una conjetura wildeana sobre la dedicatoria de los sonetos shakespeareanos

Para un ferviente shakespeareano como este que aquí escribe ha sido toda una sorpresa toparse con un librito de Oscar Wilde en el que desarrolla de una manera totalmente creíble una tesis sobre la dedicatoria de los Sonetos del genial bardo inglés. La novela, de algo más de cien páginas, titulada El retrato del señor W. H., nos sitúa ante la posibilidad de que los Sonetos estuviesen dedicados a un joven actor de la compañía de Shakespeare, un tal Willie Hughes y no a William Herbert, conde de Pembroke.

La dedicatoria de los Sonetos nombra a un Mr. W. H. unico inspirador de los sonetos y su identidad ha sido causa de un gran número de especulaciones y entre los posibles candidatos están:

  • William Herbert (el conde de Pembroke), considerado por muchos como el principal candidato, ya que a él está dedicado también el First Folio de las obras de Shakespeare.

  • Henry Wriothesley (el conde de Southampton). Muchos han afirmado que ‘W.H.’ son las iniciales de Southampton al revés, y que es un candidato apropiado en tanto que a él le dedicó Shakespeare sus poemas Venus & Adonis y La Violación de Lucrecia. Southampton era también conocido por su buen aspecto, y se ha sugerido en ocasiones que podría ser el ‘fair youth’ de los Sonetos.

  • Sir William Harvey, padrastro de Southampton. Esta teoría asume que el fair youth y Mr. W.H. son personas distintas, y que Southampton es ese joven. Harvey sería el “begetter” (inspirador) de los sonetos en el sentido de que sería él quien se los proporcionó al editor.
  • El mismo Shakespeare, William Himself (W. H.). Esta teoría fue propuesta por el especialista alemán D. Barnstorff, aunque no ha encontrado mucho apoyo.

  • William Hall. Hall fue un impresor responsable de la impresión de otras obras publicadas por Thorpe (de acuerdo con esta teoría, la dedicatoria es simplemente un tributo de Thorpe a su colega y no tiene nada que ver con Shakespeare). Esta teoría, apuntada por primera vez por Sir Sidney Lee en su A Life of William Shakespeare, fue seguida por Colonel B.R. Ward en su The Mystery of Mr. W.H. Los que la apoyan indican que el nombre completo “William Hall” aparece si la palabra “all”, que sigue inmediatamente a las iniciales en la dedicatoria, se le añade a ellas. Hay también evidencia documental de un William Hall de Hackney que firmaba como ‘WH’ tres años antes, aunque no parece que sea el mismo que el impresor.
  • William Haughton, un dramaturgo contemporáneo.
  • Y finalmente Willie Hughes. El especialista del siglo XVIII Thomas Tyrwhitt propuso por primera vez la teoría de que el Mr. W.H. (y el Fair Youth) fue “William Hughes”, basándose en presuntos juegos de palabras en los Sonetos. El argumento fue repetido en la edición de 1790 de los sonetos a cargo de Edmund Malone. La exposición más famosa de esta teoría se encuentra, precisamente, en el relato de Oscar Wilde titulado The Portrait of Mr. W.H. en el que el narrador de la historia describe los juegos de palabras con “will” y “hues” en los sonetos, y afirma que fueron escritos pensando en un joven y seductor actor llamado Willie Hughes que actuaba en papeles femeninos en las obras de Shakespeare. Sin embargo, no hay evidencia de la existencia de tal persona.

La polémica no se circunscribe exclusivamente a la dedicatoria de los sonetos ya que la identidad de Lady Dark, otra de los protagonistas de algunos de los Sonetos, sigue ofreciendo material para el estudio, y sin ir más lejos este verano tuvimos noticia de la posibilidad que esta mujer fuese una prostituta muy conocida en aquél Londres shakesperiano.

