la partitura del filme, aparte de arreglar y hacerle modificaciones importantes al tema principal, lo cual resultaría en la creación del Tema de James Bond.

En las primeras películas, El Tema de James Bond fue utilizado como un leitmotiv asociado al agente, pero en películas posteriores el tema se utilizó como un tema de acción. Muchos compositores como Michael Kamen han utilizado de manera abundante el Tema de James Bond en sus partituras, sin embargo John Barry a pesar de crear la versión definitiva del tema, el mismo solo usó el Tema de James Bond en momentos puntuales y específicos. En varias películas como On Her Majesty’s Secret Service, Barry prefirió dejar de lado el Tema de James Bond y usarlo de manera escasa en la partitura, y darle más importancia a otros leitmotivs de la banda sonora. Monty Norman fue acreditado tras un juicio como el creador del Tema de James Bond. Para Dr. No , el tema fue orquestado por John Barry, quien posteriormente compondría la música de 11 filmes para la serie de James Bond. Aunque legalmente Norman es reconocido como el creador del Tema de James Bond, la mayoría de los aficionados reconocen a Barry como el verdadero creador del tema al ser él quien le dio el sonido y la orquestación definitiva. El distintivo riff de guitarra eléctrica que se escucha en la versión original del tema es interpretado por Vic Flick, amigo de Barry.

Barry es normalmente conocido por tener un estilo que se basa en el extensivo uso de los Instrumentos de viento y metal y en las cuerdas exóticas, a la par de ser un músico innovador, siendo de los primeros en utilizar sintetizadores en una partitura fílmica (On Her Majesty’s Secret Service). La orquestación de Barry combina la sección de las trompetas con la de las cuerdas creando un sonido fácilmente reconocible. Su música, normalmente, realza la respuesta del público hacia un filme como más notablemente se puede ver en Midnight Cowboy, Out of Africa, y Dances with Wolves.

No sólo compuso música para el cine, ya que su colaboración con la televisión ha sido enorme, tanto en películas como series televisivas. Una de estas es el tema que creó para la serie televisiva, The Persuaders en la cual el tema se caracterizó por el uso del Sintetizador Moog. Suya es también la música para varios musicales, entre los que se encuentra el exitoso West End, The Little Prince and The AviatorLolita, My Love, todos ellos teniendo a Alan Jay Lerner como letrista.

Durante 2006 fue el Productor Ejecutivo del álbum Here’s to the Heroes del grupo Australiano The Ten Tenors, el álbum presenta varias canciones escritas en colaboración con su Letrista habitual y amigo Don Black.

De 7 candidaturas a los Óscar, ganó 5 estatuillas: Nacida libre (1966), por la que ganó el premio en las categorías de Mejor banda sonora y Mejor canción; El león en invierno (1968); Memorias de África (1985) y Bailando con lobos (1990).

Os dejo un enlace con la lista que he hecho un poco a prisa y corriendo pero que sustancialmente recoge lo mejor y más conocido de Barry. Descanse en paz.  john barry. Así mismo os recomiendo está página web en castellano para conocer más profundamente la vida y obra del compositor inglés. Os dejo también un enlace con una página de eskup-elpais en donde hacen un repaso a los diez mejores temas del compositor, según ellos mismos.

también la lluvia

La pasada semana estuve viendo con un amigo la última película de la directora Icíar Bollaín, que hace el quinto de su carrera cinematográfica y seguramente el más ambicioso de todos sus proyectos. Curiosamente la sala no estaba llena (había mucha gente) para ser Día del espectador y para ser la película elegida por la Academia española de Cine que podría competir en la sección de Mejor película extranjera de los Óscars de Hollywood. Me imagino que si sale elegida para la competición (y no digamos si resultase ganadora) será de esas películas que todo el mundo quiere ver de repente, así que si tenéis oportunidad id a verla ahora, porque además lo merece.

Costa (Luis Tosar) es un descreído productor de cine, parece que está de vuelta de todo y lo único que le importa es el coste de sus producciones sin importarle las relaciones ni los sentimientos humanos y Sebastián (Gael García Bernal), es un joven e idealista realizador, director de cine con muchos proyectos e ilusiones que trabajan juntos en un proyecto ambicioso que van a rodar en Bolivia. La cinta que van a filmar tratará sobre la llegada de los españoles a América poniendo el acento en la brutalidad de su empresa y en el coraje de varios miembros de la Iglesia que se enfrentaron con palabras a las espadas y las cadenas. Es la historia real de la llegada de Colón, de sus viajes a las Indias, a América y de las salvajadas que allí se cometieron (se puede hablar de un auténtico genocidio contra los pueblos indígenas de América, pero desgraciadamente este es un episodio de la historia pocas veces señalado y mucho menos revisado y es que… allí no había nazis, no, allí había soldados españoles enviados por sus majestades españolas… en fin, creo que algún día llegará el momento de que la verdad sea estudiada en las escuelas y colegios, de la misma manera que se estudian los viajes de Colón y compañía). Pero Costa y Sebastián no pueden imaginar que en Bolivia, donde han decidido instalar su Santo Domingo cinematográfico, les espera un desafío que les hará tambalearse hasta lo más profundo. Tan pronto como estalla la Guerra del Agua (episodio real que ocurrió en abril de 2000) las convicciones de uno y el desapego del otro comienzan a resquebrajarse, obligándoles a hacer un viaje emocional en sentidos opuestos. Costa, el desideologizado, el que pasa de todo será quien muestre mayor apego por la causa de los indígenas en favor de su agua. Resulta que el agua de Bolivia estaba en manos de multinacionales norteamericanas que cobraban ingentes cantidades por hacer uso de ella, de ese agua de Bolivia, de ese agua de bolivianos y bolivianas que el gobierno de turno se empeñaba en vender, aunque no fuera suya, a multinacionales extranjeras. Pues bien, entre toma y toma de la película, entre manifestación y manifestación con la implicación directa de algún extra imprescindible que participa en la película, los sentimientos, las relaciones van cambiando. Quien en un principio se mostraba unicamente preocupado por el presupuesto de la película se implica en la lucha que una de las familias realiza en torno al problema del agua, quien en un principio se muestra más comprensivo con Bartolomé de las Casas se siente inseguro con la actual “esclavitud” indígena, quien está totalmente ilusionado con la realización de la película va perdiendo las ganas por hacerla… allí, con aquellos indígenas de hoy en día.

En fin, una película de esas de las que sales filosofando y dándote cuenta de las similitudes de la historia, porque la historia muchas veces es una simple repetición de sí misma. Os dejo con el trailer de También la lluvia. El día 25, el próximo martes, se sabrá si esta película ha sido elegida para competir en los Óscars que se repartirán el 27 de febrero.

FESTIVAL DE CINE FRANCÉS

Quería aprovechar esta entrada para daros a conocer el Festival de cine francés, My French Film Festival, que Filmin y otras distribuidoras de cine online del mundo están ofreciendo hasta el próximo 30 de enero, así que si os gusta el cine francés no lo dudéis, porque por 13,99 euros (9,99 si sois Premium) podréis visualizar diez largometrajes del último año, un clásico del cine francés y diez cortometrajes de la última hornada francesa. De verdad que yo estoy disfrutando muchísimo con estas películas que, desgraciadamente, pocas veces se pueden ver en salas de cine por aquí.