la estación azul

En este año y medio de descanso, de recuperación de la vida y de puesta a punto una de las cosas que más he hecho ha sido escuchar la radio, al contrario que con la televisión, que cada día la tengo más olvidada (y no os creáis hay veces que en el trabajo o con los amigos soy incapaz de seguir una conversación…). Es verdad que la radio ha sido siempre para mi un aliciente a la imaginación. Es un medio que no te lo da todo masticado. Siempre te deja un espacio para tu propia imaginación. Es curioso cómo cada persona ponemos una cara diferente a una misma voz. El caso es que entre los programas que he escuchado con más placer hay uno que he descubierto no hace mucho y reconozco que no lo descubrí sino a través de su podcast. La estación azul.

La estación azul es un programa de RNE que se emite los sábados de 16.00 a 17.00 horas de la tarde dirigido por Ignacio Elguero y presentado por él mismo y Cristina Hermoso de Mendoza. La temática del programa es la literatura, los libros, los libreros y todo lo que tenga que ver con ello. Y lo bueno es que Ignacio y Cristina lo hacen estupendamente, sin ser pedantes, que es lo que suelen ser los locutores que presentan programas de radio dedicados a la cultura (algunos parece que tienen que poner voz de me acabo de levantar con un cigarro encendido en la boca), ni aburridos. Más allá de dedicarse a aconsejar o desaconsejar libros de una manera bastante fresca creo que consiguen algo totalmente necesario en esta sociedad audiovisual en la que vivimos… Transmiten el placer de la lectura, de sentarse con un libro entre las manos y descubrir la belleza de las palabras pensadas y escritas por la mano de alguien que no conocemos y que es capaz de sacar los más hondos sentimientos que hay en nuestras personas. Ni más, ni menos. Y por eso, precisamente por ese fomento de la lectura han recibido varios premiso a lo largo de estos casi trece años. El último el Premio Fomento de la Lectura de la Federación de Gremios de Editores de España 2012.

Lo dicho. Apuntároslo en la agenda en rojo. Marcad las cuatro de la tarde de los sábados, esa hora en que el descanso del fin de semana puede convertirse en placer escuchando un programa de radio realizado con mucho gusto. Y en caso de que no podáis hacerlo bajad el podcast del último programa y escuchadlo. ¿Sabéis qué maravilla es ir escuchando los consejos, las críticas literarias, las efemérides, los acontecimientos alrededor del mundo de los libros mientras vas a trabajar, o vuelves del trabajo, en medio de toda esa vida que, desgraciadamente algunos se empeñan en hacer tan sosa y poco emocionante? Quizás un día os sorprendáis con vuestra cara de satisfacción. Ya me contaréis qué tal.

El podcast de La estación azul.

La fotografía que encabeza esta entrada es de JanneM, en Flickr

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año nuevo vienés I

Comienzan hoy una serie de entradas que nos servirán para despedir este 2010 y comenzar el nuevo año 2011. Desde el 30 de diciembre al 2 de enero vamos a pasearnos entre valses, polkas, marchas y ritmos galopantes vieneses. Comienzan hoy una serie de cuatro entradas dedicadas al Concierto de Año Nuevo que anualmente se celebra el 1 de enero desde la Wiener Musikverein de la capital austríaca y que interpretan los músicos de la Wiener Philharmoniker (Orquesta Filarmónica de Viena).

La llamada Sala Dorada que alberga el que, seguramente, es el concierto de música clásica más famoso del mundo, está en el edificio Wiener Musikverein que es la sede de la Wiener Philharmoniker. Este edificio fue inaugurado el 6 de enero de 1870 y es considerada una de las tres salas de conciertos con mejor acústica del mundo (las otras dos son la Symphony Hall de Boston y el Concertgebouw de Ámsterdam). La sala de conciertos fue construida por la Gesellschaft der Musikfreunde (Sociedad de Amigos de la Música). El lugar en el que se encuentra fue donado por el Emperador Francisco José I y al cabo de poco tiempo, el edificio recibió el nombre de Musikverein (club de música). La Goldener Saal (Sala Dorada, literalmente Sala de oro) tiene 48 metros de longitud, 19 de anchura y 18 de altura y cuenta con 1.744 asientos y unas 300 plazas de pie. Cuenta con órgano de tubos y lo más llamativo de ella, aparte de su color dorado, son las Cariátides (copia de las de la Acrópolis ateniense) que rodean toda la sala. El edificio dispone de otras cuatro salas en las que se programan distintos tipos de actuaciones y recitales: Brahms-Saal, con unas 600 plazas, Magna Auditorium, con 380 plazas, Metallener Saal, con 126 plazas y Steinerner Saal, con 70 plazas. A partir de 2001 fue sometida a una rigurosa restauración. Por cierto, ¿os imagináis bailar unos valses en esa sala? Pues podéis hacerlo, porque todos los años el Presidente de la República de Austria ofrece una baile de etiqueta en donde se baila unica y exclusivamente valses, polkas y marchas y para el cual se sacan entradas a la venta. Lo único necesario es ir vestido de etiqueta, saber bailar y… pagar la entrada. Todos los años hacia la tercera semana de enero. Este año que viene la cita será el día 20.