En fin, a lo que íbamos, que con Shakespeare, su vida y sus obras nos podemos perder en comentarios y debates. El libro de Wilde es una gozada, cortito, sencillo, con la escritura más erudita y a la vez sencilla del irlandés desarrollando una de sus pasiones más conocidas: Shakespeare. No os lo podéis perder! Yo lo tuve muy claro. Oscar Wilde, William Shakespeare y una tesis desarrollada en torno a uno de los muchos enigmas sobre el bardo  de Stratford-upon-Avon.

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desgraciado bufón!

El pasado martes estuve en la representación de Rigoletto, ópera entres actos de Giuseppe Verdi, con libreto de Francesco Maria Piave, basada en la obra de Victor Hugo Le Roi s’amuse y estrenada en el teatro La Fenice de Venecia el 11 de marzo de 1851. Con esta presentación no me negaréis que no es como para profundizar un poco en ella, ¿no?

A primeros de 1850, el teatro La Fenice invitó a Verdi a componer una nueva ópera para ser estrenada allí. Verdi eligió el drama Le roi s’amuse (El rey se divierte) del Víctor Hugo, aún a sabiendas de que esta obra había estado censurada en París, acusándola de manifestar el libertinaje de un rey. Por eso mismo, Verdi aceptó desde un principio modificar los nombres y los lugares siempre que pudiera conservar el núcleo del drama. Tres meses antes del estreno llegó de nuevo la censura que vetó el libreto. El comunicado decía así: «El gobernador militar de Venecia, señor Gorzowski, deplora que el poeta Piave y el célebre músico Verdi no hayan sabido escoger otro campo para hacer brotar sus talentos, que el de la repugnante inmoralidad y obscena trivialidad del argumento del libreto titulado La maledizione. Su Excelencia ha dispuesto pues vetar absolutamente la representación y desea que yo advierta a esta Presidencia de abstenerse de cualquier ulterior insistencia al respecto». El asunto se resolvió gracias a la diplomacia de los administradores del teatro. Se trasladaron a Busseto y allí se pusieron de acuerdo con Verdi y el libretista para que se cambiasen al menos cinco puntos:

  • Trasladar la acción de la Corte de Francia a una Corte menor.
  • Cambiar los nombres de los protagonistas inventados por Víctor Hugo.
  • Cambiar la escena en que el libertino posee una llave para acceder al cuarto de la protagonista por otra distinta que respete la necesaria decencia.
  • La visita del rey (duque finalmente) a la taberna será casual y no dictada por bajos propósitos.

Verdi aceptó estos condicionantes y el contrato se firmó. Las firmas fueron tres: Verdi, Piave y Guglielmo Brenna, secretario de La Fenice. Así fue cómo nació la ópera Rigoletto que hoy se conoce. Verdi se propuso en esta obra conciliar la estructura tradicional del melodrama con la complejidad del protagonista, Rigoletto, y eso no lo pudo cambiar la censura con sus condiciones. El bufón Rigoletto es un personaje verdiano, que se mueve entre el afecto por su hija y el odio por el Duque y los cortesanos. Es exactamente lo que Verdi quería realizar.

El argumento de la ópera es totalmente verdiano, como hemos dicho. El amor, la pasión, el drama, la tragedia, las relaciones y el engaño están presentes en el desarrollo de esta magnífica ópera.

El duque de Mantua y su bufón (Rigoletto) secuestran a la hija del conde de Monterone. La secuestrada decide suicidarse antes de ser sometida a las torturas de ambos personajes, con este antecedente comienza la ópera:

  • Acto I: en el salon del palacio del duque.

El señor de Mantua ante sus invitados se vanagloria de que ha intentado seducir a una muchacha mientras estaba disfrazado. Mientras tanto trata de insinuarse a la condesa de Ceprano en presencia de su marido. Mientras esto ocurre Rigoletto se va burlando de todos los invitados tratando de humillarlos. Al burlarse el bufón del conde de Monterone, éste lo maldice. Marullo comenta a los asistentes de la existencia de una amante secreta de Rigoletto, de esta manera todos tratan de devolver al fufón sus insultos.

