memorias de un clásico

Está entre mis libros de cabecera. Lo he leído varias veces. Cada vez que lo leo disfruto más y más. Todas las veces son diferentes y en todas encuentro algo nuevo, en la historia, en el personaje, en el amado, en los escenarios, en la filosofía del libro y en la del mismo emperador. Memorias de Adriano es un libro que leí por primera vez con 17 o 18 años, no lo recuerdo bien, y en aquel momento me impactó y mucho. Posteriormente lo he releído varias veces y es de esos libros a los que les coges el gusto. ¡Y ha sido tan diferente cada vez! Unas veces te quedas más con la parte filosófica, en otras ocasiones con la historia de amor, en otras con las vivencias de un hombre de estado, en otras es la enfermedad, la soledad.

No es un libro fácil de leer, es verdad, pero a nada que le coges el ritmo lo devoras. La historia de amor de Adriano y Antinoo es una de las más bellas historias de amor de toda la literatura (y desde luego de la historia) aunque curiosamente no ocupa más que una tercera parte de la obra, una historia que marca todo el libro. Este es otro de esos libros que me han dado el gusto por lo clásico.

Si alguna vez estáis en Paris, en el Louvre, no dejéis de visitar las salas de esculturas greco-romanas ( como para estar todo un día extasiándote) y descubriréis la cantidad de bustos y esculturas de cuerpo entero dedicadas a Antinoo que hay. No son más que una mínima parte de la producción que mandó realizar en vida Adriano (después de la muerte de Adriano se realizaron también bastantes obras) , convirtiendo a Antinoo en un dios.

Por cierto, Marguerite Yourcenar, la escritora belga, autora de la obra, escribió la novela basándose en la existencia de una autobiografía de Adriano ya perdida. La publicó en 1951 y desde entonces ha cosechado innumerables alabanzas. La traducción al castellano la hizo Julio Cortázar, la cual es otra maravilla en si. Es una obra que más tarde o más temprano (¡qué miedo!) acabará convertida en película de cine (irremediablemente). Espero que sea digna de la obra literaria (y no vaya a parar a las adaptaciones cinematográficas para tirar a la basura). Uno de los proyectos más serios para hacer la adaptación es la del director John Boorman. Se hablaba de Antonio Banderas para encarnar a Adriano (no coment).

Animula vagula, blandula,

Hospes comesque corporis,

Quae nunc abibis in loca

Pallidula, rigida, nudula,

Nec, ut solis, dabis iocos…

P. AELIUS HADRIANUS, Imp.

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