Ya hemos hablado del lugar donde se desarrolla el concierto. Pasamos a hablar de los músicos que interpretan la música del concierto. La Orquesta Filarmónica de Viena en su nombre original Wiener Philharmoniker. No es necesario decir que está considerada una de las mejores orquestas del mundo. Para ser miembro de esta famosa orquesta tienes que demostrar tu valía como músico y virtuoso (porque todos y cada uno de los músicos de la orquesta son unos virtuosos con su instrumento) en un proceso que dura unos tres años (ni más, ni menos). Durante ese periodo se van alternando tocando en la Ópera y el Ballet y tras el trienio solicitan su incorporación a la Orquesta a la Plana de la misma, esto es, a todos y cada uno de los músicos titulares de la centenaria orquesta.

Hay que remontarse hasta 1842 cuando Otto Nicolai formó la que se llamó Academia Filarmónica. Tras la partida de Otto de Viena y tras unos años de irregular actividad Carl Eckert asumió su dirección en 1860 y desde entonces ofrece conciertos regular y continuamente. Entre 1875 y 1883 Hans Richter fue el director principal, la orquesta ofreció los estrenos de las SegundaTercera sinfonías de Brahms, además de la , ,8º sinfonías de Bruckner. Mahler tomó el puesto de 1898 a 1901, y bajo su dirección la orquesta hizo giras por primera vez (en París). Directores después fueron Felix von Weingartner (1908–27), Wilhelm Furtwängler (1927–30) y Clemens Krauss (1930–33).

Desde 1933, la orquesta no tiene director principal, sino varios directores invitados. Entre ellos buen número de los directores más conocidos mundialmente, entre los cuales han estado Richard Strauss, Karl Böhm, Herbert von Karajan, Georg Solti, Erich Kleiber, Carlos Kleiber, Leonard Bernstein, Claudio Abbado y Valery Gergiev.

El sonido especial puede deberse a la especial característica de algunos de sus instrumentos, al tipo de afinación, al material de los mismos y demás. Uno de los más característicos es la llamada trompa vienesa, que está fabricada diferente a la utilizada normalmente en las orquestas, lo que le da una mayor amplitud en la escala cromática. Otra de las características, no exenta de controversia, es que la orquesta está compuesta exclusivamente por hombres, europeos y blancos. Solo dos mujeres han formado parte de la orquesta, como arpistas, y ninguna de ellas como miembro de pleno derecho. La polémica está ahí, aunque según mi opinión es más polémica externa que interna. El caso es que es una de las pocas grandes orquestas que no utilizan audiciones ciegas para elegir a sus miembros (audiciones en donde solo se oye al músico, pero no se le ve).

 

¿Y el concierto? Quien más quien menos me dirá que siempre a despertado el día de Año Nuevo a ritmo de valses y polkas vienesas (aún recuerdo que en mis años jóvenes, más jóvenes que ahora quiero decir, cuando llegaba a casa de celebrar la entrada del nuevo año muy avanzada la mañana y no veía el concierto en directo le rogaba encarecidamente a alguien de casa que me lo grabase). En mi familia, tuvimos una época que celebrábamos toda la familia (abuelo, abuela, tios, tías, primos y primas) una comida de Año Nuevo, pero al pasar los años y ver que cada vez era más la gente que faltaba a la comida se dejó de hacer, pero hasta entonces lo típico era llegar al vermouth (qué tiempos aquellos en los que se podía tomar un vermouth antes de la comida de Año Nuevo) y ver los saltos de esquí desde la estación alemana de Garmisch-Partenkirchen, comer, jugar a algo y ver a la tarde todos juntos la repetición del concierto, palmas incluídas. Es decir siempre ha estado el concierto ahí. ¿Siempre?

Bien. El nombre oficial (en alemán) es el siguiente: Das Neujahrskonzert der Wiener Philharmoniker (El concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena). El concierto tuvo sus antecesores y ya en 1939 fue ofrecido pero no un 1 de enero si no el 31 de diciembre, dirigido por Clemens Krauss y con un objetivo claro: reivindicar la cultura austriaca frente a la amenaza alemana. El concierto se estrenó oficialmente el 1 de enero de 1941, con Adolf Hitler en el poder y fue dirigido por Clemens Krauss. Por lo tanto, no siempre ha estado ahí el concierto. Actualmente es retransmitido en directo a más de 1000 millones de personas de más de 54 países (y en diferido a un total de 72). La primera parte del programa se emite por radio y es a partir del descanso cuando se retransmite, la segunda parte, a través de la televisión. Todos los arreglos florales que adornan tanto el escenario como el resto de la sala (con complicadísimos diseños alrededor del órgano, escenario y palcos) son un obsequio anual de la ciudad italiana de San Remo. Los clásicos ballets que se bailan en una o dos piezas son normalmente bailados por miembros del Ballet de la Ópera de Viena.

Mañana hablaremos sobre la música que suena en este concierto, el más famoso de los conciertos del mundo.