En las cercanías de la casa de Rigoletto, el bufón encuentra por la calle a Sparafucile, asesino a sueldo, del que toma su dirección por si lo necesita en un futuro. Rigoletto llega a su casa a ver a Gilda, la hija que mantiene en secreto, a su vez ella le oculta que se ve desde hace tiempo con un joven estudiante, que no es otro que el duque disfrazado. Los cortesanos secuestran a Gilda simulando raptar a la condesa Ceprano, Rigoletto participa en los hechos y sólo se da cuenta del error cuando ya es tarde.

  • Acto II: en el palacio del duque

Rigoletto, desesperado, quiere parar la historia como sea, pero no lo consigue. Decide por fin contar a su hija toda la verdad y quien es en verdad el duque, la muchacha no hace caso al padre al sentirse enamorada de ese personaje. Rigoletto jura venganza.

  • Acto III: a orillas del río Mincio.

Rigoletto se dirige a casa de Sparafucile, de quien contrata sus servicios. El bufón enseña a su hija la verdadera naturaleza del duque al contratar también a la hermana del sicario, una prostituta, con el fin de que la hija vea cual fácil es mantener relaciones con el duque. Rigoletto recomienda a su hija que huya a Verona disfrazada de chico. Gilda, no obstante regresa a ala posada y se entera de los planes de asesinato de su padre. Maddalena, la prostituta queda prendada del duque y suplica a su hermano que perdone su vida, a cambio ha de matar al primer extraño que entre por la puerta. El primero en atravesar la puerta será Gilda, con lo que es herida de muerte. Sparafucile, entrega a Rigoletto un saco en donde cree que se encuentra el duque de Mantua. Éste se dispone a abrirlo cuando ve aparecer al duque vivo. En el saco sólo se encontrará su hija agonizante que morirá en sus brazos. Rigoletto se lamenta de la maldición del conde de Monterone.

¿A qué momentos vocales, a qué números o escenas de Rigoletto se debe prestar una especial atención? En realidad la ópera es tan compacta y goza de tal dosis de perfección que requiere, en primer lugar, una apreciación de su totalidad. Es, sin duda, una de las ópera que hacen justicia a la voz de barítono pues el personaje de Rigoletto es quizás, si no el mejor, uno de los mejores para esta voz. Del primer acto, no obstante, se deben subrayar la balada del Duque Questa o quella y el aria de Gilda  Caro nome. Son dos momentos de definición de los personajes: libertino y mujeriego, el primero; sensible y enamoradiza la segunda.

En el segundo acto un punto de concentración especial se debe reservar para el cantabile Parmi veder le lagrime, del Duque de Mantua, y para la turbulenta aria de Rigoletto  Cortigiani, vil razza dannata, con dos tipos de sentimientos emocionales y de tratamientos orquestales muy diferentes motivados por la figura de Gilda.

En el tercer acto se sitúa el momento más popular de toda la ópera, la canzone para tenor La donna è mobile, que hizo exclamar a Stravinsky que había en ella más invención artística que en toda la Tetralogía wagneriana, y uno de los cuartetos más bellos de toda la historia de la ópera, Bella figlia dell’amore, con la perfecta definición de cuatro estados de ánimo contrapuestos arropados por un gran sentido de la  unidad armónica y musical. No es extraño que Verdi manifestase en una ocasión que Rigoletto era “su mejor ópera”. En cualquier caso es una de las creaciones más emblemáticas, desgarradas e inspiradas de su autor y, por extensión natural, de toda la historia de la lírica.

Y os dejo finalmente con el que para mi es lo mejor de esta ópera. Solo por este maravilloso cuarteto merece la pena escucharla. Y qué voy a deciros del video que os he puesto… pues que es uno de los momentos sublimes de toda la historia de la ópera. ¡La carne de gallina!